Obitlarnis: Los Aros-EX

Punto de encuentro para la exposición de creaciones personales derivadas O NO del mundo POKéMONesco.
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carloscanepaf
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Obitlarnis: Los Aros-EX

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Obitlarnis: Los Aros-EX


ÍNDICE DE CAPÍTULOS

01. Pasajes Sin Retorno
02. Un Pequeño Encuentro
03. El Primer Trozo De Avión
04. Seguimiento
05. Yami Contra Rafael
06. El Río Y El Lago
07. El Segundo Trozo De Avión (1ra Parte)
08. El Segundo Trozo De Avión (2da Parte)
09. Posesión
10. Los Que Vienen Y Los Que Se Van
11. Algo En Sus Ojos
12. No Me Importa
13. Los Nombres Del Extraño Blanco Y La Niña Gris
14. Refuerzos
15. El Equipo De Los Buenos
16. La Comunidad De La Isla
17. Lo Que Buscan (1ra Parte)
18. Lo Que Buscan (2da Parte)
19. Buscando Y Buscando
20. Las Poké-Termas
21. Las Rocas Del Camino
22. Pequeño Entrenamiento
23. Magnetismos
24. Pegados Y Observados
25. El Rayo Más Potente (1ra Parte)
26. El Rayo Más Potente (2da Parte)
27. La Hoja Mágica Y La Fuerza Gentil
28. Las Hojas Mágicas
29. Abominable
30. Implacable
31. El Agua Se Filtra
32. Una Nueva Evolución
33. Interludio
34. Resolución (1ra Parte)
35. Resolución (2da Parte)
36. Resolución (3ra Parte)
37. El Secreto De Un Pokémon
38. Lo Mejor Que Hay Para Dar
39. Un Profundo Final
40. El Subterráneo Azul
41. Ecosistemas



CAPÍTULO 00: EL EQUIPO DE POKÉMON-STATS

La Liga Intercontinental de la Corporación Pokémon estaba por llevarse acabo. En ésta los entrenadores competían divididos así:
En el "Grupo D" participaban los entrenadores que a pesar de ser buenos estrategas y criadores, no poseían aún ninguna condecoración en el campo de batalla y sólo se limitaban a juegos casuales.
En el "Grupo C" estaban los mejores entrenadores que habían logrado menos del 50% de victorias en diversos torneos.
En el "Grupo B" iban los entrenadores con logros entre el 51% y el 94% de todas sus participaciones en torneos.
Y el "Grupo A" se componía por los veteranos, con victorias de más del 95%.
Además en éstos, había un grupo especial, el "Grupo A-1" comúnmente llamado “Los Élite”, compuesto por sólo 5 entrenadores, afectivamente los más capaces de todos.

La Corporación Pokémon por su parte, era una de las organizaciones más importantes de todo el mundo, esta fue la que creo la pokébola tal como se conoce ahora y empezó como una sencilla fabrica productora de dicho artefacto, luego fue creciendo como una empresa dedicada a los artículos de crianza y adiestramiento pokémon, y avanzó hasta convertirse en una corporación mundial, con varios campos de aplicación en las ciencias y disciplinas, tanto pokémon como humanas y tecnológicas, pero sin lugar a dudas, y como era de esperarse, el gran mundo del entrenamiento pokémon era su punto fuerte, era por eso que sólo ella estaba calificada legal y financieramente para organizar un evento de semejante magnitud. Todas las regiones y países del mundo habían sido individualmente invitadas a participar y para asegurarse de que esas invitaciones se cumplieran, las decenas de Sociedades Organizadas Pokémon existentes en cada continente debían coordinar entre para asegurarse de que ningún país quede fuera, sacando de cada uno al menos a un entrenador.

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Cada Sociedad Organizada de entrenadores pokémon en el mundo debía enviar para esta Liga a 10 representantes para cada Grupo, y ahí es en donde encajan nuestros protagonistas. El Equipo de Pokémon-Stats había elegido a sus mejores entrenadores para dicho evento, los representantes para el Grupo D viajarían en un avión con escalas para recoger a cada entrenador de su país de origen. Los elegidos en este grupo (y sus pokémones) fueron:


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Los chicos habían recibido la invitación con cierto tiempo de anticipación, y desde ese día habían invertido varias horas del día entrenando a todos los pokémones que pensaban usar estratégicamente durante la Liga, y con forme se iba a cercando el gran día de la partida se sentían cada vez más y más afortunados de haber sido ellos particularmente los elegidos, algunos pensaban que por fin todo su trabajo había empezado ser reconocido, y otros lo veían como una nueva situación para el pánico, pues no estaban muy seguros de poder desempeñar un buen papel en la competencia, y dejar mal el nombre de su sociedad-pokémon no sería bueno para su imagen de entrenador recién en vías de formación. Los diversos equipos destinados al Grupo D serían los primeros en llegar al evento, lo cual hacía que los entrenadores de este grupo sean más propensos al pánico, ya que eso significaba menos tiempo para prepararse y estudiar las estrategias de los posibles rivales confirmados. Pero al margen de la positividad o negatividad con la que estos muchachos tomaron desde un inicio su misión, nadie se imaginaba que un extraño y peligroso suceso cambiaría dramáticamente su viaje, dando inicio al profético final de la vida pokémon y quizá de algo más...
Última edición por carloscanepaf el Dom Ene 01, 2012 10:26 am, editado 13 veces en total.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

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En principio esta bueno, me gusto eso de ponerle emoción al final y duda también. xd

Ok, espero que lo empieces pronto.
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

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Realmente no me gustó u,u

Nah xD, ha mejorado mucho desde aquella introducción de "prueba" que me diste. XD
Espero que no sólo hagas éste post y lo abandones (JJ Style xD), porque se ve prometedora, y me alegraría el saber que tiene más éxito que la misma historia de Pokémon o,o!!

Me gustó. Simplemente éso.. Garcias por empezar ésto tan bien :D:
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CAPÍTULO 01

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 01: PASAJES SIN RETORNO

Ese día, los entrenadores más destacados que formarían parte del Equipo de Pokémon-Stats en la Liga Intercontinental Pokémon asistieron muy temprano a los aeropuertos para ser recogidos por los aviones asignados al Equipo de Pokémon-Stats. La Liga de ese año sería realizada a favor de todos los Centros Pokémon afectados por los atentados terroristas que en esos últimos meses se habían estado dando en todo el mundo. El torneo se iba a llevar a cabo en la Meseta Índigo, en Kanto, lugar hasta donde volarían en un viaje atravesando el océano Pacífico, pero no todo fue como se esperaba…

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La mañana de la partida Rafael se levantó muy temprano, en el aeropuerto ya estaba esperando el avión, y Flora, una muchachita pelirroja que vivía en el país de Rafael, llegó a la misma hora, ahí se conocieron en persona. Carlos, Yami, Renzo y Avo vivían en el mismo país, pero a pesar de eso Carlos tenía mucha más comunicación y confianza con Rafael, pues habían viajado juntos a algunas exhibiciones y concursos pokémon, además mantenían conversaciones vía Internet casi a diario. Diego vivía en un país muy lejano del de los demás, y aunque no era muy conversador o amigable se comunicaba con Carlos por el correo electrónico y a los demás tan sólo los conocía de vista de algunos eventos y ligas pokémon. Claudia, Joss y Runtor también eran de un mismo país y estos dos últimos eran los que habían participado en la mayor cantidad de ligas a comparación de los demás, Claudia por su parte, prefería los concursos de talento pokémon.

Todos habían llegado con anticipación a sus respectivos aeropuertos, pero Carlos parecía ser el más emocionado de todos, pues era la primera vez que participaría de un evento tan grande y exclusivo en todo el tiempo que tenía como entrenador pokémon. Las invitaciones les habían llegado a todos hace un mes y medio, y desde entonces Carlos llevaba haciendo planes, había entrenado muy duro, y había seleccionado sus técnicas y estrategias más confiables muy bien. Carlos, Yami, Renzo y Avo se sentaron en el aeropuerto un momento mientras esperaban su vuelo; todos hablaron de los contrincantes que podrían tocarle a cada uno de ellos, pero Carlos sentía que aunque iban compitiendo por un mismo equipo, todos tenían recelo y trataban de no rebelar cual era su estrategia maestra, su mejor pokémon o el ataque más poderoso en su repertorio; y era razonable, ya que si las cosas le iban excelentemente a alguno de ellos, tendrían que demostrar ser superiores a los demás de su equipo para poder subir de rango.

El avión llegó y los cuatro abordaron sin ningún problema. Carlos fue compañero de asiento de Rafael, quien se quedó sorprendido de ver a quienes había elegido Pokémon-Stats para representarlo en la Liga Intercontinental, entonces pensó:

Carlos, es buen entrenador, pero en mi opinión pierde el tiempo con ese Wigglytuff.
Yami, su mejor pokémon es Salamence, y por lo que sé, aún no sabe hacer ningún ataque dragón.
Diego, tiene una reputación de revoltoso única.
Renzo, es bastante avezado y eso le ayuda muy a menudo a perder.
Claudia, es una chica bastante carismática, pero en batalla sólo usa a su Kingdra y Togetic.
Flora, yo diría que su único pokémon bueno es Combusken.
Runtor, cree que su Cyndaquil es ultrapoderoso sólo porque su llama es azul.
Avo, yo creo que a él le falta un poco más de entrenamiento para ir a una liga como esta.
Joss, está bien que sea chica, pero no creo que le vayan a dar oportunidad sus rivales.
Y yo, Rafael, ¿no sé qué malo decir de mí?, pero si estoy en el Grupo D, es porque no soy tan bueno después de todo.


Carlos y Rafael tenían mucho de que hablar, pues hacía buen tiempo que no se veían en persona, y desde entonces, como era de suponer , no habían tenido ni una batalla pokémon entre ambos, por lo que empezaron a conversar sobre los nuevos pokémones que habían conseguido capturar y sobre las nuevas medallas que habían logrado ganar, pero no hablaron mucho sobre las nuevas técnicas con las que habían estado experimentado, o cuan fuertes se habían vueltos algunos de sus pokémones, lo cual era muy difícil para Rafael, ya que a él siempre le había gustado alardear sobre lo buenos que eran sus monstruos. Luego de todo eso, ambos se quedaron dormidos, rápidamente, pues habían madrugado para terminar de hacer las maletas y poder llegar temprano al aeropuerto, mientras tanto, el avión seguía su camino rumbo a la Liga Intercontinental.

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Carlos, luego de un par de horas de haber estado dormido, dejó el asiento y fue a buscar su mochila que de pronto había desaparecido. Todos estaban tranquilos, hasta que en la parte trasera se armó una discusión entre Carlos y un hombre vestido de azul oscuro. Discutían en tono tan elevado que se alcanzaba a escuchar todo lo que decían:

—¡No, esa mochila si es mía! —se le escuchó decir a Carlos.
—Permiso, ahora mismo avisaré este intento de robo de mi equipaje —dijo después el hombre vestido con ropa oscura antes de pararse con aires de superioridad.
—Hey, eso no es suyo, yo sé perfectamente que Carlos trajo esa mochila desde su casa, yo lo acompañé —dijo un muchacho moreno alzando la voz, él era Yami.
—¡No se meta ene este asunto! —sentenció el hombre dirigiéndose a Yami.
—¡Tiene un revolver! —gritó otro muchachito que estaba sentado tres asientos más atrás, señalando la cintura del sujeto, en la cual pudo ver un arma de fuego que dicho hombre había empezado a agarrar lentamente.
—¡No se mueva nadie! —gritó por último el extraño hombre, pero esta vez nadie contestó, puesto que ya había sacado de golpe el revolver y empezó a apuntar con éste en múltiples direcciones, amenazando a todos los pasajeros.

Carlos se quedó helado, y los demás igual. El sujeto empezó a mirar a todas partes, como si buscara algo más o a alguien más, pero una fuerte explosión en el compartimiento contiguo lo detuvo, y una preocupación mucho mayor apareció: tras un fuerte sonido de explosión proveniente del compartimiento posterior, el avión estaba colapsando en medio del océano.

No tuvieron tiempo de colocarse el equipo de emergencia, así que los chicos hicieron lo que cualquier entrenador pokémon haría en ese caso: liberar a los monstruos para salir de apuros.

«Sneasel, corta ese gran vidrio, Venomoth, vamos a volar hasta ahí» gritó Rafael apresurado, y luego volteándose un poco le dijo a los demás chicos: «vamos, rápido, hay que alejarnos volando del avión, vayamos hacia esa isla». Ellos asintieron con la cabeza y de inmediato salieron tras de Rafael, volando en sus pokémones por el gran espacio que Sneasel había abierto en las ventanas de emergencia. Carlos demoró un poco en salir, pero al final logró salir junto a Flora en su Flygon y sin su querida mochila al parecer.

Los chicos vieron desde el aire como el avión volaba en pedazos, y grandes trozos cayeron por todos lados, la cabina delantera, trasera, las alas y la cola se separaron, algunas cayeron en la isla y otras en el mar, pero no vieron bien en donde, pues en ese momento más importante era para ellos llegar a la isla sin ser impactados por alguna parte pequeña del avión despedazado.

Los chicos pensaron que el aterrizaje sería dramático, pero no tanto: los pokémones voladores se quedaron enredados en las numerosas ramas de los árboles, y los chicos cayeron por gravedad metros abajo, sobre el follaje en una espesa jungla. Desde ahí, los chicos vieron como sus pokémones intentaban desesperadamente de escapar, y ellos sacaron de inmediato sus pokébolas para recogerlos desde lejos, pero unas pokébolas negras fueron más rápidas y capturaron a los pokémones sin problema, llevándoselos lejos. Todos se ahorraron los saludos y entraron en pánico. Las chicas estaban muy aterrorizadas y lagrimosas, los chicos estaban con cara de estupor, todos mirando hacia arriba, viendo como los árboles les tapaban la visión del cielo.

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Poco a poco fueron acercándose y acercándose hasta formar un círculo cerrado, tratando de sentirse un poco más seguros. Los ruidos de la naturaleza los inquietaba cada vez más y más, estaban a media luz y el lugar estaba un poco brumoso. Todos pusieron sus manos sobre una de las pokébolas de sus cinturones, pero luego iban tentando otra y otra, es que nadie podía pensar con claridad en ese momento, no estaban pensando en lo que podían hacer para salir de ese apuro, sino en lo que podría pasar si algún pokémon peligroso les saltaba de entre las penumbras. No podían creer que estaban en un lugar inhóspito, y que en tan solo minutos su viaje de aventuras y diversión se había convertido en una especie de pesadilla.

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Rafael fue el primero en salir de ese estado de impresión momentáneo, por lo que tomó las cosas con calma y trató de enfocar la atención del grupo hacia cosas que no estaban pasando ahí:

—¿Y el hombre ese?, ¿qué le habrá pasado a los otros que estaba a bordo?, ¿el sujeto habrá sido uno de esos terroristas que últimamente están atacando?, ¿y cómo... —empezó a cuestionarse sin cesar Rafael, cuando otro miembro del grupo muchachos empezó a hablar de golpe.
—¡Ya basta!, ¡¿no ves que todos estamos perdidos en medio de la nada y preocupados en cosas más importantes como, que será de nuestras vidas ahora?! —lo interrumpió Flora de malas ganas.
—Si, mejor preocúpense de como van a sobrevivir —dijo a lo lejos una misteriosa voz.

El tipo del avión había aparecido de entre la oscuridad del bosque, y tenía una bolsa de malla con pokébolas dentro. Entonces continúo hablando «bueno, me despido de ustedes, les deseo suerte». Y liberando un enorme Salamence se elevó y cruzó el espeso techo de ramas y hojas. Yami de inmediato dijo:

—Es él, él robó nuestros monstruos —supuso Yami al ver las pokébolas que aquel hombre se había lelvado.
—¡Hay que detenerlo! —propuso una chica vestida de rosa y apariencia delicada llamada Claudia.
—Así es —la apoyó Rafael.
—Pero no sabemos a donde fue ni donde estamos —dijo Carlos.
—Yo iré con Claudia y Avo a alcanzar a ese tipo con los pokémones que nos quedan, ustedes traten de encontrar el camino a la playa, o un lugar seguro, nuestros pokémones pueden buscar su rastro si prenden una fogata estén donde estén, ya no hay tiempo que perder —terminó decidiendo animadamente Rafael dando un paso adelante y alzando un poco las manos para llamar la atención de todos, ya que algunos seguían observando hacia los arboles o hacia los oscuros caminos del bosque.

Y con esas últimas palabras los muchachos se separaron en dos grupos, en esas condiciones no podían perder ninguno de sus pokémones. Pensaban que no sería tan difícil conseguir sus pokémones robados de vuelta y que con la ayuda de ellos podrían salir fácilmente de la isla.

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Última edición por carloscanepaf el Lun Ago 29, 2011 11:29 pm, editado 10 veces en total.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor :Calicus Sanji: »

Bueno, estuvo entretenido aunque nome gusto mucho, pero quiero que lo sigas.
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Die Schwarz Sonne
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Die Schwarz Sonne »

Muy bueno!Me ha gustado,aunque aún le falta emoción,peor la tendrá en cuanto avance.Me alegro de que hayas vuelto a escribir
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CAPÍTULO 02

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 02: UN PEQUEÑO ENCUENTRO

Rafael, Claudia y Avo iban corriendo lo más rápido que podían, pero por más que trataban, no alcanzaban a ver ninguna zona despejada, así que Avo liberó a Infernape, para alcanzar la cima de los árboles y tener oportunidad de ver hacia donde se dirigía el sujeto.

Una vez en la cima, Infernape y Avo lograron divisar al Salamence vueltas en las cercanías. Infernape lanzó contra Salamence su Rueda de Fuego, pero ésta se perdió en el cielo, no era lo suficientemente potente para alcanzar a Salamence, aunque eso ya no era necesario, porque en cuanto éste se dio cuenta de la presencia de Infernape, se apresuró a darle el encuentro. Infernape esperaba preparado a Salamence, e intentó propinarle un Mega Puño en cuanto lo tubo cerca, pero su golpe no le hizo daño, Salamence por su parte, giró rápidamente el cuerpo y estampó toda su cola contra Infernape y el árbol en el que él y Avo estaban montados, lo que hizo que ambos cayeran.

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Claudia desesperadamente liberó a Gardevoir y le ordenó: «vamos, contenlos en el aire con tu Cerca Psíquica», y Gardevoir lo intentó, pero sólo pudo contener a Avo, dejando desprotegido a Infernape, que chocó fuertemente contra el suelo quedando inconsciente. Avo apenas estuvo en el suelo corrió hacia Infernape diciendo «aguanta, acá tengo un...», pero antes de que pudiera acercarse más, Salamence volvió y remató a Infernape con dos Golpes de Cola más. Antes de que Avo estuviera en peligro de ser golpeado, Claudia reaccionó y jaló del brazo a Avo, salvándolo. Rafael fue el siguiente en ofrecerle batalla al extraño sujeto, así que liberó a Sneasel.

Sneasel abrió la nueva ronda lanzando múltiples Cuchilladas contra la larga cola de Salamence, la cual se movía serpiginosamente de un lado a otro sin cesar. Salamence contraatacó nuevamente con su golpe de cola, pero Sneasel logró esquivarla con un movimiento gimnástico. Ante esto, Salamence aterrizó y luego de dar un gran grito alzando su cabeza hacia el cielo, empezó a agitar sus grandes y rojizas alas cada vez con más velocidad. Los tres muchachos sentían como poco a poco eran arrastrados por aquel fuerte e imbatible viento, así que Claudia le ordenó a Gardevoir que esta vez usara su cerca psíquica al rededor de ellos e Infernape. Sobre el pequeño grupo se alzó una especie de paredes verdosas traslúcidas que evitaron que los muchachos fueran arrasados por la feroz tormenta de aire que en cuestión de segundos Salamence había creado, pero Sneasel, al estar demasiado lejos de los demás, no pude ser protegido y fue alzado y azotado de un lado a otro del bosque por la corriente de aire. Rafael quiso salir corriendo por su pokémon, pero Claudia lo tomó fuertemente de la mano y le hiso un gesto de desapruebo con la cabeza, por lo que él sólo pudo ver sin poder hacer nada como Sneasel era golpeado contra uno y otro árbol, hasta que al final el fuerte viento cesó y su cuerpo calló con un gran impulso a la tierra.

Rafael corrió de inmediato al encuentro de Sneasel; entonces el tipo de azul dijo desde el lomo de Salamence dirigiéndose a Claudia: «¿y tú también quieres luchar?»; Claudia no pudo ni hablar y sólo se limitó a agitar la cabeza negativamente de un lado a otro rápidamente mientras cerraba los ojos negándole la mirada a aquel sujeto, quien al ver esto, con una sonrisa malévola en el rostro y aires de superioridad continuó diciendo: «muchachos, lo siento pero será mejor para ustedes que no me sigan ni con la mirada», y tras esto, su enorme dragón alzó vuelo, giró majestuosamente y se alejó volando en línea recta.

Claudia estaba asustada, pero trató de esconder su nerviosismo y con una cara amable, aunque muy apenada se acerco a Rafael y Avo, quienes estaban al lado de sus pokémones, curandolos. Entonces ella dijo:

—¿Estás bien? —Mientras daba unos pocos pasos hacia Avo, e inclinándose un poco como haciendo para tratar de ver mejor lo que él hacía con su pokémon siguió hablando amablemente—, eres Avo, ¿verdad?, un gusto conocerte, parece que ese pokémon es muy fuerte, has tenido suerte.
—¡Nada de suerte!, él fue el que tuvo suerte de vencerme, la próxima vez será diferente —dijo Avo firmemente, con cieto aire de enojo por lo que había pasado.
—Y tú —continuó hablando Claudia girnado un poco su cuerpo para dirigirse esta vez a Rafael—, eres Rafael, me parece haberte visto en algunos campeonatos pokémon antes.
—Si, ¡ja!, luces preocupada, no me engañas —respodnió Rafael, que lucía mucho más despreocupado que los otros dos muchachos, y en efecto, al decir esto, Claudia sólo lo miró, pero su rostro dijo todo; en ese momento ella estaba nerviosa, temerosa y preocupada, lo que hizo que Rafael, después de notarlo, dijera con una sonrisa—. No te preocupes, nuestros pokémones estarán bien en unos minutos.
—Eso es cierto, no te agobies —dijo Avo con una expresión risueña, tratando también de hacerla sentir más tranquila.

Claudia se quedó observándolos pacientemente sin comprender en absoluto porque Rafael se había arriesgado tanto continuando una batalla como esa, y por que Avo hasta escaló árboles para meterse en una batalla que ni siquiera era del todo suya; se preguntó si las cosas hubiesen sido diferentes si ella también hubiese luchado, es que sólo el tamaño de ese Salamence le infundió gran temor, y finalmente concluyo en lo que siempre terminaba pensando: es mucho mejor quedarse atrás para ayudar a los caídos en lugar de luchar, así ella había sido más útil en batalla toda su vida, sin correr el riesgo de ser un estorbo. Rafael por su parte estaba aún maravillado con el lugar, y aún más por aquel gran encuentro.


Los demás muchachos venían corriendo en búsqueda de los tres chicos, y luego de ver la escena, pusieron una cara de horror. Joss rompió el hielo exclamando:

—¡Oh no!, estamos perdidos, la próxima vez que nos encontremos con él va a hacer lo mismo, pero con nosotros, ¡Dios!, ¡¡Dioooos!! —empezó aexclamar Joss descontroladamente.
—¡Yaaa, niña!, no es para tanto, la próxima vez estaremos todos juntos —le dijo Flora, con una expresión de notable desagrado hacia el comportamiento fatalista de Joss.

Parecía que el estrés de la situación hacía que Flora explotara de ese modo, y Joss era notablemente susceptible a preocuparse demasiado. Rafael, era un tipo maravillado por las cosas nuevas, Claudia era una chica buena y solidaria, Avo se mostraba bastante atrevido, y los demás... seguramente cada uno de ellos sería al final el verdadero obstáculo que habría que vencer para sobrevivir o padecer en esa isla.

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Última edición por carloscanepaf el Lun Ago 29, 2011 11:30 pm, editado 3 veces en total.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor :Calicus Sanji: »

Este si que me gustó, la batalla de Infernape de Salamance, además de ser de pokemons fuertes a sido muy buena.

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carloscanepaf
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CAPÍTULO 03

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 03: EL PRIMER TROZO DE AVIÓN

Las preocupaciones no los dejaban en absoluto, seguían bastante atónitos por el giro que había tomado su viaje. Loa chicos no parecían estar dispuestos aún a hablar entre ellos, estaban demasiado preocupados como para empezar a socializar y a sonreír como si estuvieran en un día de paseo por el parque, así que sólo siguieron caminando y caminando en grupo buscando la playa.

Apenas habían caminado cinco minutos y todos parecían preocuparse por otra cosa más: ¿qué comerían durante su estancia en la isla? Algunos habían pensado en hacer una barca con la ayuda de los pokémones para tratar de alcanzar tierra firme, aunque no supieran en que lugar del mapa estaban, ni tuviera una buena brújula para guiarse, ideas como esa los animaba a mantener la calma y a no caer en la desesperación. Pero el hambre era algo que no podían calmar, Avo fue el primero en trepar un árbol para tratar de conseguir algo que comer, y los demás lo siguieron, buscando entre los arbustos, observando las plantas de la tierra y tratando de subir a los árboles para sacar algún fruto aprovechable. Pronto Joss vio que las cosas no eran tan críticas, Claudia y Diego disfrutaban mucho encontrando frutos útiles, Carlos con Wigglytuff preferían desenterrar patatas de la tierra y cortan guanábana, y ella se dijo a si misma que también podía divertirse mientras "sobrevivía".

Ya con las mochilas llenas de platanitos, manzanas, patatas, guisantes e higos, continuaron planeando que hacer y decidieron ir a un lugar despejado de árboles para evitar a pokémones salvajes arborícolas y poder ver mejor la isla. En el camino encontraron un claro, que iluminaba con los rayos de sol a una mesa de piedra circular, la cual tenía en sus bordes extraños jeroglíficos grabados. Todos la rodearon y admiraron tal escultura.

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Ya habían estado muchas horas en alerta, y ya era casi mediodía, por lo que el hambre era algo que ya todos estaban sintiendo y no podían resistirla más, así que todos se sentaron en el pasto a comer un poco de los alimentos que habían conseguido en la isla y decidieron dejar las preocupaciones de lado por un momento. En aquel almuerzo informal los chicos se presentaron formalmente, ya que era la primera vez que todos estaban juntos en persona.

Renzo y Claudia tenían 16 años y eran muy amigos a pesar de ser de diferentes países, pues ambos habían asistido a varios campeonatos juntos y siempre que podían se juntaban para platicar y practicar, pero el hecho de que ella fuera una dama hacía que Renzo fuera todo un caballero al tratar con ella. Renzo se consideraba un entrenador especializado en las técnicas eléctricas, y por ellos todos sus pokémones sabían hacer al menos un ataque eléctrico y le guardaba un gran afecto a su Jolteon en particular, por una razón que no quiso contar en ese momento; Claudia era todo lo contrario, no creía tener especialidad en ningún tipo de técnicas, a ella le gustaba más los concursos en los que los pokémones demostraban sus habilidades especiales e inteligencia, era pacifista y paradójicamente esa actitud era la que le había hecho ganar un lugar en ese equipo, su maestría para curar y reforzar las habilidades y características de los pokémones eran importantes en batalla también, y muy pocos entrenadores en el mundo dedicaban su vida a desarrollar esta modalidad estratégica, pero como ya se dijo, Claudia no se consideraba una duelista pokémon en absoluto.

Carlos y Rafael también tenían la misma edad, 21 años, lo cual los hacía ser muy competitivos entre ellos, pero a pesar de todo su amistad permanecía intacta después de varias discusiones y problemas causada por sus ganas de sobresalir. Diego era muy tímido y callado, lo cual lo hacía parecer muy maduro para la edad que tenía, 13 años, era un buen entrenador, reflexivo y cauteloso, pero prefería las batallas por simuladores en línea que las de la vida real, por lo que sólo un par de veces había participado como concursante en Ligas o Torneos de batalla pokémon. Flora tenía una personalidad muy problemática, parecía ser mandona, impaciente y exigente, pero no lo hacía con intenciones de crear discordia o para hacer sentir mal a alguien, simplemente lo hacia porque así era su personalidad, ella tenía 18 años, y le gustaba los combates pokémon tanto, que hasta sabía las tácticas que cada uno de los muchachos solían usar. Yami tenía 20 años, y como era de esperarse, pretendía ser uno de los mejores entrenadores en la Liga Intercontinental, había entrenado mucho para llegar a donde estaba y dominaba cualquier terreno de juego, ya que constantemente cambiaba su equipo-pokémon casi por completo, lo que lo obligaba a desarrollar nuevas estrategias constantemente, eso lo hacía ser muy versátil, pero a costa del perfeccionamiento, ya que aunque casi todos sus pokémones se encontraban en su estado evolutivo final, sólo su Blaziken era un pokémon más o menos fijo en sus equipos y en el que podía confiar plenamente.

Runtor era un poco parecido a Diego, era tranquilo y muy educado, además de que al igual que Diego, era uno de los más jóvenes del grupo, tenía 15 años, de todos él era del que menos sabían los demás chicos, parece que no era muy experimentado, no había asistido a demasiados eventos pokémon en calidad de participante, al igual que Diego, y parecía no tener mucha idea de batallas, equipos y estrategias pokémon, Carlos se dio cuenta de ello rápidamente porque no entendía varias de las cosas que los demás chicos explicaban respecto a ese tema, incluso cuando hablaba de sus pokémones no sabía muy bien como usarlos, pero ciertamente tenía una mina de oro en las manos, al parecer había sido escogido por ser el único entrenador de ese continente que contaba con 10 especies pokémon albinos, pero para ese viaje sólo había llevado uno consigo: un pequeño Cyndaquil gris, portador de una llama azul. Joss estaba más interesada en los concurso de belleza-pokémon y Avo parecía ser bastante impetuoso, pero ambos sólo querían volver a casa y a pesar de todo no podían quitarse de la cabeza el hecho de que estaban perdidos y lejos de las comodidades a las que ambos estaban acostumbrados tener.

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Luego de esa pequeña charla los muchachos empacaron nuevamente y continuaron su caminata, conversando de la Liga Intercontinental y de la rara mesa de piedra llegaron a la salida del bosque. Ya era de tarde y ante ellos había un prado atravesado por un río, el lugar era tan bello que dejaron de pensar en todo lo demás. Tras de unas lomas se veía algo que animó a todos: una parte del avión había caído cerca de ahí. El grupo de adolescentes bajó la loma, risueños y animados, pensaban que ahí podrían alojarse y quizá encontrar algo para comunicarse con la civilización. Pero a unos metros del módulo varios Voltorb empezaron a salir de entre los escombros. Los chicos borraron sus sonrisas y se paramos en seguida, mientras que un tipo de blanco salía de la cabina. Él vestía un pomposo pantalón blanco, una casaca de mangas largas blanca, y un gorro pintor blanco que cubría sus ojos por completo.

—¿Quién eres tú? No venías con nosotros en el avión —preguntó Rafel un poco confundido.
—Eso no importa. Quisiera conocerlos mejor, pero de ser así quizá ustedes también quieran conocerme mejor a mí, y eso no es conveniente —dijo el sujeto extraño, evadiendo la pregunta de Rafael.
—¿Cómo que no es conveniente? —Insistió Carlos en no dejar pasar ese detalle, y le dio sus razones—. Estamos perdidos y necesitamos volver a nuestros países.
—Eso no importa —volvió a contestar negativamente aquel hombre extraño.

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Luego de estas últimas palabras, el hombre volvió a ingresar al pedazo de avión. Por otro lado, los Voltorb empezaron a avanzar, y era claro lo que ocurriría. Todos colocaron sus manos sobre sus cinturones, preparándose a lanzar cada una pokébolas cada uno, pero Flora alzó su mano izquierda y detuvo al grupo alzando la voz y diciendo: «¡Esperen!, no todos debemos pelear, no se ve tan grave la situación, así que primero un grupo atacará, si no es suficiente, los demás relevarán a los pokémones que estén cansado» Los demás chicos al oír este plan asintieron con la cabeza, y sólo Yami, Joss, Runtor, Rafael, Diego y Flora iniciaron la batalla liberando a los monstruos Rhydon, Eevee, Cyndaquil, Flareon, Swampert y Combusken respectivamente, los cuales asumieron su posición de ataque inmediatamente.

Los Voltorb se enderezaron para empezar a generar corriente eléctrica a su alrededor, Eevee y Rhydon lanzaron rocas que con sus brazos desenterraban del suelo, Swampert levantaba polvo para que así los Voltorb no pudieran esquivar las rocas que les caían de sorpresa, luego muchas gotas lilas empezaron a caerles a Eevee, Rhydon y Swampert, y cada vez más y más se llenaban de ellas, por todo su cuerpo se escurrían «¡eso es tóxico!» gritó Joss, «¡Eevee retrocede!» le gritó ella a su pokémon «vamos, ustedes también díganles que lo hagan, dentro de poco se debilitarán tanto que no podrán ni moverse», así que los demás la obedecieron. Flora, Runtor y Rafael siguieron al mismo tiempo «¡Lanzallamas!» Combusken, Cyndaquil y Flareon dieron un gran salto al frente, alzaron sus cabezas y las sacudieron fuertemente hacia adelante lanzando llamaradas de grandes y vivas flamas contra todos los Voltorb que aún estaban en grupo. Pasados unos segundos los tres pokémones de fuego dejaron de atacar para tomar aliento y una sonora onda magnética se hizo sentir. «¡Diablos! Combusken párate» dijo Flora, pero era inútil, los tres pokémones estaban de rodillas en el suelo sin poder pararse.

Los Voltorb siguieron generando energía eléctrica en grupo hasta que... empezaron a brillar, y a crecer.

—¡No!, van a evolucionar —gritió Carlos dando unos cuantos pasos al frente y señalando con la mano hacia aquella fuente luminosa.
—Saquemos otros pokémones —dijo velózmente Yamo, en tono de orden.
—Claro, otro, que pueda detener la evolución de los Voltorb —aceptó Carlos antes de sacar de su bolsillo una pokébola, la cual hizo rebotar en el suelo y volvió a coger para dejar que se abriera en su mano, dejando salir a Wigglytuff.

«Esperen, esperen» gritó Carlos, así que todos lo miraron a Wigglytuff y éste empezó a cantar «wiiiiiiiigiiiiiiii-wiiiiii-toooooof-giiiiiii...»

—¡Claro!, evolucionar les tomará tiempo, es justo una buena oportunidad para dormirlos con la técnica canto —dijo Flora esbozando por primera vez una sonrisa en su rostro mientras Wigglytuff seguía cantando.
—Bien, ahora aprovechemos la ventaja —empezó a hablar Avo, para luego liberar a su pokémon Slaking y ordenarle—: Slaking, ¡lanza ahora tu ataque hiperrayo! —Pero a pesar de eso, Slaking no movió ni un dedo, por lo que Avo insistió— muévete lerdo, ¡lanza tu hiperrayo! —Pero nada de nada, él no ovedecía.
—¡Ay!, ¿ustedes los hombres no saben hacer nada civilizadamente verdad? —Intervino Joss, para después acercarse a Slaking tan rápido como su feminidad se lo permitió y decirle suavemente— Slaking, ¿puedes atacar con tu omnipotente rayito a esos Voltorb?, nos quieren hacer daño y estaos muy asustados.

Así pues, Slaking se levantó en sus dos patas traseras y llevó sus dos patas delanteras cerca de su rostro como si fuese a aullar, dejando salir de su hocico un poderoso hiperrayo, el cual destrozó y atravesó al montón de Voltorbes brillantes.

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Los Voltorb dejaron de temblar, balancearse, rodar o hacer cualquier otro movimiento, lo que significaba que habían quedado noqueados, y ante esto todos celebraron con grades hurras el momento.

—¿No ven que fácil es? —dijo Joss guiñándo un ojo muy alegre.
—Bien, ahora nos falta ese tipo —dijo Carlos mirando firmemente hacia los escombros del avión.

Todos corrieron hacia los escombros, pero al entrar no encontraros a nadie. Revisaros los dos compartimientos y no encontraron rastro de él, hasta que Flora exclamó: «¡miren por esta ventanilla!»; a través de ella se veía que el sujeto había escapado montado en un Pokémon de color oscuro parecido a un dragón. Finalmente, los muchachos se habían quedado solos de nuevo. La noche caía sobre la isla y ya no les quedaba nada que hacer más que tratar de encontrar algo útil en ese lugar.

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Die Schwarz Sonne
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Die Schwarz Sonne »

Me gustan los capítulos,y me encantan los dibujos que pones.Sigue así!
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor -< J J >- »

Bueh, ya sabes, apestas -.-
















Nah, sabes que me gustan mucho esos capítulos.. y nah, no eres tan malo como para irte a Disney (H) [xDDDD]
Bueno, pues, no oigas los malos comentarios (Ok, Calicus :roll: ? xD, bromeo .o.), que estás mejorando mucho O=
De acción no te puedo culpar.. hay mucha como es necesaria ya que la historia te permite cierto nivel de acción, así como de diversión, etc :/
Pues, ya sabes, mándame tus drafts xD (Tus borradores ps xD)
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor :Calicus Sanji: »

Mejorastes el fic con aquellos emoticones, estubo bien la pelea contra los boltorb.

Siguelo.

Bueno, pues, no oigas los malos comentarios (Ok, Calicus :roll: ? xD, bromeo .o.)


Xd, pero si solo fue una vez y le dije que lo siguiera porque olia bien la historia.
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

:?: Pero que raro ¿?, ya van como 60 visitas, y nadie comenta nada nuevo aún ¿?, al parecer la historia es tan mala, tan larga, o tan confusa, que nadie más ha terminado de leer ni un capítulo.

En fin, la cosa es que ya estoy por acabar de retocar el 4to capítulo y me gustó mucho hacerlo, a lo mejor mañana lo publico. También me faltan los dibujos, pero eso lo hago de un solo tiro antes de publicar, pues creo que hasta me gusta más que redactar, jajaja.

Miss Candy

Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Miss Candy »

carlos tu historia e sincrible me has animado a postear.

Los dibujos le dan un toque original y me han cuasado risa ciertos momentos como, cuando Wigglituff canto y lo descirbiste.

Joss: ¡Oh no!, estamos perdidos, la próxima vez que nos encontremos con él va a hacer lo mismo, pero con nosotros, ¡Dios!, ¡¡Dioooos!!
Flora: ¡Yaaa, niña!, no es para tanto, la próxima vez estaremos todos juntos.


Que caracter :?:

En fin espero impaciente el proximo capitulo, ojala les venga algo bueno :D:

Saludos :D:

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CAPÍTULO 04

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 04: SEGUIMIENTO

Esa noche, esa primera noche en la isla, fue la más difícil. El día había pasado con mucha actividad, pero eso no les había hecho olvidar a los chicos que estaban perdido en un isla remota, y que podría pasar mucho tiempo antes de que alguien pase por ahí o lleguen a salvarlos, lo más seguro era que el resto del mundo civilizado ya hubiese empezado la búsqueda del avión colapsado, por lo que esperaban que para el día siguiente hubiesen helicópteros y equipo de rescate buscando sobrevivientes; pero de todos modos eso no impedía que se preocuparan y algunos hasta lloraron del temor. Rafael era el único que parecía no pensar en ello, estuvo gran rato mirando por una de las ventanillas de aquel escombro, y a Yami no le gustaba nada que él no se inmutara ni al sufrimiento que expresaban las chicas con su llanto, así que se lo echó en cara sin pensarlo más:

—Tú, en ves de estar soñando, deberías tratar de ser más solidario y tranquilizar a alguien —dijo firmemente Yami.
—No, claro que si estoy preocupado, pero... —contestó Rafael con rostro de seriedad y extrañesa.
—Pues no parece —lo interrumpió Yami—, parece que eres tan duro como una piedra, y que piensas que eres el único aquí, y que la isla es solo para ti.
—...Pero —continuó explicando Rafael—, si estoy preocupado es sólo que no voy a estarme lamentando, el lugar es muy lindo como para...
—Si claro —lo volvió a interrumpir Yami—, el lugar es lindo y paradisíaco, ideal para unas vacaciones, ¿no?, pero, ¿sabes que Rafael?, si no...
—Deja las ironías —retomó Rafael la palabra por la fuerza—, Yami, yo no estoy ignorando las cosas que ustedes sienten ahora, sé que...
—¡Peeero! —alzó la voz Yami—... si no te unes al grupo en todo momento, es probable que estas "lindas vacaciones" sean las últimas.

Rafael, se quedó mirándolo, y Yami sólo supo darse la vuelta para echarse a dormir en uno de los asientos del lugar.

—¡Escúchame bien!, tú... —intentó Rafel continuar con la discución.
—Creo que ya basta Rafael —pero Flora interveno para acabarla.
—Si, no es el mejor momento para ponerse a pelar por absurdos, mejor gasta tu energía en meditar sobre lo que Yami te ha dicho —dijo Joss apoyando la idea de Yami.
—No es que no seas solidario, es sólo que, de repente tienes que pensar un poco más en lo malo que nos podría pasar —también agregó Claudia.

Rafael se dio cuenta que ellas también pensaban igual que Yami, así que decidió tragarse sus palabras, pues discutir con las chicas que en ese momento estaban tan inestables, no era buena idea.

Avanzada la noche ya todos estaban dormidos, todos menos Rafael, que seguía pensando en esa pequeña discusión, y en que a Yami le faltaba un poco de comprensión. Rafael quería ir a explorar un poco más el lugar, pues pensaba que tarde o temprano llegarían por ellos, así que para que preocuparse ¿?, por alguna razón sentía que la isla era demasiado majestuosa para perder el tiempo lamentándose y preocupándose sin hacer nada por remediar los problemas, y que con la fuerza bruta, no iban a lograr razonar con aquellos dos tipos que habían encontrado misteriosamente en su camino, que quizá sean las únicas personas vivas que encontrarían en adelante. Uno de ellos había robado a uno de sus pokémones y si iba a tratar de recuperarlo con una batalla, no lo iban a lograr al igual que Avo. Sabía, que la situación era algo dramática, pero que algunos como Yami, exageraban. Por todo eso decidió salir a explorar el lugar sólo, se proponía llegar hasta las laderas del volcán, y si era posible incluso subir a ver más de cerca que más había, creía que con el resto de sus pokémones al lado, eso no iba a ser tan difícil.

Rafael se levantó despacio en medio de la oscuridad, y salió de aquellos escombros que ellos habían adoptado como refugio; pero su salida no había pasado desapercibida para Yami, quien también había estado despierto pensando en el mismo tema que Rafael. Yami vio cuando Rafael dejó el lugar y decidiendo seguirlo para ver que se proponía, o por lo menos para arreglar de una vez sus diferencias.

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Rafael regresó por el camino que antes todos recorrieron para llegar hasta donde estaban. Sin mirar atrás caminó rápidamente hasta la entrada del bosque, y sin reconsiderarlo, ingresó en él. Yami iba varios metros atrás, ocultándose lo mejor que podía para no ser visto, y una vez dentro del bosque los árboles le permitieron acercársele a Rafael, pero eso terminó delatándolo, pues sus pasos eran tan ruidosos que al llegar a la falda de una meseta Rafael se dio cuenta de que alguien lo seguía y se detuvo para voltear a ver quien estaba detrás, pues ya había escuchado varias veces los mismos ruidos y estaba convencido de que lo estaban siguiendo.

Al no ver a nadie, Rafael preguntó con aspecto molesto: «¿Quién está ahí?, responda, ¿quién me sigue?», Yami deseaba que Rafael ignorara eso y continuara su camino, para ver hasta donde llegaría, pero dio por hecho que Rafael no seguiría hasta saber quien se ocultaba, así que se dispuso a salir de su escondite para hablar con Rafael, cuando un ruido más «krrrrrke», sonó entre los arbustos. Yami se asustó un poco, pues aquel sonido venía de otro lugar y podría ser algo peligroso; Rafael empezó a buscar entre los arbustos con faz de enojo, entonces Yami salió rápidamente de los arbustos y sorprendió a Rafael diciéndole:

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—No, no, no busques, debemos irnos —dijo Yami con temor.
—Yami, así que eras tú, no tienes por qué... —le dijo Rafael un poco enojado al saber que Yami lo había estado siguiendo a escondidas.
—No no, yo si te seguí desde el campamento —se apresuró Yami a explicarle—, pero ahora no lo sé, yo también he escuchado un ruido extraño, y no era yo, debemos volver.
—¡No seas ridículo!, eso es lo único que sabes ser, un alterado, no te das cuenta que… —volvió a tomar la palabra por la fuerza Rafael, enojándose un poco más.
—No, no —intervino Yami nuevamente, aún asustado—, este bosque es peligroso, podría ser un pokémon salvaje o algo peor, ¡entiende que debemos volver con los demás!
—¡Basta! —le respondió Rafael muy enojado—, no eres más que un impulsivo, con estas tonterías no conseguirás que vuelva con ustedes, que no hacen más que perder el tiempo pensando en la mejor manera de morir.
—¿Ahora quién es el neurótico? —le preguntó acaloradamente Yami, tras observar quietamente como el rostro de Rafael había cambiado y por primera vez se dejaba ver enojado—, acabas de perder el control, y yo sólo quiero que seas un poco más comprensivo con los demás, ni pienses que si nos dejas en este momento, sólo empeorarás las cosas, ¿no lo ves?
—¿Comprensivo? —gruñó Rafael—, nada de eso, las chicas no aprueban lo que hago y tú ni que decir, dentro de poco todos estarán en mi contra, y no había pensado eso que me dices, pero, ¿qué más da si me separo de ustedes?
—Es una isla extraña, eso de separarse del grupo es irracional —trató Yami de hacerlo entrar en razón.
—Bueno, pues, si no estoy siendo razonable —dijo Rafael pausadamente, pero con enojo—, quizá necesite un tiempo solo para pensar las cosas mejor.
—Muy bien —concluyó Yami, proponiéndose a terminar todo eso—, creo que ninguno de los dos está en las condiciones de decidir, así que, ¿por qué no dejamos que nuestros pokémones decidan por nosotros?
—¿Qué quieres decir? —preguntó Rafael sospechando de que diría luego Yami.
—Está claro, te propongo que si gano en una batalla, volvemos, si ganas, te puedes largar —dijo Yami finalmente, sacando lentamente una pokébola de su bolsillo—. ¡Ve Blaziken!

Rafael estaba parado frente al Blaziken de Yami que en la oscuridad de la noche parecía tener su pelaje de color negro y plateado, lo cual realzaba su fiera figura, era un desafío perfecto, quien ganara dejaría bien claro quien decidiría en adelante; él quería ignorarlo y no jugar el juego de Yami, pero no podía resistirse a una batalla de esas condiciones. Finalmente lanzó una pokébola, que al chocar con el suelo dejó salir a Flareon.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor :Calicus Sanji: »

Parece que la batalla va a ser desigualada pero flareon tendra algún as en la manga.
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor -< J J >- »

Flareon realmente tiene la ventaja, Calicus, porque él tiene Flash Fire, absorbe poderes fuego :/

Me ha gustado mucho éste episodio, aunque ha sido un poco corto. Me gustaría que fuera al menos media página de word más larga (xDDD)
Gracias por hacer la historia tan bien redactada =D
Espero con ansias el próximo cara_colera
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Re: a los chicos

Mensajepor carloscanepaf »

Gracias chicos por comentar, si no fuera por los cuatro, estaría escribiendo solamente ara mí, jajaja.
Y gracias también a ti, Candy, que después de haber puesto tres capítulos en un solo día (prácticamente), pensé que sería muy difícil que alguien más se animara a leerlos todos.

Por la batalla, claro, es como ustedes dicen, por un lado, Flareon tiene la habilidad de absorber los ataques de fuego, y por otro lado, Blaziken está en un estado poké-evolutivo más avanzado, por lo que se pensaría que tiene estadísticas más elevadas. Flareon por otro lado, supera por mucho a Blaziken en defensa espacial, jaja, pero creo que para esta batalla no la va a usar. Así que… veré como acabará la batalla, quizá en un momento.

Miss Candy

Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Miss Candy »

Ese Rafael, que poco comprensivo es, yo lo hubiese dejado irse total ndie lo extrañara (Que mala :lol: )

Carlos, continua el fic esta estupendo, y me encanto la ultima imagen, y espero que el porximo capitulo sea ms emocionanate que el anterior :D:

Saludos :D:

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Die Schwarz Sonne »

Buen capítulo,como siempre!Ya te he dicho por MSN que no estoy muy inspìrado para la crítica.Espero tener algo de protagonismo pronto( :D: ).Y que gane flareon,porque blaziken no me gusta
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CAPÍTULO 05

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 05: YAMI CONTRA RAFAEL

Flareon y Blaziken corrieron al encuentro, unos dos metros cada uno, y el primer golpe fue un puño de fuego dado por Blaziken, el cual fue absorbido por el pelaje de Flareon hasta ser apagado junto con la llama que Blaziken portaba en su muñeca. Ante esto Yami gritó:

—¡Blaziken, no actúes por tu propia cuenta! —exclamó Yami reprendiendo a su pokémon—, espera a que yo te diga lo que tienes que hacer; esta vez no uses ni un solo ataque de fuego.
—Ah ya, yo ya daba la batalla por ganada, pensaba que ni siquiera sabías de la habilidad para absorber fuego de Flareon —comentó Rafael con un tono un poco burlesco.

Ante estas palabras, Yami estaba rabioso. Blaziken empezó a arrancar trozos de tierra con sus brazos y a lanzarlos contra Flareon, pero éste los esquivaba todos con sus veloces movimientos. Rafael no atacaría con fuego aún, así que eligió también la fuerza bruta, además estaba al lado de una montaña, lo que aprovechó haciendo que Flareon empujara fuertemente las rocas de aquel lugar contra Blaziken, pero él las evitaba fácilmente despedazándolas con sus propias garras.

Luego Flareon inició un ataque físico acercándose velozmente hacia Blaziken, quien lo recibió empujando una roca contra él. Flareon saltó sobre la roca y luego se impulsó para saltar sobre Blaziken y desde el aire ejecutó su espiral de fuego (Fire Spin), que logró esparcir al rededor de Blaziken, situándolo así, en el medio de un gran espiral de fuego que no podía evitar y que lo iba debilitando poco a poco. Flareon estaba descendiendo de su salto, y Blaziken se estaba preparando para recibirlo con una patada doble que ni Flareon, ni Rafael esperaban, por lo que Blaziken logró dar en el blanco, lanzando a Flareon contra un árbol.

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Blaziken estaba buscando un lugar en donde estar fuera del alcance del espiral de fuego, y por otro lado Flareon se recuperaba del impacto. Al final el primero en atacar nuevamente fue Flareon, que excavo un hoyo en la tierra y se introdujo en él. En un momento el terreno de batalla estaba empezando a ser saboteado por la táctica excavar de Flareon, quien hacía hoyos cerca de Blaziken en su intento de encontrarlo. Al dar con el paradero de Blaziken, Flareon atacó desde la profundidad del hoyo con un gas asfixiante y unas chispas que pusieron en ascuas el cuerpo de Blaziken. El espiral de fuego ya se estaba apagando, pero Flareon seguía moviéndose bajo tierra. Blaziken medio debilitado se alejó de los hoyos, y con las energías que le quedaban saltó y cayó con fuerza, provocando un terremoto que resquebrajó la tierra e hizo emerger el cuerpo de Flareon, noqueado por semejante remesón subterráneo.

Blaziken intentó aprovechar el estado de Flareon y saltó hacia él preparándose para atajarlo nuevamente con su patada doble, pero Flareon recupero la conciencia y se quitó del camino, por lo que la patada de Blaziken impactó en el suelo. Flareon ahora estaba igual de debilitado que Blaziken, pero Rafael seguía pensando que la victoria era suya, y dijo: «Ja, aún falta algo: ¡Flareón, ataca con todo, usa tu disparo sofocante!» El disparo sofocante (Overheat) era una técnica avanzada, y el que Flareon la usara en esas condiciones, era una medida algo radical, después de ese ataque Flareon quedaría mareado y quizá hasta fuera de combate, pero igual, Rafael ya había dado las órdenes. Flareon se paró en sus dos patas traseras y al caer lanzó una enorme bola de fuego contra Blaziken, quien la trató de bloquear con sus garras.

Antes de que aquella bola de fuego se extinguiera, Flareon emprendió una carrera para lanzarse sobre su enemigo en un último intento por ganar, pero antes de concretarse su ataque final, se escucho un: «¡Nooooo!»; fue un grito desesperado proveniente de entre las ramas evitó que ambos pokémones colapsaran. Los pokémones temblaban y se tambaleaban, el fuego del último ataque de Flareon ya se había consumido y los dos chicos miraban ansiosos hacia todos lados, en busca de la persona que había gritado. De pronto, una chica se abalanzó sobre el cuerpo de Blaziken, que salio de su escondite en los arbustos. La noche no dejaba ver bien, pero pronto se dieron cuenta que era Claudia, ella era la otra persona que había estado oculta y que había presenciado toda la escena. Para ese momento ella estaba abrazando el cuerpo fatigado de Blaziken.

Rafael al ver la escena, pensó que ese momento no era para él, después de todo, aunque no haya finalizado la batalla, los tres sabían quien hubiera ganado ese encuentro, Rafael sabía que el ganador hubiera sido él, y eso le bastaba, así que recogió a su pokémon y empezó a subir aprisa la pendiente que llevaba hacia la sima de la meseta que estaba tras ellos. Yami al ver eso dijo:

—¡Rápido!, sigue a Rafael —exclamó Yami dirigiéndose a Claudia—, se está yendo y parece que no piensa volver.
—Pero Blaziken está... —dijo Claudia pausadamente observando al pokémon de Yami.
—No importa —dijo firmemente Yami—, yo me quedaré acá, le daré una poción, un antídoto, y te alcanzaré.
—Pero yo sola... —insistió Claudia en desistir de la idea.
—Ahora ve, que si lo perdemos de vista tal ves no lo volvamos a ver. A lo mejor a ti si te escuche —la animó Yami a continuar.
—De... de a cuerdo —dijo Claudia, aunque todavía un poco indecisa.

Claudia se disponía a subir la pendiente, pero no estaba segura de como, Kingdra no podía estar en ese terreno, y Togetic era demasiado débil como para ayudarla a subir, por lo que liberó a Nidoqueen para el trabajo. Rafael subía en el lomo de Sandslash, y Claudia lo hacía sobre Nidoqueen. Sandslash lanzaba grandes pedazos de roca para entorpecer el paso de Nidoqueen, y ésta, unos cuantos metros más abajo, los recibía con los brazos y luego los devolvía, eso no le gustaba a Claudia, pero por más que trataba de impedirlo, Nidoqueen no la escuchaba.

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Unos metros más arriba, el camino de la ladera acababa, y tan solo habían unas cuantas plataformas, las cuales Sandslash alcanzaba y escalaba sin problema, dando largos saltos y clavando sus garras en las paredes rocosas, pero para Nidoqueen no sería tan fácil, pues su peso acabaría con cualquier plataforma rocosa sobre la que se posara, por lo que Claudia decidió cambiar de pokémon a uno más liviano y que tuviese más sustento aéreo para evitar caer al precipicio, ahora se veía obligada a liberar a Gardevoir, uno de sus pokémones que menos comprendía, pues no hacía mucho que había evolucionado y casi todo en ésta era nuevo para ella.

Rafael ya estaba muchos metros arriba, y Claudia con Gardevoir subían lentamente de roca en roca. Rafael no deseaba que lo siguieran por lo que hizo que Sandslash siguiera arrojando pequeñas rocas contra Claudia. Montones de piedras y arena a chorros hostigaban la subida de Claudia, y de un momento a otro, cuando ella menos se lo imaginó, una gran roca ya casi estaba sobre ella, a lo que gritó: «¡aah! Gardevoir, ¡detenla por favor!», entonces Gardevoir alzó los brazos y con su fuerza telequinética logró parar la roca, pero no moverla «¡sácala por favor!», prosiguió Claudia.

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El rostro de Gadervoir era la evidencia de que hacía sus más grande esfuerzo, pero al parecer no eran suficiente, la roca no sé movía y más bien iba bajando lentamente, signo de que Gardevoir iba perdiendo cada vez más el control de la situación. Al final el soporte que las mantenía sobre la pendiente, fue el que cedió primero despedazándose, y Claudia con Gardevoir cayeron cuesta abajo, junto con varios trozos rocosos.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor :Calicus Sanji: »

Flareon realmente tiene la ventaja, Calicus, porque él tiene Flash Fire, absorbe poderes fuego :/

Mama mia, suspenso en conceptos, es verdad ahora me acuerdo. xd

Muy interesante la batalla, al final paso lo del absorber fuego xd, siguelo.
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Miss Candy

Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Miss Candy »

Estuvo estupendo el capitulo, lo disfrute mucho, descubri que me cae mal Rafael, porque le tira rocas a Claudia y Claudia debiste dejarlo ir!

Bueno continualo, esta muy buena la hisotria quiero saber que le psa a Rafael por separarse (No es que le desee mal )

Saludos :D:

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CAPÍTULO 06

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 06: EL RÍO Y EL LAGO

Claudia iba cayendo por el terreno pedregoso de la pendiente y aunque Gardevoir trataba de sujetarla mientras levitaba era inevitable seguir bajando, pues Claudia era mucho más pesada que Gardevoir y eso hacía que ambas se deslizaran rápidamente junto a un montón de tierra y rocas. Cuando Claudia vio el suelo, lanzó la pokébola de Nidoqueen para liberarla y poder deshacerse de la enorme roca que venía tras ellas. Felizmente todo salió bien, Nidoqueen logró su cometido y Gardevoir con su campo de Protección logró proteger a Claudia del resto de pequeñas rocas y piedras que venían hacia ellas.

Luego de eso, Claudia y Yami se volvieron a encontrar y decidieron regresar con los demás, pues por lo que Claudia recordaba, Rafael había dicho una vez, que con fogatas o señales de humo sería fácil para sus pokémones saber en donde estaban los demás, y por otro lado Yami ya estaba cansado de él, por lo que dijo «lanzarte rocas no fue lo mejor que pudo hacer, ya estoy cansado de él, si quiere largarse que se largue» Así que ambos volvieron al campamento, y al acostarse de nuevo, consiguieron dormir casi de inmediato, a pesar de que estaban muy sucios por todo ese trajín.


Al día siguiente, todos se dieron cuenta de que Rafael no estaba, y los chicos fueron despertados por la bulliciosa conversación que todos mantenían sobre lo que pudo haber pasado con él. Claudia y Yami al despertar contaron todo lo que había pasado la noche anterior, y sobre lo que pensaban que Rafael quería (separarse del grupo por un buen tiempo). Diego quería ir a buscarlo de inmediato, pero Claudia hizo que se diera cuenta de que para Rafael no sería tan difícil volverlos a encontrar; Joss dejó que ambos siguieran durmiendo un rato más, pero Carlos insistió a que continuaran cuanto antes con su viaje hacia la playa, donde tenían muchísimas más posibilidades de ser vistos por algún helicóptero de rescate. Claudia asintió decididamente con la cabeza y se puso en pie, Joss le preguntó si se sentía bien, y Claudia muy risueña le dijo que si, a pesar de que antes de salir de la cabina se tropezó con una piedra.

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Nuevamente en marcha, los chicos caminaron más o menos durante una hora, hasta que se toparon con un caudaloso río, que paradójicamente, en vez de ir hacia el mar, rodeaba una porción de pradera y volvía a ingresar al bosque, así que no había más opción que cruzarlo. Los chicos decidieron pasar con la ayuda de los pokémones: Nidoking y Rhydon pusieron un gran tronco a través del río, Grotle, Vileplume y Venusaur lanzaron lianas, las que eran sostenidas por Azumarill, Sealeo y Dewgong desde el otro lado, entonces todos empezaron a caminar sobre el tronco para cruzar.

Yami, Carlos, Renzo, Runtor y Diego ya habían pasado, ahora era el turno de Claudia. Ella había caminado mucho, y seguía muy cansada por lo de la noche anterior, razón por la que a la mitad del tronco perdió el equilibro y no pudo evitar caer al río, sin siquiera reaccionar al resbalar.

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El río llevaba a Claudia hacia el bosque, y los demás chicos de inmediato recogieron a sus pokémones y corrieron por las laderas para seguir a Claudia río abajo. Estuvieron siguiéndola aproximadamente 10 minutos y se alejaban cada vez más de ella, que tratando de no ser zambullida por la corriente.

Los chicos habían ingresado nuevamente al bosque junto con le río, y Claudia ya estaba afuera de su alcance, así que tuvieron que usar nuevamente los pokémones para procurar no perderla de vista. Avo iban de rama en rama sobre Grovyle; Carlos, Yami y Runtor montaban sobre Ampharos; Flora y Joss trataban de seguirles el paso sobre Umbreon y Breloom; Renzo y Diego iban más rápido que todos sobre Jolteon. A lo lejos se veían tierras bajas y por lo tanto, un arrolló también debía haber. «¡noo! Van a caer» exclamó Diego, «pero la caída no parece ser muy alta» dijo Renzo, «si, pero con esta velocidad... podrían golpearse la cabeza o algo peor, toma» le digo Diego a Renzo entregándole su mochila y sacando de su cinturón una pokébola. Debían de haber unos 5 ó 6 metros de caída, y Diego sabía muy bien que hacer: Él liberó a Swampert unos cuantos metros adelante suyo, y cuando pasó junto a éste, saltó a su lomo, entonces le indicó: «vamos Swampert, entra al agua y nada lo más rápido que puedas para alcanzar a la chica de lila que va ahí», Swampert de inmediato se lanzó al río con Diego a sus espaldas y empezaron el rescate.

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Swampert nadó lo más rápido que pudo hacia Claudia y justo a unos metros de la caída se sumergió en el agua y logró cogerla. Tal fue la fuerza de su impulso que salieron disparados de frente, entonces Diego exclamó desesperadamente en cuento se le ocurrió: «¡Swampert, has que el agua se levante, usa tu Oleaje!», y Swampert creó una gran ola que los recepcionó a los tres.

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Los demás llegaron a la pendiente (al lado del arrolló) y vacilaron en bajar, era estar en un tercer piso más o menos y el muro que formaba la bajada estaba muy escarpado. Se limitaron a observar si es que los dos chicos con Swampert salían del lago que se formaba abajo, y en el que los tres habían caído.

Sumergidos en dicho lago, Swampert trataba de salir luchando contra una corriente que extrañamente lo estaba succionando al fondo, y los chicos se aferraban a éste con todas sus fuerzas. Swampert ya casi estaba por salir a la superficie, cuando los chicos lograron ver el motivo de la corriente: eran siete Huntail que nadaban en círculos creando un remolino en el fondo. Swampert usó todas sus fuerzas para saltar sobre la superficie del lago, y una vez afuera lanzó a Claudia y a Diego hacia la orilla, para luego volver a caer en el agua.

—¡Diablos! Swampert se va a ahogar —dijo Diego muy preocupado.
—No creo, es un pokémon acuático, puede aguatar —dijo a su vez Claudia, muy serenamente.
—Si, pero ya ha aguantado mucho tiempo —le explicó Diego—, ¡tengo que ayudarlo!
—¡Oigan chicooos!, ¡Ayuden con algo! —lanzó Claudia un grito hacia los demás chicos que estaban en la cima de la pendiente.
—Ellos no podrán ayudar —exclamó Diego tocando levemente uno de los brazos de Claudia para atraer nuevamente su atención hacía lo que ahí estaba pasando—, Claudia, ¡¿tú no tienes pokémones que sirvan ahora?!
—Claro que si —respondió Claudia animándose un poco—. Llegó la hora de ayudar, ¡Kingdra!

Claudia liberó a Kingdra directamente en el agua, y ésta se zambulló en el lago. Los dos chicos se acercaron a la orilla para tratar de ver a través del agua: Kingdra ejecutó su ataque Remolino, con el que contrarrestó la corriente que los Huntail creaban y con esto los Huntail salieron saltando del lago seguidos por Swampert que trataba de agarrarlos con las manos. Diego animado dijo: «¡bien!, ahora ¡Rayo de hielo!» para que Swampert atacara con su rayo a algunos Huntailes, que cayeron con el cuerpo endurecido nuevamente hacia el lago. Justo a tiempo Diego ordenó: «¡¡Ataque de Fuerza!!» para que Swampert los recibiera con un fuerte placaje, dejando a tres Huntailes fuera de combate. Los demás Huntailes mordieron fuertemente a Kingdra por todos lados, y desaparecieron bajo el agua para ejecutar el Hidro-pulso.

Desde arriba, los demás chicos observaban que el agua empezaba a moverse de nuevo, y pensaron que necesitarían ayuda para evitar que Kingdra y Swampert perdieran el control del campo, entonces Renzo lazó su pokébola cerca al lago para liberar a Lapras, a la que le dijo: «¡entra al agua rápido y mantente cerca de Kingdra y Swampert, dales sustento para que no se hundan!» Luego, cuando Lapras llegó a su posición, el agua comenzó a jalar con fuerza a los pokémones hacia abajo, por lo que Diego dijo: «No sé que hace Lapras ahí al medio, usemos el oleaje al mismo tiempo para elevar el agua», Claudia acepto y ambos gritaron: «¡¡Oleaje!!» entonces el agua se empezó a mover en círculos junto con Lapras, que daba vueltas como un trompo. Los Huntail empezaron a brotar velozmente desde el fondo y a revoloteaban por todas partes, al mismo tiempo, Lapras casualmente empezó a darles cabezazos giratorios. «¡Bien!, ¡cabezazo, Lapras!» gritaba Renzo desde lejos, aunque no estuviera seguro si ésta lo escuchaba.

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—¡Bien!, ahora que las cosas están mas estable, ya podemos empezar a bajar —dijo Flora.
—¡No, espera!, mira eso —dijo Runtor señalando al lago.
—Renzo, llama a Lapras para que regrese —le aconsejó Flora.
—¿Qué pasa? —preguntó Renzo un poco confundido.

Pero no hubo tiempo para eso. Un fuerte y certero golpe le dio a Lapras desde abajo, varándola al otro lado del lago. Ante ésto, Renzo y Joss no lo pensaron más y empezaron a bajar sobre el lomo de Nidoking para encontrarse con Lapras y poder ayudar a los demás. Swampert seguían en el agua, y un nuevo Pokémon emergía del fondo. Largas y filudas puntas salían, una al lado de otra, girando como taladros de piedra.

Un Cloyster enorme (de unos tres metro de ancho y alto) emergió del agua, y no pasó mucho tiempo para que vieran que un humano lo acompañaba, era el mismo tipo de blanco que vieron con los Voltorb; estaba completamente empapado y... ¿había permanecido ahí, debajo del agua, tanto tiempo?, ¿cómo? Renzo se enfureció por lo que aquel pokémon le había hecho a Lapras y por lo de la vez pasada, así que pensó: «Se acabó, no permitiré que se nos vuelva a escapar» y luego de liberar a Jolteon le ordenó: «Jolteon, lanza tu ataque Rayo contra el lago, ¡¡con toda tu fuerza!!» El hombre no sé veía preocupado, más bien sonrió malévolamente y antes de que el gran rayo cayera, el gran Cloyster cerró su valva para protegerse y el sujeto saltó anticipadamente hacia la orilla.

Joss no pensó muy bien y sólo liberó un pokémon que pudiera infundirle miedo a aquel hombre extraño, así que dijo: «¡no te escapas! ¡ve Torkoal!», pero el tipo continuó sonriendo ante el Pokémon que se le posó adelante y al tronar sus dedos un gran chorro de agua (lanzado por Cloyster) empujó lejos a Torkoal. Luego del gran rayo en el lago, el Cloyster al parecer no había sufrido ni un poco de daño, en eso el hombre les empezó a hablar con una voz muy tranquila: «y esto no es nada muchachos... ... ...yo ni siquiera los he mirado mal y, ¿ya están atacando?, pensé que saldrían corriendo pero no sé a cual de ustedes se le ocurrió la idea de tratar de atacar a Cloyster y de destruir a los Voltorb ayer»

Los chicos estaban mirando fijamente al extraño mientras abrazaban a sus pokémones fatigados, entonces él siguió hablando: «si no se mueven mucho, y se quedan tranquilos en la playa, nosotros mismos les prometemos un helicóptero para que se vayan de acá, pero tenemos que verlos ahí al menos medio día completo para asegurarnos de que se quieren ir y así podamos traer algún vehículo para que los recoja, jajaja» Los chicos no creían lo que escuchaban, después de lo de los Voltorb, él decía no estar en contra de ellos y sólo quería que dejarán la isla, además, al parecer estaba acompañando al sujeto que les robó a algunos de sus pokémones al llegar a la isla, por lo que los chicos no podían esconder la cólera que esos encuentros había crado en ellos, por los que el extraño de blanco, con una sonrisa sarcástica, siguió diciendo: «y sigo viendo en sus amargos rostros ganas de pelar, pues no continuaré con eso, me iré y me despido de todos ustedes, ¡incluyendo a los que están allá arriba!, diciéndoles que tomen sus cosas y esperen en la playa un día entero. Prometemos que no les pasará nada... si prometen no hacer nada. Si empiezan ahora, mañana en la tarde ya se habrán ido». Todos lo miraban con rostros amargos y coléricos, pero a él no le importó más y volvió a saltar sobre Cloyster, quien empezaba a hundirse nuevamente. Renzo se paró firmemente y se disponía a iniciar nuevamente el ataque, pero el hombre volteó y suavemente dijo «a-ah, no, nada de agresión, se los advierto», ante esto, a Renzo sólo le quedó reprimir sus intenciones.

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Así los chicos vieron desaparecer al hombre con Cloyster, y al mismo tiempo veían aparecer una nueva interrogante ¿qué harían en adelante?


... La tarde nuevamente estaba acabando y los chicos nuevamente estaban caminando por el bosque, mojados y tristes, una derrota como esa nadie se la esperaba.


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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor -< J J >- »

o,o

Éste ha sido un capítulo muy bien narrado, e igualmente imaginativo. Espero que sigas escribiendo tan bien y que sigas haciendo esto, aunque sólo tengas 4 expectadores. Pronto vendrán más, y si no vienen, los traemos de las orejas :twisted:

Bueno, y aunque no sea el primer post después del capítulo, está igual de rlz que antes ... :O
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para j-rider

Mensajepor carloscanepaf »

J-Rider escribió:o,o

Éste ha sido un capítulo muy bien narrado, e igualmente imaginativo. Espero que sigas escribiendo tan bien y que sigas haciendo esto, aunque sólo tengas 4 expectadores. Pronto vendrán más, y si no vienen, los traemos de las orejas :twisted:

Bueno, y aunque no sea el primer post después del capítulo, está igual de rlz que antes ... :O

Muchas gracias Jota. :): Y gracias también por darme esperanzas de que más personas se pasaran por acá a leer unos cuantos párrafos, jajaja. :wink:

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor :Calicus Sanji: »

El capitulo estuvo bien, quien se imaginaria que lo que se iba a armar en el lago ese xd

Muy bien, siguelo.
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Miss Candy

Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Miss Candy »

Este capitulo em gusto bstante y me intrigo mucho ese extraño tipo que apareci con el Cloyster mutante. En fin espero que logre salir de esa isla y ojala que cumplan con lo que dijo ese extraño señor :P:

Continualo y de seguro como dijo J-Rider vendran ms lectores :P:

Saludos :D:

Die Schwarz Sonne
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Die Schwarz Sonne »

Muy buen capítulo!Y por fin salgo!Bien por mi swampert!Y ha aparecido cloyster,otro pokémon que me gusta.Te superas con cada capítulo,sigue así!
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor :Calicus Sanji: »

Me fui de viaje por seis dias y esperaba artame de leer, pero, ¿Que pasó?, ¿Vas a seguirlo?
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carloscanepaf
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CAPÍTULO 07

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 07: EL SEGUNDO TROZO DE AVIÓN (1ra parte)

La noche ya estaba sobre los chicos y ya no les quedaba tiempo para salir hasta la playa, así que se acomodaron en un lugar seguro, donde sacaron sus bolsas de dormir y encendieron una fogata para calentarse un poco y poder dormir luego. Una vez frente al fuego, los pensamientos del grupo se habían quedado en aquel suceso, el dejar la isla se veía tentador, pero la rabia no los dejaba aceptar tranquilos esa oferta.

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—Rafael sigue perdido, ¿ahora qué hacemos? —empezó Carlos la conversación.
—¿Ahora que hacemos? —comentó Yami un poco malhumorado— Parece que tú también has estado pensando en esa oferta de marcharnos de acá, creo que no es necesario que estemos todos juntos para eso.
—Bueno, si, pero aún no sé que decidir, creo que antes deberíamos reunirnos todos —dijo Carlos, tratando de hacer que los demás dijeran que pensaban al respecto.
—Carlos tiene razón —Claudia empezó a participar de la conversación, seria, con la cabeza sobre las rodillas y sin dejar de mirar al fuego—, creo que nadie sabe muy bien que podría pasar si nos vamos o si nos quedamos, no podemos dejar solo a Rafael, así hayamos pasado algunos un mal momento por él.
—Pues a mí si me gustaría regresar —admitió Avo.
—¿Lo dices en serio? —le preguntó Carlos.
—Si —le respondió a su vez—, extraño dormir tranquilo en una cama, ya serán dos días que dormimos prácticamente en el suelo, sin seguridad y con problemas en la cabeza, creo que todos estaríamos mejor en casa.
—Si Avo —intervino ahora Flora—, pero y ¿qué me dices de ese tipo? Apuesto a que ha de estar planeando algo grande, y malo.
—Si pero, ¿y que pasa si a lo mejor no es así? —Avo lanzó esa pregunta mirando a todo el resto del grupo y dejando el lugar en silencio por unos veinte largos segundos—, todo cabe en lo posible, quizá no sea eso.
—Bueno —habló Joss ahora—, su actitud no se ve muy normal que digamos, está ocultando algo verdaderamente grande para tratarnos así y...
—¡Chhhu!, silencio —exclamaron Renzo y Runtor poniendo sus dedos índices frente a sus bocas como una señal para pedirles silencio.

Todos escucharon con detención y sin mover la cabeza «gruaaa» «gruuuu» «oooooqqq», entonces Carlos dijo: «gritos de pokémon», y Renzo prosiguió: «si, vienen del lo profundo del bosque», para lo que Carlos afirmó con tono bajo y nervioso: «si, y parece... que vienen para acá» Todos se pararon firmemente de inmediato y Avo fue el último en levantarse diciendo apesadumbradamente: «¿no ven? Ahí vamos de nuevo».

«No perdamos tiempo, ¡saquen las pokébolas!» dijo Carlos exaltadamente aunque con voz baja, entonces todos se alistaron para una batalla más. Manteniendo los brazos bajos pero la mirada firmemente dirigida hacia los árboles, los chicos esperaron algún movimiento mientras liberaron a los siguientes pokémones: Jolteon (de Renzo) Torkoal (de Joss) Swampert (de Diego) Umbreon (de Flora) Ninetales (de Carlos) Cyndaquil (de Runtor) Nidoqueen (de Claudia) Pikachu (de Avo). Una rama se movió a 4 metros y luego de que nuestros pokémones hicieran su aparición, el causante de eso se dejo ver, era un Shiftry.

«¡Lanza roca!» gritó Joss, pero la roca llegó tarde, pues Shiftry saltó rápidamente, luego fue Runtor «Cyndaquil, lanz...», «¡NOO!» le gritaron los demás, y Carlos agregó un tanto desesperado «vas a incendiar le bosque», por lo que Runtor desistió del ataque. «Se mueve muy rápido» dijo Joss, «si, lo mejor será abrir bien los ojos, la oscuridad le da mucha ventaja» dijo Flora. Renzo arregló la situación con la técnica Destello de Jolteon, y así alumbró gran parte del campo con luces intermitentes que Jolteon había enviado hacia las ramas de los árboles. Rápidamente, Diego atacó al Shiftry descubierto con el Rayo de Hielo de Swampert, debilitándolo en el acto. Los chicos se entusiasmaron, pero no por mucho, pues muchos más Shiftry estaban bajando como arañas de las copas de los árboles.

Umbreon, Pikachu, Ninetales y Jolteon lanzaron Destellos de luz sobre los ojos de los Shiftry una y otra vez segándolos para darle ventaja a Torkoal, que lanzaba rocas hacia el enemigo, Nidoqueen golpeaba contundentemente a los Shiftry que alcanzaban el suelo con su Mega Puño, y Swampert disparaba su Rayo de Hielo a distancia. Todos atacaban lo más rápido que podían, pero eran demasiados Shiftry y poco a poco fueron llegando más de ellos al suelo. Runtor no sabía que hacer, pues los ataques de fuego no eran la mejor opción en ese escenario y Cyndaquil no tenía un repertorio aceptable de ataques aún, por lo que se dispuso a cambiarlo, pero antes de eso, Flora lo insito a que atacara en el acto diciéndole: «Qué, ¿ahora se te ocurrió cambiar?, mejor ataca ahora que casi nos aventaja enemigo» Runtor, un poco nervioso, tomó una decisión apresurada: hizo que Cyndaquil atacara con Placaje al Shiftry más cercano, lo que fue una mala idea, pues éste logró apresar con los brazos a Cyndaquil antes de que llegara a golpearlo, y como quien hace un lanzamiento de bala, Shiftry lanzó al pequeño Cyndaquil bien lejos de campo de batalla. Runtor miró furioso a Flora, y ella le devolvió la mirada con firmeza, pero Runtor se contuvo y salió a prisa del lugar, dispuesto a buscar a Cyndaquil.



Runtor corrió un buen tramo llamando a Cyndaquil, luego se abrió paso entre la tupida vegetación que cada vez se volvía más impenetrable hasta que su pie quedó atorado en las enredaderas. Él intentó escapar jalando fuertemente la pierna, pero al llevar la otra pierna hacia atrás, tropezó con una raíz y calló sobre las matas. Runtor estaba muy exaltado, pero después de unos minutos de estar luchando por liberarse decidió calmarse y se mantuvo en silencio un momento, en el cual logró escuchar los gritos de Cyndaquil, entonces Runtor, animado, gritó: «Cyndaquil, lanza un destello para poder ubicarte» Cyndaquil obedeció y Runtor lo pudo ver, había quedado enredado, como él, entre las ramas de un alto muro de vegetación, que se alzaba a tres metros de ahí.

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Luego de un rato más, Runtor sintió que algo se acercaba. Escuchó barios pasos juntos, así que temeroso empezó a gritar: «¿quién es?», «¿quién está ahí?», y trató de tomar una pokébola más de su cinturón, pero sus manos no alcanzaban el lugar donde éstas estaban, entonces se puso aún más nervioso esperando que no fuera nada amenazador o que no se acercara por ahí; pero los pasos se aproximaban cada vez más y más, hasta que... «¡Estas ahí!» gritó Claudia después de haber hecho a un lado un grupo de ramas que le tapaban la visión del lugar. Felizmente eran los demás chicos del grupo, que habían llegado en busca de Runtor.

—¡Que bien!, Claudia te encontró —dijo animosamente Carlos.
—Si, ya no sabíamos que hacer estábamos muy preocupados —dijo calmadamente Renzo.
—Gracias por buscarme —les respondió Runtor avergonzado y aún enredado en el suelo—, a ver si pueden ayudarnos a Cyndaquil y a mí con estas plantas, ¿qué pasó con esos Shiftry?

Entonces Grovyle apareció detrás de los chicos junto con Avo, y con las afiladas hojas de sus antebrazos cortó rápidamente las ramas que apresaban a Runtor y Cyndaquil.

—Ninetales lanzó un enorme rayo de confusión y con un poco de suerte los hemos perdido —le contó Avo alegremente—, se quedaron allá atrás, peleándose entre ellos todavía, jaja.
—Parece que ya estás más animado —dijo Runtor mientras se levantaba—, recuerdo que al caer la noche estabas un poco cansado de todo esto.
—Bueno —empezó a hablar Avo lentamente y un poco apenado—... en realidad...
—¡Chhhuuu!, escuchen eso —susurró intensamente Flora qué apareció ante todos de un brinco.

Se escucharon ruidos como «grooooo» «oooooorr» iguales a los que los que hacían Shirthys que habían confrontado, y luego se escuchó un «¡aaaaaah!», era un grito humano, como de una mujer, y provenía del otro lado de la gran pared de ramas, tallos y hojas.

—¡Es una persona más! —gritó Carlos desesperadamente—, y parece estar en problemas, ¡tenemos que cruzar!
—Muy bien, háganse a un lado —intervino Avo, poniéndose serio y apartando con sus pasos a los demás miembros del grupo.

Luego de eso, Grovyle actuó de nuevo, bajo las órdenes de Avo, usó las "navajas" de sus brazos para hacer varios cortes largos y profundos en aquella barrera de plantas, con los que logró abrir un agujero, dejando al descubierto un escenario más: era un descampado en medio del bosque (sin árboles), con un pequeño riachuelo. En aquel lugar había un escombro más del avión, era una cámara, un poco más pequeña que la que vieron anteriormente, y tenía en el techo un foco que emitía una débil luz. A unos cuantos metros de ahí, más de 30 Shiftrys asediaban a una niña con un pequeño Teddiursa al lado. A algunos se les hacía conocido el rostro de aquella niña, quizá había estado con ellos en el avión antes de que estallara; otros trataban de pensar en alguna estrategia para vencer en la batalla que veían venir.

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Última edición por carloscanepaf el Lun Ago 29, 2011 11:36 pm, editado 3 veces en total.

Fire Prince
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Fire Prince »

Es q' esta muy bueno po' Carlos!!
Mi personaje (Rafael...sep...yo soy el Rafael de esa historia...DX) es medio obstinado...
pero me recuerda a mi hace un tiempo... tal vez el estar solo un momento me cambie...
por lo menos tal vez me cambie la apariencia Dx...

Por lo demas, dejaste a todo mi equipo intacto, incluso al Helldust-Venomoth...
y Chub-Flareon esta muy interesante... perfecto como pokemon inicial super poderoso DX

La historia esta genial... estoy esperando q' puede pasar...
hace tiempo no posteaba pero invitaciones asi no se pueden rechazar...

Saludos a los Stats...
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carloscanepaf
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CAPÍTULO 08

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 08: EL SEGUNDO TROZO DE AVIÓN (2da parte)

No había tiempo que perder, aquella niña estaba en problemas, por lo que, sin pensarlo dos veces, los chicos gritaron lo más fuerte que pudieron para llamar la atención de los pokémones salvajes, que atendieron el llamado de inmediato. Conforme se acercaban los Shiftry salvajes, la adrenalina se apoderó de Runtor haciéndolo dar un paso al frente mientras pensaba en voz alta: «no hay árboles cerca, es hora de dar todo lo que podemos Cyndaquil, de lo contrario no saldremos de ésta... ahora, !hazlos arder en Ascuas!», y con esta orden el Cyndaquil azul de Ruptor inició el ataque haciendo arder el pasto cercano a los Shirftry haciendo que retrasaran su paso para retenerlos.

«¡Blaziken!,¡libeeeerate!» gritó Yami lanzando su pokébola a cuatro metros de él dejando libre a Blaziken, y ordenandole sin perder tiempo: «Lanza Llamas con todas tus fuerzas, no podemos perder». Las llamaradas se esparcían sobre los Shiftry cubriéndolos como una enorme sábana, pero ellos trataban de contrarrestar el ataque con una especie de aire negro, que al chocar con el fuego formó una tormenta para contener y hacer retroceder las llamas. Yami siguió alentando a Blaziken diciéndole: «vamos, no podemos perder, ¡con más fuerza!», y Runtor, que estaba a su lado, estaba deseando ayudarlo, pero su Cyndaquil aún no sabía disparar fuego, sólo podía prenderle fuego al pasto que estaba cerca a él, así que Runtor le ordenó a Cundaquil que se acercara más para poder atacar por abajo con su ataque de Ascuas. Los demás chicos vieron que eso no bastaba y cuando Carlos gritó: «Oigan chico, vamos a ayudar», todos los demás liberaron sus pokémones de fuego para unirse a la lucha. De este modo Carlos, Avo, Joss, Claudia, Diego, Flora y Renzo enviaron a Ninetales, Infernape, Torkoal, Nidoqueen, Porygon2, Combusken y Houndoom respectivamente, para después unirse al ataque incendiario ordenándoles todos de modo unísono a sus monstruos: «¡ahora, ataquen con lanza llamas

Las lenguas de fuego aumentaron su volumen y empezaron a atravesar los soplos de la tormenta, dejando volar grandes brazos flameantes. Entonces Runtor gritó desenfadadamente: «¡Con más fuerza!, ¡resistan hasta el finaaaal!, ¡Cyndaquil, con más fuerza, no pares ahora! ¡pokémones no paren!». Claudia miró a los demás chicos, y al ver sus caras de temor, dijo con una expresión de desesperación: «tenemos que animarlos, ellos obedecen lo que les decimos, si les pedimos que lo hagan con más fuerza lo harán» y Renzo le dio la razón: «claro, ellos nos obedecen, Houndoom ¡a toda potencia!», y con todo esto los demás respondieron: ««si, ¡con más fuerzaaaa!»»

Las llamas se hacían cada vez más fuertes, y Cyndaquil desde el suelo paró de correr para admirar el fuego un momento, cosas se le estaban pasando por la cabeza: pensaba que era más útil eran esas grandes llamas que sus compañeros esparcían por el aire, en vez de sus pequeñas flamas que el encendía en los pies de los Shiftry y que sólo los hacía tropezar cada vez que de suerte lograba darle a uno. Runtor, al ver que Cyndaquil había dejado de correr y de atacar con ascuas, le gritó: «¡Cyndaquil, ya deja de soñar y continúa atacando, lo que ellos hacen aún no es suficiente, y si tú dejas de atacar nos irá peor!». Esto hizo que Cyndaquil dejara de distraerse y volviera a enfocarse en su deber, pero aún pensaba que si pudiera lanzar fuego como los demás lograrían la victoria deseada, así que miró hacia arriba e intentó dirigir su ataque hacia el aire, pero no pasaba nada, no había ningún elemento inflamable en el aire para ejecutar su Ataque de Ascua ahí, entonces vio algo, vio como gran parte de las llamas eran desviadas hacia arriba por la ventisca oscura que los Shiftry generaban, entonces se dio cuenta que, atacar desde arriba no era tan efectivo después de todo, pero si lograba hacer que su fuego se elevara desde el suelo hacia el cielo, las cosas sería diferentes.

Cyndaquil miró fijamente el campo de batalla, y practicó repetidamente su ataque en un mismo punto, tratando de engrandecer su fuego. Los Shiftry revoloteaban por todos lados, pero el solo se concentraba en encender su flama en un mismo lugar hasta que, todo el pasto de esa área se consumió y su ataque dejó de surtir efecto. Cyndaquil se puso nervioso y pensó que había perdido la capacidad de hacer fuego, por lo que se concentró profundamente de repente... saltó furiosamente hacia arriba girando la cabeza furiósamente, logrando hacer que el pasto que estaba debajo de él se encendiera vivamente y que esa llama diera vueltas en espiral, cada vez más rápido y cada vez más separadas. Cuando Cyndaquil volvió a pisar el suelo, la llama desapareció, pero Runtor y los demás chicos habían visto la escena, Cyndaquil había aprendió a hacer el Espiral de Fuego (Fire Spin).

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—Perfecto, Cyndaquil aprendió un nuevo ataque —dijo Runtor en tono festivo.
—Genial, ahora has que ataque a los Shiftry con eso, el espiral impedirá que produzcan ese viento por un buen rato y podremos hacerlos arder —se apresuró Flora a decirle.
—De a cuerdo —aceptó Runtor su indicación—, ¡Cyndaquil, has lo mismo contra los Shiftry! ¡Espiral de Fuego!

Cyndaquil saltó nuevamente y logró que el pasto que estaba al centro de la horda de Shiftry se incendiara fuertemente, luego, girando su cabeza velozmente, hizo que esa llama empezara a dar vueltas y vueltas, dividiéndose luego y atrapando finalmente a gran parte de los Shiftry en pequeños círculos cercados con fuego. Ahora la ventisca oscura era más débil y el fuego de los demás pokémones ya estaba a punto vencer esa barrera.

La niña de la que se hablo al comienzo, y su Teddiursa, seguían en la frontera de fuego y eso cada vez se ponía más peligroso, así que Carlos se apartó del grupo para ir por ella. Los demás desviaron su atención para ver como Carlos se acercaba a la zona de peligro, pero Runtor gritó: «¡NO PAREN!, que él sabe muy bien lo que hace»

Al lado del campo la niña estaba asustada y al llegar junto a ella, Carlos le dijo: «vamos» extendiéndole la mano, pero ella estaba abrazada a su Teddiursa completamente atónita. Las llamas no cesaban de ondear prácticamente sobre ellos, Carlos sabía que no había mucho tiempo, los pokémones de fuego no iban a resistir 10 minutos más y tenía que salir de allí cuanto antes, entonces Carlos decidió actuar, y luego de liberar a Wigglytuff le dijo sigilosamente: «ve a traer a esa niña, tú tienes más carisma, estoy seguro que contigo querrá venir». Wigglytuff asintió moviendo su sonriente cabeza, y luego de darse la vuelta para ir por la niña, puso una ruda expresión mientras daba pasos firmes para ir por ella. Carlos desvió la mirada para ver como iban las cosas y casi de inmediato Wigglytuff volvió con la niña sobre los hombros y el Teddiursa a rastras. «¡Que bien!» dijo Carlos alegre «¿cómo lo conseguiste?» le preguntó entonces, y Wigglytuff cantó un poco para responderle (los había dormido).

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Los pokémones habían alcanzado un nivel de resistencia y ataque increíble, estaban parados más firmemente que antes y el fuego de su ataque era casi el doble de grande que cuando empezaron. Cyndaquil no dejaba de encerrar a los Shiftry dentro de sus espirales de fuego. Carlos, al llegar al lado de los demás, hizo que Wigglytuff se uniera también a la batalla con su ataque "Tormenta de Fuego", una mano más era lo necesitábamos para ganar. Sin soltar ni a la niña, ni al Teddiursa, Wigglytuff empezó a dar pequeños brincos y vueltas moviendo su cuerpo al ritmo de las flamas que brotaban al rededor de su cuerpo flotando como una serpiente voladora para después unirse al gran plasma fugas de los demás pokémones, en ese momento Wigglytuff dejó su baile por una gran concentración para lograra mejorar su ataque.

Las decenas de Shirftys empezaron a caer, uno a uno, y muchos de ellos huyeron hasta perderse en la oscuridad del bosque, el equipo había triunfado. Los chicos estaban muy alegres, y aunque querían festejar la victoria con "bombas y platillos", prefirieron callarse, pues la niña desconocida estaba sumida en un profundo sueño y aunque fuera por el efecto del canto de Wigglytuff, no querían arriesgarse a despertarla.


Los chicos volvieron al lugar donde habían dejado la fogata y sus bolsas de dormir, situaron el frío cuerpo de la niña lo más cerca posible al fuego, y dentro de dos bolsas de dormir acopladas, dos de las chicas se acostaron junto a la niña, y mientras conversaban en voz baja:

—Todo estuvo genial, nunca pensé que Combusken pudiera aguantar tanto —dijo Flora satisfecha.
—A decir verdad yo también pensaba igual de Torkoal —admitió Joss—, él no es de los que le gusta quemar cosa, jeje.
—Si, son tan fantásticos los pokémon, no sabes que van a hacer —continuó Flora.
—Parece que guardaran muchos secretos dentro de ellos mismos —agregó Joss.
—Como los humanos, ¿verdad? —siguió hablando Flora.
—Exacto —dijo a su vez Joss, pero luego, dejó de mirar a Flora y pasó a ver al pequeño pokémon que habían encontrado junto a aquella niña entre los escombros—, mira a ese Teddiursa, nos hemos preocupado mucho por esta niña, pero cuando llegamos allí él estaba tan asustado como ella, es seguro que debe sentir las mismas emociones y necesidades que la niña.

Teddiursa estaba durmiendo entre Typhlosion y Combusken, sobre la pomposa y cálida cola de Arcanine.

—Tienes razón —afirmó Flora—, pero ya están ambos a salvo.
—Si —le correspondió Joss un poco adormilada y a punto de cerrar los ojos.
—Y que hay de Runtor, me sorprendió mucho que tomara el mando, se vio bien en eh, ¿eh? —pero Flora finalmente se había quedado con las palabras en la boca, pues Joss ya se había quedado dormida— ahhh, buenas noches Joss... si me escuchas —y así las dos quedaron dormidas.

Por otro lado Runtor no podía dormir, y tampoco dejaba dormir a los demás:

—Yo sabía que ellos podían, sólo necesitábamos un poco más de fuerza —dijo Runtor echado, pero aún con mucho entusiasmo y con los puños en el aire
—Grrrr, ¡ya cállate! —refunfuñó Diego que trataba de cerrar los ojos— Que hay que dormir.
—¿Pero no sabes lo que significa eso? —preguntó Runtor aún muy emocionado.
—No —respondió tajantemente—, lo único que sé es que si no dormimos mañana estaré de mal humor y será peor para ti.
—Si sólo ocho de nuestros pokémones pudieron con más de veinte Shiftrys, entonces si podremos también con ese tipo del sombrero —siguió Runtor sin hacerle caso a lo que Diego dijo —, apuesto a que...
—Runtor tiene razón —empezó a hablar Renzo, girando el cuerpo para hablar y moviendo el dedo positivamente—, ¿cuan poderoso crean que sea ese Cloyster? Yo digo que sólo lo suficiente como para poder con tres pokémones, pero si los siete peleamos así como hoy, seguro y...
—¡Ya basta! —intentó Carlos terminar con la conversación— Ustedes tienen razón, pero Diego también la tiene. Mañana será un largo día: tenemos que encontrar a Rafael y decidir si vamos o no vamos a volver, y en caso de que no lo hagamos, tendremos que estar bien despiertos para enfrentar un combate más, así que... dormir les conviene a ustedes dos.
—Pero... —intentaron objetar Runtor r Renzo.
—Yaaa, duerman —fue lo único que dijo Carlos mientras les daba la espalda y se volvía a acomodar para dormir.

Los dos muchachos aún tenían ganas de conversar, y de hecho se dispusieron a hablar, cuando de pronto una melodiosa voz empezó a cantar una relajante canción que decía: «Wiiiglyyyy-y-y-yglyyypufffff...» La voz era la de Wigglytuff, uno de los pokémones de Carlos, que al parecer también trataba de dormir y para evitar ser molestado por la conversación de Renzo y Runtor los hizo dormir con su hipnótica canción. Así cayeron las cabezas de los dos últimos tercos que aún no querían dormir.

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Al subir al avión que sin saberlo los llevó hasta la isla, a la primera persona que Carlos vio, fue a una niña que atentamente miraba por la ventanilla de su asiento sin siquiera parpadear. Era un poco pequeña, vestía una blusa de magas larga y de colores plomizos, morena, de cabello largo y recogido con una cinta. Carlos sabía que ella era la misma niña que esa noche salvaron, pero, ¿qué había estado haciendo en el mismo avión con ellos?

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CAPÍTULO 09

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CAPÍTULO 09: POSESIÓN

Rafael toda su vida había soñado con ver a través del cráter de un volcán y había caminado muchísimo para ir hasta él, había dormido la noche anterior solo en medio del bosque por el que iba caminando. Veía que cada vez se iba acercando al volcán, y estaba muy seguro que de con sus pokémones sería sencillísimo encontrar al grupo de chicos luego de ir a ver como era el volcán. Él podía ver el volcán desde lejos, pero aún le faltaba regular distancia para llegar a él.

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Estaba entre una colina, caminando por un estrecho camino de una pendiente cuando pasó algo que cambiaría el rumbo de su misión, pero que aceleraría el rumbo de su viaje. En el horizonte, vio una figura humana, ¡era el tipo de azul oscuro!, el que en el avión se había estado peleando con Carlos por una mochila, el posible causante de que el avión estallara, y el que robó los pokémones voladores de todos los chicos. Ahora Rafael estaba frente a él, y lo veía bien, tenía cabellos canos, profundos ojos rojos, piel blanca y tersa, un robusto cuello, fina nariz y era alto, tenía un semblante serio, tranquilo y para nada agresivo; entonces él habló:

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—Entonces tú eres Rafael —inquirió el extraño sujeto.
—¿Cómo me conoces? —preguntó Rafael muy desconcertado.
—Se ve en tus ojos, tus ojos de príncipe me lo dicen —le explicó el hombre, aunque sin darle una respuesta sensata a Rafael.

Rafel se seguía preguntando en su mente: «¿Cómo puede decir eso?, ¿cómo sabe mi nombre?, como sea, el nos robó a mi y a los demás, y voy a hacer que nos devuelva lo que robó.»

—Me parece que eres una de las cosas que busco en este lugar, así que, ¿por que no nos sentamos a descansar y conversamos un rato? —sujirió el hombre de ropa oscura.
—Te equivocas si crees que voy a confraternizar contigo, eres un ladrón y lo único que quiero de ti es que me devuelvas lo que me quitaste a mí y a mis amigos —dijo Rafael despreciando su invitación.
—Pero si sólo tú estás acá, nadie más está para reclamar su pokémon, porque supongo que es eso lo que me pides —le explico aquel sujeto.
—Si, pero yo estoy dispuesto a llevarles de vuelta lo que les pertenece, ya sea a las buenas, o a las malas —dijo por último Rafael, mostrando una gran cnvixxión.

Y al decir esto Rafael sacó una pokébola de su cinturón y la levanto frente al extraño sujeto de negro en señal de batalla. El sujeto se rió y después sacó de su bolsillo una esfera negra, con un ojo en el frente, como las que al comienzo del viaje capturaron a los pokémones voladores de él y sus amigos, y con esto dijo: «¿esto es lo que quieres?, acá dentro está tu pokémon, tómalo, pero claro... todo tiene un precio» y después dejó caer la pokébola al suelo, la cual se abrió destellando una fortísima luz roja que segó a Rafael por completo y lo hizo cambiar de una forma que él no pudo evitar.

El Venomoth Imagen de Rafael había quedado libre, y Rafael permaneció de pie sin decir una palabra, entonces el sujeto extraño se acercó a Rafael y lo tomó por lo hombros diciéndole: «Ahora ambos compartimos el mismo objetivo. Desde acá, vuela hasta el volcán y protégelo, que nadie se acerque a él hasta que yo vaya allá a verte, protégelo con tu vida, príncipe guerrero, porque ambos queremos lo mismo: ver en lo profundo del cráter para cumplir nuestra misión»

Entonces el tipo siguió de frente y continuó su caminata dejando a Rafael atrás, parado. Rafael ahora tenía sus pupilas rojas, como las del sujeto extraño, y sin perder tiempo tomo a su Venomoth por las patas y con él se elevó por el aire en rumbo al volcán. Desde ese momento Rafael estaba del lado del extraño sujeto de ropa oscura, y poseído por una rara fuerza que lo hacía sentir poderoso, una fuerza prestada que lo había poseído, sin que él pudiera hacer nada para evitarlo.

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CAPÍTULO 10

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CAPÍTULO 10: LOS QUE VIENEN Y LOS QUE SE VAN

La noche anterior, los chicos habían encontrado a una niña con un Teddiursa, y luego de salvarlos de una banda de Shiftrys los llevaron inconscientes hasta el lugar donde estaban acampando. Al día siguiente, las chicas fueron las que despertaron a los demás susurrándoles apresuradamente mientras los mecían: «Chicos, chicos», «¡q-q-quÉ!» pronunciaron los muchachos aún poco adormilados; y al verlos ya despiertos, las chicas prosiguieron: «la niña, no está», a lo que los muchachos respondieron: «¿quéeee?», sentándose de un jalón.

—Chicos, chicos —avisó Claudia muy preocupada.
—¡Que! —exclamaron Carlos y Renzo abriendo los ojos de golpe.
—La chica no está —dijo Flora en voz baja, pero con tono alarmante.
—¿Qué? —preguntaron todos los demás muchachos, también con tono de indignación mientras se levantaban de golpe.

De vuelta al camino, con todo empacado y con la misma ropa del día anterior, los chicos buscaron cerca del lugar donde acamparon. Caminaron entre los árboles pero no la encontraron por allí. La luz de la mañana les ayudó, los caminos se veían claramente y los claros les ayudaron a salir del bosque hacia el descampado.

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Apenas salimos al campo abierto Renzo divisó a la niña, que estaba corriendo hacia el horizonte y dijo: «Oigan, ¡se escapa!» sacando una pokébola para liberar a Jolteon, al cual montó y sin dar aviso ni pedir ayuda empezó a corre tratando de cerrarle el camino a Teddiursa y a la niña. Dicha carrera era algo extraña, Teddiursa corría tan rápido y quizá hasta más rápido que Jolteon. La larga pradera fue recorrida por ambas parejas a lo largo hasta llegar a unas tierras bajas en poquísimo tiempo, en ellas nuevamente empezaba un bosque, y tras de él había unas montañas. «¡Demonios! Dentro del bosque será más difícil encontrarla, por más que queremos ayudarla, esa niña no nos deja» pensó Renzo decidido a entrar al bosque. De un momento a otro Teddiursa paró su carrera y empezó a mover la cabeza como buscando algo, esto le dio oportunidad a Renzo para alcanzarlos y encarar a la niña. Teddiursa miraba confundido a todas partes, como si estuviera rastreando algo con su nariz.

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—¿Por qué no vienes con nosotros? Sé que la has pasado mal en este lugar, pero nosotros no queremos hacerte daño, si es miedo lo quien tienes —dijo Renzo luego de bajar de Jolteon y caminando lentamente hacia la niña.
—¡No! —respondió rotundamente la niña sosteniendo el brazo de Teddiursa y retrocediendo un paso—, ¡ustedes no quieren ayudarme! Sé perfectamente que son cómplices de esos dos tipos que hicieron volar el avión en pedazos, ¡y no estoy asustada!, estoy furiosa por eso.

Después de estas palabras Renzo se quedó sorprendido pensando en lo que dijo la niña, esos dos tipos habían sido los causantes de la explosión, no podían estar tramando algo bueno entonces.

—¡No! —respondió fuertemente Renzo tras quedar impresionado por un corto lapso— Nosotros no vinimos con ellos, no los conocemos, no sabemos que traman, pero estoy seguro que es algo muy malo, por eso nunca nos involucraríamos con ellos.
—¡Mentira!, no digas eso que no te creo nada —respondió nuevamente la niña malhumorada.
—Pero... —murmuró Renzo titubeando y dando un paso indeciso.
—¡Y no te acerques! que lo lamentarás —amenazó la niña—, tu Jolteon no corre tan rápido como mi Teddiursa así que ya supondrás lo superior que él en comparación con tu pokémon.
—No quiero hacerte daño... —se dispuso Renzo a seguirle explicando, pero un sonido en los arbustos del bosque hizo que la niña se volteara y que Renzo deje de hablar.

Se oían pasos, pasos acercándose, desde el bosque, la niña estaba asustada y Teddiursa había dejado se rostro de asombro por uno de furia. Unos segundos bastaron para saber la causa del ruido, el joven de sombrero y traje blanco, aparecía una vez más.



[De vuelta con el resto del grupo...]

Los demás chicos aún seguían en las afueras del bosque, Renzo los había dejado y decidieron dejar de esperarlo: «ya no podemos perder más tiempo, tenemos que salir todos hacia la playa» dijo Carlos, «si, pero tampoco podemos dejar Renzo sólo» dijo Claudia, así que discutieron un rato y acordaron dividirse en grupos: Avo, Flora, Joss, Diego y Carlos irían a buscar a Rafael, mientras que Claudia, Yami y Runtor irían a buscar y a ayudar a Renzo, luego se verían en esa misma pradera al atardecer, como sus pokémones de fuego podían hacer grades señales de humo y fuego en el aire, estaban seguros de que no sería difícil encontrarse en aquellos lugares.

Runtor, Yami y Claudia partieron sin perder tiempo sobre Arcanine, al igual, los otros partieron rápidamente montados en Ninetales, Umbreon y Porygon2 hacia el volcán, sabían que no podían perder ni un minuto, sólo tenían hasta la tarde.

Un grupo recorrió la periferia de la pradera, siempre en dirección al volcán, luego de media hora de viaje los pokémones ya estaban cansados por lo que hicieron una parada para recuperarlos. Nuevamente en camino, ya hacia unos veinte minutos que se habían introducido nuevamente en el bosque, y ya estaban sobre a un terreno montañoso donde al parecer el bosque acababa. A través de aquellos caminos en pendiente corrieron largas distancias sin hallar a Rafael, hasta que llegaron a un gran pico, tras el cual se podía ver varios más, y finalmente el volcán. Los pokémones estaban muy cansados, así que se detuvieron un momento a beber agua y a comer un poco otra vez.

—Ahora, ¿como lo encontramos? —se preguntó Carlos—, sé que estamos muy cerca del volcán, pero él puede haber venido por otra parte y haber tardado más, porque venía caminando, en menos de seis horas no rodearemos este pico para buscarlo, no hay tiempo.
—Si, yo sabía que más fácil era volver a casa —dijo Joss.
—Yo también empiezo a creer eso —la apoyó Avo.
—Oigan, no se desanimen —dijo Flora alzando la voz—, vieron lo que hicimos ayer, todos estábamos animados, no es tiempo para dejarnos caer.
—Pues te diré que yo ayer en la noche aún después de la batalla nocturna, seguí pensando en volver, soñé con mi casa, mi hogar, no creo quiero seguir acá más —insistió Joss.
—Entonces mañana en la mañana volverás en esos helicópteros de los que nos hablaron —sentenció firmemente Flora.
—No empiecen a discutir ahora —intervino Carlos.
—¡Pero no tiene caso! —exclamó Flora casi escandalizada— No tiene caso seguir con gente que no quiere continuar en la batalla.
—Pues yo volveré, en eso si tienes razón —se decidió finalmente Joss.
—¡Perfecto! —respondió Flora con aires de superioridad y desinterés— Pero entonces tendrás que ayudar mucho este último día que te queda acá, recuerda que mínimo tienes que estar en la playa medio día para que vengan a recogerte, o sea que tenemos que reunirnos con los demás antes del atardecer.
—Puedo ir sola hasta la playa a esperar desde ahora —dijo rebeldemente Joss.
—Ni lo pienses —se dispuso Flora a evitarlo—, de acá a allá, ¿tú sola?, te pierdes antes de darte cuenta en donde está la playa, Lapras y Swamperts son los únicos pokémones que pueden orientarse hacia el mar con los que contamos, y ni tenemos un Lapras acá, ni Diego te dejará usar su Swampert para que te lleve.
—¿Diego? —volteó Joss para mirar a Diego con rostro de inocencia.
—No, no lo haré —se negó rápidamente Diego—, tenemos que encontrar a Rafael, así que mejor pongámonos a pensar en como.
—¡Si!, y yo sé como —dijo animadamente Flora.
—¿Cómo? —preguntaron Carlos y Avo al mismo tiempo.
—Con Banette —respondió ella con una sonrisa maliciosa.

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Flora explicó que su Banette había perfeccionado mucho su ataque Lazos del Destino (Destiny Bond), tanto que podía transportarse hasta a tres kilómetros de distancia para verter sus lazos, así pues, Banette buscó por los chicos al rededor del pico yendo por acá y por allá, enlazando rocas, árboles y algunas criaturas por varios lugares al azar, y en menos de veinte minutos exploró la mayor parte del pico.

Los chicos suponían que Rafael no podía estar tan lejos de ahí, así que decidieron buscar por los alrededores cada uno en una dirección diferente. Joss se quedó cuidando a los pokémones y descansando un rato más.

—¿Ahora que hacemos? No podemos perder tiempo —preguntó abiertamente Carlos.
—Entonces no perdamos tiempo —respondió Flora toscamente—, dividámonos ya, vayamos independientemente cada uno en una dirección por acá cerca y usen sus pokémones como yo usé a Banette, para cubrir mayores áreas.

Joss estaba presionando sus dientes con cólera, no iba a aguantar que Flora le dijera lo que tenía que hacer, pero Carlos la agarró del brazo y le susurró mientras que Flora les daba la espalda y empezaba a caminar hacia delante separándose del grupo, «Resiste, que tengo algo que decirte que te interesará», entonces ellos empezaron a caminar, pero en sentido contrario al de Flora, y cerca de ahí, mientras caminaban juntos Avo, Joss y Carlos, empezaron a hablar:

—Ya váyanse.
—¿Qué? —preguntó incrédulamente Joss.
—Váyanse, tú y Avo, apresúrense, acá tienen el Swampert de Diego para que los guíe —insistió Carlos mientras les entregaba una pokébola con el Swampert de Diego dentro—, hace un momento él me pidió que los dejara ir y al saber que yo también aprobaba el que se fueran, me entregó en silencio su Swampert para que se lo diera a ustedes.
—¿Avo y yo? —preguntó nuevamente Joss sin poder creerlo aún— ¿Avo, qué me dices de esto?
—Si Joss, yo volveré contigo —se apresuró Avo a comunicarle.
—Cuando cabalgamos camino al volcán, Avo me dijo que él quería volver a casa sin importar lo que el resto del grupo decidiera —contó Carlos.
—Si Joss, yo volveré a casa contigo —lo confirmó Avo.
—Tengo que admitir que Flora tiene un poco razón en que esto es para los que tienen animo —empezó a explicarles Carlos todo el panorama—, y puedo ver que ustedes están pensando en su hogar más que en otra cosa, y los comprendo, ayer en la noche, antes de dormir, Runtor y Renzo estaban muy entusiasmados, pero ustedes dos eran los únicos que no decían nada; y en la batalla pasó algo parecido, ninguno de sus pokémones se esforzó en realidad, eso es porque ustedes mismo no se esforzaron, si ustedes no animan a sus pokémones y no se concentran en la batalla, ellos nunca ganarán, seguir adelante con ustedes sólo es seguir exponiéndolos al peligro, sé que esos dos tipos, sean quienes sean, no están jugando, mejor vuelvan que en casa estarán mejor.
—Bien —aceptó Avo tranquilamente todo lo que Carlos les dijo—, y gracias por comprenderme, aunque las cosas que nos has dicho parecen un poco duras, sé que es lo mejor para todos.
—Carlos, gracias, a ti y a todos por apoyarme aunque ponía mala cara —aceptó Joss también la decisión de Carlos y sus razones—, en verdad te prometo que aún lejos no los dejaré, haré lo posible por ayudarlos allá, veré como enviar ayuda para ustedes, y si Avo no me ayuda, lo haré yo sola. Dale especiales gracias a Diego por prestarnos su pokémon, sé que los cuida mucho y debe haber sido difícil decidir esto, dile que tenga por hecho que lo cuidaremos mucho, y cuando nos veamos nuevamente en la playa, le devolveré su pokébola sin un solo rasguño.
—No te preocupes que yo en eso no te dejaré de ayudar, Joss —le dijo Avo en señal de apoyo—, y Carlos, toma esto —entonces Avo le entregó a Carlos un teléfono móvil— es mi teléfono celular, lo recuperé ayer en la noche, estaba junto con mis maletas en ese trozo del avión en el que encontramos a esa niña, el teléfono no tiene mucha batería y sólo le quedan tres dólares para hacer llamadas, así que úsalo sólo cuando hayan terminado con todo lo que quieran hacer y quieran volver, ahí hay sólo un número grabado varias veces, los demás los borré para asegurarme de que no se equivoquen, el Jolteon de Renzo, o aún mejor, el Magneton de Rafael pueden captar y emitir señales electromagnéticas a amplias distancias, así que cuando sea el momento llámame, estaré esperando.
—Bueno, gracias —le respondió Carlos muy contento mientras quitaba la batería del teléfono para que no se siguiera descargando—, ahora ya váyanse, y gracias a ustedes también por su ayuda.
—¡Bien! —dijeron Joss y Avo finalmente.

Ambos chicos se alejaron rumbo a la playa guiados por Swampert, Carlos dio la vuelta y montó sobre Ninetales rumbo a encontrarse nuevamente con Flora y Diego para seguir buscando a Rafael. Él iba pensando que lo que había hecho era lo correcto, retener a una persona contra su voluntad no se debía hacer, así que supuso que Flora lo comprendería al fin y al cabo.

Un rato después, Carlos se topó con Flora, que estaba explorando del otro lado de un gran hoyo erosionado, en ese momento el aire se tornó violento, y un fuerte viento levantó una espesa cortina de humo que apenas le permitía a Carlos ver a Flora del otro lado del hoyo. Flora liberó a Masquerain para tratar de disipar el polvo, y al hacer esto, ella logró divisar a Rafael, que venía sobre ellos colgado de su enorme Venomoth, entonces ella le gritó a Carlos: «¡Carloooos, detrás de ti, ahí viene Rafael!», Carlos volteó para recibirlo y gritarle «¡heey, acá estamos!», pero Rafael pasó de frente sin siquiera mirarlo, Carlos veía pasar esa oportunidad de reunirse con él nuevamente, además Rafael estaba nuevamente con su Venomoth (uno de los pokémones robados al inicio del viaje), por lo que adivinó de inmediato que algo importante había pasado; era definitivo, no podía dejar que Rafael se vaya, y por eso le ordeno a Ninetales que lanzara una fuerte llamarada contra Venomoth (era más importante parar a Rafael en ese momento). Venomoth fue alcanzado por las llamas y calló rápidamente hacia tierra, pero no hacia donde suponía Carlos que caería, Rafael y Venomoth estaban cayendo a lo profundo del gran hoyo que separaba a Carlos de Flora.

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CAPÍTULO 11

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CAPÍTULO 11: ALGO EN SUS OJOS

Carlos se acercó hacia la orilla de la pendiente, desde donde vio como Rafael aterrizaba suavemente en el fondo. Carlos y Rafael se conocían desde hace mucho tiempo, aunque su amistad había estado cuestionable por un notable sentimiento de rivalidad desde siempre, por lo que al ver que Rafael se había quedado ahí parado sin hacer nada por salir, Carlos sintió el deber de bajar para averiguar que pasaba y ayudarlo a subir. Él bajó fácilmente hasta el fondo, montado en Ninetales y una vez ahí, lo desmontó para caminar él solo hacia Rafael, quien hasta el momento le había estado dando la espalda. Cuando ambos estuvieron a unos cuantos metros, Rafael empezó a hablar sin mirar a Carlos a la cara:

—¡Ah!, hasta que llegaste, ¿para que viniste acá Carlos?, ¿nuevamente a tratar de deshacer lo que yo hago? Déjame decirte que esta vez no conseguirás nada, y te lanzaré por allá, cuesta abajo si es necesario.
—Oye, disculpa que haya lanzado fuego contra ti —se disculpó Carlos—, pero es que no parabas y...
—Y querías que hiciera lo que tu querías, ¿verdad? —lo interrumpió fríamente Rafael.
—No —contestó Carlos muy extrañado por la postura que Rafael había adoptado repentinamente—, es sólo que teníamos que hablar contigo, tenemos que volver.
—Y no te has puesto a pensar que yo tenía otra cosa en mente, algo así como llegar hasta ese volcán, ¿eh? —prosiguió Rafael antes de voltear para mirar a Carlos, quien al ver que sus ojos despedían un tenue brillo rojizo, supo de inmediato que Rafael no era el mismo, y continuó:
—Eh, Rafael, por cierto, ¿ha pasado algo raro mientras que estabas separado del resto del grupo? —intentó indagar Carlos en lo que le había pasado a Rafael.
—Me parece que quieres saber más de lo que debes, Carlos —respondió sagazmente Rafael.
—No, lo digo porque ya tienes a Venomoth contigo, y él fue robado junto con otros pokémones nuestros —le respondió Carlos inteligentemente.
—Si, pero sólo recuperé a mi Venomoth —contestó Rafael brevemente.
—Pero y cómo el tipo que los robo te... —intentó Carlos seguir interrogando a Rafael, pero este no lo permitió, por lo que cortó sus palabras diciendo firmemente:
—Eso no im-por-ta, ahora, dime algo que me interese que me parece que estoy perdiendo mi tiempo con esta conversación.

A Carlos le molestó mucho ese último comentario, puesto que algunos chicos estaban ahí, luchando contra el tiempo para reunirlo con los demás, y Rafael se estaba portando de modo insolente sin razón aparente.

—¡Óyeme bien!, hemos venido prácticamente a salvarte de que... —empezó a decir rápida e ininterrumpidamente Carlos, pero sus palabras fueron postergadas por sus propios pensamientos al empezar a imaginarse por qué los ojos de Rafael estaban de ese modo; Carlos pensaba que lo que haya puesto ese brillo en los ojos de Rafael, también era lo que lo estaba haciendo actuar así, por lo tanto ninguna conversación lograría hacerlo entrar en razón, pues perecía que en ese momento, su razón no era la que dominaba a Rafael, sino, fuerzas extrañas, por más rara que pareciera la idea. Mientras tanto, Rafael seguía hablando, con un semblante aún más furioso:

—...De qué?, ¿de qué?, ¿de ustedes a caso?, pues para que lo sepas, no pienso volver con ustedes hasta que termine lo que tengo que hacer.

Eso sorprendió a Carlos aún más de lo que la extraña actitud de Rafael lo había sorprendido ya, ¿qué era lo que Rafael "tenía" que hacer?, así que Carlos continuó:

—Y, ¿qué es lo que vas a ahora entonces?
—Preguntas, preguntas y ninguna buena respuesta, yo no soy tu reportero idiota, Carlos, me largo —acabó por explotar Rafael y se disponía a salir volando del lugar, pero Carlos no podía dejarlo ir aún, tenía que saber por lo menos a donde estaba decidido a ir.
—¡Alto!, espera... —pero al ver que Rafael lo había empezado a ignorar, Carlos se dispuso a detenerlo por la fuerza, por lo que se hizo a un lado y, mirando de soslayo a su monstruo, dijo:— bueno, ¡Ninetales evita que se escapen con tu espiral de fuego!

Ninetales desde lejos se acercó corriendo a toda velocidad mientras esparcía una línea de fuego sobre Venomoth formando finalmente un espiral al rededor de él. Ante esto, Rafael volteó una vez más hacia Carlos y dijo: «Si, eso es lo que quieres, tendré que enseñarte a no meterte conmigo más, Venomoth, ¡Ventisca Infernal!», y con esta orden Venomoth batió las alas furiosamente creando un denso viento oscuro, que despidió el espiral de fuego en todas las direcciones, extinguiéndolo luego. «¿Quéeee?» pensó Carlos sorprendido, ese ataque nunca lo había escuchado y era muy fuerte, el viento que soplaba no era un viento cualquiera, arrastraba incluso a Carlos por más que trataba de oponérsele.

Ninetales dejó de atacar y el torbellino avanzó hasta él y lo lanzó con todo por el aire. Carlos logró a tiempo recogerlo en una pokébola, para cambiarlo por Grotle. La tormenta no podía mover a Grotle por su gran peso, parecía que esta vez tendría más oportunidades, pero no fue así. Rafael le ordenó a su pokémon: «Venomoth, ¡Ataque Sanguijuela!» haciéndolo lanzar sobre Grotle varias larvas negras que se le pegaban por todas partes, entonces Rafael exclamó: «Ahora, ¡Venomoth, absorbe su energía!». Las larvas estaban haciendo sufrir a Grotle, y por su parte, Venomoth ya se estaba preparando para el próximo ataque, pero Grotle trató de no perder su turno usando su ataque Roca Trampa, el cual hizo que las rocas cercanas a Venomoth saltaran hacia él en el acto. Las rocas se movieron demasiado lento como para golpear a Venomoth, que se movió hábilmente a través de las rocas, y sin perder tiempo continuó su ataque, esta vez con un Atajo Aéreo y un Torbellino, que terminó de dejar a Grotle fuera de combate.

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Flora, vio todo desde arriba, y al notar que Carlos había perdido la batalla, se dispuso a participar del encuentro gritando desde donde estaba:

—Segundo asalto, yo contra ti —propuso Flora.
—No me dejarás ir en paz, ¿verdad? —dijo Rafael despreocupado.
—Pues claro que no, hasta que pruebes mis ataques —le respondió Flora con la misma ironía.
—Querrás decir, el de tu pokémon —le corrigió odiosamente Rafael.
—Como sea —dijo Flora restándole importancia a sus provocaciones verbales—, si gano, nos dirás a donde es que piensas ir, y como conseguiste de vuelta a tu Venomoth.
—Jajaja, no importa lo que apuestes, no ganarás —parecía Rafael muy confiado.
—Flora, no, tus pokémones son muy livianos, no podrán soportar el gran viento que Venomoth crea acá abajo —intentó Carlos advertirle a Flora, a lo que ella respondió:
—Si, sé muy bien como están las cosas allá abajo, pero Venomoth empujará por los aires a mi pokémon, sólo si tiene un cuerpo físico, pero si es un fantasma, eso estará más difícil, ¡ve Banette!

Flora liberó desde arriba a Banette sin lanzar la pokébola, y ella empezó la batalla. Banette aparecía y desaparecía yendo de un lado a otro, confundiendo a Venomoth, pero Rafael habló antes de que Banette atacara en serio: «¡Venomoth, no te dejes engañar! jajaja, fíjate que Banette siempre aparece en los mismos lugares», fue por esto que Venomoth se dio cuenta de como funcionaba el truco de Banette y predijo su próxima aparición, a continuación Flora se decidió a dar su siguiente orden: «Banette, cambia de táctica, ahora...» pero antes de que Flora completara su orden Venomoth venció a Banette de un solo movimiento, con un fuerte ataque psíquico.

Banette cayo al suelo sin pena ni gloria, y Rafael comentó vilmente: «oooh, que pena, y me prometiste que ibas a durar más» Flora miraba a Rafael con ojos de ira mientras apretaba fuertemente su pokébola, entonces unos fuertes y gigantes estallidos interrumpieron la escena.

Se escucharon fortísimos sonidos como “¡boooom!, ¡buuumm!, ¡prrrrro!” por todos lados y aparentemente muy cerca de ahí. «¿Pero qué pasa?» preguntó Carlos con rostro de preocupación, Flora miraba hacia el rededor atónita, moviendo la cabeza cada vez que una nueva explosión sonaba, luego miró nuevamente a Banette desmayado y alzando la mirada hacia el pico que estaba cerca de ahí desesperadamente dijo «¡oh no!, ¡son los Lazos del Destino que Banette puso para buscar a Rafael!, ¡ahora que él se ha desmayado recién están empezando a estallar!», a lo que Rafael respondió muy enojado: «¿Qué? ¿¡Ese maldito ha puesto Lazos del Destino por todo el lugar!?». Flora no se detuvo a escuchar a Rafael; recogió a Banette en una pokébola y gritó una vez más: «¡Carlos!, ¡tienen que salir de ahí abajo cuanto antes, eso se va a llenar de rocas y tierra, no sobrevivirán si los alcanza!»

Desde el fondo del profundo hoyo, Carlos y Rafael veían venir una avalancha rocosa sobre ellos, Rafael de inmediato se aseguró la existencia liberando Sandslash, quien lo primero que hizo fue enterrar sus largas garras en el suelo para sacar una enorme roca que alzó sobre sus hombros, y con la que se dirigió hacia Carlos con pasos decididos. Flora desde arriba gritó: «¡Carlos cuidado, Sandslash va a atacarte con esa enorme roca, usa un pokémoooon!», pero dejó de prestarle atención a lo que pasaba allá abajo cuando se percató que una roca estaba a punto de caer sobre ella.

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Flora corrió despavorida del lugar, cuando de pronto se escucho un ruido sordo: «Pinnnnn, rrrrrrr», la impresión hizo que Flora tropezara y cayera, al girar la cabeza para ver lo que había pasado vio que un grueso Poliwhirl había roto en pedazos la roca con su Puño de Hielo; Diego y Yami habían aparecido. Entonces Flora se paró rápidamente y le dijo efusivamente: «¡Que bien que apareciste, no sabes cuanto te lo agradezco, pero ahora tenemos que...!», Flora se quedó con la palabra en la boca cuando un fuerte ruido sonó desde el fondo del hoyo donde Carlos y Rafael estaban. Flora corrió a ver que había pasado, y lo peor era lo que había pasado: el gran hoyo estaba lleno de rocas por todos lados, y no había ni rastro de Carlos o Rafael.

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CAPÍTULO 12

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CAPÍTULO 12: NO ME IMPORTA

Flora observaba atónita al gran montón de rocas que había prácticamente tapado el profundo hoyo donde Rafael y Carlos habían estado discutiendo, sin saber lo que debajo de esas rocas estaba ocurriendo.

Bajo toda esa pesada capa de tierra y roca, Carlos y Rafael seguían vivos, incluso no habían sido golpeados por semejante avalancha. Ocurrió que Sandslash había arrancado un gran bloque rocoso del suelo y lo había puesto frente a Carlos para protegerlo de las grandes rocas que cayeron sobre ellos, Rafael por su lado, se encargó de llegar a tiempo junto a Carlos para protegerse también. Así los tres sobrevivieron al deslizamiento rocoso. Carlos ahora no sabía que pensar, no sabía si Rafael le había ordenado a Sandslash que hiciera eso, o Sandslash había actuado por su propia cuenta movido por el aprecio que le tenía a Carlos de tiempos pasados. Rafael estaba ahí, al lado de Carlos, atento a lo que pasaba alrededor del pequeño espacio que Sandslash había anticipado; se veía claramente que ese nuevo brillo rojo seguía viéndose en los ojos de Rafael, pero si no lo dejaron morir sepultado (ya sea Sandslash o Rafael) bajo las rocas, era porque aún había algo de estima en ese pequeño grupo de amigos, así que Carlos no temió decir:

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—¿Por qué Sandslash hizo eso?
—No preguntes mucho o, ¿prefieres la muerte? —le respondió con una pregunta Rafael, sin mirar a los ojos a Carlos.
—Entonces, parece que tendremos mucho tiempo para conversar sobre las cosas que nos han pasado estos últimos días —dijo Carlos tratando de poner un tono alegre a sus palabras, pero aún desconfiado por el modo como Rafael podría reaccionar.
—No seas entrometido —se anticipó Rafael antes de dar cualquier otra declaración—, será mejor que idee el modo de salir de acá rápido.
—De acuerdo —volvió a decir tranquilamente Carlos—, pero como amigos que somos, creo que hay cosas que debería saber.
—Oye, Sandslash no aguantará esa roca por mucho tiempo más, no hay nada de que hablar y mucho menos acá —se dispuso Rafael a acabar con esa conversación mediante duras palabras.
—De a cuerdo, sacaré un pokémon que pueda cavar para salir de acá —aceptó Carlos la situación y dejó de insistir.
—Ni te molestes —dijo Rafael con tono malhumorado antes de liberar a su pokémon Sneasel, el cual se puso a rasguñar las rocas superiores para hacer un túnel hacia la superficie.
—Si, pero yo estoy en este grupo también —se apresuró a decir Carlos mientras liberaba a Ninetales, que poniéndose sobre sus dos patas trasera, empezó a ayudar a Sneasel a cavar—. Podemos charlar, mientras los pokémones trabajan, ¿no crees? —se arriesgó Carlos una vez más a sugerir una pequeña plática, pero Rafael dirigió su mirada hacia los pokémon, y con aires de incomodidad respondió:
—No sé que quieres que te cuente para que me dejes en paz, confórmate con saber que voy para el volcán.
—Si, bueno —respondió velozmente Carlos tratando de mantener la naturalidad de una conversación cordial a pesar de que la actitud de Rafael demandaba una discusión en vez de una charla—, cuando te separaste, nos dejaste bien en claro que lo que más querías era ir a ver el volcán, yo incluso sé que te fascinan, y que siempre has querido ver uno —e hizo una pausa para esperar comentarios de Rafael, pero al ver que no ocurría nada, continuó—, pero tengo que decirte que no creo que sea un buen momento ahora, tenemos que ir a la playa a esperar, nos encontramos nuevamente con el tipo de blanco, al parecer no nos quiere acá por nada del mundo, y dice que está dispuesto a proporcionarnos un helicóptero seguro, si esperamos en la playa sin movernos de ahí por lo menos hasta mañana.
—¿Y tú crees que es tan fácil? —contestó Rafael con su inmutable rostro de desagrado—, no sabes quien es ese tipo de blanco, por lo tanto no pueden asegurar si el helicóptero que les enviará es seguro; ahora que te escucho, te puedo decir que la decisión que van a tomar para salir de acá es más descabellada que la que yo estoy tomando al no aceptar volver contigo.
—Pero creo que esa decisión deberíamos tomarla todos juntos, considera un poco a los demás, si tu no estás ahí, los que quieran irse no podrán hacerlo, todos nos veremos obligados a quedarnos acá Dios sabe hasta cuando —dijo Carlos con un ritmo un poco más apresurado.
—¿Y por qué yo si debo hacer lo que ustedes me obligan? —preguntó puntualmente Rafael.
—Sólo ven con nosotros, por favor, si hablamos todos juntos quizá veas las cosas mejor —se explicó sencillamente Carlos, sin tener más argumentos en mente.

Rafael se rehusaba a aceptar lo que Carlos le proponía, y para su suerte, la conversación veía su final cuando finalmente Ninetales y Sneasel acabaron de abrir un túnel hacia la superficie; entonces Rafael recogió a Sneasel en su pokébola, liberó a Venomoth, montó en él y se dispuso a salir volando de ahí, no sin antes recoger a Sandslash mientras decía rápidamente sus últimas palabras:

—Cada uno es libre de hacer lo que mejor crea, y yo debo ir al volcán a cumplir con lo que tengo que hacer, si quieren irse de acá, bien, háganlo, pero no me metan en eso, y si mi ausencia les impide irse, pues sólo digan que estoy muerto y ya, después de esta avalancha, creo que tienes buenas excusas para decir que lo estoy, así que no se hable más, espero que esos helicópteros los lleven a casa sanos y salvos, como ustedes creen.

Cuando Rafael salió volando de ahí, una de las tantas rocas empezó a despedazarse y la cámara se volvía cada vez más y más inestable, entonces Carlos de inmediato montó sobre Ninetales, que de un impulso alcanzó el túnel y salió corriendo a través de él hacia la superficie.

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Flora, que había estado atónita todo ese tiempo pensando en la mejor forma de ayudar, vio como Rafael salía a toda velocidad del túnel que lentamente se había estado abriendo entre las rocas, entonces le gritó a Rafael: «¡Espera te necesitamos para salir de esta isla!», y éste le respondió con un rostro enojado: «¡Si, ya lo sé todo, y pueden quedarse con su oferta y hacer como que he muerto; ahora que tengo a Venomoth yo puedo solo con esto!». En ese momento Rafael miró hacia el volcán y la llama de sus ojos se avivó más que nunca, Flora y Diego notaron eso, y vieron como Rafael empezó a actuar como un zombi, su mirada perdida se dirigía hacia el volcán. Flora intentó llamar su atención otra vez, pero Rafael no respondió, y sin mayor despedida, emprendió nuevamente su viaje aéreo hacia el volcán, pero esta vez, nada impidió que se alejara.

Carlos salió por el túnel en ese momento, y pudo ver como Rafael volaba a lo lejos, entonces miró a Flora y ella lo miró a él, ambos con rostros de confusión y desesperanza. Finalmente Carlos le dijo a Flora: «tenemos que volver con los demás cuanto antes, ahora si hemos perdido a la persona que hemos querido encontrar».

Más allá, oculto entre el paisaje accidentado, el aún desconocido hombre de traje azul oscuro había presenciado todo lo ocurrido y pensó: «uno menos, y dos se irán, es un buen inicio pero aún hay trabajo por hacer y lo próximo será... recuperar el paquete», su rostro lucía una malévola y sobria sonrisa, señal de que malas cosas iban ha pasar.

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CAPÍTULO 13

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CAPÍTULO 13: LOS NOMBRES DEL EXTRAÑO BLANCO Y LA NIÑA GRIS

Pero ¿qué ha pasado durante todo este tiempo con Renzo, Runtor, Claudia, Yami y la niña?, para saberlo volvamos al otro lado de la isla, en la pradera. Renzo había ido a buscar a la niña siguiéndola hasta llegar junto a ella justo antes de entrar a una nueva zona foreste, pero en ese momento había hecho nuevamente su aparición el tipo del sombrero y traje blanco. Runtor, Claudia y Yami por otro lado, se separaron de los otros para ir a ayudar a Renzo. Ahora veamos que fue lo que pasó durante todo ese tiempo, ya era más o menos medio día en el volcán, así que volvamos un par de horas antes, momento en que Renzo, la niña y el hombre del sombrero se volvieron a encontrar.

—Que bien que los encuentro, supongo que después de ayudarme en mi trabajo —dijo el extraño hombre refiriéndose a Renzo—, ya estarás haciendo tu equipaje para volver, ¿no?
—Sabía que mentías —le recriminó la niña a Renzo volteando tempestuosamente a verlo—, a mi no me engañas, sé perfectamente que es lo que pretenden.
—Oye, yo no vengo con ese —le dijo Renzo a la niña enfadado porque ella no dejaba de desconfiar de él—, y tú —prosiguió a continuación refiriéndose al hombre—, ni tengo equipaje, ni pienso regresar; y ni te he ayudado, ni ayudaré en nada ¿entendido?
—Ja ja ja, tranquilo muchacho, mantén tus modales que la paciencia se me acaba —dijo el hombre con aires de burla—. Y tú, niña, a ver di, si sabes lo que pretendo ¿puedes decirle a ese muchacho cómo me ha ayudado?

La niña ahora estaba furiosa y callada, callada pero de entre sus dientes un sonido de cólera se escuchaba, era evidente que en realidad no sabía lo que el hombre aquel planeaba.

—Ja ja ja, lo sabía, no sabes nada, ni lo que pretendo, ni lo que quiero —prosiguió en sujeto de blanco—. Ahora, tú jovencito, si me as ayudado, ¿y sabes cómo?
—Yo no te he ayudado en absolutamente nada, y ni pienso hacerlo nunca —le reiteró Renzo.
—Ja ja ja, claro que si me has ayudado, y mucho, me has traído lo que buscaba, lo que quería —insistió el hombre.

Renzo lo miraba con ira, pero al mismo tiempo desconcertado y extrañado; el no traía nada más de seis pokébolas, así que empezó a buscar la respuesta en otro lado, y al mirar a la niña y al Teddiursa, abrió los ojos enormes por lo que pensó cosas que luego fueron confirmadas por aquel hombre de sombrero, quien dijo con una manteniendo la mirada fija hacia la pequeña niña:

Ángela Bedran Louren, hija del dueño de la corporación más avanzada en tecnología Pokémon, tú... eres lo que quiero.

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En ese momento una sonrisa macabra se dibujo en el rostro del hombre, justo después de que llamara a la niña por su nombre. «Ni lo sueñes, ve Jolteon» gritó Renzo, alzando la mano para darle la orden inicial a Jolteon. Ángela, la niña, se asombro por esas palabras, empezó a pensar que quizá después de todo Renzo decía la verdad «Teddiursa, es hora de luchar» dijo ella uniéndose a la batalla, pero sin bajar la guardia respecto a Renzo. Ahora era el turno del hombre, que dijo: «ja ja ja, me diviertes niño, y tú también Ángela, bueno, les daré gusto» y después de eso, de un gran brazalete metálico que el sujeto llevaba en su antebrazo salió un royo de luz y un Golem apareció en el campo por él.

—Soy Renzo, idiota, te enseñaré a no volar aviones con gente adentro —dijo Renzo furiosamente.
—Oh, que mal que no sepas modales, porque después de esta batalla ya no podrás aprenderlos, pero ya que me dijiste tú nombre, te retribuiré del mismo modo, les diré con quien están hablando para que en su otra vida teman cada ves que escuchen el nombre —respondió el sujeto de banco con mucha seguridad en sí mismo.

Renzo empezó a temblar, pero se mantenía fuerte, aún estando asustado, y el hombre siguió:

—Me llamo Mefian Louren, quizá no me conozcas Ángela, es que no conocer a los familiares es un pequeño defecto que algunos tienen.

Ángela quedó atónita después de eso; pero la batalla estaba por empezar, y Renzo fue el que la sacó de su trance al gritar: «Jolteon, ¡Danza de la Lluvia!»

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Teddiursa empezó a moverse y la niña se apartó rápidamente del campo de batalla, él se dirigió hacia Golem y saltó justo antes de llegar para luego atacarlo con su Cola de Acero, pero Golem saltó a tiempo y de un puño apartó a Teddiursa del camino, quien salió volando, pero al parecer sin ningún rasguño. Luego Golem lanzó rocas hacia Jolteon y él apenas logró esquivarlas con su Agilidad, Teddiursa no perdió tiempo y nuevamente dirigió un ataque hacia... ambos; «no sé aun si en realidad ese chico quiere ayudarme, no me puedo confiar» pensó Ángela antes de gritar «¡Terremoto!», entonces Teddiursa chocando sus garras con el suelo hizo temblar la tierra, Golem y Jolteon saltaron, y en ese momento Golem logró golpear a Jolteon con un Puño de Roca. «¡Jolteon párate!» le gritaba Renzo a Jolteon, que después del golpe yacía tirado en el suelo. Golem se envolvió disponiéndose a vencer totalmente a Jolteon con un Ataque Rodada, Jolteon se levantó con las pocas fuerzas que le quedaban e intentó moverse rápido para evitar el ataque, pero la lluvia que caía en el campo lo hacía ir lento y por lo tanto fácil de alcanzar, parecía que ese era el final de Jolteon. «Ya calló uno, ahora falta Golem» pensó la niña y con un gesto le ordenó a Teddiursa hacer el ataque Demolición. Teddiursa avanzaba más rápido que Golem, así que alcanzó a Golem antes de que este último alcanzara a Jolteon, con lo que justo antes de que impactara contra Jolteón logró sacar a Golem de su marcha con un fuerte golpe. Golem fue lanzado lejos por el golpe y al caer dio un rebote haciendo temblar el suelo y causando un terremoto en el campo, Renzo recogió a Jolteon a tiempo y luego lanzó a... Gengar «¿qué no tienes más cabeza para elegir pokémones a la hora de batallar?» le gritó enojada la niña a Renzo, «espera y verás, ahora podrás hacer tus terremotos sin problema» le respondió él; Teddiursa nuevamente ejecutó un terremoto, y Gengar empezó a flotar en el campo, la niña se sorprendió de ellos, pensó que con eso iba a lograr impactar a los dos pokémones, pero Gengar fue más rápido y sólo alcanzó a Golem, el cual trató de defenderse endureciéndose y luego de un rato empezó a rodar hasta llagar a Teddiursa para tratar de pegarle un golpe en el rostro (ataque Demolición), pero Teddiursa lo evitó rápidamente deteniendo su puño con una garra, Tediursa se aventajó y con su otra garra también trató de contraatacar con un Golpe Demolición, pero de igual forma Golem también logró detener el puño a tiempo.

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El esfuerzo de Golem y Teddiursa se veía en sus caras, estaban dando todo lo que podían, sus miradas estaban fijas. Mefian y Ángela estaban concentrados en la batalla, ellos vivían el momento sin darle atención a otra cosa, situación que desequilibraría la batalla entre Golem y Teddiursa.

Golem de pronto empezó a crujir y de la nada su cuerpo rocoso empezó a gotear un líquido verde, más y más «¡goooouuuu!» gritó Golem al cielo. Gengar desde lejos había estado drenando su energía con su técnica mega drenaje, así Teddiursa tomó ventaja de la debilitación de Golem y logró atravesar con su puño la defensa de su rival, golpeándolo tan salvajemente que llegó a destrozar todas las rocas que componían su pecho, para luego empujarlo con el efecto del golpe a lo largo del campo hasta dejarlo inmóvil en el suelo; entonces Renzo le dijo a Ángela alegremente: «¿no lo ves?, te lo dije, espera y verás; tenemos que hacer las cosas en equipo para ganar».

Ella pensó rápidamente: «no, creo que este niño no miente, ¿cómo pudo atacar a Golem si quiere hacerme daño?, eso no puede ser, si el hubiera estado de parte de ese hombre, hubiera aprovechado un momento como ese para atacar a Teddiursa y darle ventaja a Golem; con la fuerza de Golem, Teddiursa hubiera perdido con ese ataque, y yo ya estuviera perdida también; no, no quiere hacerme daño, hasta su sonrisa me lo dice» y después de pensar todo eso, Ángela le respondió a Renzo con otra sonrisa.

«Ja ja ja, que tontos se ven alegres, ¿en verdad creen que han ganado?» preguntó Mefian con una sonrisa malévola en la boca; Renzo y Ángela se extrañaron con esas palabras, y con lo que estaba pasando, Golem se levantó del suelo sólo con sus patas traseras, y abrió los ojos, en los cuales parecía que ardían grandes llamas, brillantes y furiosas. Entonces Golem una vez más se dispuso a atacar arrancando un trozo de tierra y alzándola sobre su cabeza, y luego gritó desesperadamente: «goooooooooouuuu» antes de lanzarla fuertemente contra Teddiursa y Gengar, que trataron de esquivarla separándose, pero el bloque rocoso se quebró en dos partes en el aire, logrando darle a ambos pokémones que al no aguantar el ataque y cayeron desmallados al suelo.

Ante el rostro descomunalmente admirado de Renzo y Ángela, Mefian dio un paso adelante y alzó uno de sus puños firmemente dejando ver su rostro desenfrenado y maligno, entonces dijo: «jajajajaja, yo no pierdo ¡No pierdo!».

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CAPÍTULO 14

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 14: REFUERZOS

Renzo estaba más asustado que nunca, y veía venir su derrota con pesimismo. Como nunca antes, creía que ese Golem lo asesinaría sin piedad; comprendió entonces que eso no era un juego o una simple batalla, no había más remedio que salir corriendo, pero ¿en qué momento?

Golem empezó a dar pasos lentos hacia ellos. Ángela corrió desesperada hacia Teddiursa y luego de arrodillarse lo abrazó para ayudarlo a levantarse. Teddiursa estaba siendo prácticamente retenido por Ángela, pero en su furioso rostro se veía que él quería seguir con la batalla, aunque parecía que difícilmente podrían ganarla.

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Ángela observaba, ahora temerosa, como Golem se les acercaba, y Renzo por su lado estaba casi paralizado de asombro, miraba a Gengar impaciente, esperando que retomara fuerzas para levantarse, pero no pasaba nada, Gengar seguía tendido en el suelo con los ojos cerrados, la gran roca que Golem lanzó fue tan contundente que lo había sacado de combate. Renzo sabía que si no hacía algo, cosas malas pasarían, así que lanzó una pokébola más y liberó a Lapras, que no podía moverse en aquel campo lleno de pasto, pero aún podía atacar. Lapras disparó un gran Chorro de Agua contra Golem, pero él se enrolló y saltó dando giros en el aire para desviar el gran chorro de agua, y poder contraatacar con su Ataque Rodada, el cual impactó a Lapras directamente en la cabeza.

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Lapras continuó con Hidropulso, ya que Renzo esperaba que con ese ataque la rodada de Golem fuera retenida y frenada. Golem fue encerrado en una esfera de agua hecha a su tamaño que poco a poco lo fue elevando en el aire, pero fue una sorpresa para Renzo ver como la esfera de agua fue rota por la fuerte marcha rodante de Golem, quien continuó su camino hasta Lapras. Ella intentó contraatacar con un Cabezazo, el cual realizó flexionando su largo cuello y blandiendo su cabeza de izquierda a derecha para tratar de atajar a Golem por un lado y así sacarlo del camino, pero el poder de Golem fue superior, y aunque Lapras intentó defenderse con ese ataque, Golem finalmente le propinó un golpe el doble de fuerte que el anterior, con el que sacó a Lapras también de combate.

Golem paró su rolado, Renzo y Ángela estaban aún más preocupados. Renzo trataba de pensar en un modo de salir de esa situación, pero no veía como, cuando de pronto la mirada de Mefian fue distraída por algo que él veía venir a lo lejos de la pradera, Renzo por curiosidad volteó a ver que era lo que Mefian estaba viendo, y en ello vio esperanzas: Claudia, Runtor y Yami estaban llegando a toda velocidad.

—Quizá no lleguen a tiempo, porque el siguiente es Teddiursa, ¡Golem, continúa con tu Ataque Rodada! —dijo Mefian perversamente.
—No seguirás si yo lo evito, ¡Tyranitar, libérate! —se dispuso Renzo a oponer resistencia.

Tyranitar era por mucho, uno de los pokémones más fuertes que Renzo había llevado consigo en el viaje, y él confiaba en que podría parar el ataque de Golem, así que le ordenó que se interpusiera entre Teddiursa y Golem para coger a este último y así poder realizar su Lanzamiento Sísmico, pero las cosas no fueron exactamente así. Tyranitar logró agarrar a Golem, pero era demasiado pesado, por lo que le fue imposible alzarlo con sus brazos. Golem seguía rodando en los brazos de Tyranitar, y finalmente logró vencer la defensa de su apresador, lo que le permitió golpearlo directamente en el pecho con el doble de su fuerza. Tyranitar calló al suelo y Golem saltó hacia atrás aún dando giros para retomar su camino. Teddiursa se soltó a tiempo de los brazos de Ángela y corrió alejándose de ella para desviar a Golem. Renzo trataba de animar a Tyranitar para que recuperara la conciencia gritándoles: «levántate, ¡levántate!, tienes que ayudar a Teddiursa», pero éste no tenía suficientes fuerzas para hacerlo, aunque si podía escuchar a Renzo gritarle.

Golem, se acercaba cada vez más a Teddiursa hasta que un Rayo de Hielo congeló un pedazo de suelo, dejando a Golem atorado. Los demás chicos (Claudia, Runtor y Yami) ya estaban ahí, con Feraligatr y Mightyena al lado. Por todo eso Teddiursa tomó ventaja y logró alejarse de Golem. Luego de un momento Golem rompió el hielo, pero su siguiente ataque fue frenado por órdenes de Mefian, quien al ver que Claudia, Runtor y Yami habían llegado, inicio una corta conversación:

—Miren, llegaron más de ustedes, y ahora que vienen juntos, recuerdo haberles dicho que tenían que esperar en la playa si querían volver a casa.
—Si, y a eso venimos, a llevarnos a Renzo para poder ir a esperar a la playa —le dijo Yami a Mefian con mala actitud.
—Que bien que llegan, entonces —continuó Mefian—. Llévense a su amigo si quieren, creo que no será necesario terminar esta batalla, yo lo único que quiero es hablar a solas con Ángela.

Ángela al escuchar todo eso se quedó un poco extrañada, no sabía si aquel grupo de chicos estaba siendo ayudado o acechado por Mefian. Pero su tiempo de meditación fue interrumpido por Renzo, que sin previo aviso liberó a Jolteon, montó sobre él y a toda prisa la tomó por la cintura en plena marcha para salir luego corriendo rumbo al bosque después de gritarle a Mefian: «¡Entonces atrápala si puedes!»

Teddiursa se quedó atrás, pero no por mucho tiempo, porque en cuanto Renzo escapó, él empezó a perseguirlo; a pesar de haber luchado, aún tenía mucha energía, y como es de suponer, protegería a Ángela hasta el final.

Se veía que Mefian estaba enfurecido. Miró como Renzo se alejaba con Ángela, luego miró a los demás chicos, luego volvió a mirar a Renzo y al final miró por última vez a los demás muchachos diciéndoles mientras señalaba al suelo con el dedo índice: «ustedes, quédense acá, yo traeré a su amiguito de vuelta». Entonces Mefian recogió a Golem y sacó de su gran brazalete una pokébola azul, de la que liberó a un Staraptor en el cual montó para partir en dirección al bosque.

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Claudia, Yami y Runtor estaban ahí, parados, mirando lo que pasaba, pero al rato Claudia tomó la palabra: «ustedes quédense acá si quiere mirando al sol pasar, yo iré a ayudar a Renzo, se nota que el tipo ese no tiene ningunas buenas intenciones», luego liberó a Nidoqueen y montó en ella para ir en busca de Renzo. Yami y Runtor sabía que Claudia era una chica bastante colaboradora y agradable, pero no se imaginaron que en esas condiciones tomaría una decisión por ella sola sin pensarlo más; por lo que sin perder más tiempo montaron a sus pokémones que ya habían liberado (Feraligatr y Mightyena) y siguieron a Claudia hacia el bosque.

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CAPÍTULO 15

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CAPÍTULO 15: EL EQUIPO DE LOS BUENOS

Ángela y Renzo iban a través del bosque montados en Jolteon. Renzo trataba de encontrar un lugar seguro donde detenerse a retomar fuerzas y planear mejor como deshacerse de Mefian, pero Ángela lo único que quería era bajar de ahí para seguir su camino ella sola. Teddiursa venía corriendo tras Jolteon, y poco a poco fue alcanzándolo hasta llegar a su lado, para luego saltar por encima de él y así arrebatarle del lomo a Ángela. Cuando Renzo se dio cuenta de eso, hizo que Jolteon parara su carrera para encarar a Teddiursa y a Ángela. «¡Vaya!, superfuerza, superresistencia, y ahora también supervelocidad, que más puedo esperar, este Teddiursa si que es especial» pensaba Renzo mientras se acercaba caminando hacia los dos. Teddiursa estaba delante de Ángela, con los brazos bien abiertos simulando una barrera entre ella y Renzo.

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—Oye, no tienes porque seguir desconfiando, ese tipo es también mi enemigo, no sólo tuyo —Renzo fue el primero en hablar.
—Si, pero aún no estoy segura, será mejor que nos dejes aquí, gracias por salvarme, ahora puedes irte —le dijo Ángela, manteniendo la seriedad.
—No, mira, no puedes quedarte acá es muy... —pero las palabras de Renzo fueron interrumpidas por algo.

Un fuerte ruido aéreo interrumpió la conversación y los dos niños miraron hacia la copa de los árboles, donde las hojas y las ramas se movieron fuertemente en una misma dirección como si una ráfaga de aire las azotara, un poco a lo lejos (entre todas esas ramas) Renzo divisó una silueta de un gran pokémon volador que luego perdió de vista, y rápidamente volvió a mirar a Ángela para decirle:

—Seguro es él de vuelta, tenemos que salir de acá, tenemos que internarnos en la parte más profunda de este bosque donde...
—Acá estoy bien, gracias —pero Ángela insistía en quedarse sola.
—...Donde no se pueda ver el suelo desde el cielo, el puede esta... —continuó hablando Renzo.
—¡Aquí estoy bien, gracias! —volvió a interrumpirlo Ángela, un poco enfadada esta vez.
—¡Hay que apresurarnos que debe estar viniendo! —insistió también Renzo abriendo bien los ojos por la preocupación.

Entonces un enorme Staraptor irrumpió entre las ramas de los árboles y estaba a punto de caer con todo sobre ambos muchachos. Renzo se lanzó sobre Ángela empujándola para que no sea alcanzada por las garras de Staraptor, pero éste giró la cabeza y vio de inmediato hacia donde habían escapado, así que se elevó un poco en el aire y se dispuso a envestirlos de nuevo cuando de la nada apareció veloz como un rayo Nidoqueen, que tomo con sus brazos a Ángela y a Renzo y los sacó de ahí. Ángela dijo: «espera, Teddiursa, ¡se queda Teddiursa!», pero Claudia (a cargo de Nidoqueen) le respondió que no había tiempo para eso, que tenían que escapar.

Staraptor se disponía a seguirlos, pero Feraligatr y Mightyena, que venían desde atrás se colgaron de sus garras enlenteciendo sus movimientos. Runtor saltó desde el lomo de Mightyena (y Feraligatr lo sostuvo en el aire con uno de sus brazos) para dejar que él subiera hasta el lomo de Staraptor e intentara atacar directamente a Mefian, pero cuando Mightyena logró subir y lanzarse sobre Mefian, éste le golpeó fuertemente en la cabeza con su brazalete de metal, arrojando a Mightyena hacia el suelo. Feraligatr por su lado, trataba de congelar las patas de Staraptor con su Rayo de Hielo, pero a pensar de que sus patas estaban ya cubiertas con grandes bloques de hielo, la gran ave no parecía ni siquiera sentirlo.

Todo eso le dio ventaja a Nidoqueen, que pudo volver para recoger a Teddiursa y para dejar a Renzo, pues él había decidido quedarse para poder ayudar a detener a Staraptor con Jolteon, luego de eso Nidoqueen salió corriendo del escenario rumbo al fondo del bosque. Renzo hizo que Jolteon dirigiera su mejor Rayo hacia Staraptor, pero del mismo modo que pasó en la batalla contra Cloyster, el rayo no llegó ni a tocar a Staraptor. Luego de eso, el ave se elevó en el aire y atravesó el techo arborícola, dejando a Feraligatr, Runtor y Yami enredados en lo alto de los árboles. Renzo, sin perder tiempo, ideó un plan: él iría tras Claudia y Ángela (ya que Jolteon era el más rápido del grupo) para pedirles que dejen de moverse por el bosque, entonces los otros tres se moverían por el resto del bosque para despistar a Mefian y así permitir que Ángela y Claudia salgan de ahí hacia alguna otra parte de la isla. Renzo tomó de la mochila de Runtor una Super Poción para Jolteon y partió.

Claudia ya había encontrado las tierras bajas del bosque, a las que llegaba muy poca luz. Para ser más exactos, era una especie de selva: el suelo era fangoso, y era muy difícil moverse con Nidoqueen (pues pesaba demasiado y se hundía en el suelo), por lo que lo recogió diciendo: «tendremos que caminar solas, Nidoqueen es muy grande», Ángela no sabía si seguirla o tratar de huir de Claudia en dirección opuesta, pero cuando las copas de los altísimos árboles empezaron a moverse alborotadamente, no lo pensó ni un segundo más y junto a Claudia se escondió entre los espesos matorrales de aquella selva. Las chicas se quedaron muy quietas, esperando a que Merfian se fuera. Yami y Runtor hicieron gran alboroto en otras partes del bosque para llamar la atención de Mefian, quien cambió de rumbo y se dispuso a buscar en esa dirección errónea. Cuando las chicas se convencieron de que ya no eran seguidas, salieron de su escondite y empezaron a caminar cuidadosamente por el lugar, Teddiursa iba muy atrás, atento a lo que pudiera venir desde cualquier dirección.

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Renzo finalmente ingresó a la zona selvática del bosque, y desde ahí seguir el rastro de las chicas no fue muy difícil, pues en el fangoso suelo estaban impresos sus pasos, por lo que no demoró casi nada en encontrarlas. Les contó del plan, y que era lo que ellas debían hacer, entonces Ángela se convenció aún más de que las intenciones de los chicos no eran malas, por lo que colaboró con el plan.

En otro lugar, Runtor corría por el bosque sobre Mightyena, Feraligatr llevaba a Yami sobre sus hombros unos diez metros de separación, Mefian venía siguiéndolos desde el aire, hasta que llegaron a la orilla de un caudaloso y río. Runtor y Yami pararon ahí, y vieron que por el río corría velozmente una furiosa corriente de agua, por lo que Yami se negó rotundamente a entrar ahí con Feraligatr, en ese momento se les ocurrió una idea más: Runtor y Yami irían juntos sobre Mightyena por la orilla del río, y Feraligart (solo) iría en la dirección opuesta para distraer a Mefian. Feraligatr trataría de atacar a Mefian desde la tierra alzando todo lo posible altas columnas de agua desde el río con su ataque Oleaje.

Runtor y Yami estaban en camino, y rápidamente entraron en tierras bajas (la selva). Mightyena se hundía en el suelo fangoso, dado que Runtor y Yami estaban montados sobre él, así que Yami bajó y siguió con Blaziken (el pokémon menos pesado que tenía). Por otro lado, Renzo, Claudia y Ángela, llegaron también a las orillas del mismo río que parecía cerrarles el paso con un caprichoso giro que los rodeaba hasta perderse nuevamente tras ellos. Unos cuantos minutos después Runtor y Yami llegaron a reunirse con Renzo, Claudia y Ángela, entonces hablaron sobre el río y los caminos que habían tomado desde que ingresaron al bosque. Los chicos dibujaron en el suelo el esquema del lugar y el recorrido del río, lo cual era crucial para saber como seguir con su estrategia sin perderse en esa jungla; era vital que salieran rápido a la pradera, pues sólo ahí podrían sobrevivir, además sería fatal separarse del resto del grupo definitivamente. En conclusión, el bosque y el río tenían la siguiente forma:

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Para poder regresar a la pradera sin tener que volver sobre sus propios pasos, tenían que cruzar el río y seguir de frente. Cruzarían por las largas ramas de los árboles, las cuales se entrecruzaban en el centro del río con las del árbol del frente, como si fueran puentes. Claudia liberó a Vileplume para que ayudara a escalar los altos troncos, y a afianzarse entre las ramas. Runtor liberó a Umbreon, pues era su mejor pokémon escalador, y a Kirlia, pues era lo suficientemente pequeño y ligero para escurrirse entre las ramas de los árboles con la finalidad de despejar el camino de obstáculos.

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Todos estaban ya arriba, y el primero en cruzar fue Teddiursa, luego Vileplume ayudó a Claudia a pasar las ramas. Ángela ahora se disponía a cruzar, pero justo a mitad del camino una de las ramas se desenredó de las del frente y ella resbaló. De inmediato Vileplume tensó sus gruesas lianas que habían estado sirviendo de pasamanos para los chicos y Ángela quedó colgando de las lianas, evitando caer al río.

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Los chicos sólo podían observar, pues si intentaban cruzar sin las lianas tendidas, lo más probable era que resbalaran también ellos, así que lo único que podían hacer era esperar. Pero todo cambió cuando Yami vio a Feraligatr pasar nadando a toda velocidad por el río, luego de eso un agudísimo grito resonó en aquella selva: a lo lejos se veía a Mefian acercarse hacia ellos, montado en su Staraptor.

Vileplume intentaba subirla, pero no podía replegar sus lianas, Claudia lo alentaba diciéndole «Vamos Vileplume, con fuerza, sé que puede, ¡si no lo haces Mefian la alcanzará!», pero él no podía, por más que jalaba con todas sus fuerzas las lianas no se replegaban ni un centímetro. Entonces Renzo empezó a idear un nuevo plan:

—¡Runtor!, has lo siguiente, crea una cortina de arena alrededor de Ángela para que Mafian no logre ver bien lo que haremos, como está aún lejos la arena no lo dejará ver nada; después has que Kirlia duplique el cuerpo de Ángela con su técnica Substituto, y como esa copia no tendrá vida, caerá de inmediato al río, y será empujado por la corriente, luego has que Umbreon intercambie lugares con Ángela con su técnica Relevo y finalmente ella estará con nosotros a salvo; Umbreon podrá arreglárselas solo, tiene suficiente velocidad y destreza para saltar hacia algún árbol después de haber intercambiado lugares con Ángela, ¿qué dices?
—Es un buen plan —dijo Runtor—, pero se dará cuenta porque Teddiursa está con Claudia, y si no están los dos juntos, sospechará.
—Quizá, pero hay que intentarlo; a él no le interesa Teddiursa, si ve a Ángela caer al río, la seguirá sin chistar, ¡sólo hazlo! —insistió Renzo.
—Ehh... veeeh... de acuerdo —terminó Runtor aceptando las indicaciones—, de acuerdo; ahí voy.

Runtor estaba muy nervioso, siempre había tenido problemas para coordinar las órdenes que le daba a sus pokémones en batallas dobles, e incluso cuando luchaba en equipo se complicaba al momento de compartir los papeles en batalla; no estaba seguro de poder dirigir tres pokémones en tan poco tiempo, cada uno con ataques diferentes. Después de repetir cada orden en su mente unas cuantas veces, Renzo le gritó: «¡Es ahora o nunca!, ¡Mefian ya vio a Ángela y se dirige hacia acá a toda velocidaaad!». Ese grito puso a Runtor más nervioso aún, pero lo hizo empezar la estrategia enseguida; cerró los ojos y dijo rápidamente: «Umbreon, crea una cortina densa de arena alrededor de Ángela, para que no pueda ser vista por nadie ¡Ataque de Arena!, y luego ¡Kirlia!, realiza el ¡Substituto! sobre Ángela»

Las órdenes fueron ejecutadas con éxito y la copia sin vida de Ángela se precipitó a caer al río, entonces Renzo, desesperado, agarró a Runtor por los hombros y lo sacudió diciéndole:

—¡Continúa, continúa!, que aún no has acabado.
—Pero que más hago, ya no recuerdo que más va —dijo Runtor completamente confundido.
—Dile a Umbreon que use la técnica relevo con Ángela, y después que se salve el solo de caer al río —siguió planeando Renzo con los ojos bien abiertos de la emoción.
—Ya, ya, ¡yaaaa! —exclamó por última vez Runtor, dispuesto a acceder esta vez a todo lo que Renzo le indicara sin siquiera pensarlo—, ¡Umbreon, realiza el relevo con Ángela y sálvate como puedas de caer al río!

Entonces ocurrió lo que tenía que ocurrir; los puestos de Umbreon y Ángela fueron intercambiados, y Umbreon tras sujetarse fuertemente con sus garras de las lianas, saltó como un gato montés hacia las ramas más cercanas antes de que la cortina de arena se desvaneciera. Finalmente Vileplume pudo replegar sus lianas y acabar su misión; poco después de eso Mefian pasó por ahí a toda velocidad, y sin siquiera mirar hacia las ramas para ver a los chicos, siguió su camino de largo, persiguiendo a la copia inerte de Ángela que ya se había hundida en el rió a varios metros de distancia.

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Después de eso, las cosas fueron muy bien, los chicos lograron cruzar el río del modo previsto, y una vez en el otro lado, caminaron unos diez metros antes de encontrarse de nuevo con Feraligatr que yacía echado en el fangoso suelo. Yami lo recogió en su pokébola y continuaron el camino; volvieron a subir por un camino que los llevó nuevamente al bosque, y el sol parecía salir nuevamente para ellos... sobre todo porque a lo lejos, lo veían brillar tras los árboles; habían encontrado la salida del bosque.

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Última edición por carloscanepaf el Mié Ago 31, 2011 1:32 pm, editado 2 veces en total.

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AC-Eremes
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor AC-Eremes »

Debido a que me aburro rapidamente de algo si leo muy seguido, solo he leido el prologo y el capi 1.

La historia es rara, pero me gusta un poco xD

Cantinulalo wey
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Wish Jirachi
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Wish Jirachi »

Ok, veamos...
Me gusta muchisimo la historia y las ilustraciones ayudan muchisimo a la imaginacion. Lo unico: ¡Las faltas de ortografia! Perdon, soy hija de una maestra y no puedo evitarlo ^^'.
Me dejaste con la intriga de qué es lo que hará Rafael en ese volcán (¿Tanta obsesion con un volcan? XD) y que querría Mefian con la niñita (¡Teddiursa rlz! XD).

Sigue con la historia, que aunque la concurrencia es poca esto se esta poniendo bueno ^^.

Besosss :D: :D: :D:
Dany
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carloscanepaf
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

Que bien que ya la leyeron. Muchas gracias por sus críticas, trataré de fijarme más en eso, sobre todo en la ortografía (y yo que pensaba que no sería tan notorio Imagen). Y bueno, estaba pensando que también por eso nadie comentaba: quizá la historia es algo rara o diferente, y como la mayoría de los PKMN son pasados, pues, no da muchas ganas de leerla, pero ya comencé con esa idea y quisiera seguirla hasta el final; quizá después, cuando los protagonistas vuelvan a la civilización puedan seguir con sus viajes, entrenamientos y ligas como siempre las hemos conocido, claro, sin perder la esencia de la historia.

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Belu
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Belu »

Hola Carlos xD.

Antes que nada te aviso que me leí hasta el capítulo 10 inclusive, mañana voy a seguir leyendo.

Bueno, cómo empezar.

Tu fic está genial xD. Narrás y describís muy bien todo, los diálogos están buenos, y me encantan las ilustraciones (sobre todo la de Blaziken vs Flareon). La historia me gustó mucho, es realmente muy original. Cada personaje tiene su personalidad, y todo está muy bien xD. El único defecto que encuentro es el de algunas faltas ortográficas, pero se pueden corregir xDU. Y me quedó la intriga de quién es la chica del Teddiursa xD.

Espero que lo continúes, está muy bueno. Mañana voy a opinar de los capítulos que me faltan leer.

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carloscanepaf
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

Persian, entonces también te vas por las faltas ortográficas ¿?, jeje, pues gracias por tu crítica, al parecer si es muy grave, ¿no?, veré si corrijo la "posión" que Dream ya me avisó. Y si fuera posible, Persian y Flare, ustedes también avísenme si ven alguna por ahí. Es que mientras escribo leo muchas veces los párrafos para darle un buen orden, y al final leo de nuevo los capítulos para colocar las imágenes y darle una revisión final a la ortografía (que vergüenza que ni con eso dejen de existir aquí), y bueno, ya hice lo que pude, leo tantas veces los textos estos, que me mareo mucho Imagen, por lo que si ustedes me ayudan con las faltas, sería genial. :D:

Isrra
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Isrra »

Perdón sólo leí un par de capítulos, pero luego leeré poco a poco... es que me aburro si leo de corrido, bueno aquí un par de consejos:

Quizás difiero con la redacción (es mi opinión, respeto si la quieres dejar así), más que nada por el modo de texto teatral... es decir...
Juan: Hola
Pedro: ¿qué haces?
Porque eso corta las reacciones, las descripciones de los personasjes, y evita poner tantos emoticons, digo entiendo que sea tu estilo, pero pues como que ya con los dibujos dejas clara la idea de la historia.

Lo bueno de la historia sin duda es que me recuerda al Battle Frontier, no sé porque... tal vez esté equivocado, pero si está interesante la idea, aunque vi que las batallas duran poco, la verdad dejas intrigado a uno con los encuentros, sin duda es algo difícil escribir batallas que duren, y más en un fic donde abundan.

En general es bueno el fic.

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carloscanepaf
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

Isrra escribió:Perdón sólo leí un par de capítulos, pero luego leeré poco a poco... es que me aburro si leo de corrido, bueno aquí un par de consejos:

Quizás difiero con la redacción (es mi opinión, respeto si la quieres dejar así), más que nada por el modo de texto teatral... es decir...
Juan: Hola
Pedro: ¿qué haces?
Porque eso corta las reacciones, las descripciones de los personasjes, y evita poner tantos emoticons, digo entiendo que sea tu estilo, pero pues como que ya con los dibujos dejas clara la idea de la historia.

Lo bueno de la historia sin duda es que me recuerda al Battle Frontier, no sé porque... tal vez esté equivocado, pero si está interesante la idea, aunque vi que las batallas duran poco, la verdad dejas intrigado a uno con los encuentros, sin duda es algo difícil escribir batallas que duren, y más en un fic donde abundan.

En general es bueno el fic.

Bien, dices que iconos están de más, ¿no?, bueno, supongo que ya no los pondré tan seguido, sobre todo porque comenzaré a narrar la historia con más velocidad. He notado que me demoro demasiado en contar eventos muy cortos, y para acelerar el paso, tendré que quitar diálogos, y si quito diálogos, quito iconos gestuales. ;)

Gracias por tu crítica.

Tone
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Tone »

Bueno, te dije que hoy terminaria de leer...y ya esta! XD
Me gusto mucho hasta ahora el fic, no le veo nada malo, excepto alguna que otra palabra mal escrita XD
me dejaste con la intriga de que va a pasar con Rafael, no se quemara venomoth en el volcan? XD
y...como demonios puede un golem vencer a un lapras? XD
me recuerda mucho a la serie Lost pero con pokemons XD
siguelo o secuestro un mesprit (?) XD


WTF!?^^
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D-idara
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor D-idara »

Hola Carlos, ya me lei toda la historia, el diseño de ese plan fue algo impresionante, tienes que seguirlo pronto, no tienes quitar dialogos ni iconos, esta perfecto asi, me parece super creativa la idea de los dibujos, explican mucho la situacion, ademas de que das la explicacion narrada, eta super completo y creo que ahora es que viene lo bueno.
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carloscanepaf
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

Gracias D-idara por pasar a leer la historia :D, aprecio mucho tu revisión.

Dream, en la historia Rafael (y podríamos decir que venomoth también) está poseído, así que su condición física no se verá afectada por el calor del volcán. Imagen Y ¿qué me quisiste decir con eso del mesprit?, bueno, si lo que estás pensando es que lo que hacen los sujetos en el volcán tiene algo que ver con Mesprit, pues... a decir verdad, no es una mala ida la que das, pero el gran problema es que no sé casi nada sobre las historias y leyendas de los nuevos pokémones ultra-raros, quizá, si me dieras alguna página en donde leer un informe completo de la historia de este PKMN podría ver si encaja en la trama; pero eso si, si no es ahora, será luego, pero supongo que el también tomará parte de la historia de acuerdo a lo que estoy planeando escribir en un futuro. Por último, bueno, ya sabrás porque golem pudo ganar en la batalla, ¿bastante irrazonable?, ¿no?

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Flareon »

Gracias por incluirme en una pelea xD.

Con respecto al fic en general me gusta mucho,sobre todo las imágenes,me ayudan a imginar todas esas aventuras ^^,siguelo por favor xD.(Seh,no soy muy bueno para las opiniones xD)

Saludos de Fuego

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

Jajaja, gracias de fuego entonces.

Gracias por venir a comentar Flareon, no importa si no criticas, lo que importa es que te diste el tiempo de leer y de pasar poc acá a escribir algo. Gracias.

Ya estoy siguiendo con la historia, y con eso no quiero decir que esté escribiendo los nuevos capítulos desde cero, pues tengo muchísimas ideas de la secuencia, los eventos, los personajes pokémon que intervendrán y los sucesos clave, todo en documentos y hojas de mis agendas que siempre llevo conmigo en mi mochila o maletines, incluso varias imágenes ya están hechas (cada que tengo ratos libres y no estoy en condiciones de leer o estoy sentado en algún rincón de alguna parte pensando, agarro una hoja y con un lápiz me pongo a dibujar posibles escenas de la historia).

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CAPÍTULO 16

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 16: LA COMUNIDAD DE LA ISLA

Claudia, Renzo, Runtor, Yami y Ángela (que finalmente se había convencido de que los muchachos tenían buenas intenciones) habían logrado escapar de Mefian, y ahora estaban nuevamente en la pradera, dirigiéndose a la playa montados en Nidoqueen, Jolteon y Mightyena. El sol ya se estaba ocultando, y no pasó mucho tiempo de viaje para que los chicos divisaran en el cielo grandes señales de humo, y de repente, ahí estaba los demás: Flora, Diego y Carlos estaban esperándolos junto Wigglytuff, que con su boca lanzaba llamaradas de fuego sólo para después apagarlas con abundantes chorros de agua que también disparaba con su boca, creando así densas señales de humo.

Ya casi todos estaban juntos, pues Rafael aún seguía distanciado, pero decidieron discutir eso y todo lo demás en la playa, así que sin perder más tiempo, Renzo liberó a Lapras para que les indicara la dirección en la que la playa debía estar, después todos juntos partieron hacia la playa. Fue una linda puesta de sol. Era la primera vez que los chicos se sentían realmente bien, relajados y maravillados por el paisaje que les ofrecía la isla. Sabían que no había nada de que preocuparse hasta llegar a la playa, así que disfrutaron el paseo hasta allá.

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La noche ya había caído, y en la oscuridad los chicos acampaban cerca de las palmeras como a quince metros de la orilla del mar. En la playa encontraron nuevamente a Joss, Avo y al Swampert de Diego. Esa noche no prendieron fogata para no llamar la atención de Mefian, que posiblemente estaría patrullando la isla en busca de Ángela, sólo la luna en cuarta creciente les alumbraba el momento. Los chicos hablaron un poco sobre la situación, y algo dijeron sobre abandonar la isla sin Rafael y llevar en su lugar a Ángela disfrazada para completar el grupo, una idea algo tonta a decir verdad, pues sería fácil descubrir que Ángela no era Rafael, y Rafael, a pesar de todo, no se podía quedar solo ahí. Pero los chicos estaban muy cansados, y sin llegar a nada concreto se quedaron dormidos, dejando pendiente el debate para el día siguiente.

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Eran más o menos las tres de la madrugada cuando Renzo despertó, dio un bostezo y giró el cuello para echarse boca abajo a pensar, de pronto vio una pequeña mancha lila que le llamó la atención. Era una masa que se escurría sobre la hierba de un bosque cercano al campamento y que perdió de vista al pasar tras un árbol, entonces Renzo se puso de pie y notó que otra mancha lila se estaba moviendo en la misma dirección que la anterior, esta vez Renzo se dejó llevar por la curiosidad y se dispuso a seguirlas para descubrir de qué se trataba.

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Sólo armado con seis pokébolas, Renzo ingreso a un bosque cercano a la playa rodeado de árboles y sombras en medio de la noche. Luego de seguir a aquellas cositas unos veinte metros, llegó a un lugar donde se levantaba una pila de rocas dispuestas desordenadamente entre sí. Entre ellas, se veía como muchas de esas cosas gelatinosas se movían en una misma dirección y en fila. Renzo sacó su Poké-dex para conseguir información de esa criatura; eran Dittos, al parecer una comunidad de ellos.

Renzo se acercó a la pila de rocas y los Ditto se asustaron de él. Renzo les pidió que no se escondieran porque no les haría daño, pero no le hicieron caso, así que liberó a Gengar para que averiguara con sus poderes psíquicos lo que estaba ocurriendo ahí. Al ver los Ditto a Gengar, se espantaron aún más, pero Gengar logró capturar a uno de los Ditto con sus ondas psíquicas para poder leer sus recuerdos más recientes; luego los dejó nuevamente en el suelo. Los Ditto corrieron a esconderse dentro del montón de rocas apenas pudieron, aunque Gengar ya sabía lo que ocurría, así que volteó hacia Renzo, y cerrando los ojos le transmitió telepáticamente todo lo que había averiguado:

Los Ditto habían sido una comunidad pacífica y prospera en la isla, todos los días era la misma ardua, pero solidaria labor de trabajar para vivir, y vivir para ser felices... Pero un día, llegó un grupo de humanos, al mando de pokémones como ellos, que aunque comprendían su lenguaje, no entendían sus intenciones.
Por medio de los pekémones los humanos esclavizaron la Comunidad de los Dittos y los hicieron trabajar día y noche, disponiendo sólo de un mínimo tiempo para descansar: al amanecer, pero luego llegaban nuevamente los pokémones forasteros para continuar con la misma labor indigna.
Los humanos los hacían viajar por toda la isla, en busca de algo que ellos querían, algo que los humanos perdieron desde que llegaron a la isla, y que necesitaban para cumplir sus planes. Hasta este día, los Dittos permanecieron aterrados y tristes, pero las cosas parecían ponerse peor cuando un nuevo humano llegó a la aldea, acompañado de un gordo pokémon con aspecto fantasmagórico y siniestro, que con sus ondas psíquicas retuvo a toda la comunidad.


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Luego de ese pequeño lapso, Renzo parpadeó y recuperó el movimiento, miro ante él, que desde la pila de rocas todos los Dittos miraban temblorosos y tristes. Fue entonces cuando Renzo comprendió que aquel último humano en el que los Ditto pensaban, era él, y el pokémon con aspecto fantasmagórico era el Gengar que tenía a su lado. Inmediatamente supuso que los humanos que los Ditto recordaron primero, eran Mefian y el otro tipo (que hasta entonces no sabían como se llamaba), luego pensó en qué era ese objeto que Mefian buscaba en la isla, y cuáles eran sus planes, ¿cuál era la misión que tenía que cumplir ahí?, pero dejó de analizar la situación y prefirió tranquilizar a los Ditto, su aspecto era conmovedor, y al imaginarse que Mefian era el que los tenía así, decidió empezar a ayudarlos. Renzo hizo que Gengar lanzara sus ondas telepáticas hacia las rocas, para manifestarle a todos los Ditto que él no era un enemigo, que quería ayudarlos, pero que necesitaba más información sobre los planes de aquellos humanos que vinieron a esclavizarlos.



Cerca de la playa, en el campamento seguían los demás chicos. Eran más o menos las seis de la mañana, esta vez Carlos fue el que se levantó de su sueño y vio que todos estaban durmiendo, pero que Renzo no estaba, entonces pensó: «saldré a buscar a Renzo y a traerlo acá inmediatamente, es peligroso que ande por ahí, no podemos seguir separados, debemos estar juntos al amanecer para tomar una decisión sin perder tiempo». Así que se puso de pie y empezó a camina despacio para no despertar a nadie, pero no fue así, pues Claudia y Diego se despertaron.

—Carlos, ¿qué piensas que haces?, ¿vas a salir por ahí sin avisarnos? —susurró Claudia.
—Si, es lo mejor, Renzo no está —respondió Carlos.
—Pero espera un poco, dale tiempo que debe estar por volver —sugirió Claudia.
—Si, Carlos tiene razón, vamos, no hay tiempo que perder —dijo Diego apoyando la decisión de Carlos.
—Claro... ¿quéeeeeee? —preguntó Carlos sorprendido, pues no creyó que Diego quisiera acompañarlo—, no, no puedes venir conmigo, yo iré solo, no podemos separarnos de nuevo.
—Por eso dije que mejor le demos tiempo a Renzo para que él vuelva solo —trató Claudia de convencer a Carlos usando sus mismas razones.
—Pero puede que aunque le demos toda la mañana, igual no vuelva y no podemos perder tiempo, tenemos que discutir que haremos cuanto antes —insistió Carlos en salir.
—Entonces va a ser algo contradictorio que te vayas —inquirió Claudia.
—¿Cómo así?, si sólo iré a buscarlo, claro que volveré —trató Carlos de explicarse.
—Claro que si tienes que volver, a lo que me refiero es que si sales ya no faltará Renzo solamente, sino que ya sería como si dos hubiesen dejado el grupo —se explicó Claudia también—. Es que no sabes donde está, ni sabes que tan peligrosa podría ser tu incursión, así como tú piensas volver pronto, Renzo también debe estar pensado en volver en cuanto pueda, además si vas solo, será igual de peligroso para ti, tú también podrías sufrir contratiempos, por eso...
—¡Por eso yo digo que lo acompañemos! —exclamó Diego con una gran sonrisa optimista.
—¡Diego, baja la voz! —le dijo Carlos con una agudizada vocecilla exasperada—, no, ustedes se quedan.
—Y tú también —le dijo Claudia en el mismo tono, denotando que ahora estaban discutiendo acaloradamente—, no te dejaré partir, es muy peligroso e inseguro el que te vayas.
—Estaré bien, yo puedo... —insistió Carlos una vez más.
—¡No!, miren, los dos tienen razón —volvió a intervenir Diego poniendo una mano en el hombro de Carlos y la otra en el hombro de Claudia—, no podemos esperar a que Renzo vuelva, puede que se demore mucho, y si Carlos va solo, también podría demorarse igual, así que… ¡¡Iremos todos!!, ¡a levantaaaaarseeeee, que comienza un nuevo viaje!

El sol ya estaba por salir y así Diego despertó a todos. Luego de eso siguió una furiosa discusión entre hombres y mujeres del grupo; los que estaban dormidos, naturalmente fueron llamados en mal momento y su malhumor fue el que causó la mayor parte de la discusión.

—Aaammm, ¿qué pasa?, estoy con sueño —preguntó Yami luego de bostezar.
—¿Por qué tanto ruido?, pero si ya terminamos de armar este lugarcito, déjenme en paz —refunfuñó Flora casi rabiosa.
—¿Qué pasaaaa?, ¿ahora ya no podemos ni dormir? —también preguntó Runtor aún somnoliento.
—Si, ya dejen dormir —volvió a hablar Flora.
—Nos lo agradecerás esta vez, no creo que te guste quedarte sola acá —comentó Diego.
—Para nada, aunque... —respondió Flora inmediatamente dispuesta a reprender a Diego, pero éste siguió hablando antes de que ella tuviese más ánimos como para gritarle.
—Bien, entonces, apresurémonos.
—Renzo se ha separado de nosotros y ha ido Dios sabe a dónde — Carlos les comunicó a todos—, y sabemos que no hay tiempo para seguir separados, tenemos que tomar una decisión en grupo cuanto antes. Si queremos hacer algo, en contra de lo que esos dos tipos traman, tenemos que estar juntos y empezar a planear todo, necesitamos estar todos juntos para triunfar, y Renzo, o cualquiera de nosotros solo... podría morir en esta isla.
—¡Si!, yo estoy con él —lo apoyó Diego nuevamente.
—Me convenciste pero la próxima, yo te daré órdenes a ti —dijo fluidamente Flora poniéndose de pie malhumorada.
—Si, Renzo podría estar en peligro, y si él me salvó antes, yo lo salvaré ahora —dijo Ángela preparandose para acompañar a todos los demás.
—Tenemos que estar juntos para vencer a esos tipos —dijo también Yami.
—Debemos encontrarlo rápido —les recordó Claudia a todos.
—Entonces, todos en marcha —dijo Carlos por último.

Finalmente todos entendieron que la decisión de Diego después de todo fue la mejor, así todos se moverían juntos y estarían preparados para defenderse de lo que sea, así que no se retrasarían en volver pronto; por otro lado, si Renzo volvía al campamento antes que ellos, naturalmente esperaría al pronto regreso del grupo. Y así fue como los nueve chicos, empezaron a moverse nuevamente por la isla, en busca del octavo miembro.

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Blastoise_red
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Blastoise_red »

Bueno la verdad es que el relato tiene una trama bastante entretenida,los dibujos aunque algo carentes de creatividad pasan vastante bien,lo unico que note es que el contenido es muy simplo(perdon por la palabr)lo que primero pense es que era un cuento para personas mucho muy jovenes lo que no esta mal pero tampoco le bendria mal un poco mas de compledijadad en ciertas palabras es decir:más metaforas,no tantos significados(osea que no se explique todo lo que pasa,es decir que el lector puede interpretar a su manera y imaginacion lo que ocuerre pero para ser un cuento tan similar a la realidad junto con los pokemon y esa trama tan peculiar que asocia a pokemon STATS y a sus entrenadres es muy entreteneida ademas cabe aclarar que te manejas muy bien con lo que es suspenso la verdad saves como dejar un buen final inconcluso bueno si más te dejo con mi nota personal a base del relato:
NOTA:
CONTENIDO:8
TRAMA:8
FINAL:8
GRAFICAS:7
ENTRETENIMIENTO:7
Espero que lo que te dije no te desanime para no crear más historias no creas que esa es mi intenion mi intencion es igual a la de los maestros que tenemos en la escuela,y es que a base de el error y de equivocaciones nos demos cuenta y corrijamos eso es todo espero poder ver otro capitulo más esto me trajo mucha INTRIGA eso es todo sigue mejorando.



SALU2.
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carloscanepaf
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para Blastoise_red

Mensajepor carloscanepaf »

Blastoise_red, ¡perfecto!, Muchísimas gracias por tu crítica, la verdad es que me ha gustado muchísimo y estoy seguro que me ayudará aún más, te has tomado muy en serio esto de criticar la historia, y ese modo de hacer las cosas siempre es bueno. Imagen Trataré a trabajar más en la trama, veremos que pasa con los capítulos que vienen, que ya están casi plasmados; y por el momento no sé muy bien como hacer para mejorar la complejidad de la trama. Puedo decir, por las series y sagas de televisión y literatura, que la complejidad de las tramas tiene como piedra angular los hechos pasados y los vínculos entre personajes, pero bueno, eso es algo que se ve con el pasar de la historia, quizá en un futuro vea como inmiscuir historias pasadas.

Lo de los dibujos, pues... jaja, aunque es un aspecto que se puede mejorar, no creo que pueda trabajar más en ello, ya que estas imágenes son sólo un componente, ehhh... ¿ligero, podría llamarlo?, bueno si, son sólo un componente ligero de la historia, pues si quisiera hacer un dibujo verdaderamente estilizado y emotivo tendría que pasarme mucho más tiempo (del que me paso escribiendo y arreglando un capítulo entero) en el computador sólo para hacer uno.

Finalmente, veo que el entretenimiento está bajo, jejeje, tengo la peor calificación en eso. Imagen Entonces que es lo que falta, ¿comedia?, ¿acción?, ¿drama?, ¿romance? (estoy hablando en serio, eh), bueno, yo creo que te con un poco más de comedia puedo mejorar eso ¿qué me dices(dicen)?, pues, dado que es una historia de jóvenes abandonados en una isla, no es muy cuerdo que la alegría y la diversión abunde en el grupo, sobre todo si están en constante pelea, no duermen bien, no comen bien, son jóvenes y tienen sus diferencias entre ellos mismos, yo diría que más se les daría el drama, pero bueno, si los chicos consiguieran más triunfos, sin duda que también tendrían más momentos cómicos. Igual es muy importante el entretenimiento, y aunque no sé muy bien como mejorar eso, trataré de ver que es lo que más les agrada.

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The Black Knight
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor The Black Knight »

Hola, he leido tu fic (apenas los dos tres primeros capítulos, disculpa la demora ^^U) y te puedo decir que si, tienes poca audiencia, pero te recomiendo que recurras a tu firma haciendole publicidad, anda al taller Frigid Illusion allí tienen buenas userbar y la podrías colocar para que otros tambien le hagan publicidad a tu fic, como yo jeje...

Bueno, algo bueno en tu fic es que lo has hecho mas interactivo y original que los demás al poner imágenes de las secuencias, pero lo malo es que haces que los sucesos pase demasiado rápidos y eso hace que haya menos que leer.

Para terminar te voy a recomendar algunos Fic's que te servirán para inspirarte en batallas y aventuras:

Hielo y Cristal, La guardiana de la Luz/Sapphire
Historia de una Aventura Pokemon/Yo
Los Secretos de un mundo pokemon/[:QuilavaOmega:]
Las Cinco Estrellas de la Oscuridad/>-Meowth-<

Te recomiendo mas el de Quilava Omega, ya que es mas a tu estilo de aventura, bueno espero que recibas bien mi comentario y ¡¡¡¡ÁNIMO!!!! deves seguir el fic, está super bueno ^^

Tone
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Tone »

Hola XD
bueno, aclarando lo de mi post anterior, lo de mesprit lo digo de broma XDDD
y lo de golem...si, fue raro XD
bueno, a opinar de este capitulo:
me parecio linda la parte de los dittos, pobrecitos, estaban asustados =3.
Claudia tendra algo de razon, pero si Renzo se va lo tienen que buscar igual XDDD
y me dio curiosidad...como disfrazaran a Angela? XD

Muy bueno el capitulo, siguelo! ^^


WTF!?^^
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carloscanepaf
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CAPÍTULO 17

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 17: LO QUE BUSCAN (1ra parte)

Renzo había dejado la aldea de los Ditto, para ir en busca de sus compañeros, pero el busque resultó ser más grande e sinuoso de lo que parecía, pues no tardo mucho tiempo en darse cuenta que se había perdido dentro de éste.

En la comunidad de los Ditto había un gran festejo, todos estaban muy alegres porque había llegado un humano con la promesa de liberarlos, pero se acercaba el amanecer, ellos sabían en que momento empezaba el día de trabajo para todos, y desde ese momento los ánimos bajaron, todos se tornaron inseguros y preocupados sobre todo porque Renzo había particdo unas cuantas horas antes, pero aún no volvía.

Todos miraban al horizonte, como si esperaran a que alguien llegara. Hasta que ocurrió. Dos pokémones se acercaban, eran un Golem y un Nidoking. Todos los Ditto salieron a mirar lo que ocurría a través de los agujeros de las rocas, con rostros de amargura.

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Diego, Carlos, Runtor, Yami, Avo, Joss, Flora, Claudia y Ángela habían ingresado al bosque que estaba cerca de la playa y seguían el camino que las huellas de Renzo habían marcado, era preciso permanecer juntos hasta encontrar a Renzo. De un momento a otro, Flora escuchó el ruido de un pokémon y sonriendo dijo: «¡escuchen!, es el grito de un Nidoking, Renzo tiene un Nidoking, ¡si!, es el Nidoking de Renzo, ¡vamos!» y sin más, echó a correr, acción que obligó al resto del grupo a seguirla.

Atravesaron espesos arbusto y por entre los árboles corrimos en fila, hasta llegar a un claro de bosque, donde se alzaba una pila de rocas al lado de dos pokémones: un Golem y un Nidoking. Flora se preguntó donde estaría Renzo, pero el grupo reaccionó primero jalando a Flora nuevamente hacia los arbustos para que no sea vista. No tardaron en darse cuenta de que ese Nidoking no era el de Renzo, y Ángela al mismo tiempo reconoció a Golem diciendo furiosa: «¡hora de pelear muchachos!, esos pokémones son de Mefian». Entonces, lejos de la vista de los pokémones rivales, los muchachos escogieron a sus aliados preparándose para la batalla:

Poliwhirl libérate —comenzó a escoger Diego.
Golduck libérate —continuó Carlos.
Azumarill libérate —lo siguió Flora.
Migthyena libérate —exclamó Runtor.
—Vamos Teddiursa, ¡adelante! —ordenó Ángela—, chicos, no podemos echarnos para atrás ahora, Mefian no está acá, esos pokémones están en desventaja con relación a los nuestros.
—¡Si! —exclamaron todos los demás al unísono.

Yami, Avo y Joss habían dejado olvidadas sus pokébolas en el campamento, lo cual fue una torpeza que en ese momento lamentaron.

Los tres pokémones acuáticos lanzaron sus Chorros de Agua, con los que pretendían distraer al enemigo para que no pudieran bloquear el ataque Embestida de Mightyena y Teddiursa, pero una vez más se puso en manifiesto las particularidades características de los pokémones enemigos: Golem se puso en frente y compactó su cuerpo formando una roca, que empezó a girar rechazando el agua hacia los lados, luego avanzó a alta velocidad en esa forma, atacando directamente a Mighyena con un Ataque Rodada, ataque del que Teddiursa se salvó a tiempo con un salto.

Desde el aire Teddiursa intentó golpear a Golem con un puño Demoledor, pero Nidoking lo capturó por una de sus patas traseras y lo enterró en el suelo. Nidoking ya estaba a punto de Pisotearlo, cuando Teddiursa de un salto hacia atrás esquivando el ataque. «¡Ahora Teddiursa!, ¡¡Puño de Hielo!!» gritó Ángela. Nidoking y Teddiursa ahora estaban pegados por las manos con un puñado de cristales helados entre ellos, nuevamente la fuerza decidiría al ganador.

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El forcejeo era impetuoso, ambos pokémones movían sus brazos lentamente tratando de empujar con todas sus fuerzas; de pronto la concentración del momento fue cortada por la caída de Golduck. Golem había lanzado a Golduck contra Teddiursa y luego de estrellarse ambos aterrizaron a dos metro de distancia. Golem ya había acabado con Poliwhirl, Azumarill y Mightyena, y ahora se disponía a arremeterse contra Golduck y Teddiursa para acabarlos.

—¡¿Qué hacen?! ¡traten de ayudarme! —exclamó Carlos.
—¿Cómo piensas que lo vamos a hacer? —le dijo Flora irónicamente.
—¡Envíen a otros pokémones! —sugirió Carlos.
—¡Ampharos, cambio!, ¡usa tu Barrera de Luz! —reaccionó Runtor antes que cualquier otro.

Runtor de inmediato cambió a Mighyena por Ampharos, que llenó el campo (entre Golem y Golduck) de láminas brillantes parecidas al cristal. Golduck se paró y lanzó su ataque hipnótico sobre Golem, pero no sirvió, Golem pasó destrozando todas las pantallas de Ampharos y finalmente golpeó con fuerza a Golduck, lanzándolo contra un árbol.

—Ángela ¡cuidado con Teddiursa! —indicó Flora.
—¡Bien!, ¡Teddiursa, prepara tu Cola de Metal! —ordenó inmediatamente después Ángela.

Teddiursa, permaneció echado en posición de acecho esperando a que Nidoking se acercara y en el momento indicado, lo atajó con su Cola de Acero dando un salto, pero no consiguió nada, Nidoking con un batir de su brazo apartó a Teddiursa de su lado, el cual cayó de pie sobre el suelo.

—¡Sealeo, cambio! —gritó Diego.
—¡Masquerain, cambio! —lo siguió Flora.

Masquerain trató de ayudar haciendo caer gotas de lluvia y Sealeo enfrió todo lo que pudo el ambiente con su Rayo de Aurora. Golduck semi-inconsciente aprovechó las condiciones para liberar todo el agua que sus facultades le permitían con el ataque Remolino (géiser), lo que cubrió con chorros de agua los cuerpos de Nidoking y Golem.

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Golduck hacía lo mejor que podía aquel ataque, y los demás pensaban que eso bastaría, porque ambos ni se movían del alcance del remolino. Los chorros de agua siguieron y siguieron disparando hacia el cielo, hasta que Golduck calló fatigado sobre sus rodillas. Todos se quedaron perplejos cuando vieron los cuerpos de Golem y Nidoking goteando agua por todos lados, y aún así, caminar despacio hacia Golduck con la misma firmeza que antes de empezar la batalla. Fue entonces cuando el grito de otro Nidoking a la distancia hizo que el Nidoking enemigo dejara el escenario y se internaran en el bosque, Ángela sin perder tiempo le ordenó rotundamente a Teddiursa que siguiera al Nidoking enemigo. Ante los hechos, Golem fue tras de Teddiursa velozmente.

Todos se quedaron mirando a Ángela, y sin previo aviso, varias miradas inadvertidas provenientes de la pila de rocas cobraron vida. Todos los Ditto que estaba dentro salieron a la luz para celebrar la partida de Golem y Nidoking, y la supuesta victoria de los humanos recién llegados. Ángela de inmediato se dio cuenta que era lo que los Ditto festejaban tanto, así que no se le ocurrió mejor idea que decirle a los demás chicos del grupo: «Espérenme acá y no se preocupen por mi, yo iré a ayudar a Teddiursa en lo que pueda para tratar de alejar y engañar a esos dos pokémones. Hay que poner los pies en la tierra: ustedes nunca podrían contra ellos, pero en cambio, Teddiursa si tiene oportunidad; lo que si deberían de hacer, es poner a estos Ditto a salvo... si tienen afecto por los pokémones». Y sin más salió por el mismo camino de Golem, Nidoking y Teddiursa.

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Última edición por carloscanepaf el Mié Ago 31, 2011 1:59 pm, editado 2 veces en total.

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>-Meowth-<
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor >-Meowth-< »

Disculpa no haberme podido pasarme antes, Carlos; es que no tengo un acceso fácil a los ordenadores xDU

Bueno, me lo he leído un poco por encima, pero lo suficiente como para poder darte una crítica constructiva xD xD xD El argumento es un poco confuso, y la verdad, me costó un poco seguirlo, pero creo que con otra pasadilla lo capto completamente xDU Lo que pasa quizás es que hay muchos personajes, y eso suele liar x) Yo por ejemplo he tenido que retirar temporalmente a dos de mis protagonistas porque ocho se me hacían demasiados y me agobiaba el no poder hacer que todos dialogasen =DU Lo que más me ha gustado de todo es...bueno, son los dibujos =) ¡Dibujas muy bien x)! Eso hace una lectura más amena, y creo que por eso pude leérmelo de un tirón xD xD
En fin, el próximo comentario espero que sea más constructivo que esto xDU ¡Sigue escribiendo =)!
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"Real hope needs to be found; nobody has it until you look for it.
And, once you found it, nothing in this universe can make you lost it."
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¡El retorno de las Crónicas de la Oscuridad!
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Wish Jirachi
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Wish Jirachi »

Ok, los nuevos capitulos me gustaron muchiiisimo ^^
Ahora me dejaste con la intriga de que pasara con Teddiursa, y porque esclavizan a los Dittos (ese dibujo del Ditto entre las rocas me dio algo de pena).

Siguelo que esta poniendose muy interesante! ^^

Besosss :D: :D: :D:
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Isrra
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Isrra »

Hola no he podido criticar o actulizar puesto que no me he conectado en un tiempo. Como sea aquí estoy escribiendo.

Finalmente, veo que el entretenimiento está bajo, jejeje, tengo la peor calificación en eso. Entonces que es lo que falta, ¿comedia?, ¿acción?, ¿drama?, ¿romance? (estoy hablando en serio, eh), bueno, yo creo que te con un poco más de comedia puedo mejorar eso ¿qué me dices(dicen)?, pues, dado que es una historia de jóvenes abandonados en una isla, no es muy cuerdo que la alegría y la diversión abunde en el grupo, sobre todo si están en constante pelea, no duermen bien, no comen bien, son jóvenes y tienen sus diferencias entre ellos mismos, yo diría que más se les daría el drama, pero bueno, si los chicos consiguieran más triunfos, sin duda que también tendrían más momentos cómicos. Igual es muy importante el entretenimiento, y aunque no sé muy bien como mejorar eso, trataré de ver que es lo que más les agrada.



No veo porque forzar situaciones si el objetivo del fic es completamente ajeno a la comedia.
Digamos, puede haber detalles chuscos, pero no metas comedia por meterla, es molesta y no da risa, sería como un mal relleno. Haz como quieras tu fic, síguelo, por algo tienes quienes lo leen.

Ahora, la audiencia, créeme, no hay fics con mucha audiencia, así que acostumbrate a la idea de que en algunos capítulos no te comenten.


Y bueno, no había leído por falta de tiempo.

Por el momento lo que haz escrito, vi que la trama avanza muy rápido, date tiempo para que sucedan las cosas, como que a veces siento cada batalla de capítulo más forzada que la anterior, no metas batallas sólo por meterlas. Por ejemplo el último capítulo de la batalla con el Nidoking, se me hizo de lo más raro.

Bueno, me voy, nos leeremos, sin antes señalarte que las batallas están reduciéndose a sólo nombres de ataques y ya al contrario de otros de otros capítulos.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

QUE BIEEEEN que ustedes, chicos, la hayan leído, gracias Dream, Caballero Negro, Mewowth, Jirachi e Isrra, sus comentarios me sirven mucho para moldear mejor la historia y seguir sintiendo que tengo que llevarla hasta el final. :D

Isrra, si, tienes razón, los capítulos pasan rápidamente, y no me quiero excusar, pero igual tengo que comentar que eso es porque tengo muchísimas ideas en mente para esta historia, y quizá te parecerá mala mi idea, pero desde que empecé a escribirla tenía previsto que esta historia contaría solamente con 50 capítulos (quizá 2 más o 2 menos), y para cumplir eso tengo que agilizar algunas cosas que no son muy importantes, para darle más atención a batallas y pasajes potencialmente más interesantes. Y gracias por aclararme un poco más sobre la elección de una buena comedia.

Wish Jirachi, que bueno que la historia te empiece a parecer interesante, ese es el objetivo. :) Y ya sabes, espero que me adviertas de las faltas hortógraficaz que encuentres, te lo agradeceré mucho. ;)

Meowth, si, tienes razón, tener muchos personajes no es el problema básico, el problema es cuando estos grupos grandes, son todos protagonistas (como ya sabrás), pero ya verás como va, pienso que si los diferencio bien en personalidad (y les asigno colores y vestuarios definitivos) será más fácil manejarlos, y serán más fáciles de diferenciar por los mismo lectores. Que bien que te gusten los dibujes, aunque no sean toda una obra de arte. Imagen

Dream, jajaja, bien, entiendo la broma, aunque no es mentira lo que digo, hay muchas posibilidades de que ese pokémon entre en la trama, claro, si sigo escribiendo y si tú sigues en el foro. ;) Y ¿qué?, tan raro fue lo de golem, jeje, creo que por voto unánime voy a tener que revisar ese capítulo, quizá mi se me haya escapado un clavo suelto por ahí y por eso la trama no se ve tan bien. Imagen

Estos días no me he conectado mucho al foro porque ya he comenzado a hacer mis prácticas universitarias vacacionales, y ando toda la mañana en eso, y gran parte de la tarde la uso para estudiar, pero veo que vale la pena seguir con esto, y más que seguro que habrá un tiempo preferencial para escribir bien la historia. ;)

El próximo capítulo ya lo tengo casi terminado, solo me faltan el final (que será bastante concluyente) y situar las imágenes. :D Mañana saldré al hospital en la tarde, así que de hecho que en la mañana lo termino y lo publico. ;)

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CAPÍTULO 18

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 18: LO QUE BUSCAN (2da parte)

En la espesa vegetación del bosque, Ángela corría con todo lo que sus piernas le daban, veía como Teddiursa se balanceaba de un lugar a otro siguiendo a Nidoking que avanzaba de modo zigzagueante por el boque, buscando al pokémon causante de aquel ruido que escuchó. La carrera seguía y seguí, y era gracias a la indecisa forma de buscar de Nidoking, que Ángela podía seguirles el rastro a dos pokémones en cuestión.

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Al final Ángela logró ver una sombra alta, que salía del bosque hacia la pradera; filosas puntas púrpura recorrían la piel del ser que Nidoking seguía. Los pokémones estaban cerca y ya no hacía falta seguir recorriendo el resto del bosque, así que se dirigió de frente hacia el umbral del bosque. Ángela vio que un Nidoking más apareció, el cual se lanzó encima del Nidoking que supuestamente debía pertenecerle a Mefian. Ángela no podía distinguir bien la batalla entre ambos, por los árboles que se le interponían, así que se dispuso a acercarse más; y luego de pasar por detrás de dos árboles, se topó de golpe con Renzo. «¡¡Aaahh!!», gritó Ángela despavorida.

—¡Me asustaste! —exclamó ella enfurecida.
—¡Shhhh! Guarda silencio que vas a distraer a Nidoking —le dijo Renzo con voz muy baja.

Pero Renzo no contaba con la presencia de Golem, que hizo su aparición entre ambos chicos sin anunciarse. Fue entonces cuando Teddiursa reapareció lanzándose desde lo alto de un árbol sobre Golem, pero él contraatacó a tiempo con un ataque Rodada en dirección ascendente, lo cual cortó violentamente la caída de Teddiursa y lo hizo estrellarse contra el suelo. Ángela corrió hacia él para recuperar un poco la energía de su pokémon con una pociones curativa y Renzo trató de lidiar con Golem, enviando a Gengar al campo de batalla.

Golem se limitó a atravesar el cuerpo de Gengar para embestir directamente a Teddiursa, el cual saltó y nuevamente trató de atacar a Golem con una Mega-Patada, pero Golem la resistió. En ese momento Ángela notó que los dos Nidoking habían dejado de gruñir, así que le ordenó a Teddiursa que distrajera a Golem para poder decirle a Renzo:

—Renzo, vamos a donde están los Nidoking, que ya no los escucho gruñir, algo ha pasado.
—¡No!, tenemos que acabar con Golem antes. Nidoking puede sólo con el otro —le respondió el muchacho.
—¿Quéee? ¡¿Sólo?!, ¿estas bromeando?, ¿no recuerdas lo que pasó la última vez con tu Jolteon?, ¡ahora pasará lo mismo con tu Nidoking! —trató Ángela de hacerlo entrar en razón.
—Estaba en desventaja, además Nidoking, es más fuerte que Jolteon —pero Renzo seguía confiando demasiado en el limitado poder de sus pokémones.
—Es una tontería pensar eso, tenemos que ir por Nidoking y alejarnos del enemigo —exhortó Ángela—, aún ninguno de nosotros, y sobre todo ustedes, somos lo suficientemente fuertes como para afrontar a algún pokémon de Mefian, o del otro tipo que viene con él.
—Insisto en que debemos quedarnos a acabar con Golem —dijo Renzo sin pensar bien las cosas que Ángela le decía.
—Bueno, si no vienes conmigo, voy sola, allá tiene que estar pasando algo malo —dijo por último Ángela un poco malhumorada.

Así, ella salió sola del bosque, para saber que ocurría, y al salir vio que tal como ella pensaba, las cosas iban mal. Mefian estaba parado al lado de Nidoking, el que sostenía por encima de su cabeza y con un solo brazo al Nidoking de Renzo, desmallado. Ángela llamó con gritos a Renzo, y después de que Mefian empezara a hablar, él llegó con Gengar tras escapar del alcance de Golem.

—Este "cadáver", es de un pokémon de tus amigos —dijo Mefian señalando con la mirada al cuerpo del Nidoking de Renzo.
—¡Nidoking! —exclamó Renzo muy asombrado.
—¿Por qué haces esto? —preguntó Ángela con una leve mirada de odio.
—No lo sé, creo que algunos de tus amigos aún no tienen bien entendido que significa, "no hacer nada" —le respondió Mefian antes de lanzar una mirada recriminadora hacía Renzo.
—Devuélveme a Nidoking —exigió Renzo dando cortos pasos titubeantes.
—Y espero que esto no haya sido en vano —continuó hablando Mefian—, es la última vez que lo soporto, la próxima vez, el ataque será a todo el grupo, no sólo a uno.

El Nidoking de Mefian lanzó al de Renzo con fuerza, luego de eso Renzo con los ojos algo tristes volvió a meter a Nidoking en su pokébola, y con rabia volvió la mirada hacia Mefian.

A lo lejos se veía a Teddiursa llegar, con Golem tras de él en su persecución. Cuando Teddiursa llegó cerca de Ángela, Golem lo alcanzó por la espalda haciéndolo caer, y sin perder tiempo, se recuperó para saltar justo antes de que Golem vuelva a pasar por allí con el Ataque Rodada. Ángela le ordenó que use su defensa para detener el ataque de Golem. Teddiursa puso toda su fuerza e hizo que Golem se desviara.

—Ya basta, dile a tu Golem que deje la batalla, esto acabó, Teddiursa no atacará más —exigió Ángela enérgicamente luego de declarar su renuncia a la batalla.
—Bien —dijo Mefian, con lo cual Golem paró su ruedo—, y veo que tu Teddiursa es más fuerte de lo normal.
—Así es, ustedes no son los únicos con pokémones fuertes aquí —dijo Ángela con actitud desafiante.
—Si —continuó Mefian—, sólo de dos maneras tu pokémon podría llegar a ser tan fuerte: con entrenamiento, o con... —y entonces miró con una sonrisa maliciosa en el rostro.

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Ante esta frase incompleta, Ángela se conmocionó mucho, pues ella sabía algo que Mefian también parecía saber, pero debía ser lo más cautelosa posible y pensar bien lo que iba a hacer o decir. Después de pensarlo rápidamente, decidió inspeccionar el cuerpo de Nidoking detalladamente sin que Mefian se diera cuenta para no levantar sospechas y resolver sus dudas. Se acerco lo más rápido pero calmadamente que pudo hacia Teddiursa, para asegurarse de que Mefian no tenga más oportunidades de comprobar lo que ella tanto temía. Así que continuó hablando, esta vez estratégicamente:

—Sí, pero no hace falta que me halagues por el arduo entrenamiento que le he dado a este Teddiursa. Mefian, dijiste que a quien querías era a mi, déjalos a ellos, que como tú les ofreciste, partirán en el helicóptero que les concederás hoy en la noche, si ellos permanecen en la playa. Déjame estar con ellos hasta entonces, quisiera despedirme y pasar un último día tranquila, ya luego me quedaré acá para ver cuales son tus intenciones —concluyó ella con un tono de voz un poco irónico y desafiante.
—Ja ja ja, bien —respondió Mefian—, no quiero hacerte sufrir mucho a ti que eres pariente mía. Y ustedes —dijo refiriéndose a Renzo—, no se preocupen por su amigo que va camino al volcán, cuando acabe su paseo por allá yo me encargaré de que vuelva a casa sano y salvo. Ángela, si quieres acompañarlos hasta ese entonces, ve; pero luego no trates de esconderte, que será muy fácil encontrarte y no tendré tanta paciencia como ahora.
—No necesito huir para sobreponerme a tus planes —dijo Ángela con mucha seguridad en sí misma.
—Entonces veremos que harás, por cumplir tus palabras —respondió tranquilamente Mefian.
—Nos vamos Mefian; Renzo, tenemos que reunirnos con lo demás rápido —dijo Ángela mirando de lado a Renzo.
—¡Ah! Y dile a tus amigos que cuando vuelvan a la civilización... ni se les ocurra decir algo de lo que "creen" que hago acá —les advirtió Mefian—; los estaremos vigilando todo el tiempo que sea necesario.

Ángela y Renzo, luego de oír esto, tomaron el camino de regreso hasta perder de vista a Mefian. Renzo la notó muy pensativa y fuera del sí a Ángela, ella estuvo pensando en algo muy serio al parecer, que no quiso revelar hasta que llegaron nuevamente al campamento de la playa. Allí estaban todos. Todos se habían reunido ya, y lo Ditto acompañaban a los muchachos. El Gardevoir de Claudia había servido de intermediaria para comunicarles a los chicos la preocupación de los Ditto por haber dejado su territorio desolado, pero Renzo les dijo nuevamente que pronto volverían a verlo y que todo sería como antes de nuevo. Los Ditto apreciaban que los habían liberado de lo maltratos de aquellos pokémones; tanto que se sintieron dispuestos a ayudarles en lo posible.

Ángela esperaba el mejor momento para contarles todo lo que había comprendido, y los planes que tenía en mente, y el momento llegó luego de que los Ditto contaron nuevamente la historia completa de como eran libres y prósperos y de la noche a la mañana pasaron a ser esclavos y desgraciados. El jefe de los Ditto habló entonces de aquello que les obligaban hacer: ir por toda la isla en busca de algo; en ese momento fue cuando Ángela tuvo la total certeza de que su versión de los hechos era la correcta.

Al acabar el relato detallado de los Ditto, Ángela contó que era hija de un importante científico de tecnología, genética y biología pokémon, y que la tecnología pokémon había evolucionado mucho desde que su padre empezó a hacer sus primeras investigaciones, tanto que en la actualidad era posible hacer a los pokémones el doble, triple, cuádruple de poderosos o aún más; eso se lograba instantáneamente con unos artefactos especiales, que aunque todavía estaban en prueba, ya eran una realidad; así Ángela reveló el nombre de estos prodigiosos sistemas: los EX-tra Aros y también contó que su Teddiursa usaba uno, en la cola. Los describió como artefactos que se asemejan a un collar o a un brazalete y explicó su funcionamiento de un modo simple y rápido: «Una vez que se equipan en el cuerpo de un pokémon hacen que su poder incremente de acuerdo al tipo y número de EX-tra Aros que se use, además de que anulan los efectos de ventajas y desventajas que pueda haber entre un pokémon con EX-tra Aro y otro sin uno».

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—Es definitivo que Mefian está usando EX-tra Aros en sus pokémones —aseveró Ángela.
—Pero, ¿y cómo estas tan segura de eso? —siguió dudando Carlos.
—Yo lo he visto, he visto a su Nidoking —les contó Ángela muy entusiasmada—, cuando hablamos con Mefian hoy en la pradera, observé a su Nidoking disimuladamente para no levantar sospechas, y si, su Nidoking tenía un EX-tra Aro en su brazo derecho. Además me encargué de que él no se enterase de que Teddiursa también usa uno.

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Todos los demás muchachos se quedaron boquiabiertos, completamente anonadados por todo lo que Ángela les había revelado. De inmediato Renzo y los demás empezaron a darle otro sentido a todas sus batallas perdidas, y se empezaron a sentir de cierto modo más seguros, ya que después de todo vieron que si había posibilidades de ganar en una batalla contra Mefian.

—Y por lo que dicen los Ditto, apostaría a que lo que buscan, son más EX-tra Aros —siguió opinando Ángela.
—¡Claro! —intervino Carlos—, ¡y nosotros podríamos adelantarnos a ellos!, ¿se imaginan?, ¡con EX-tra Aros podríamos enfrentarnos a ellos de igual a igual!
—Bueno, yo no estaría tan seguro de que lo que busquen sea eso —dijo Runtor un poco dudoso.
—Si, pero como dice Carlos, de ser así, podríamos hacer muchas cosas —siguió hablando Ángela con mucho seguridad.

Todos se quedaron mirándola, en especial Renzo, que aún sentía la amarga sensación de saber que esa vez, no podían hacer nada para ganar que no sea aceptar la esperanza que Ángela tenía de encontrar los EX-tra Aros.

Entre todos idearon un gran plan: Los Ditto, que se ofrecieron a ayudar, eligieron entre ellos a siete, que suplantarían a los siete chicos que faltaban para completar el grupo para que supuestamente "todos" vuelvan a la civilización, y así poder despistar a Mefian (lo cual les daría una especial ventaja). Luego Ángela iría con Mefian para marcar las ubicaciones del enemigo, gracias a un radar que ella había guardado hasta ese momento. Los chicos se quedarían con el radar y ella se llevaría el satélite, así los chicos podrían andar por la isla con la seguridad de que no se toparían con el enemigo. Finalmente la parte que involucraba al "teléfono celular de Avo", quedó igual y los chicos prometieron tratar de no separarse más.

En cuanto a Rafael, los chicos siguieron pensando que por lo que Mefian había dicho, él ya estaba advertido de su presencia en algún otro lugar de la isla. Los chicos pensaban que lo peor que le podrían hacer a Rafael era amordazarlo para forzarlo a dejar de la isla, aunque Renzo notó por otro lado, que era muy sospechoso que Mefian pretenda dejar que Rafael siga su camino hacia el volcán, además el mismo Mefian había dicho que Rafel aún tenía “algo” que hacer en la isla, por lo que debían contactarse con Rafael cuanto antes.

Así pues, fue como Avo, Joss y los demás supuestos miembros del grupo, que en realidad era Dittos transformados, esperaron en la playa junto con Ángela hasta la noche alrededor de una fogata, conversando y disfrutando sus últimas horas de estancia en la isla. Los Ditto, al transformarse en humanos, también copiaron su habilidad para hablar, por lo que eso no fue un problema en el plan, aunque la voz que ellos poseían era, ciertamente, un poco rara.

Los siete chicos reales que habían sido copiados por los Dittos, estaban ocultos entre los arbustos, esperando impacientemente la partida de los demás para dormir tranquilos. Los Ditto ya se habían repartido por casi todas las partes cercanas de la isla, para hacer guardia esa larga noche. Pasó un tiempo y luego una luz vino destellando en el cielo; el helicóptero había llegado. No se despidieron, porque todos esperaban y creían que en el futuro se verían nuevamente. Así fue como los chicos, que quisieron, dejaron la isla.

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Última edición por carloscanepaf el Mié Ago 31, 2011 10:47 pm, editado 2 veces en total.

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Wish Jirachi
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Wish Jirachi »

Buen capitulo, al fin sé que eran los Aros Ex XD
Yo me imagino a los Dittos convertidos...que chistoso XD
A ver...faltas ortograficas:

Al final se logró ver una sombra alta, que salía del bosque hacia la pradera; filudas puntas púrpura recorrían la piel del ser que Nidoking seguía. Los pokémones estaban cerca y ya no hacía falta seguir recorriendo el resto del bosque, así que se dirigió de frente hacia el umbral del bosque. Ángela (?) que un Nidoking más apareció. Este último se le lanzó encima al Nidoking que supuestamente pertenecería de Mefian. Ángela no podía distinguir bien la batalla entre amos, por los árboles que se le interponían, así que se dispuso a acercarse más; y luego de pasar por detrás de dos árboles, se topó de golpe con Renzo(.) «¡¡AAAHH!!», gritó Ángela despavorida.

*Filudas: Filosas queda mejor
*(?): Ángela que un Nidoking más apareció...la falta un "no se dio cuenta de..."
*de: Perteneceria a Mefian.
*amos: ambos
*(.) Queda bien cerrar la oración ahí y empezar con la exlamación.

Renzo: shhhh ¡! Guarda silencio que vas a distraer a Nidoking.

*shhhh ¡!: ¡Shhhh!
Pero Renzo no contaba con la presencia de , que hizo su aparición ente a ambos chicos sin anunciarse. Fue entonces cuando Teddiursa reapareció lanzándose desde lo alto de un árbol sobre Golem, pero éste último contraatacó a tiempo con un ataque Rodada en dirección ascendiente, lo cual cortó violentamente la caída de Teddiursa y lo hizo estrellarse contra el suelo. Ángela corrió hacia él para recuperarlo un poco con poké-pociones y Renzo trató de lidiar con Golem, esta vez con Gengar.

*ente a: entre
*ascendiente: ascendente
*lo: "el" queda mucho mejor en ese caso.

Golem se limitó a atravesar el cuerpo de gengar para embestir directamente a Teddiursa, el cual saltó y nuevamente trató de atacar a Golem con una Mega-Patada, pero Golem la resistió. En ese momento Ángela notó que los dos Nidoking ya no gruñían y luego de decirle a Teddiursa que trate de distraer a Golem dijo a Renzo.

*.: cuando Ángela va a decirle algo a Renzo, es mejor que empieze con dos puntos (:)
Ángela: ¿Quéee? ¡¿Sólo?!, estas bromeando ¿? Imagen ¿No recuerdas lo que pasó la última vez con tu Jolteon?, ¡ahora pasará lo mismo con tu Nidoking!

*estas bromeando ¿?: ¿Estás bromeando?
Mefian: Este "cadáver", es de un de tus amigos. [dijo señalando con la mirada al cuerpo del Nidoking de Renzo]

*un: uno
A lo lejos se veía a Teddiursa llegar, con Golem tras de él en su persecución. Cuando Teddiursa llegó cerca de Ángela, Golem lo alcanzó por la espalda haciéndolo caer, y sin perder tiempo, se recuperó para saltar justo antes de que Golem vuelva a pasar por allí con el Ataque Rodada, Ángela le ordenó que use su defensa para detener el ataque de Golem, Teddiursa puso toda su fuerzo e hizo que Golem se desviara.

*,: En el primer caso va un punto. En el segundo tambien puede haber uno, pero puedes usar el conector "asi que".
*fuerzo: fuerza.

Ángela [mirando de lado a Renzo]: Nos vamos Mefian, Renzo, tenemos que reunirnos con lo demás rápido.

*Mejor seria: "Nos vamos, Mefian. Renzo, tenemos que reunirnos con los demás, rápido."
Mefian: ¡Ah! Y dile a tu amigo, que cuando vuelvan a la civilización... ni se les ocurra decir algo de lo que "cree" que hago acá; los estaremos vigilando todo el tiempo que sea necesario.

*,: esa coma no va ahi.
*cree: seria "creen" o en todo caso de lo que "él cree".

eso se lograba instantáneamente con unos artefactos especiales, que aunque todavía estaban en prueba, ya era una realidad;

*era: eran
Los describió como artefactos que se asemejan a un collar o a un brazalete; una vez que se equipan en el cuerpo de un pokémon hacen que su poder incremente de acuerdo al tipo y número de EX-tra Aros que se use; además de que anulan los efectos de ventajas y desventajas que pueda haber entre un pokémon con EX-tra Aro y otro sin uno.

*; : ahi deberia haber un punto
*; : una coma normal.

Además me encargué, de que él no se enterase de que Teddiursa también usa uno.

*,: no es necesaria esa coma.
Ángela: y por lo que dicen los Dittos, apostaría a que lo que buscan, es más EX-tra Aros.

*es: son
Carlos: ¡Claro!, y nosotros podríamos adelantarnos a ellos ¡!, ¿se imaginan? ¡con EX-tra Aros podríamos enfrenarnos a ellos de igual a igual!

*y nosotros podriamos adelantarnos a ellos ¡!: ¡Y nosotros podríamos adelantarnos a ellos!
*enfrenarnos:enfrentarnos

los chico pensaban que lo peor que le podrían hacer a Rafael era amordazarlo para forzarlo a dejar de la isla.

*chico: chicos
(los chicos se quedaría con el radar y ella se llevaría el satélite);

*quedaria: quedarían
esperaron en la playa junto con Ángela hasta la noche al rededor de una fogata

*al rededor: alrededor

Ok, eso es todo XD. Mas que nada mi consejo es que tengas mucho cuidado con la puntuación, es lo que falla un poco en el fic ^^. Ya que solo poniendo un signo equivocado puedes cambiar el significado de toda una frase y se presta a confusión.

Por lo demás de la trama y todo, está perfecto y espero que lo sigas ^^.
Besosss :D: :D: :D:
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carloscanepaf
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

Wish Jirachi, muchas gracias, sabía que podía contar contigo, :D: jeje, vaya, si que se me pasan todas esas faltar gramaticales, si tú no me dices, yo no me doy cuenta nunca (a pesar de que antes de enviar los capítulos, los vuelvo a leer enteros, pero supongo que después de escribir y re-escribir tanto, me mareo y no hago un buen control de calidad final :lol:). Y si, tendré más cuidado con la puntuación, uso mucho las comas para tratar de expresar la forma precisa como yo me imagino los diálogos (sobre todo), pero ya veo que para el lector eso puede ser bastante molesto, así que dejaré de hacerlo.

Y estoy escribiendo el siguiente capítulo, y ya tengo las imágenes listas. Que bien que te haya gustado, después de lo de la rara batalla de Golem y Nidoking, espero que haya quedado un poco mejor esta vez, ¿qué me dices de eso?

Ah si, y ¿no has visto?, he estrenado un ÍNDICE de los capítulos al comienzo de la historia :D: en el mensaje inicial. Como que ya se hacía necesario para organizarme un poco mejor.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Wish Jirachi »

Wow, un índice? ahora mismo ire a ver ^^
La batalla entre Golem y Nidoking no me parecio rara, ya que según lo de los Aros Ex las caracteristicas suben mas de lo normal y cualquier ventaja natural queda anulada.

No te preocupes, la ortografia tampoco es taaan molesta (solo yo soy algo obsesiva en eso XD) y seguro ira mejorando, no te preocupes ^^

Bueno, voy a ver el índice que ya me dio curiosidad XD

Besosss :D: :D: :D:
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

Ah ya, entonces ya las cosas se ven mejor, ahora que los aros entraron en escena, y eso que esos aros no son el centro de la historia, espero poder llegar a los capítulos finales.

Alucina que les acabo de mandar un MP a los demás lectores para ver si se pasan por acá ahora, espero que se pasen pronto porque quisiera saber que les pareció también a ellos. cara_bizco

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor D-idara »

Esta genial, m encanta eso de los aros EX-tra, ojala se pudieran usar en los juegos de pokemon, a puesto a que esos aros estan hechos con la barba de chuck norris xD.

Me encanta como redactas las cosas, y los dibujos sirven como un descanso para la lectura ^^.
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

D-idara escribió:Esta genial, m encanta eso de los aros EX-tra, ojala se pudieran usar en los juegos de pokemon, a puesto a que esos aros estan hechos con la barba de chuck norris xD.

Me encanta como redactas las cosas, y los dibujos sirven como un descanso para la lectura ^^.

Muchas gracias D-idara. Los EXtra Aros fueron inspirados en las cartas EX del juego de tarjetas intercambiables de pokémon, por lo que no es tan incierta la presencia de este concepto en el juego (por lo menos no en el de cartas).

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Re: CAPÍTULO 18

Mensajepor Blastoise_red »

carloscanepaf escribió:CAPÍTULO 18: LO QUE BUSCAN (2da parte)

En la espesa vegetación del bosque, Ángela corría con todo lo que sus piernas le daban, veía como Teddiursa se balanceaba de un lugar a otro siguiendo a Nidoking que avanzaba de modo zigzagueante por el boque, buscando al pokémon causante de aquel ruido que escuchó. La carrera seguía y seguí, y era gracias a la indecisa forma de buscar de Nidoking, que Ángela podía seguirles el rastro a los tres pokémones en cuestión.

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Al final se logró ver una sombra alta, que salía del bosque hacia la pradera; filosas puntas púrpura recorrían la piel del ser que Nidoking seguía. Los pokémones estaban cerca y ya no hacía falta seguir recorriendo el resto del bosque, así que se dirigió de frente hacia el umbral del bosque. Ángela vio que un Nidoking más apareció. Este último se le lanzó encima al Nidoking que supuestamente pertenecería a Mefian. Ángela no podía distinguir bien la batalla entre ambos, por los árboles que se le interponían, así que se dispuso a acercarse más; y luego de pasar por detrás de dos árboles, se topó de golpe con Renzo. «¡¡AAAHH!!», gritó Ángela despavorida.

Ángela :evil:: ¡Me asustaste!
Renzo: ¡Shhhh! Guarda silencio que vas a distraer a Nidoking.

Pero Renzo no contaba con la presencia de golem, que hizo su aparición entre ambos chicos sin anunciarse. Fue entonces cuando Teddiursa reapareció lanzándose desde lo alto de un árbol sobre Golem, pero éste último contraatacó a tiempo con un ataque Rodada en dirección ascendente, lo cual cortó violentamente la caída de Teddiursa y lo hizo estrellarse contra el suelo. Ángela corrió hacia él para recuperarlo un poco con poké-pociones y Renzo trató de lidiar con Golem, esta vez con Gengar.

Golem se limitó a atravesar el cuerpo de gengar para embestir directamente a Teddiursa, el cual saltó y nuevamente trató de atacar a Golem con una Mega-Patada, pero Golem la resistió. En ese momento Ángela notó que los dos Nidoking ya no gruñían y luego de decirle a Teddiursa que trate de distraer a Golem dijo a Renzo:

Ángela: Renzo, vamos a donde están los Nidoking, que ya no los escucho gruñir, algo ha pasado.
Renzo: ¡No!, tenemos que acabar con Golem antes. Nidoking puede sólo con el otro.
Ángela: ¿Quéee? ¡¿Sólo?!, ¿estas bromeando? Imagen ¿No recuerdas lo que pasó la última vez con tu Jolteon?, ¡ahora pasará lo mismo con tu Nidoking!
Renzo: Estaba en desventaja, además Nidoking, es más fuerte que Jolteon.
Ángela: Es una tontería pensar eso, tenemos que ir por Nidoking y alejarnos del enemigo, aún ninguno de nosotros, y sobre todo ustedes, es lo suficientemente fuerte como para afrontar a algún pokémon de Mefian, o del otro tipo que viene con él... ... ...bueno, si no vienes conmigo, voy sola, allá está pasando algo malo.

Así, ella salió sola del bosque, para saber que ocurría, y al salir vio que tal como ella pensaba, las cosas iban mal. Mefian estaba parado al lado de Nidoking, el que sostenía por encima de su cabeza y con un solo brazo al Nidoking de Renzo, desmallado. Ángela llamó con gritos a Renzo, y después de que Mefian empezara a hablar, él llegó con Gengar tras escapar del alcance de Golem.

Mefian: Este "cadáver", es de un pokémon de tus amigos. [dijo señalando con la mirada al cuerpo del Nidoking de Renzo]
RenzoImagen: ¡¡Nidoking!!
Ángela: ¿Por qué haces esto?
Mefian: No lo sé, creo que algunos de tus amigos aún no tienen bien entendido que significa, "no hacer nada". [y en ese momento Mefian, lanzó una mirada recriminadora hacía Renzo.]
RenzoImagen: devuélveme a Nidoking.
Mefian: Y espero que esto no haya sido en vano, es la última vez que lo soporto, la próxima vez, el ataque será a todo el grupo, no sólo a uno.

El Nidoking de Mefian lanzó al de Renzo con fuerza, luego de eso Renzo con los ojos algo tristes vuelve a meter a Nidoking en su pokébola, y con rabia vuelve la mirada hacia Mefian.

A lo lejos se veía a Teddiursa llegar, con Golem tras de él en su persecución. Cuando Teddiursa llegó cerca de Ángela, Golem lo alcanzó por la espalda haciéndolo caer, y sin perder tiempo, se recuperó para saltar justo antes de que Golem vuelva a pasar por allí con el Ataque Rodada. Ángela le ordenó que use su defensa para detener el ataque de Golem. Teddiursa puso toda su fuerza e hizo que Golem se desviara.

Ángela: Ya basta, dile a tu Golem que deje la batalla, esto acabó, Teddiursa no ha intentado atacarlo.
Mefian: Bien [con esto Golem paró su ruedo], y veo que tu Teddiursa es más fuerte de lo normal.
Ángela: así es, ustedes no son los únicos con pokémones fuertes aquí.
Mefian: Si, sólo de dos maneras tu pokémon podría llegar a ser tan fuerte: con entrenamiento, o con... [y miró con una sonrisa maliciosa en el rostro]

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Ante esta frase incompleta, Ángela se conmocionó mucho, pues ella sabía algo que Mefian también parecía saber, pero debía ser lo más cautelosa posible y pensar bien lo que iba a hacer o decir. Después de pensarlo rápidamente, decidió inspeccionar el cuerpo de Nidoking detalladamente sin que Mefian se diera cuenta para no levantar sospechas y resolver sus dudas. Se acerco lo más rápido pero calmadamente que pudo hacia Teddiursa, para asegurarse de que Mefian no tenga más oportunidades de comprobar lo que ella tanto temía. Así que continuó hablando, esta vez estratégicamente:

Ángela: Sí, pero no hace falta que me halagues por el arduo entrenamiento que le he dado a este Teddiursa. Mefian, dijiste que a quien querías era a mi, déjalos a ellos, que como tú les ofreciste, partirán en el último helicóptero que les concederás hoy en la noche, si ellos permanecen en la playa. Déjame estar con ellos hasta entonces, quisiera despedirme y pasar un último día tranquila, ya luego me quedaré acá para ver cuales son tus intenciones. [concluyó ella con un tono de voz un poco irónico y desafiante.]
Mefian :twisted:: jajaja, bien, no quiero hacerte sufrir mucho, a ti que eres pariente mía. Y ustedes [dijo referiéndose a Renzo], no se preocupen por su amigo que va camino al volcán, cuando acabe su paseo por allá yo me encargaré de que vuelva a casa sano y salvo. Imagen Ángela, si quieres acompañarlos hasta ese entonces, ve; pero luego no trates de esconderte, que será muy fácil encontrarte.
Ángela Imagen: no necesito huir para sobreponerme a tus planes.
Mefian: Entonces veremos que harás, por cumplir tus palabras. [respondió él, con actitud desafiante.]
Ángela [mirando de lado a Renzo]: Nos vamos Mefian. Renzo, tenemos que reunirnos con lo demás rápido.
Mefian: ¡Ah! Y dile a tus amigos que cuando vuelvan a la civilización... ni se les ocurra decir algo de lo que "creen" que hago acá; los estaremos vigilando todo el tiempo que sea necesario.

Ángela y Renzo, luego de oír esto, tomaron el camino de regreso hasta perder de vista a Mefian. Renzo la notó muy pensativa y fuera del sí, estuvo pensando en algo muy serio al parecer, que no quiso revelar hasta que llegaron nuevamente al campamento de la playa.
Allí estaban todos. Todos se habían reunido ya, y lo Dittos acompañaban a los muchachos. El gardevoir de Claudia había servido de intermediaria para comunicarles a los chicos la preocupación de los Ditto por haber dejado su territorio desolado, pero Claudia les prometía que pronto volverían a verlo y que todo sería como antes de nuevo. Los Dittos apreciaban el que los hayan liberado de lo maltratos de aquellos pokémones; tanto que se sintieron dispuestos a ayudarles en favor de los chicos, y por tanto, en favor de ellos mismos.

Ángela esperaba el mejor momento para contarles todo lo que había comprendido, y los planes que tenía en mente, y el momento se dio, luego de que los Dittos contaran nuevamente la historia completa, de como eran libres y prósperos y de la noche a la mañana pasaron a ser esclavos y desgraciados. El jefe de los Ditto habló entonces de aquello que les obligaban hacer: ir por toda la isla en busca de algo; en ese momento fue cuando Ángela tuvo la total certeza de que su versión de los hechos era la correcta.

Al acabar el relato detallado de los Ditto, Ángela contó que era hija de un importante científico de tecnología, genética biología pokémon, y que la tecnología pokémon había evolucionado mucho desde que su padre empezó a hacer sus primeras investigaciones, tanto que en la actualidad era posible hacer a los pokémones el doble, triple, cuádruple de poderosos o aún más; eso se lograba instantáneamente con unos artefactos especiales, que aunque todavía estaban en prueba, ya eran una realidad; así Ángela reveló el nombre de estos prodigiosos sistemas: los EX-tra Aros y también contó que su Teddiursa usaba uno, en la cola. Los describió como artefactos que se asemejan a un collar o a un brazalete. Una vez que se equipan en el cuerpo de un pokémon hacen que su poder incremente de acuerdo al tipo y número de EX-tra Aros que se use, además de que anulan los efectos de ventajas y desventajas que pueda haber entre un pokémon con EX-tra Aro y otro sin uno. Luego Ángela aseveró:

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Ángela: es definitivo que Mefian está usando EX-tra Aros en sus pokémones.
Carlos: pero, ¿y cómo estas tan segura de eso?
Ángela: yo lo he visto, he visto a su Nidoking, cuando hablamos con Mefian hoy en la pradera, observé a su Nidoking disimuladamente para no levantar sospechas, y si, su Nidoking tenía un EX-tra Aro en su brazo derecho. Además me encargué de que él no se enterase de que Teddiursa también usa uno.

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Todos los Demás: Imagen Imagen Imagen Imagen
Ángela: y por lo que dicen los Dittos, apostaría a que lo que buscan, son más EX-tra Aros.
Carlos: ¡Claro!, ¡y nosotros podríamos adelantarnos a ellos!, ¿se imaginan? ¡con EX-tra Aros podríamos enfrentarnos a ellos de igual a igual!
Runtor: Bueno, yo no estaría tan seguro de que lo que busquen sea eso.
Ángela: Si, pero como dice Carlos, de ser así, podríamos hacer muchas cosas, y esa es la única forma de hacerlas todas.

Todos se quedaron mirándola, en especial Renzo, que aún sentía la amarga sensación de saber que esa vez, no podían hacer nada para ganar, que no sea aceptar la esperanza que Ángela les proponía.

Entre todos idearon un gran plan: Los Dittos, que se ofrecieron a ayudar, eligieron entre ellos a siete, que suplantarían a los siete chicos que faltaban para completar el grupo para que supuestamente "todos" vuelvan a la civilización, y así poder despistar a Mefian (lo cual les daría una especial ventaja). En cuanto a Rafael pensaron, por lo que Mefian había dicho, que el ya estaba advertido de su presencia en algún otro lugar de la isla, y que eso no impediría que el grupo volviera a casa por su propia cuenta; los chicos pensaban que lo peor que le podrían hacer a Rafael era amordazarlo para forzarlo a dejar de la isla. Luego Ángela iría con Mefian para marcar las ubicaciones del enemigo, gracias a un radar que ella había guardado hasta el momento (los chicos se quedarían con el radar y ella se llevaría el satélite); así los chicos podrían andar por la isla con la seguridad de que no se toparían con el enemigo. Finalmente la parte que involucraba al "teléfono celular de Avo", quedó igual y los chicos prometieron tratar de no separarse más.

Así pues, fue como Avo, Joss y los demás supuestos miembros del grupo (que en realidad era Dittos transformados) esperaron en la playa junto con Ángela hasta la noche alrededor de una fogata, conversando y disfrutando sus últimas horas de estancia en la isla. Los Ditto, al transformarse en humanos, también copiaron su habilidad para hablar, por lo que eso no fue un problema en el plan, aunque la voz que ellos poseían era, ciertamente, un poco rara.

Los siete chicos reales que habían sido copiados por los Dittos, estaban ocultos entre los arbustos, esperando impacientemente la partida de los demás para dormir tranquilos. Los Ditto ya se habían repartido por casi todas las partes cercanas de la isla, para hacer guardia esa larga noche. Pasó un tiempo, en la oscuridad, y una luz vino destellando en el cielo; el helicóptero había llegado. No se despidieron, porque todos esperaban y pretendían saber, que en el futuro se verían nuevamente. Así fue como los chicos que quisieron dejaron la isla.

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Jajajajajajajaja muy bueno tu suspenso jejejeje hace poco akababa de leer el capitulo 17 que ensima quedaba continuando y me moria de intriga pero por suerte ya has publicado el cap 18 jejejejeje bueno la verdad es que el relato ha mejorado bastante desde la ultima vez que lo evalue si bien sigue el tema de los dibujillos no todo en una historia son sus dibujillos si bien las personas chiquitas solo miran los dibujos hay que aprender a seguir el texto y no tanto los dibus.
La verdad es que has progresado mucho te felizito espero que sigas escribiendo y matandome de suspenso como lo has hecho de bien hasta ahora y que no te detengan los dibujos no se puede ser perfecto en todo el intento lo es todo eso es todo la verdad estuve un buen rato entretenido leyendo(lo cual es algo dificil jajajajajajaja)por lo que te vuelvo a felizitar y que más que sigas asi y nunca claudiques.
SALU2.
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blastois

Mensajepor carloscanepaf »

Veo que los demás chicos aún no pasan por acá, bueno, quizá pasen luego.

¡Genial!, muchas gracias por tu apreciación Blastoise (sobre todo porque me pusiste baja calificación en el entretenimientoImagen), pero temo que ahora la intriga irá un poco en descenso, ay que ahora la historia tendrá un toque un poco distinto, ya que los personajes de Mefian y Ángela han quedado apartados del resto del grupo, ahora los capítulos se centrarán un poco más en los siete personajes que permanecen juntos en la isla, y veré como hay para meter a Rafael en la historia.

Bueno, los capítulos ya no serán tan intrigantes, pero eso no quiere decir que yo no me esforzaré por hacerlos igual de interesantes. Espero que les gusten, ya claro, que los critiquen lo más fuerte posible.

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CAPÍTULO 19

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 19: BUSCANDO Y BUSCANDO

Salió el sol de la mañana y un nuevo día empezaba con un espectáculo algo desagradable. Todo el grupo (Diego, Flora, Runtor, Claudia, Yami, Renzo y Carlos) estaba escondido entre los arbustos, viendo a lo lejos, como Ángela fue interceptada por Mefian en la playa y luego de una conversación al parecer algo hostil, ella lo siguió de lo más normal hasta que ambos se perdieron en el bosque. Los chicos sabían que eso era parte del plan, así que si querían evitarle mayores molestas a Ángela, lo único que podían hacer era encontrar los EX-tra Aros lo más rápido posible. Sin más, empezaron con su parte del plan.

Los Ditto ya se habían organizado perfectamente durante la noche sin que los chicos se dieran cuenta, notaron como de tramo en tramo habían construido pequeñas casetas en forma de colmena encima de los árboles. Comenzaron a buscar en el bosque más cercano a la playa (donde conocieron a la Comunidad de Dittos) y al ingresar al bosque, el Cyndaquil azul de Runtor fue el primero en darse cuenta del posicionamiento de una caseta Ditto en uno de los árboles.

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Desde aquella caseta, un Ditto les trató de decir algo, y luego de pensar un momento, Claudia liberó a Gardevoir para que les comunicara lo que Ditto quería decir. Decía que usaran las casetas para reportarse cada vez que vean una, así registraríamos su expedición con el fin de no volver a pasar por el mismo lugar. Desde entonces los chicos tendrían que estar más atentos a lo que los Ditto dijeran. Lo que buscaban sería casi imposible de encontrar con la mala vista humana, además ni estaban seguros de que forma debía tener el paquete que buscaban, así que Mightyena (de Runtor), Umbreon (de Flora), Jolteon (de Renzo) y Ninetales (de Carlos) estaban libres para ayudar con la labor olfateaban y aguzaban la vista todo el tiempo, escudriñando por aquí y por allá sin parar, en busca de objetos raros o ajenos al paisaje natural del lugar.

Las expediciones eran cansadas y de vez en cuando les caía encima uno que otro pokémon salvaje. Varios Venusaur, Raticate, Arbok, Venomoth, Victreebel, Tropius, Kecleon, Seviper y un particularmente persistente Breloom; fueron algunos de los pokémones salvajes que trataron de retrasar a los chicos en su misión, pero con cada batalla se dieron cuenta que no en vano los convocaron a la Liga Intercontinental Pokémon. Su estrategia era casi siempre la misma: los pokémones con mayor ataque especial atacaban de lejos, lanzando lo más fuertemente posible sus ataques espaciales, lo cual servía de barrera para que los pokémones con ataque físico más elevado fueran detrás, listos para rematar a los oponentes con sus golpes directos.

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Y así pasaron los primeros tres días. Habían pasado por tantas Ditto-casetas que ya habían perdido la cuenta, habían atravesado la pradera hasta una playa que estaba del otro lado de la isla. Ahí los pokémones eran ligeramente más resistentes y fuertes que los que habían visto en la zona inicial de la isla, y había especies pokémon distintas también: abundaban los Dustox, Linoone, Grovyle, Heracross, Granbull, Forretress; y cuando llegó su primera noche allí, fuertes ululaos y chillidos no dejaban dormir a los muchachos; el lugar estaba infestado de muchísimos Noctowl, Ariados y Golbat. Así que aprovecharon la oportunidad de entrenar con sus pokémones nocturnos.

Un día más y nada de nada. Todos los pokémones aliados habían aumentado sus características: eran más resistentes, rápidos y potentes; sus ataques llegaban más lejos y con más fuerza, sus técnicas actuaban con más efectividad y habían aprendido ha hacer ciertas cosas observando frecuentemente a sus enemigos hacerlas. Wigglytuff, por ejemplo, había mejorado un poco su velocidad y saltaba más alto, se la pasaba casi todas las mañanas saltando de rama en rama, escalando árboles para recoger frutos. Hasta que llegó el sexto día, casi una semana de búsqueda y los chicos empezaban a preocuparse seriamente por Ángela, y aún más por Rafael; habían discutido unos cuantos días atrás sobre él, y mientras que algunos querían ir a ver como estaba, otros preferían dejarlo tranquilo a petición suya.

El sol estaba cayendo, el sexto día se acababa y el día siguiente (después de terminar de buscar en la playa del otro lado de la isla) les tocaría acercarse un poco más al volcán, pero por un lugar que antes no habían tocado: las llanuras desérticas y rocosas, grandes extensiones de tierra infértil, en la que no se hallaba (hasta donde les habían informado) ni una sola caseta de Dittos, al parecer no tenían suficientes miembros para cubrir todos los terreno de la isla (o quizá lo que no tenían era valor, para internarse en un terreno tan difícil).

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Llegó la noche, y todos acostados en sus bolsas de de dormir, alrededor de una fogata pensaban, hasta que Runtor empezó la conversación:

—¿Ya han pensado sobre que haremos allá? No lo sé, me parece que iremos en vano, no me cabe en la cabeza que una parte del avión pueda haber caído allí.
—Todo cabe en lo posible, Runtor —intervino Carlos—, además nunca sabremos si hay o no hay restos del avión allí, si no vamos.
—Si, hay que aprovechar ahora que estamos cerca —dijo Flora—, luego supongo que podríamos rodear el volcán para terminas de buscar y al volver a la pradera; aún tenemos que buscar en el bosque donde caímos al llegar y en los lugares del bosque más cercanos al volcán.
—En la pradera no creo que esté —supuso negativamente Runtor otra vez—, a kilómetros se nota cuando hay restos del avión estrellado, como la primera vez que encontramos uno.
—Apuesto que en esa zona infértil a la que iremos mañana hay pokémones más fuertes aún de los que ya hemos encontrado acá —comentó Claudia.

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Al decir eso todos se quedaron mirándola y algunos chicos se limitaron a embolsarse en sus sacos. Sin más que hablar, los demás recurrieron ha hacer lo mismo.

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D-idara
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor D-idara »

Esta genial, iran la pradera, encontraran la pieza del avion??? yo espero que si, pues los aros-EX harian las batallas un poco mas interesantes, me parecio que los dibujos de esta entrega estuvieron ALGO pobres, si el capitulo hubiera sido mas largo no lo hubiera soportado.

Por cierto, tienes 3 capitulos pendiente de mi fic OMG.
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carloscanepaf
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor carloscanepaf »

D-idara escribió:Esta genial, iran la pradera, encontraran la pieza del avion??? yo espero que si, pues los aros-EX harian las batallas un poco mas interesantes, me parecio que los dibujos de esta entrega estuvieron ALGO pobres, si el capitulo hubiera sido mas largo no lo hubiera soportado.

Por cierto, tienes 3 capitulos pendiente de mi fic OMG.

Si, me imaginaba que no estaría tan entretenido, pero bueno, así son las historias, como es de esperarse, lo mejor no viene sino hasta el final (o casi el final) y aún falta para eso. Los capítulos anteriores dejaban en claro la temática de la mayor parte de la historia, pero en fin, si me dijeran que era lo que esperaban de la historia, sería de mucha ayuda para saber en que clase de cosas centrar más mi atención.

Gracias por pasar a leer, y veré si dentro de unas cuantas horas leo tu historia, quizá dentro de menos tiempo, pero me daré tiempo hoy para hacerlo. :wink:

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D-idara
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor D-idara »

N importa, la verdad no se me hace tan aburrida, vi Death Note completa en un dia, soporto cualquier cosa (death note es una serie genial pero despues de que muere L se pone fea) seguire tu fic fielmente ( y me gustaria que hicieras lo mismo con mi fic) porque esta simplemente genial.
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The Black Knight
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor The Black Knight »

Hola, primero te quería decir que de mi no te libras, solo que como aun no termino de leer el fic, no quería opinar, pero creo que ya es momento de opinar^^

Tu fic es super bueno, está bien narrado y tiene una muy buena trama y lo de los dibujos en verdad es algo genial, me ayuda a imaginarme mejor el suceso.

Bien espero que lo continúes, aun no termino de leer el fic, pero me falta poco y ya me estoy haciendo ideas de lo que viene. Cuidate y salu2^^

Ah, y te quería pedir un favor, si tu tambien podrías leer mi fic, el que comence hace poco tiempo solo he publicado la introducció así que no te demorarás nada en estar al tanto XD

Adios :D:

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Wish Jirachi
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Wish Jirachi »

Y me pasé, estoy de vacaciones pero me pasé XD
Muy buen capítulo, y muy buena ortografía. Solo he visto dos palabras mal escritas, pero no he visto errores graves de puntuación ^^.
Siguelo por favor que se está poniendo muy interesante ^^.

Besosss :D: :D: :D:
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CAPÍTULO 20

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 20: LAS POKÉ-TERMAS

Esa noche, en su sueño, Claudia recordaba su hogar, como iba con Renzo a casi todas partes cada vez que salían de viaje y como disfrutaban de salidas y comidas en restaurantes de los centros comerciales; soñaba que iban caminando cuando de pronto empezó a sonarle un fuerte ruido en los oídos, ella no sabía de donde venía y se fue desesperando poco a poco, hasta que... ... ...se despertó, se dio cuenta que era un sueño, ella vio a todas partes y después volvió a poner su cabeza sobre el abultamiento superior de su saco de dormir, entonces lo sintió algo distinto, un ruido que le hacía retumbar los oídos. El ruido era provocado por la vibración del suelo, y se dio cuenta que eran ruidos de pisadas y pasos que viajaban como ondas sonoras por el suelo; se le ocurrió algo y miró de inmediato al saco de Renzo, al parecer no estaba fallando en su hipótesis: Renzo no estaba, debía de haberse levantado para ir por ahí. Ella no lo dudó, y se levantó también con cuidado. Al salir del círculo de sacos de dormir notó que Yami tampoco estaba, eso la tranquilizo un poco, pensó que ambos estarían juntos.

Claudia no tardó mucho tiempo en encontrar a quienes buscaba; a diez metros del lugar, a través de un arbusto vio la escena: Yami y Renzo estaban de pie sin decir ni una palabra y frente de cada uno estaba uno de sus pokémones respectivamente, Blaziken y Houndoom; entonces de un momento a otro, ambos alzaron las manos y se señalaron mutuamente, para darles la señal a sus pokémones de que empezaran con lo suyo. Ambos comenzaron a despedir grandes lenguas de fuego por la boca, continuamente, sin descansar, seguían y seguía, seguían y seguía, y de un momento a otro Blaziken dio una pisada hacia atrás fuertemente en la tierra, luego lo mismo hizo Houndoom con una de sus patas traseras, pero Yami y Renzo al parecer no deseaban que ellos retrocedieran, porque se acercaron a ellos y con un pie tocaron las patas que sus pokémones habían retrocedido, para indicarles que las vuelvan a su antigua posición, luego tocaron las patas de al lado, indicándoles que continuaran hacia adelante, y así fue, cada vez se fueron acercando más y más, y la barrera de fuego se hacía más brillante y tumultuosa, hasta que llegó un momento en que los dos cayeron sobre sus propias patas y tocaron el suelo con sus cuerpos. Ese fue el momento en el que Claudia se dispuso a salir de su escondite.

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Ellos giraron rápidamente la cabeza hacía lo que se movía y al ver que era Claudia se sonrojaron aunque la oscuridad de la noche no dejó que eso se notara. Claudia con rostro comprensivo dijo en voz baja tomándolos a los dos por el hombro: «que bien que quieran superar sus propias marcas, entrenar entre ustedes mismo es lo mejor que pueden hacer para mejorar con rapidez», ambos muchachos miraron a sus pokémones y con un movimiento del brazo les indicaron que se pusieran a descansar, entonces Claudia vio como ambos pokémones se echaron de la mejor forma que pudieron sobre el pasto y sin razón aparente empezaron a brillar mientras sus pelajes ondeaban de la nada, tal y como si el viento soplara sobre ellos. Claudia con rostro un tanto desconcertado sacó su poké-dex para examinar que técnica era esa, y resultó ser la técnica Descanso, usada para recuperar la vitalidad perdida de un modo más rápido. Luego de que los dos muchachos recogieron del pasto unas mantas y se las pusieron encima a sus pokémones, los tres chicos se sentaron para conversar.

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—Hemos mejorado bastante esta última semana, pero eso no es suficiente, nunca lo será —dijo Renzo con una actitud pesimista.
—Mi atención no está centrada completamente en esos dos tipos que nos han causado este problema —dijo Yami—. Yo además de descubrir cual es el malintencionado plan de Mefian, quiero volver a Blaziken más fuertes para lograr derrotar a Rafael en un segundo duelo, pensaba que era muy bueno con los ataques de fuego, pero esa batalla con Rafael me hizo ver que mi mejor arma no será ser bueno sólo en ese elemento, quizá sólo por eso me he quedado acá, con ustedes.
—Pero ellos tienen muchísimo más poder que Rafael, ganarles sin tener que usar esos extraños aros sería lo mejor que pueda pasar —dijo Renzo mirando a Yami con cierta incredulidad—, además, cuando los encontremos apuesto a que podrás incrementarle todo el poder que quieras a Blaziken para ganarle a Rafael.
—Lo que yo quiero es ganarle sin tener que usar ningún artefacto —continuó Yami—, eso es hacer trampa, y la única forma de lograr eso, es entrenando, entrenando para mejorar, por mi gloria y la de Blaziken.
—Y yo entrenaré junto contigo para mejorar, por mi gloria, y por la de todos nosotros —le contestó Renzo en señal de aceptación.

Entonces Renzo tomo la mano de Yami, y la estrechó fuertemente empuñándola y alzándola, como un signo de alianza.

—Yo no sé si quepa acá —comentó Claudia un poco avergonzada—, pero siempre he estado con Renzo, porque somos buenos amigos; y quisiera entrenar con ustedes para mejorar, por mi gloria, y por la de ustedes dos.

Y luego de decir esto, rodeó con la palma de sus manos el fuerte puño que ambos habían formado. Los chicos miraron a Claudia con rostros de admiración, Yami en mucho tiempo no había escuchado una frase tan solidaria como la de Renzo, y mucho menos como la de Claudia. No sabía que ocurriría después, pero la oferta que en ese momento ellos le ofrecían, él no podía rechazar.


Nuevamente Blaziken y Houndoom fueron los elegidos; mientras que Claudia eligió a Gardevoir. Los chicos se sorprendieron y ella explicó que el entrenamiento consistiría en tratar de romper la barrera de energía de Gardevoir, así que ella puso a Gardevoir entre Blaziken y Houndoom y susurrándole de cerca le indicó a Gardevoir que gestos significaban que acción debía tomar. A los otros chicos les pareció curioso que ella haya tomado ese modo de guiar a su pokémon. Pronto, Claudia alzó la mano y dobló sus codos como si fuera a parar algo con ellas, fue cuando Gardevoir empezó a usar su Barrera. Los dos chicos nuevamente alzaron los brazos, dándole pase al fuego.

Pasó mucho tiempo y siguieron, descasaban de rato en rato, Claudia se encargaba de despertar a los chicos cada vez que estos se quedaban dormidos sobre el pasto, en los entrenamientos Gardevoir resistía el fuego intenso increíblemente y pronto estuvieron los tres pokémones en forma como para permanecer en acción hasta por veinte minutos seguidos.

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Llegaron las seis de la madrugada (supuestamente) y los chicos se dispusieron a dormir, pero sentían socio todo su cuerpo, haber estado aguantando todo ese calor al frente suyo los había hecho sudar como en un Baño Turco, así que se les ocurrió una gran idea, de la que Claudia, no participó.

Ambos fueron al río más cercano; en él, el agua corría con regular velocidad, y les propusieron a sus pokémones calentar el agua del río con sus llamas. En sus primeros intentos sólo conseguían temperar ligeramente el agua más cercana a las lenguas de fuego que ellos producían, pero poco a poco, fueron incrementando su poder, al punto de hacer ebullir el agua, «bien, ahora ingresen al agua y desde adentro ¡háganla arder!» dijeron ambos muchachos. Los pokémones fueron tocando el agua con sus patas, sin dejar de disparar fuego contra el agua que se venía frente a ellos, se veía el rostro de dolor de ambos con forme iban introduciéndose más y más en el río, hasta que lograron resistirlo y entraron por completo en el agua, entonces ambos pokémones se convirtieron en verdaderas antorchas vivas. «Houndoom, ¡Espiral de Fuego!», dijo Renzo para que una larga columna de fuego empezara a dar vuelvas al rededor de Houndoom de pronto Yami dijo: «Blaziken, ¡has lo mismo!» y del mismo modo, Blaziken empezó a hacer girar una larga cadena fugaz a su alrededor, haciendo hervir el agua lo suficiente como para calentarla hasta a cuatro metros de radio. En ese momento, Yami y Renzo se miraron y rieron, le dijeron a ambos pokémones que mantuvieran ese ritmo con firmeza, hasta que ellos se terminaran de... bañar. Ambos se metieron en la caliente agua del río, y luego de sumergir su cuerpo entero en él, vieron por debajo del agua amarillenta, algo grandioso: por debajo de sus pokémones, cinco brazos de fuego se despedían en diferentes direcciones, signo de que Blaziken y Houndoom habían aprendido un nuevo ataque.

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Los chicos sabían que era eso así que sacaron sus cabezas a la superficie y les gritaron cada uno a su pokémon «¡¡Llamarada!!», los dos pokémones de fuego dispararon sobre el agua del río una enorme plancha de fuego, con la forma de una estrella con cinco largos brazos, que hizo al agua hervir rápidamente, tanto, que hizo salir a toda prisa a Yami y a Renzo del agua.

Ya eran las seis y media de la mañana, ambos le contaron a Claudia del gran logro que habían conseguido, y ella muy animada por todo ello se dispuso a tomar también un "baño en las llamas".

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CAPÍTULO 21

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 21: LAS ROCAS DEL CAMINO

Al día siguiente, los chicos replegaron sus bolsas de dormir, las metieron en las mochilas y continuaron el camino. En la última Ditto-caseta del bosque Claudia dejó libre a Gardevoir, para que ésta pudiera comunicar lo que los Ditto tenían que decir. Ellos preguntaban si los chicos iban a entrar en el área desértica, pues en ese lugar no les podrían ayudar, ya que ni una sola caseta se había montado ahí; pero los chicos no podían echarse atrás sólo por eso, por lo que pensaron que el radar de Ángela les sería muy útil entonces, así que agradecieron a los Ditto por su colaboración y emprendieron el camino, con el radar a la mano.

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Pasaron una, dos, ¡tres horas! de caminata consecutiva, todos estaban sudados hasta las piernas y sentían estar más sucios que nunca. Bajaban depresiones y subían pendientes; de arriba a bajo a través de soleadas mesetas, hasta que dejaron de caminar y a lo lejos vieron acercarse hacia ellos a una conglomeración de Onix, sabían que de esa no iban a salvarse tan fácilmente, así que liberaron a los pokémones más convenientes. Diego eligió a Poliwhirl, Carlos a Grotle, Flora a Azumarill, Claudia a Vileplume, Yami a Feraligatr y finalmente Renzo escogió a Gengar, puesto que Runtor se sintió demasiado desanimado por las últimas cosas que le habían ocurrido, así que prefirió no participar momentáneamente en esa batalla.

Los chicos rezaban por que los Onix pasaran de largo sin notarlos, y esperaron, hasta que perforaron el monte sobre el que estaban. La tierra se movía bruscamente, y todos mantuvieron el equilibrio sujetándose sobre sus rodillas hasta que, al rededor de ellos, largas columnas de rocas salieron disparadas con dirección al cielo, describiendo luego caprichosas direcciones hasta volver a enterrarse por diferentes lugares del monte. Pensaban que no ocurriría nada peligroso, y que sólo era cuestión de salir tranquilamente sin chocar con los Onix, hasta que uno de ellos emergió de la arena y se paró ante los chicos (que estaban caminando muy cuidadosamente), luego de unos segundos movió desenfadadamente la cabeza. «¡Corran!, ¡va a lanzarnos rocas!» gritó Yami mientras agarraba a Feraligatr por el brazo y empezaba a correr desesperadamente, los demás lo siguieron hasta llegar a la orilla del monte, donde todos se dispusieron a descender la empinadura lo más rápido posible, pero los Onix también podían atacarlos en la cuesta abajo.

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Largas serpientes de roca pasaban formando arcos al lado de los muchachos, formando tormentas de arena cada vez más y más asfixiantes hasta que se les volvió imposible respirar, allí fue cuando Yami decidió atacar. Primero Feraligatr usó la Danza de la Lluvia, cubriendo todo el lugar de duro barro, e impidiendo así que más arena se levantara, luego esperó a que saliera nuevamente cualquier Onix para disparar un gran Chorro de Agua, táctica que los demás también realizaron en lo posible.

Una vez abajo del monte, los chicos voltearon para ver que pasaba con los Onix, cuando la tierra empezó a temblar. Sintieron que algunos de ellos pasaban por debajo de la arena, como si estuvieran buceando en ella. Los chicos siguieron con la mirada el movimiento de la arena hasta que emergieron tras de ellos vario Onix. De inmediato pusieron en práctica un plan de ataque: todos los pokémones de agua lanzaron lo más fuerte que pudieron sus chorros de agua, Vileplume se dedicaba a atacar a distancia con sus lianas, Grotle y Gengar mientras tanto les robaban energía con sus MegaDrenajes. Los pokémones no paraban de usar sus ataques prolongadamente y con el calor se estaban fatigando más rápido de lo normal, pero no podían parar a descansar puesto que los Onix eran más de los que parecían e incluso algunos eran duros de doblegar. Finalmente vencieron, en medio de un escenario de rocas desparramadas por todas partes. Los pokémones estaban demasiado cansados así que fueron devueltos a sus pokébolas.

Los Onix quedaron atrás, pero luego de alejarse unos metros, sintieron la fatiga del viaje, así que se empaparon un poco usando los chorros de agua del Golduck de Carlos. Mientras ocurría esto, y cuando menos se lo esperaban, el suelo comenzó a temblar nuevamente. «Esos Onix no pueden haberse levantado otra vez» pensaron los chicos desconcertadamente. Los movimientos eran cada vez más y más rápidos y fuertes, hasta que frente al grupo de chicos se alzaron, cuatros grandes serpientes plateadas, eran cuatro Steelix, que parecían dispuesto a rematar el combate. Entonces los chicos volvieron a liberar a sus pokémones:

—¡Ve Rhydon! —exclamó Yami.
—¡Ve Tyranitar! —gritó Renzo igual.
—¡Ve Nidoqueen! —fue el turno de Claudia.
—¡Ve Combusken! —la siguió Flora.
—Ahora si, ¡ve Cyndaquil! —se decidió por fin Runtor a participar.
—Tengan cuidado con sus pokémones de fuego —advirtió Carlos antes de hacer su elección—. ¡Golduck, adelante!
—Sólo mi Sealeo podría servir en algo, e incluso él tiene un poco de desventaja en este momento, creo que mejor esperaré a un ataque sorpresa —dijo Diego con un poco de inseguridad.
—De acuerdo —le dijeron los demás, al mismo tiempo que volteaban rápidamente a verlo.
Rhydon ahora, ¡has un terremoto! —empezó Yami a atacar.

Cyndaquil se refugió subiéndose en el hombro de Runtor, y Combusken escapó lo más rápido que pudo del terremoto. Los demás pokémones se le unieron a Rhydon y también ejecutaron el ataque Terremoto. Los cinco juntos sólo lograron que dos Steelix cayeran, y sin más, Combusken y Cyndaquil se adelantaron a toda prisa para rociarlos con su fuego, pero cuando menos se lo esperaron, ambos Steelix supuestamente caídos saltaron del suelo y golpearon con sus Colas Férreas a ambos pokémones, lanzándolos lejos y debilitando a Cyndaquil por completo. Runtor se enojó por la situación, pero no le quedó más remedio que recoger a Cyndaquil y liberar a Ampharos para que también atacó con Terremoto, lo cual no sirvió, porque él fue el único que atacó en ese momento, haciéndole daño insuficiente a los Steelix, por el contrario, consiguió debilitar por completo a Combusquen.

—¡Noooo!, ¡fíjate en lo que haces!, no sea bobo —exclamó Flora enojada.

Esas palabras hicieron a Runtor sentirse mal y querer arreglar las cosas el sólo. «No te preocupes, ya verás como lo arreglo», dijo Runtor, adelantándose con Ampharos y ordenándole que haga el ataque Terremoto lo más fuerte posible.

Su ataque fue tan fuerte que... hizo a Rhydon, Tyranitar y Nidoqueen caer, permitiendo que los Steelix atacaran mortalmente a estos tres pokémones con sus Colas Férreas. El golpe les costó la participación a Rhydon, Tyranitar y Nidoqueen, pues sus dueños no tuvieron más opción que recogerlos después de tal ataque. Golduck no sabía que hacer y Runtor cada vez se sentía más culpable; claro que los demás chicos del grupo no ayudaban en nada a que él se sintiera mejor, Flora lo quería matar.

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—Bien, ¿ahora qué? —preguntó Carlos acaloradamente.
—No sé —respondió Runtor—, lo siento.
—¿Por qué no mejor asamos a Runtor y nos salvamos de él? —sugirió Flora con intenciones coléricamente cómicas.
—Si, ahora más me preocupa él que los Steelix —dijo Renzo preocupado.
—¿Asar?, ¡claro! Eso, eso, Renzo, eres muy inteligente —repitió Yami, demostrando que tenía un plan en mente.
—¿Qué se te ha ocurrido? —preguntó Flora muy interesada.
—Renzo, vamos, saca a Houndoom —indicó Yami muy animado—... y asemos a esos Steelix, jaja.
—¡Oh si!, claro —ovedeció Ranzo en seguida.

Yami y Renzo sin pensarlo más sacaron a Houndoom y a Blaziken, para luego ordenarles que empezaran a atacar con sus Lanzallamas. Ambos pokémones se iban acercando a los Steelix arrojando fuego. De vez en cuando los Steelix trataban de atajarlos con sus colas, pero Renzo y Yami con un grito de aviso hacían que Houndoom y Blaziken saltasen a tiempo. Cuando ya estuvieron lo suficientemente cerca de los dos Steelix, Yami y Renzo pidieron ayuda para que los Steelix no puedan moverse o esparcirse, así que Claudia liberó a Arcanine, el cual ejecutó su Espiral de Fuego al rededor de los Steelix para evitar que escapen.

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Las cosas iban de maravilla, los Steelix prácticamente se derretían en la arena y aunque Arcanine iba perdiendo velocidad a lo largo del proceso de quemado, se esforzó al máximo y continuó hasta que consiguieron la victoria.

—¡Bien!, ¡lo logramos! —gritó alegremente Yami, seguido por el festejo de todos los demás miembros del equipo, exceptuando a Runtor.

Todos estaban muy contentos con los resultados, pero Runtor era el único que no disfrutaba de ello, por lo que Diego se le acerco para hablarle un poco:

—¡No me digas nada! Porque al final todo acabó bien —empezó a hablar Diego con una notoria mala actitud y sin si quiera mirar a Diego.
—No he venido a decirte nada, sólo quería saber como estas —le dijo Diego calmadamente.
—Después de eso, si, estoy muy bien, gracias —respondió Runtor irónicamente.
—Vamos Runtor, sólo quiero decirte que no te preocupes por lo que ocurrió, no estoy enojado contigo —insistió Diego.
—Quizá tú no, pero que hay de los demás, todos sabemos que por mi no es que han ganado, prefiero quedarme callado a celebrar una victoria que no es mía —le dijo Runtor, un poco apenado.
—No, no es tuya, es nuestra —siguió hablándole Diego con buenas intenciones.
—Mejor déjame solo, no quiero hablar del asunto ahora —dijo por último Runtor.

Entonces Runtor le dio la espalda a Diego y siguió el camino por el desierto, los demás vieron como Runtor continuaba el camino solo, y pensaron que ese era castigo suficiente por todo lo ocurrido en batalla, así que decidieron seguirlo, sin decirle ni una sola palabra, por lo menos hasta que se les quitara el enojo.

El resto del día, hasta la caída del sol, los chicos permanecieron en busca de los EX-tra Aros, pero nada de nada. Todo el tiempo Runtor estuvo aislado del resto, manteniendo una marcada distancia, sin siquiera escuchar los acuerdos que tomaban los demás. Todos se dieron cuenta, pero nadie quiso decirle nada por lo que había pasado. Aunque Diego seguía con ganas de conversar sobre el tema, todos los demás sólo querían olvidarlo mediante un rotundo silencio.

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Última edición por carloscanepaf el Lun Ago 29, 2011 11:43 pm, editado 2 veces en total.

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CAPÍTULO 22

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 22: PEQUEÑO ENTRENAMIENTO

Ya estaba anocheciendo. Runtor sabía que tenía que mejorar para que los demás no menospreciaran su ayuda, y sabía que la única forma de hacerlo era practicando, pero no podía hacerlo junto con todos, él pensaba que ellos no querrían ayudarlo en esas cosas por el momento a causa de lo que había sucedido hace poco, además de que las batallas que mantenían todos en grupo no eran simples entrenamientos, hasta el momento todas habían sido muy peligrosas o decisivas, así que ponerse a entrenar justo en esos momentos era algo inoportuno. Necesitaba hallar un momento del día en el que ellos no se dieran cuenta que él entrenaba. Y el momento parecía llegar.

La noche llegó, pero las chicas exigieron que montaran pronto el campamento, los demás aún no quisieron acostarse y prefirieron seguir caminando, pero la petición de las chicas pudo más y allí se quedaron a prender una fogata y a tender las bolsas de dormir. Las chicas se quedaron dormidas casi enseguida, por el gran cansancio Renzo y Yami fueron los siguientes en caer dormidos, finalmente los restantes también entraron en un profundo sueño, o al menos eso parecía.


Luego de aproximadamente treinta minutos, Runtor, Carlos y Diego se pusieron de pie muy cautelosamente, y dejaron el campamento del mismo modo. Se alejaron un poco y empezaron a practicar entre ellos, Runtor le dio prioridad a Cyndaquil y Carlos a Dewgong para no estar del todo en desventaja por su tipo hielo y agua. En batalla, los gruesos bloques de hielo que Dewgong fabricaba, eran el primer obstáculo que Cyndaquil debía vencer. Dewgong construía con su aliento altas barreras de hielo, casi a todo su alrededor, y dejaba pequeños tramos libres, por donde se asomaba para atacar a Cyndaquil con Chorros de Agua. Y así se mantuvieron por aproximadamente 10 minutos.

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—Táctica muy bien pensada, Carlos —dijo Runtor felicitando a su adversario.
—Gracias, pero a decir verdad no es muy trabajada, hay mucha gente que la usa, y demora tiempo ambientarla —comentó Carlos, tratando de parecer modesto.
—¿Pero qué harás cuando logre derretir los muros? —preguntó Runtor.
—No lo sé, hasta ahora Cyndaquil no ha podido derretir ni la mitad de uno, quizá no necesite pensar en algo mejor —contestó Carlos con una voz un poco ingenua.

La batalla era un poco dura. Dewgong, a pesar de ser grande y pesado, se movía cada vez más y más ágilmente, dando saltos y arrastrándose sobre la tierra, que ya empezaba a congelarse también. Cyndaquil no podía dispararle fuego a las barreras y protegerse de los pistolazos de Dewgong al mismo tiempo, así que a Runtor se le ocurrió otra idea: hizo que Cyndaquil cavara en la tierra y tratara de infiltrarse en el área que Dewgong usaba de refugio. Cuando Cyndaquil lo logró, le ordeno que disparara todas las llamaradas de fuego que pudiera, y lo hizo, pero llegado un momento en que Cyndaquil se cansó, Dewgong aprovechó para llenar el agujero con agua.

Después de que Cyndaquil salió del agujero por donde entró (empujado por el agua), Runtor liberó también a Ampharos para tratar de llegar hasta Dewgong con la electricidad, pero Dewgong fue más rápido y dejó de disparar agua, para empujar uno de los grandes bloques de hielo (justo el que estaba adelante de Ampharos), «¡Ampharos, con toda tu fuerza, trata de romper el bloque con tu cola!» gritó Runtor desesperado, Ampharos lo intentó, pero no sirvió de nada e igual fue impactado por el bloque, haciéndolo deslizarse barios metro atrás. «¡Ahora Cyndaquil, ataca!, envístelo» volvió a gritar Runtor sin perder tiempo, y Cyndaquil corrió con toda la velocidad que pudo hacia Dewgong, pero al verlo éste atacó con un Chorro de Agua y enseguida Cyndaquil con un salto lo esquivó mientras lanzó una Pantalla de Humo haciendo que Dewgong perdiera la precisión, lo que le dio oportunidad a Cyndaquil de acercarse más y usar su Llama Azul, que aunque era más poderosa que un ataque Ámbar común, no fue suficiente para batir a un pokémon evolucionado como Dewgong. Por lo que, pronto Dewgong reaccionó y trató de golpear a Cyndaquil con un Golpe de Cola, pero Cyndaquil reaccionó rápido y mordió la cola de Dewgong. Por último, el efecto de la Pantalla de Humo se acabó, Dewgong con un Ataque Torbellino logró librarse de Cyndaquil.

—Gané yo. Y dos contra uno. No eres muy bueno que digamos —dijo Carlos sin dejar de lucir una sobria sonrisa.
—Si lo soy, sólo necesito calentar un poco más —dijo Runtor en su defensa.
—Bueno, me parece que no estabas muy preparado para la Liga Intercontinental a la que se suponía que ibas con nosotros —intervino Diego.
—Pero no te preocupes, te ayudaremos a mejorar —le recordó Carlos a Runtor.
—¿Ah si?, pues volvamos a intentarlo, a ver que pasa —le respondió Runtor mientras preparaba su próxima jugada—. Ampharos, vuelve.
—Bien, ahora probaré yo —volvió a hablar Diego dando unos cuantos pasos adelante.
—De acuerdo, espero que tengas otro método de ataque —supuso irónicamente Runtor.
—¡Ve Poliwhirl! Y empieza con tu Torbellino —exclamó Diego sin hacer mucho caso a lo último que Runtor comentó.

El que Diego dijera el ataque que su pokémon usaría, antes de que pisara la arena, le dio ventaja a Runtor para planear una estrategia, por lo que Cyndaquil esparció su Espiral de Fuego casi de inmediato. «Ah no, no me engañarás, ¡Polowhirl apaga ese fuego con tu Torbellino!» gritó Diego, pero luego Cyndaquil continuó y lanzó una Barrera de Humo. Poliwhirl estaba tan ocupado en apagar el fuego entre el humo, que no se daba cuenta de donde estaba Cyndaquil, ventaja que dejó que éste último lo golpeara con el Ataque Rápido muchas veces sin que Poliwhirl pueda evitarlo, hasta que Diego decidió que Poliwhirl ejecutara el Torbellino sobre sí mismo, alzando una especie de barrera de agua contra la que Cyndaquil chocó cuando por última vez lo envistió con el Ataque Rápido, «Cyndaquil, ¡espera! ¡nooo!» gritó Runtor, pero Cyndaquil ya había caído y Poliwhirl ahora intentaba dispersar el humo con sus Chorros de Agua.

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Runtor reanimó a Cyndaquil con sus gritos y le ordenó que lanzara otra Pantalla de Humo, movimiento que afortunadamente funcionó «Ahora verás Diego, ¡Cyndaquil ya no te expongas a otro Torbellino!, usa de nuevo el Espiral de Fuego y después... Intoxícalo» dijo Runtor mientras tanto. Poliwhirl estaba confundido, había humo por todas partes y por más que intentaba apagar el fuego, Cyndaquil seguía y seguía corriendo rapidísimamente alrededor de él, soltando más y más llamas desde su lomo; no podía con eso. Hasta que pasó lo que tenía que pasar: de un momento a otro, y sin siquiera pensarlo, una pegajosa masa púrpura le calló encima a Poliwhirl «¡Oh no Poliwhril!, es el tóxico, usa Torbellino sobre ti para tratar de limpiarlo», ordenó Diego con desesperación, pero ya era tarde, Poliwhirl había caído sobre sus rodillas y todo su cuerpo se estaba tiñendo de lila, poco a poco, mientras que sus movimientos se volvían cada vez más lentos, pero Diego le reiteró la orden y Poliwhirl ejecutó el ataque Torbellino sobre él.

Paso algún tiempo hasta que Diego se dio cuenta que el objetivo de Cyndaquil no era atacar, sino simplemente hacer que pase el tiempo hasta que el veneno debilite por completo a Poliwhirl, así que antes de que eso pasara, recogió a Poliwhirl. Carlos dio un paso adelante y liberó nuevamente a Dewgong, y le ordenó: «Dewgong, ¡usa tu Rayo de Hielo!», Runtor lo vio con una sonrisa en la boca y Carlos le respondió la mirada diciéndole: «veremos ahora, el campo está preparado a tu favor, buena suerte»

Runtor tuvo tiempo de hacer un movimiento más antes de que Dewgong continuara, pero el ataque Tóxico que Cyndaquil se disponía a lanzar fue muy lento, por lo que el Rayo de Hielo impactó de frente en Cyndaquil y lo encerró en un cubito de hielo mandándolo a volar varios metros atrás.

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—Tu Dewgong debe ser muy fuerte para lograr congelar a un pokémon de fuego con un sólo movimiento —supuso Runtor.
—Tienes muchas ganas de luchar, pero no sólo el valor y tus ganas de pelear van a llevarte a la victoria, Cydaquil es muy pequeño aún, y... —empezó Carlos a opinar, pero justo entonces, Cyndaquil, que estaba petrificado en el hielo, hizo encender el fuego azul por encima de su lomo, quebrando el hielo en varios trozos.
—Pues aún no se acaba —dijo Runtor lleno nuevamente de confianza.
—Vaya, que sorpresa —concluyó Carlos muy sorprendido.

Cyndaquil fue corriendo a toda prisa hacia Dewgong, y sin necesitar órdenes de Runtor, hizo girar a su alrededor varias ruedas de fuego, había aprendido un nuevo ataque: la Rueda de Fuego.

Carlos salió de su sorpresa y le ordenó a Dewgong que lanzara nuevamente su Rayo de Hielo con todo su poder. Cuando el lobo marino hizo esto, Cyndaquil se preparó haciendo crecer la rueda a su alrededor. Y cuando el rayo chocó contra la barrera de fuego... al instante, las llamas que formaban la rueda de fuego, se volvieron de color rojo a un azul oscuro y casi transparente a le vez, lo cual lo protegió perfectamente del ataque de Dewgong, como si fuera un infalible escudo contra el hielo. Sirviéndose de todo esto, Cyndaquil llegó hasta Dewgong, arremetiéndose contra él con un resultado inesperado. Dewgong salió despedido un metro hacia atrás, revolcándose sobre su propio cuerpo. Luego de esto, Carlos acudió a él lo más rápido que pudo y luego Runtor también lo hizo. Ambos vieron las quemaduras que Cyndaquil había causado en el cuerpo de Dewgong al momento de chocarlo con la Rueda de Fuego, por eso supusieron que el fuego azul de Cyndaquil tenía propiedades espaciales contra el agua o el hielo.


Runtor ya se sentía más confiado y alegre por la victoria frente a Dewgong, y pensó que ya estaba preparado para luchar contra los pokémones salvajes del lugar, así que decidió ir con Diego y Carlos, cerca de allí, en busca de pokémones salvajes para entrenar. Pasaron mucho tiempo combatiendo: varios Vibrava, Cacturne, Dugtrio, Seviper, Geodude, Golbat, Gligar y Sudowoodo dormidos fueron algunos de los pokémones contra los que los tres muchachos se enfrentaron esa noche. Finalmente, pensaron culminar su entrenamiento, luchando contra un Absol que vieron en la lejanía.

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Linkfan
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Linkfan »

te han quedado muy bien
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Ðrake »

Que Fic tan genial emocionante hasta la ultima gota

Mi unico consejo es que escribas el nombre de los pokémon con la inicial en mayuscula para que se vea un poco mas elegante (perdon es que no encuentro la palabra correcta)

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carloscanepaf
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CAPÍTULO 23

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 23: MAGNETISMOS

Diego, Carlos y Runtor estaban frente a un Absol, los tres compañeros miraban fijamente al pokémon, sin siquiera parpadear, esperando a que este baje de la alta roca en la que se hallaba, hasta que se cansaron de esperar y decidieron hacerlo bajar ellos mismos con sus pokémones. Diego fue el primero en tomar una pokébola de su cinturón para convocar a uno de sus monstruos. Absol se dio cuenta inmediatamente del movimiento que hizo Diego y al instante batió fuertemente el cuerno de su cabeza lanzando una ráfaga de luz que hizo un profundo agujero en la tierra cercana a los muchachos, luego saltó por la parte trasera de la roca y escapó del alcance de ellos. Absol se dirigía hacia el campamento, pero Diego, Carlos y Runtor tratarían de evitarlo, pensaban que debían hacerse cargo o por lo menos avisar de ello al resto del grupo. Semejante pokémon no parecía ser digno de subestimar.

Los tres muchachos corrían tan rápido como podían, pero Absol se perdió entre las dunas del paraje. «Alto Runtor, tenemos que llegar allá antes que Absol, y sólo tenemos una forma de hacerlo» dijo Diego alzando la pokébola que había sacado anteriormente y que hasta ese momento tenía entre su puño, de allí salió un Porygon2, que tras recibir una orden de Diego creó al rededor de sí una especie de torbellino psicodélico que ascendió desde el suelo hasta perderse en el cielo y con esto Porygon2 pasó a triplicar su tamaño. Diego y Runtor ahora podían montar sobre el pokémon y como si fuera una motoneta arenera, ambos chicos se dirigieron a través del desierto hacia el lugar donde estaban sus demás compañeros acampando. Carlos se quedó atrás, pues haber ido con ellos hubiese impedido que Porygon2 fuera a gran velocidad, así que decidió ir sobre su propio Ninetales.

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Diego y Runtor iban muy rápido, pero Absol había llegado al campamento antes de que ellos. Absol se quedó parado a tres metros del campamento por un momento, y luego procedió a atacar fuertemente con un haz de luz, dirigiendo su disparo hacia el centro del campamento (donde los restos carbonizados de la hoguera se hallaban). La fuerte explosión hizo que los muchachos del campamento se levantarán espantados, y ante esto Absol se lanzó sobre ellos sin pensarlo, lo que ocasionó una rápida reacción sobre los humanos en escena. Todos los muchachos retrocedieron y trataron de recuperar sus mochilas para usar pokébolas, pero Absol no dejaba de amenazarlos con lanzar nuevamente un ataque, por eso los chicos no pudieron hacer nada más que mirar lo que Absol hacía. El pokémon pasaba de mochila en mochila, olfateando algo, buscando y buscando una cosa que no parecía encontrar en ningún lado, y al acabar de registrar todos los paquetes, puso su vista furiosa nuevamente en los muchachos.

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El grupo temía lo peor, y Absol no esperó más para saltar sobre ellos nuevamente, esta vez con verdaderas intenciones de atacar. Las chicas gritaron desesperadamente, pero algo hizo que su temor no se cumpliera; Absol quedó suspendido en el aire, y por más que se sacudía enérgicamente tratando de bajar, no podía hacerlo. Porygon2 venía desde atrás, emitiendo unas ondas verdosas, causantes de que Absol levitara. Los chicos se alegraron al ver que Diego había aparecido con Runtor y Porygon2, entonces corrieron a recoger sus mochilas, pero el poder de Absol, desde donde estaba, dejó de luchar contra el campo magnético y emitió unas Ondas Trueno, que llegaron hasta Porygon2 haciéndole perder el control del cuerpo de Absol. Los chicos tomaron rápidamente sus pokébolas y lanzaron una cada uno para defenderse.

—Ve, Gardevoir —dijo Claudia.
—Ve, Combusken —la siguió Flora.
—Ve, Venusaur —escogió Yami.
—Ve, Houndoom —dijo Renzo por último.

Todos los chicos se ocultaron detrás de las grandes rocas que habían a cuatro metros de distancia mientras que le ordenaban a sus pokémones que evadieran de un salto el ataque que Absol se disponía a lanzar: un Hiper Rayo, que atajó el lugar de derecha a izquierda como un sable. Todos los pokémones saltaron al mismo tiempo, cuando de pronto un Wiglytuff se unió al grupo de pelea saltando, Carlos había llegado y aprovechó el viento y la ligereza de Wigglytuff para ordenarle que llegue encima de Absol e intente darle con un Trueno desde el aire, pero falló (ningún rayo se asomó por ningún lado), dándole ventaja a Absol para desaparecer como un fantasma. Lo demás pokémones estaban confundido tratando de buscar el rastro de Absol por todos lados, hasta que Combusken y Venusaur fueron sorprendidos con golpes que parecían venir de la nada. Houndoom reaccionó a tiempo y dando una vuelta hacía el costado alzó polvo desde el suelo que reveló el cuerpo de Absol en el aire. Éste aterrizó al lado de Houmdoom y continuó dando cuchilladas desesperadamente con el cuerno de su cabeza, Houndoom por su parte, no hacía más que evadirlos; hasta que Wigglytuff llegó a ayudar, lanzando una Llamarada sobre Absol, quien casi sin pensarlo, saltó para alcanzar a Wigglytuff y con un Haz de Aire lo impactó fuertemente, haciéndolo chocar contra una roca. Los demás pokémones, recuperaron la estabilidad y nuevamente se pusieron en pie para ejecutar un ataque combinado por órdenes de sus entrenadores. Fuego Fatuo, Espiral de Fuego y Rayo Solar, fueron los ataques que intentaron golpear a Absol, pero sin éxito, ya que él nuevamente desapareció, dejando el camino libre para que los ataques chocaran directamente contra Houndoom. Afortunadamente, Houndoom resistió los ataques sin problema por ser en su mayoría de fuego, pero en ese lapso de incertidumbre, Absol aprovecho para esparcir gotas de agua sobre todo el lugar con la técnica Danza de la Lluvia, lo que no afectó mucho a Houndoom, pero a Combusken si lo dejó "fuera de batalla".

Venusaur en ese momento trató de focalizar nuevamente su Rayo Solar contra Absol, pero la lluvia no lo dejó cargar como antes y Absol aprovechó para acabarlo con un, ¡Lanzallamas! En ese momento, un trueno cayó del cielo contra Absol, tan rápido que ni con su más elevada velocidad pudo evitarlo; así pues, Absol quedó tendido en la arena, electrocutado por el ataque. Wigglytuff había logrado a tiempo recuperarse y aprovechar la lluvia también.

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Los chicos se acercaron al cuerpo de Absol, viendo como aún sus músculos se contraían solos debido a las chispas eléctricas que aún recorrían su cuerpo. Todo estaba en silencio y mientras que los chico trataban de averiguar si el era uno de los pokémones enemigo, el silencio de la escena se interrumpió por un ruido mecánico, que cada vez aumentaba más y más. El cuerpo de Porygon2 estaba siendo arrastrado lentamente sobre la arena en dirección a Absol, que despertó aparentemente por el molesto ruido que estaba produciendo el cuerpo de Porygon2, por eso los chicos trataron de rematarlo con un ataque más, pero todos los pokémones estaban cansado y el ataque Trueno de Wigglytuff nuevamente falló, lo que le facilitó la huída a Absol, que desapareció y luego de un rato volvió a aparecer a 8 metro del lugar, corriendo a toda prisa entre las dunas del aquel valle árido.

Diego, Carlos y Runtor, desconcertados por todo lo ocurrido, corrieron a toda prisa para acercarse a sus amigos. Iban a iniciar una charla, cuando Porygon2 siguió haciendo sonidos raros. Las patas de Porygon2 aparecía y reaparecían una y otra vez, además empezaron a despedir chispas de electricidad como si estuvieran electrocutadas, y sin dar mayor señal, el cuerpo de Porygon2 se elevó en el aire y fue arrastrado por una fuerza desconocida hacia el horizonte, en la misma dirección que Absol había tomado para escapar.

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Los chicos no titubearon y cambiaron sus pokémones, por otros que les permitieran seguir el rastro de Porygon2. Eso estaba raro, y estaban seguros de que Absol tenía algo que ver.

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CAPÍTULO 24

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 24: PEGADOS Y OBSERVADOS

Jolteon, Ampharos y Ninetales corrían por el valle rocoso a toda velocidad, tratando de no perder el rastro de Porygon2. Los muchachos pasaron por muchas montañas y depresiones, antes de perderse en un confuso conjunto de montículos de tierra. Los pokémones decidieron parar la marcha, porque ya habían dejado de divisar a Prygon2 en el horizonte, además estaban cansados y nadie había comido nada desde el día anterior, por lo que el grupo buscó un lugar con sombra, y se asentaron dentro de una especie de caverna para comer algo.

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Mientras comían apresuradamente, tenían que escuchar a Diego quejarse, estaba muy preocupado por Porygon2, tanto que estaba pidiéndole a todos que comieran más rápido de lo que ya lo estaban haciendo para seguir con la búsqueda, pero el grupo ya estaba cansado de las búsquedas, pero Diego no aguantaba estar sentado sin hacer nada para encontrar a Porygon2, así que decidió levantarse solo para ir a buscarlo él mismo, cosa que nadie del grupo dejó que hiciera, se pusieron frente a él y le cerraron el paso. Diego protestó por su libertad de elección, y dijo que el podía seguir solo cuando quisiera, pero el resto del grupo le recordó que todos se quedaron en la isla, con el único propósito de parar los planes de "los malos"; y para eso debían trabajar en grupo, y si él se separaba, podía arruinarlo todo fácilmente. Diego no tuvo más remedio que sentarse a seguir pensando.

Cuando todos terminaron de comer y salieron para continuar el camino, Renzo y Yami fueron los encargados de asegurarse que Diego no intentara escapar. Carlos sacó del bolsillo la brújula para guiarse y poder seguir el camino, en búsqueda del paquete perdido, pero de inmediato notó algo en la brújula, que no les permitió seguir la marcha: La aguja-Norte de la brújula se estaba moviendo lentamente hacia la derecha y hacia la izquierda, a una velocidad uniformemente lenta. Luego de que todos discutieron el asunto, quedaron en que no podían hacer más que seguir la dirección de la aguja; de todos modos estaban perdidos, y si llegaban a alguna playa, podían seguirla para llegar nuevamente hasta el bosque de la isla. Innegablemente, todo esto había desvanecido las esperanzas de encontrar el paquete con los EXtra-aros, pero no podían hacer nada ante la situación, así que luego de escuchar las optimistas palabras de Carlos, quien decía que ya no había nada que perder, continuaron el viaje siguiendo sólo a la aguja-Norte, ahora la única esperanza era encontrar, al final del camino, el motivo por el que la brújula estaba descontrola, solucionar el problema y poder continuar con la búsqueda; todo eso, lo antes posible.


El camino fue largo y ya había pasado un día entero, pero todos se reanimaron cuando a la mañana siguiente la aguja-Norte de la brújula dejó de balancearse de izquierda a derecha, y se quedó quieta, algunos pensaron que al fin se había compuesto, y otros pensaron que la causa del desperfecto, era móvil, y que se había dejado de mover, y por lo tanto, la aguja de la brújula también. Pero las dudas se vieron aclaradas en poco tiempo. El grupo decidió seguir a la aguja-Norte un poco más, y en dos horas aproximadamente no encontraba nada, entonces tomarían a la brújula como reparada y siguieron el camino hacia el supuesto Oeste, para llegar a la playa y acabar de buscar el resto del terreno desde allí.

En sólo quince minutos ocurrió lo más deseado, la causa por la que la brújula se había descompuesto, estaba ante los ojos de todos en el fondo de una profunda depresión rocosa: Absol y Porygon2 estaban frente a ellos, rendidos en el suelo y aparentemente desmayados. Era extraño, porque aún había chispas de electricidad a través del cuerpo de Absol.

Diego, muy feliz, trató de recoger a Porygon2 con su pokébola, pero sus intentos eran inútiles, así que decidió acercarse a él y arrastrarlo hacía su lado para por lo menos poder curarlo, y allí fue cuando Diego supo deducir perfectamente lo que había pasado: Las patas de Porygon2, estaban pegadas al cuerpo de Absol, por lo tanto, lo que ocurrió no fue más que una atracción magnética. Absol había quedado cargado de electricidad por el rayo de Wifgglytuff, y esto había hecho que el cuerpo de Porygon2 fuese arrastrado por magnetismo hacia el cuerpo de Absol, pero dado que Absol no hacía más que correr a toda velocidad por el desierto, ambos se mantuvieron en movimiento todo eso tiempo, hasta que Absol finalmente se cansó y fue alcanzado por el cuerpo de Porygon2, por eso la aguja-Norte dejó de moverse.

Todos entraron en razón, y aceptaron la teoría de Diego, pero ahora había algo más en que pensar: en como harían para despegar a Porygon2 de Absol. El grupo trató de despegarlos, valiéndose de la fuerza de otros pokémones, pero no pasaba nada. El cuerpo de Porygon2 no aguantaba mucha presión ni tensión, cuando un pokémon jalaba demasiado fuerte de él, parte de su cuerpo desaparecía, volviéndose virtual y luego invisible. Jolteon, Ampharos y Raichu habían tratado de desmagnetizar a Absol, pero ninguno sabía como absorber toda la carga eléctrica del cuerpo de Absol.

Había pasado ya una hora, y los chicos seguían atrapados en aquel agujero oscuro, con paredes de roca mientras anochecía, de pronto unos sonidos de chispazos eléctricos, que no provenían de Absol, se escucharon desde los alto de la fosa. Una manada de pokémones los había estado observando sigilosamente.

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eeveeto
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor eeveeto »

Me he leido aproximadamente la mitad de la historia , y esta muy bien ... Mi recomendacion es que la sigas ( algo que has estado hacieno desde 2008 ) . Yo de mientras me voy a leer la otra mitad ... Una pregunta : los nombres de los protagonistas tienen algo que ver con foreros antiguos ?
Un saludo
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vaporeon inundara tu casa ... flareon quemara la de tu vecino ... jolteon te electrocutara ... espeon te dara dolores de cabeza ... umbreon te hara desaparecer en la oscuridad ... leafeon pondra plantas carnivoras en tu jardin ... glaceon congelara la ciudad en el invierno ... Y yo , eeveeto me encargare de que todo lo anterior se cumpla xD


http://xat.com/PKMNSTATS

Xavi
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Xavi »

Me lo he mirado por encima ya hora te doy mi opinion.

Cosas buenas: Las imagenes que pones, ortografía.
Malas: Las imagenes y emotionos pueden distraer de la lectura.

La historia no la he leido toda, me he leido la introdución y parte del primer capítulo, pero la historia no parece mala.

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carloscanepaf
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Mensajepor carloscanepaf »

Muchas agracias chicos por los comentarios, los lectores al final es uno de los factores principales en este tipo de publicaciones. Gracias por leer.

eeveeto escribió:Me he leido aproximadamente la mitad de la historia , y esta muy bien ... Mi recomendacion es que la sigas ( algo que has estado hacieno desde 2008 ) . Yo de mientras me voy a leer la otra mitad ... Una pregunta : los nombres de los protagonistas tienen algo que ver con foreros antiguos ?
Un saludo


Pues si, en absoluto y completamente así es. Se podría decir que soy de la segunda generación de usuarios de este foro (o tercera quizá, en realidad no recuerdo si el foro empezó en el 2003 ó 2004, pero la cosa es que al inicio no eran muchos usuarios, obviamente), y en ese tiempo la “Historia con Cooperación” se practicaba, y de ella se derivó la idea de las “Historias Cameo” en las que varios usuarios inscribían a uno de sus personajes (de sus propias historias) en los temas de preparación a dichas historias, de este modo se inició la idea de esta historia hace muchos años, y pese a que he modificado algunas cosas de los borradores originales, la mayoría de los personajes originales se han mantenido (Carlos, Runtor, Yami, Renzo [usuario Umbreon], Rafaél [usuario Príncipe Fuego] y Joss [usuaria Altarias]), y de algún modo tienen un gran toque de su personalidad en la medida que pudo conocerlos, menos por Runtor, que a diferencia de la realidad, en la historia es un tipo desprotegido y principiante. Es un hecho que, si la historia continúa, pediré prestados más personajes de otras historias.

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CAPÍTULO 25

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 25: EL RAYO MÁS POTENTE (1ra parte)

Por encima de la fosa, una manada de Manectric observaba a los chicos, y no tardó en lanzarse al fondo de la fosa para atacar al grupo. Ante este avistamiento, Flora, Claudia, Carlos, Runtor, Yami y Diego liberaron a Umbreon, Nidoqueen, Grotle, Umbreon, Rhydon y Swampert respectivamente, mientras que Renzo esta vez puso a prueba su habilidad en las batallas dobles liberando a Nidoking y Jolteon, para controlarlos el solo.

Los Manectrices en el aire comenzaron a atacar invocando Rayos desde el cielo y lanzándolos contra el grupo de Pokémones que aún estaba junto. Los dos Umbreon desaparecieron, y así el único afectado fue el Jolteon de Renzo, ya que los demás aliados eran inmunes a la electricidad.

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—¡¿Pero por qué le afecta eso a tu Jolteon, por qué no absorbe la electricidad?! —preguntó Flora un poco colérica.
—No lo sé, toda la vida ha sido así —le respondió Renzo avergonzado.
—Hay que darle tiempo, algunos pokémones son raros, pero esas debilidades también traen consigo otras ventajas, sólo hay que esperar —comentó Carlos tratando de evitar que Flora empezara una nueva riña.

Esas palabras tranquilizaron a Renzo, pero Flora seguía pensando que Jolteon era un fiasco.

La batalla seguía y los Manectrices no hacían más que saltar sobre las rocas que los pokémones de tierra alzaban desde el suelo, también trataban de pegarles desde cerca con los puños, pero los Manectrices eran demasiado ágiles como para dejarse golpear. Ninguna roca les caía encima, mas bien, estaban mareando poco a poco a los pokémones de los chicos. Los Umbreon, con su ataque Mal de Ojo, trataban de hacer que no pudieran retroceder ni escapárseles de las manos a los demás pokémones, pero los Manectrices eran tan rápidos que no les dejaban tiempo a los Umbreon para que pudieran completar su maldición.

Mientras esto parecía no acabar, los Manectrices iban ganando la batalla lanzando Destellos por todos lados, segando cada vez más a los pokémones de tierra, hasta que llegó un momento en que los ataques de éstos no eran nada efectivos, lanzaban las rocas a dos metros de los Manectrices, era evidente que Grotle, Nidoking, Nidoqueen, Swampert y Rhydon ya estaban totalmente ciegos, y los chicos no tenían nada para curarlos, entonces los Manectrices terminaron con ellos, atacándolos con Golpes de Cuerpo, con lo que lograron paralizarlos también. Sólo quedaban los dos Umbreon y Jolteon (que estaba a punto de ser cambiado por Renzo).

Los Umbreon usaron su última oportunidad ejecutando la técnica Rayo de Confusión y Tormento, con las que oscurecieron el escenario, para tratar de darles con alguna de las dos técnicas a los Manectric. Todo estaba en sombras, y Joltteon seguía inmovilizado sin hacer nada, mirando a todas partes.

—Ya basta, cambiaré de pokémon —dijo inoportunamente Renzo en voz alta, justo en el momento en que todos espectaban un momento de suspenso.
—¡Silencio! —le respondieron bruscamente todos al mismo tiempo.

Aquel grito grupal e inadvertido hizo que los Umbreon se desconcentraran y se movieran, lo cual permitió que los Manectrices los hallaran en la oscuridad, dándoles ventaja para atacarlos sin que ellos se dieran cuenta y casi de inmediato, muchos chispazos resplandecieron a cuatro metros antes de que se escuchara el grito de lo dos Umbreon.

—¡No vez!, por tu culpa los Umbreon fueron descubiertos —le reprendió Flora a Renzo verdaderamente enfurecida.
—Pues ahora también es bien raro que tu Umbreon no pueda ver en la oscuridad, eh —se enojó también Renzo.
—Claro que puede, sólo que por tu culpa, se distrajo y no pudo ver llegar a los Manectric —empezó a discutir Flora—, como ellos son tan rápidos, no...
—¿Ah si?, esas son sólo excusas... —interrumpió Renzo a Flora.
—No, si es verdad... —interrumpió Runtor a su vez a Renzo, poniéndose un poco molesto por la actitud que ambos estaban tomando en ese momento.
—Nada de eso, yo sé que... —comenzó a hablar Diego sin esperar a que Runtor acabara de hablar.
—No creo que... —continuó diciendo Flora mientras que Diego seguía hablando también, por lo que ella alzó la voz para hacerse escuchar por sobre los demás.

—¡Ya cálleeeenseeee! —gritó sostenidamente Claudia para intervenir imparcialmente y hacer que la discusión acabe. Con ese grito todos los demás se callaron de inmediato y un poco confundidos dirigieron sus miradas hacia Claudia, que por primera vez les había reprendido firmemente sin previo aviso. Luego ella continuó—: miren, no sabemos en donde están los Manectric, ni donde está Jolteon, y sólo nos queda él. Todos nuestros pokémones de tierra han quedado inmovilizados, así que si Jolteon pierde tendremos que luchar con otros, que tienen pocas o nulas oportunidades de ganar contra esos Manectric.

Las palabras de Claudia preocuparon a los demás. La oscuridad persistía, y Jolteon estaba en problemas, por lo cual Renzo le ordenó que use la técnica Destello para saber en donde se encontraba y para poder iluminar un poco el lugar; pero luego de que Jolteon lanzara los destellos, se dieron una sorpresa cuando vieron que Jolteon estaba en un rincón, acorralado por todos los Manectric, que no tardaron en descargar todo su poder sobre Jolteon, atacándolo brutalmente con Truenos de voltajes aparentemente elevadísimos.

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La expresión de Jolten sorprendió a todos, y hasta Flora que odiaba el que Jolteon no hubiera sido de gran ayuda en esa batalla, sentía lástima por el pobre. Pero Renzo no pensaba dejar que su pokémon sea la víctima, así que se acercó todo lo que pudo y él mismo empezó a lanzarle piedras a los Manectric, ya no sabía que hacer para salvar a Jolteon. Por esto, uno de los Manectric dejó de atacar a Jolteon y se volteó para encarar a Renzo, quien al verle la cara al Manectric y al escuchar su gruñido colérico, decidió retroceder un poco. El Manectric estaba cargando su ataque, y los demás seguían atacando a Jolteon. La potencia del ataque que caía sobre Jolteon había bajado considerablemente, al parecer el Manectric que había dejado de atacar a Jolteon era el más fuerte. Ahora Jolteon podía sostenerse sobre sus cuatro patas, y observar a duras penas lo que pasaba detrás de la línea de Manectrices que lo estaban atacando. Jolteon vio que Renzo estaba en problemas, pero la descarga que recibió de los demás oponentes fue demasiada y finalmente calló desmayado.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

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esta genial continualo
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

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See siguelo cada vez me gusta mas pero encerio escribe el nombre de los pokémon con la Inicial en mayuscula =S

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CAPÍTULO 26

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 26: EL RAYO MÁS POTENTE (2da parte)

Desde pequeño, Jolteon había sido siempre eléctrico, el no recordaba su etapa como Eevee, desde que tenía uso de razón había estado al lado de Renzo, no sentía dolor al chocar con la electricidad, y podía emitir ondas y rayos eléctricos hacía cualquier dirección. Pero nunca faltan experiencias amargas en la infancia; que se transforman luego en traumas, impidiendo que una persona o ser haga cosas, que quizá si no temiera hacerlas, serían las más grandiosas que pudiera realizar.

Cuando pequeños, en una noche lluviosa él y Renzo se perdieron por calles cercanas a su casa. Ambos estaban empapados y después de doblar una esquina, se encontraron con muchas sombras cuadrúpedas y verduscas en un callejón. Eran [i]Electrikes, que lucían muy enfadados, y no vacilaron en lanzar toda su electricidad sobre Jolteon. Pero eso no fue ningún contratiempo ni para él, ni para Renzo, ambos sabían que eso, más que un ataque, era una ayuda: Jolteon, por naturaleza, podía absorber la energía eléctrica fácilmente, recargando sus energías y volviéndose más fuerte. Era la primera vez que Renzo iba a tener la oportunidad de hacer un verdadero contraataque estratégico, y tanto él, como Jolteon, no podían esperar a que llegara su turno para acabar con todos esos Electrikes.

Por fin, los Electrikes estaban dejando de atacar, fue entonces cuando Renzo le ordenó a Jolteon con un gran grito, que volcará toda su potencia sobre el enemigo, y así lo hizo, aunque la oscuridad no dejaba que Jolteon viera bien al enemigo.

Hubo una gran explosión eléctrica en ese lugar, y entre todos los gritos de los Electrikes, hubo uno distinto y particularmente familiar que hizo a Jolteon parar su ataque. Jolteon cesó su ataque, y volteó lo más rápido que pudo para ver, entre los cuerpos rendidos de muchos Electrikes, el cuerpo de Renzo, que se retorcía violentamente sobre el suelo.

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...
... ...
... ... ...Renzo estuvo recuperándose de aquel ataque, por varios meses en el hospital, y Jolteon comprendió de la peor forma, solo y sin nadie que se preocupara por él, que no debía repetir tal ataque nunca más.[/i]



De vuelta al acto: Claudia le gritó a Renzo que corra, pero él no quiso hacerlo, porque sabía que si lo hacía, el Manectric se le lanzaría con toda su furia, así que Claudia decidió hacer algo y libera a Togetic para atacar a Manectric con sus Salpicadas de Lodo, pero no ocurrió nada, esto le dio ventaja a Manectric, que con su ataque Chispa quitó a Togetic del camino y la dejó paralizada. Por otro lado los demás Manectric continuaban bañando de rayos a Jolteon.

Jolteon sabía lo que pasaba en ese momento con los demás, pero más amargo que el pasado sería el futuro que vendría si no hacía algo, y de alguna manera sabía que afrontar su miedo era la única alternativa de cambiar las cosas. Así que abrió los ojos, y poniendo firmes las patas, negó el dolor que todo ese voltaje le producía, asumiendo nuevamente su garba pose; ahora sentía como sus fuerzas se recuperaban, dejó el temor de lado y empezó a absorber toda la energía que el enemigo le brindaba, y de un momento a otro, atacó a todos los Manectrices con un fuerte latigazo eléctrico, tan potente que hasta dejó marcas profundas en la tierra. Al acabar el ataque, Jolteon ya se había desecho de todos los Manectrices que lo tenían acorralado, pero faltaba uno: el que asechaba a Renzo, y que ya en ese momento había vuelto la atención hacia Jolteon.

Manectric y Jolteon ahora se miraban fijamente, y Manectric fue el primero en atacar, lanzó un gran rayo sobre Jolteon, quien sintió claramente el mismo potente dolor punzante que hace un rato lo había hecho desmayarse; y sin pensarlo, volvió a hacerlo, absorbió toda la energía del rayo de Manectric, mientras que este continuaba y continuaba atacándolo del mismo modo, pero así no se quedaron las cosas. El rayo de Manectric cada vez se volvía más y más potente, tanto, que Jolteon empezó a sentir que ya no podría absorberlo todo, tanto así que algunas chispas empezaron a pellizcar su piel... así que no le quedó otra opción que elevar su capacidad de absorción.

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Ambos se esforzaban al máximo, Manectric se esforzaba en elevar su coraje y así poder aumentar su potencia, mientras que Jolteon se esforzaba en concentrarse cada vez más para poder captar mayor cantidad de ondas magnéticas y electricidad; y fue tanta su concentración, que paso lo inesperado: El cuerpo de Absol (que estaba a cinco metros de Jolteon), empezó a sacudirse pausadamente, como si lo hincaran con una aguja. Porygon2 empezó a flotar y todos vieron como a través de su cola, toda la energía eléctrica que Absol guardaba, comenzó a ser absorbida por Jolteon, hasta que al final, no quedo nada de ella y los dos pokémones quedaron por fin separados.

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Manectric había dejado de atacar y Jolteon quien se sentía invencible, había recogido tanta energía que ya ni su cuerpo la aguantaba, pero aún faltaba la parte más difícil: tenía que afrontar su miedo. En esa oscuridad debía darle certeramente a Manectric y sólo a él, Renzo estaba cerca y Jolteon no podía ver muy bien a que distancia exactamente estaba Renzo de Manectric, pero justo en se momento, como "enviados del cielo", Jolteon escuchó los gritos de los dos Umbreon. Le decían en su propio lenguaje que ellos le darían la señal del lugar en donde Manectric se encontraba, aparecerían dos resplandores, y entre ellos estaría Manectric. Así que Jolteon esperó un momento, hasta que apareció la señal, y con toda su potencia lanzó su ataque directamente contra el centro de las dos luces que los Umbreon habían encendido para él.

Finalmente, con un gran ruido (parecido al que se produce cuando se rompe una gran lamina de vidrio), terminó todo. Los Umbreon iluminaron un poco el lugar con su técnica Destellos, y todos presenciaron la escena: todos los Manectric estaban tirados en la tierra, inconscientes, Diego estaba al lado de Porygon2 y Claudia cargaba en sus brazos a Togetic, Renzo estaba a unos metros de Jolteon, los demás pokémones estaban rendidos en un rincón y los demás chicos estaban juntos en el centro de la fosa mirando para todas partes; Absol ya no estaba.


Los chicos no tardaron en darse cuenta que Absol había escapado por una grieta que había entre unos muros, y quien sabe hacia donde habría ido, pero eso era lo de menos. Había pasado una hora y ya estaban de vuelta en una caverna rocosa, dentro de sus bolsas de dormir. Todos se quedaron dormidos casi de inmediato, estaban muy cansados.

Avanzada la noche, Renzo se despertó y en la oscuridad pensó en lo mismo que había pensado Jolteon antes de decidir afrontar su miedo, pensaba en como esa lejana noche, por ser impulsivo y sólo pensar en destruir, termino perjudicándose el mismo; entonces, de entre las sombras se le acercó Flora, con un amistoso rostro le tendió la mano en pos de amistad diciéndole «lamento haberte dicho todo eso, la próxima vez los dos pelearemos juntos contra el enemigo... como hoy Umbreon lo hizo junto Jolteon por naturaleza». Al final sus pokémones les habían enseñado algo que no pudieron aprender por sí mismos: a ser amigos.
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CAPÍTULO 27

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 27: LA HOJA MÁGICA Y LA FUERZA GENTIL

Se acercaba otra noche de entrenamiento para Runtor. Él sabía que no podía dejar que los días pasaran y que su equipo-pokémon debía mejorar rápido, por eso volvió a pedirle a otro de sus compañeros que le ayudaran a alcanzar su meta, en esa oportunidad le tocó a Claudia acompañarlo. Cyndaquil, ya había aprendido el ataque Rueda de Fuego, por ello esa vez Runtor decidió dedicarle un poco de tiempo también a otro de sus pokémones más apreciados: Kirlia. Runtor le tenía desde hace mucho, y siempre deseó convertirlo en un Gallade, pero lamentablemente en el país en el que él vivía el mineral alba era muy raro, y por lo tanto demasiado costoso como para conseguir suficiente para lograr convertir a Kirlia en Gallade, era por eso que a pesar del tiempo, el mantenía a su Kirlia en ese estado evolutivo.

Runtor y Claudia dejaron el campamento y caminaron entre las rocas un momento hasta que encontraron lo que querían: un pequeño grupo de Geodudes conglomerados frente a ellos, entonces comenzó la contienda.

—Ve, Togetic —dijo Claudia, siendo la primera en enviar a su pokémon al campo.
—Ve, Cyndaquil —la siguió Runtor.
—Pero, no, Cyndaquil tiene todas las de perder, mejor cámbialo ahora —le advirtió Claudia a Runtor.
—No, es más que seguro que los Geodude sólo lanzarán rocas, y eso me servirá para entrenar un poco la capacidad evasiva de Cyndaquil, o ¿eso no era lo mismo que te disponías a hacer tú?, porque tu Togetic volador también esta en desventaja —objetó Runtor ingeniosamente.
—Jajaja, hablas como todo un estratega —le respondió Claudia un poco avergonzada al darse cuenta que Runtor había deducido que se disponía a hacer ella—, bueno en parte tienes razón, buena suerte, veremos cual de los dos dura más.

Y así empezaron la ronda. Todos los Geodude, tal y como Runtor había predicho, se dedicaron a Lazar Rocas contra los dos pokémones aliados. Cyndaquil no era muy poderoso, pero era bastante rápido, por otro lado, Togetic era bastante lento, y era una suerte para él que Cyndaquil estuviera en el campo llamando la atención de la mayor parte de los Geodude, tan solo unas cuantas rocas eran lanzadas hacia él, y duramente podía esquivar algunas de ellas, mientas que Cyndaquil lograba evitar todas en absoluto.

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Claudia veía como, por más que trataba de advertir de las rocas que se le avecinaban a Togetic, éste no podía con todas, por lo que concluyó en que no podía fiarse de la velocidad y destreza de su pokémon. Claudia se dio cuenta que en esa momento la mejor defensa de Togetic sólo podía ser su ataque, así que le ordenó que dejara de esquivarlas y las enfrentara con su Movimiento de Espejo. Runtor retiró asombrado la mirada de Cyndaquil, y pasó a ver lo que Togetic en ese momento haría y fue cuando una enorme roca surcaba los aires presurosamente rumbo a impactar a Togetic por atrás, entonces Claudia gritó decidida: «...y comienza a usarlo a tus espaldas». Runtor vio como Togetic, mientras se daba la vuelta con un gesto señorial se iba volviendo plateado, brillante y casi transparente, de inmediato la roca impactó contra él partiéndose en pedazos y como si se tratara de un conjuro mágico los terrones de roca frenaron su caída e invirtieron su marcha, fusionándose nuevamente y volviendo como si esta hubiese rebotado, finalmente la roca fue a caer en su regreso sobre el Geodude que originalmente la había lanzado haciendo que éste cayera inconsciente sobre el suelo.

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—¡Genial! —exclamó Runtor.
—Gracias —le respondió Claudia.
—Nunca me hubiese imaginado que tu Togetic sabía hacer el movimiento de espejo —dijo Runtor impresionado.
—Jaja, no lo dices en serio, ¿o si? —respondió Claudia con un poco de incredulidad.
—Pues no, es que nunca lo has usado en batalla —le explicó Runtor.
—Lo que pasa es que Togetic se cansa muy rápido cada vez que se convierte en cristal con ese ataque —se justificó Claudia—, además él no es muy resistente, por eso siempre he preferido usar otros pokémones.

Los Geodudes seguían lanzando rocas, cada vez más grandes, Cyndaquil ahora había empezado a correr entre los enemigos activando su Rueda de Fuego de vez en cuando para embestirlos. Togetic por su parte, seguía tornándose en espejo cada vez que le era imposible evadir una roca, pero ambos Pokémones estaban en clara desventaja, los fuertes golpes que Cyndaquil se daba contra los macizos cuerpos de los Geodude eran altamente extenuantes para él, y Togetic ya había dejado de brillar tanto como al inicio. Claudía sabía que si Togetic seguía tornándose de su estado normal a espejo, acabaría desmayándose de cansancio y no por verdaderamente haber perdido, así que le ordenó que se volviera espejo por una última vez y que tratara de mantenerse en ese estado hasta que los Geodudes hayan bajado en número considerablemente. Cyndaquil, en cambio, no pudo evitar la derrota, pues llegó un momento en el que el fuego de su espalda se apagó, y tropezó con los desniveles del terreno cayendo agotado; Runtor lo recogió oportunamente antes de que una gran roca le cayera encima.

Claudia miro con terror a Runtor diciéndole: «No puedes dejarme sola en un momento como este, aún hay varios Geodude y Togetic no aguantara mucho más», Runtor estaba buscando nerviosamente una pokébola en su cinturón y apenas lo encontró liberó a su siguiente pokémon: Kirlia.

Kirlia desde lejos alzó ambos brazos y usó su ataque Confusión sobre el pelotón de Geodudes, luego de que estuvo un buen rato emitiendo las ondas psíquicas, dejó su posición de ataque para apresurarse al encuentro de los Geodudes y mientras se iba dividiendo en dos, cuatro, ocho y dieciséis Kilias idénticos, que se movían sinfonizadamente. Togetic continuaba en posición de contraataque con todo su cuerpo brillante y reflectante como el espejo, pero las rocas ya lo estaban logrando afectar, cada vez que chocaban con su cuerpo, Togetic era empujado bruscamente hacia atrás, pero trataba de remontar el vuelo agitando cada vez más rápido sus alas. Claudia estaba preocupada, por lo que se dispuso a cambiar de pokémon, pero se llevó una gran sorpresa cuando al tocar y ver su cinturón se dio cuenta que tan sólo llevaba consigo las pokébolas de Kingdra, Arcanine y Togetic. Kingdra no podría batallar en ese terreno, por lo que decidió liberar a Arcanine para que ayudase en la batalla, pero con ambos en el campo, Claudia no podía dar las órdenes correctamente, no podía prestar atención a dos situaciones diferentes y pensar también en el siguiente movimiento de ambos pokémones a la vez.

Arcanine interceptaba todas las rocas que podía, aunque un regular número aún seguían chocando contra Togetic. Kirlia seguía lanzando sus ondas de Confusión en todas las direcciones posibles, pero los Geodudes parecían multiplicarse cada vez más y más. Claudía estaba a punto de recoger a Togetic con su pokébola, pero una roca realmente enorme vino surcando los aires de forma inesperada desde atrás del batallón de Geodudes. Arcanine intentó hacerla trizas con su Rompe Rocas en vano, Kirlia intentó inmovilizar la roca en el aire, pero con ello solo logro desviarla del trayecto. La roca calló sobre Arcanine dejándolo inconsciente y Togetic a tiempo se libró de ella, Claudia se vio obligada a recoger a Arcanine, mientras que Togetic cayó al suelo rendido. Kirlia formó una barrera humana delante de Togetic con su técnica Doble Equipo. Los Geodudes iban avanzando lentamente y Claudia ya no sabía que hacer. Kirlia continuó con su ataque de Confusión en masa, pero Togetic estaba casi paralizado, lo único que podía hacer era contraatacar, y ya su cuerpo estaba cansado para eso, necesitaba usar un ataque directo cuanto antes, así que Claudia hizo lo último que hubiera querido hacer, le ordenó que realizara el Metrónomo.

Togetic se tomó un poco de tiempo mientras se concentraba e iba elevándose en el aire moviendo los brazos en un ritmo constante, esperando a que algún ataque le viniera a la mente. Kirlia tenía asegurado el frente de batalla, pero desde el fondo nuevamente una gran roca pálida fue lanzada por un pokémon que ya se empezaba a distinguir, más grande y grueso que todos los Geodudes. Kirlia nuevamente intentó detenerla con su poder telepático, pero la roca casi y ni vario su trayectoria, iba a impactar contra Togetic, justo cuando Claudia grito bajo presión: «¡Togetic ahora, usa el metrónomo!». Togetic abrió los ojos de golpe y batió sus brillantes brazos hacia la roca, entonces una veloz, afilada y colorida hoja salió disparada como un rayo, con tanta fuerza que logró despedazar sorprendentemente la roca, mientras que un abanico más de ellas empezaron a aparecer en su otra mano, evitando así que Togetic quedara fuera de combate.

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—Claudia, esa es la hoja mágica, por fin puede usarla —le dijo Runtor a Claudia muy entusiasmado y señalando con la mano a Togetic en el aire.
—No, lo que usó fue el metrónomo, él nunca ha sabido lanzar hojas mágicas —trató de explicarle a Runtor lo que ella dedujo que había pasado.
—Si, si me di cuenta, pero aprovecha, por el metrónomo, acaba de experimentar como se siente efectuar esa técnica y tiene más de ellas en su otra mano, aprovecha... ordénale que lance de nuevo una hoja mágica para que se le grabe el ataque, ¡rápido! —le aconsejó Runtor a Claudia, tratando de deducir lo que podría ocurrir.
—¡De acuerdo! —aceptó Claudia, dispuesta a probar la teoría de Runtor—, ¡Togetic, usa la hoja mágica contra todos los Geodude que puedas!

Y con esa orden Togetic empezó a disparar más de esas afiladas hojas contra los Geodudes, derribándolos con un solo tiro uno por uno, como si se trataran de pinos sin ninguna clase de resistencia. Rápidamente las filas del enemigo fue menguando, pero de pronto una figura corpulenta y bastamente redonda apareció desde las sombras, y los pocos Geodudes que quedaron se hicieron a un lado para dejarle el paso libre al que parecía ser su líder.

Un Graveler se dejó ver de entre las sombras, y Runtor dio un paso adelante diciendo desafiante: «Togetic ya está muy cansado, esto déjamelo a mi» mientras que Kirlia iba reduciendo el número de sus copias de él mismo hasta que el efecto del Doble Equipo paso por completo.

Kirlia empezó ejecutando su ataque de Confusión, pero parecía que al Graveler eso no le causaba daño en absoluto. Graveler continuó la batalla lanzando contra Kirlia un largo y potente Mega Puño, pero este último evitó el ataque dividiéndose oportunamente en dos al usar la técnica Doble Equipo. Graveler no perdió el tiempo y con su otro brazo más largo, barrió el espacio dando un fuerte manotazo de izquierda a derecha, con eso la copia de Kirlia desapareció en un instante y Graveler logró atajar a su rival. Kirlia salió despedido unos cuentos metros hacia la derecha cayendo al suelo, Graveler fue entonces a su encuentro lo más rápido que pudo, por lo que Kirlia se levantó velozmente y alcanzó a dispararle con su Rayo de Confusión dejando a Graveler completamente confundido. Graveler empezó a dar vueltas y a caminar cortas distancias hacia atrás y adelante, así que Kirlia aprovechó para atacarlo nuevamente con su ataque de Confusión, a continuación Graveler cayó irremediablemente al suelo, desde donde aprovechó para producir un Terremoto. Togetic estaba observando tranquilamente desde lejos como las grietas abiertas por el terremoto afectaron fuertemente a Kirlia al chocar unas con otras y contra él, pero no podía hacer nada, Claudia no quería intrometerse. Graveler en su caótico movimiento logró dar madia vuelta y golpear a Kirlia por la espalda con su Mega Puño haciéndolo caer al suelo nuevamente.

Con cada golpe que se le propinaba a Kirlia, Togetic se ponían muy ansioso, tenía ganas de ayudar, pero Claudia lo detenía cogiéndolo del brazo. Graveler había logrado tomar a Kirlia por sus orejas con sus brazos más largos, Kirlia lamentablemente ya estaba muy cansado como para ganarle en fuerza a Graveler y liberarse de él. Graveler mientras sostenía a Kirlia con sus brazos más largos, no paraba de propinarle puñetazos con sus brazos cortos y fuertes. Kirlia lo único que podía hacer era moverse de un lado a otro, y Graveler, como si estuvieran bailando, lo seguía. Runtor no sabía ya que hacer, el ataque de Confusión no era tan efectivo contra Graveler y Kirlia necesitaba de concentración y distancia para lanzar su Rayo de Confusión.

—Runtor, ya basta, tenemos que intervenir, o por lo menos usa otro pokémon para ayudarte —sugirió Claudia.
—No, esperen un poco más, ya se me ocurrirá algo —dijo nerviosamente Runtor.
—Estas a punto de perder la batalla, mejor será que cooperemos en equipo ahora —dijo Claudia con gran seriedad—, prefiero, a que después tu Cyndaquil o tu Ampharos peleen junto a mi Togetic, todos con desventaja.
—Y, ¿qué pretendes hacer?, Graveler no le prestará atención a Togetic ahora para lanzarle rocas a distancia porque tiene las manos ocupadas, y Togetic no podrá lanzar con precisión sus Hojas Mágicas, ambos se están moviendo mucho y lo último que necesito ahora es una de sus hojas enterrada en Kirlia —dijo Runtor un poco intranquilo.
—Si, tienes razón... pero has lo posible, sé que puedes hacer que Kirlia evite moverse tanto, dile que deje de tratar de zafarse, que aguante un poco estático —le propuso Claudia, que ya tenía una idea en mente.
—Me estas pidiendo algo muy riesgoso, me estas pidiendo que pierda —se opuso Runtor.
—¡Ya basta! —exclamó Claudia enojada y mirando a Runtor fijamente a la cara—, de eso se trata el trabajo en equipo, eso es lo que no te deja que la victoria sea nuestra y tuya también cuando peleas con nosotros, no se trata de ver quien derrota el mayor número de enemigos, se trata de cooperar, de confiar en los demás... y de sacrificar algo para que los demás den el golpe de gracia si es necesario; al final el que gana es el grupo, no el que pegó el golpe final.

Con estas palabras Runtor se quedó muy pensativo e inmóvil, pensando seriamente en todo eso. Runtor finalmente se dio cuenta de la actitud que Claudia guardaba bajo su apariencia bondadosa y calma; también se dio cuenta de que sus amigos no siempre lo iban a adular, y que por eso era que se llamaban equipo, porque cooperaban entre ellos, así que cambio su rostro de descontento y le mostró una sonrisa a Claudia moviendo la cabeza en señal de afirmación. Entonces Runtor redireccionó su mirada al campo de batalla y le ordenó a Kirlia que parara y que realizara su técnica Destello.

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Kirlia dejó de moverse y alzando su brazo desprendió con uno de sus dedos una fuertísimo luz directamente a uno de los ojos de Graveler, dejándolo estático y tembloroso, fue entonces cuando Claudia lanzó al aire a Togetic y le dijo: «¡Ahora Togetic, lanza tu Hoja Mágica lo más fuerte que puedas contra Graveler!», Togetic ya era muy bueno en ese ataque con tan poca práctica, pues sus afiladas hojas se enterraron con tanta fuerza en el cuerpo de Graveler que lanzó un grito de dolor al cielo y soltó de golpe a Kirlia, Runtor continuó y gritó: «¡Bien, ahora dale con lo más fuerte que tengas, Kirlia!», luego Kirlia miró a Runtor desconcertado, después miró a Togetic y aguzando la vista, volteó su mirada nuevamente hacia Graveler e impetuosamente lanzó su siguiente ataque: una juego de Hojas largas, afiladas y del color del arcoiris, Kirlia había aprendido también el ataque Hoja Mágica.

Graveler no aguantó todo eso y cayó al suelo luego de unos cuantos disparos. Claudia y Runtor festejaron contentísimos su victoria mientras veían como los Geodudes se retiraban de la escena presurosos.

—Gracias Claudia —Runtor.
—Si claro, no te preocupes que los dos nos hemos ayudado —le respondió Claudia amistosamente.
—No de verdad, gracias por confiar en mí y por dejarme confiar en ti —terminó diciéndole Runtor con toda sinceridad.

Al final los dos recogieron a su pokémones y volvieron al campamento cansados, pero alegre por lo bueno y lo malo.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Ðrake »

Me gusto este capitulo continualo amigo :wink:

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carloscanepaf
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CAPÍTULO 28

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 28: LAS HOJAS MÁGICAS

Los chicos debían encontrar un paquete con unos objetos llamados EXtra-Aros antes que los del otro bando; y habíamos estado recorriendo la isla por todas partes durante las últimas semanas, pero aún no habían encontrado nada. Sin duda sus incursiones más difíciles las pasaron en una zona desértica de la isla, pero de ellas habían aprendido muchas cosas. Ahora, veían en el horizonte que esa caminata por la caliente arena estaba por acabar. Ya les quedaba sólo un área en la cual buscar, que estaba cerca del volcán al lado de unas montañas. No había tiempo que perder así que se apresuraron a llegar.

El camino era difícil, no había restos del avión en el que llegaron a la isla, ni ningún escombro o formación rocosa en la cual detenerse a explorar. Cuando menos lo pensaron se toparon con una señal: era una de esas casetas que los Ditto habían montado por toda la isla, eso significaba que la zona arenosa por la que habían estado viajando estaba a punto de acabarse, es que los Ditto sólo habían puesto casetas en los cercados de aquel desierto.

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Al llegar a la pequeña cabina se detuvieron a recibir información del Ditto que había ahí, pero ni bien llegaron a acercarse a él, la tierra empezó a temblar tan fuerte que el terreno se volvió arena movediza y luego empezaron a emerger de entre la arena rocas con forma de ruedas por todas partes. Eran cientos de Solrock, y empezó una nueva batalla en la que Flora, Claudia, Diego, Carlos, Runtor, Yami y Renzo liberaron a Masquerain, Vileplume, Pliwhirl, Golduck, Cyndaquil, Feraligatr y Tyranitar respectivamente.

Todos los pokémones de agua lanzaron con todas sus fuerzas sus ataques contra los blancos más cercanos. Los Solrock giraban en el aire tan rápido que despedían luces centellantes de las que se valían para segar a los pokémones de los muchachos. Luego de unos cuantos minutos de esta rutina empezaron a atacar con Espirales de Fuego con los que acorralaron a los pókémones protagonistas, pero fue en vano porque Poliwhirl y Feraligatr se encargaron de apagar todo el fuego a su alrededor. A continuación vino el Lanzamiento de Rocas, que tampoco fue un reto para los pokémones acuáticos que con fuertes chorros de agua lograban destrozar aquellas rocas antes de que cayeran en la tierra. Los chicos pensaron que la batalla ya estaba ganada, pero no contaban con el Rayo Solar que con el calor del día soleado todos los Solrock lanzaron contra la “legión-pokémon” sin necesidad de cargar energía solar. Con esos potentes rayos quedaron fuera de combate todos menos Vileplume que de una manera inexplicable resistió las decenas de rayos concentrados.

Como casi siempre, muchos chicos en el equipo se quedaron sin opción, excepto Flora que había enviado a Masquerain al campo, que aunque con pocas fuerzas, aun podía seguir luchando junto al Vileplume de Claudia. Los Solrock siguieron girando y como quien lee los pensamientos Flora ordenó: «Maskerain, ¡Danza de Lluvia! Sobre todo el campo», pero aunque Masquerain se esforzó lo más que pudo no logró cubrir todo el lugar con su lluvia y los Solrock más alejados llegaron a lanzar su ataque, los Solrock más cercanos sólo siguieron girando y fueron destrozados por el ataque que dichos Solrock lanzaron desde atrás. Masquerain no fue impactado ya que estaba volando alto, pero Vileplume no pudo más y calló sin poder contraatacar, los Solrock seguían brillando y los muchachos vieron que las cosas no eran tan simples como creían.

Quizá con una o dos decenas de Solrockes hubieran podido, pero con semejante cantidad era todo un reto ganar, pero a los chicos no les quedaba otra opción mas que hacer su próximo movimiento, y rápido.

—¡Maquerain, usa tu niebla! Chicos, ¡agáchense y piensen que harán! —gritó Flora, siendo la primera en flexionar sus rodillas para poder agacharse.
—Vileplume, vuelve ¡ve Togetic!, apresúrate y reúnete con Masquerain —dijo Claudia lanzando su pokébola hacía el aire para evitar que Togetic pierda tiempo volando—. Ahora, ¡usa tus Hojas Mágicas contra los Solrock!
—Bien Claudia, ¡ahora Masquerain Giga Drenaje contra todos los Solrock que puedas! —inició Flora una nueva orden también.
—Bien hecho, pero con sólo eso no podrán contra todos —se apresuró a advertirles Runtor—, ¡Umbreon, libérate!, lanza todas las bolas de sombra que puedas, en toda dirección.

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Los Solrock empezaron a lanzar roca nuevamente y Masquerain atacaba efectivamente con su Giga Drenaje, así que Togetic empezó a despedazar las rocas con sus Hojas Mágicas, y Umbreon dejó de atacar para crear una fría niebla que cada vez se hacía más densa. Cuando los chicos pensaron de nuevo que con eso tenían ganada la batalla, calló a un lado de ellos un gran trozo de roca, y luego otro, y otro; las Hojas Mágicas de Togetic no eran lo suficientemente numerosas como para protegerlos de todas las rocas.

—¡Oh no!, ¡Togetic, más, más, más rápido! —le indico Claudia a Togetic con un rostro de preocupación muy expresivo.

Togetic, se esforzaba tanto que en medio de la lluvia y la niebla empezó a sudar frío, y de pronto, en un abrir y cerrar de ojos ya no lanzaba una sólo hoja mágica a la vez, empezó a lanzarlas de cinco en cinco, pero aún con eso, una roca alcanzó a Togetic y lo hizo desplomarse en la arena.

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«Togetic, que eso no te atemorice, ¡levántate de nuevo continua con todas tus fuerzas!» Gritaba emocionada Claudia arrodillada sobre la arena, es que no pensó que Togetic fuera capaz de resistir tanto, ahora que él había sido afectado sólo una vez no podía rendirse, entonces corrió hacia él, lo tomó entre sus brazos, y cuando Togetic abrió los ojos, miró de frente a Claudia, era la primera que ella lo dejaba pelear hasta el límite, verlo caer al suelo, y aún así confiar en que podía seguir con la batalla un poco más. Eso le bastó a Togetic para sentirse confortable, a pesar de que su cuerpo estaba sudoroso, sucio y un poco herido, así que asintió con la cabeza a lo que Claudia le había dicho y luego de esto, Claudia lo lanzó hacia el aire como si dejase libre a una paloma. Togetic, decidido a terminar con la batalla favorablemente voló hacia el enemigo con mucha más velocidad que antes sin titubear y con la cabeza bien en alto.

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—¡Ahora centra toda tu energía y... ataca! —gritó Claudia a todo pulmón manteniendo su mano en alto, con intenciones de dirigir el avance de Togetic en el aire en la misma dirección.

Togetic respondió a esa orden de Clauia con un gran chirrido, y fue cuando veinte grandes, filosas y brillantes hojas del color del arco iris fueron disparadas por Togetic a una velocidad supersónica. Las hojas recorrieron el campo de batalla revoloteando por todos lados y haciendo añicos a todos los Solrock que se le oponían por el camino.

—¡Perfecto!, sigue así, ¡sigue! —exclamó Claudia.

Con los ataques de los tres pokémones, el equipo estaba logrando deshacerse de todos los Solrock: con la niebla de Umbreon, la Danza de Luvia y el Giga Drenaje de Maquerain y las Hojas Mágicas de Togetic, poco a poco estaban logrando despejar el camino que estaba completamente ocupado por los Solrock, pero aún les faltaba un poco mas de ayuda para acabar de una vez por todas con todos ellos, y fue cuando Carlos envió a su Dewgong y le ordenó: «¡¡Dewgong, ahora usa el Rayo de Hielo!!» para que éste empezara a disparar trozos de hielo trazadores en todas las direcciones.

Los trozos de hielo dejaban la arena por donde pasaban completamente congelada, y por esos caminos, los Solrock no se atrevían a acercase para nada.

—Buen movimiento, Carlos, estamos mejorando —dijo Flora mientras se paraba y corría encima del camino congelado.
—Si, sólo hay que continuar así —le respondió Carlos.
—Vamos todos, rápido, ¡libérate Swampert! —dijo diego, mientras tomaba del brazo a Claudia, quien se llevó entre sus brazos al Ditto de la cabina.
—¡Muy bien, ahora hay que escapar! —dijo a su vez Claudia.
—Ahí los seguimos —exclamaron al unísono Yami y Renzo.
—Voy detrás de ustedes, ¡vamos Cyndaquil! —avisó finalmente Runtor, quien no dejaba de mirar hacia atrás para asegurarse que su pequeño pokémon, Cyndaquil, le siguiera los pasos.

Dewgong se subió en el corredor de hielo seguido por Umbreon. Dewgong sólo se resbalaba sobre el camino y Umbreon debía avanzar rápido con sus patas sin dejar de crear niebla. Sobre lo muchachos estaba Masquerain y Togetic, haciendo también su trabajo: Maquerain seguía haciendo llover para que los Solrock se demoraran en atacarnos, mientras que Togetic contraatacaba con sus Hojas Mágicas.

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Todos siguieron corriendo hasta que llegaron a una gran depresión en el desierto, la cual no vieron debido a la niebla de Umbreon. Dewgong si pudo divisarla, así que antes de que todos cayeran construyó con una gruesa y ancha capa de hielo en forma de deslizadero, por donde todos se lanzamos sin planearlo.

Por fin, en la parte más baja de aquella depresión los muchachos estuvieron a salvo, ya habían perdido de vista a los Solrock.

—Vaya, Dewgong si que debe de ser muy fuerte —comentó Flora—, lo digo por ese camino de hielo sobre la arena caliente que construyó.
—Si, es que hemos practicado mucho estos últimos días —dijo Carlos respondiéndole.
—Muy bien Togetic, sabía que podrías resistir un poco más, ¡buen trabajo! —exclamó Claudia para felicitar a su pokémon, mientras acariciaba una de sus mejillas.
—Ahora sólo falta que vean los ataques directos de Masquerain —aseveró Flora frunciendo el seño levemente.
—Si, estoy seguro de que será muy efectivo como lo es haciendo lluvia —le dijo Runtor esbozando una sonrisa.
—¡Efectiva!, es hembra —lo corrigió Flora, a lo que los demás respondieron con vigorosas risas amables.

Ahora el equipo estaba a salvo, ya tan solo a unos kilómetros de las montañas. Ellos sabían que esas montañas estaban muy cerca del bosque, así que se sentaron tranquilos a comer un poco y algunos a descansar un rato.

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carloscanepaf
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CAPÍTULO 29

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CAPÍTULO 29: ABOMINABLE

Por la posición del sol, se sabía que era aproximadamente mediodía; los chicos estaban cada vez más cerca de las montañas, ya habían dejado atrás aquel grupo de Solrockes y ahora estaban montados en sus pokémones más rápidos que tenían, surcando lo que les quedaba de desierto a toda velocidad. La arena azotaba sus rostros como nunca antes lo había hecho, es que una tormenta de arena se había levantado sobre ellos desde hacía muchas horas, el tiempo era muy malo y sólo querían refugiarse en una cueva, pero no había a la vista ningún lugar que los pudiera resguardar. Antes de empezar esa maratón ya habían comido y descansado muy bien todos y no había tiempo que perder para llegar hasta las montañas.

La legión de pokémones-montura estaba conformada por Arcanine, Ninetales, Mightyena, Jolteon y Raichu. Los muchachos mantenían la mira bien puesta en el horizonte, pero una sensación extraña los hizo mirar hacia atrás, y es que el veloz paso que todos los pokémones llevaban había disminuido lenta pero considerablemente. Parecía que corrían en una banda sin fin que cada vez aumentaba más y más la velocidad, y de algún modo así era, pues efectivamente el suelo se movía en dirección contraria. Los chicos no sabían que causaba eso, pero la arena se estaba moviendo como si fuera succionada por un enorme agujero a unos cuantos metros de ahí. En cuanto los pokémones dejaron de correr, las arenas empezaron a arrastrarlos con más velocidad, los pokémones trataban de mantener el equilibrio para no caerse, pero los chicos no eran tan buenos en eso. Claudia con Diego fueron los primeros de caer del lomo de Arcanine, Renzo tampoco aguantó mucho sobre Jolteon, al igual que Runtor quien prácticamente tragó arena al caer directamente con su cara sobre la arena movediza, Yami estaba durando mucho, pues Raichu brincaba gimnásticamente de un lado a otro recobrando el equilibrio cada vez que se suspendía en el aire, Carlos y Flora estaban sobre Ninetales, y estaban haciendo un buen trabajo, puesto que ambos se aferraban con todas sus fuerzas al lomo de Ninetales mientras que él evitaba caer espléndidamente abriendo sus colas como si fueran barras de un equilibrista.

Los chicos eran revolcados por la arena corrediza y Raichu no pudo evitar más el caer cuando frente a él pasaron prácticamente rodando Diego y Claudia. Raichu intentó evitar chocar con ellos, pero Yami no previó su reacción y cayó sobre la arena cuando Raichu se sacudió hacia su costado. Jolteon y Mightyena luchaban por resistirse a la marcha de la arena y tomaron a sus amos por el cuello de sus camisetas con sus hocicos, pero eso no evitaba que la arena los siguiera arrastrando. Sólo corriendo más rápido que el avance de la arena podían escapar de ella, pero los muchachos no podían ni siquiera pararse para volver a montar a sus pokémones. Fue entonces cuando las cosas se pusieron peor: en el horizonte Diego advirtió con un gran grito: «¡Cuidadoooo, se acerca un ola!», si, era una ola de arena mediana que al caer dejó apresados a Jolteon, Raichu, Diego y Claudia. Luego, otra ola un poco más alta calló sobre Renzo, Runtor y Mightyena. Arcanine fue prácticamente tragado por las olas de arena y Ninetales era el único que quedaba en la carrera, tratando de hacer un círculo para volver a ayudar a sus compañeros, pero pronto el paso a ser otra de las víctimas pues una gran lengua de arena impactó contra él lanzándolo muy lejos. Carlos, al caer junto con Ninetales fue despedido cuatro metros más allá contra la dura arena, un dolor increíble incapacitó su hombro y le costó mucho ponerse de pie, pero cuando se dispuso a ir tras Ninetales, este fue arrastrado lejos de él por la corriente, Flora por su parte permanecía sobre el lomo de Ninetales. De lejos se escuchaban los gritos de los demás muchachos, quienes trataban de ubicar en vano a los demás miembros y a sus respectivos pokémones. La tormenta era tan densa que Carlos no llegaba a distinguir nada.

La tensión iba aumentando y todo no hizo más que empeorar cuando a lo lejos todos los chicos escucharon en gruñido aterrador de una criatura aparentemente enorme. Con eso supieron que un extraño pokémon se ocultaba detrás de todo eso, pero la tormenta de arena no dejaba distinguir nada. El día se había nublado, por lo que fue el momento perfecto para que el Masquerain de Flora hiciera llover a chorros, pero ella no podía ni siquiera llegar a su cinturón ya que tenía las manos muy ocupadas cogiéndose de Ninetales; a pesar de eso intentó alcanzar su pokébola, pero a penas se soltó, calló casi por inercia a la arena, la cual empezó a sepultarla cada vez más y más haciendo más difícil el que ella pueda poner en marcha su plan.

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Los gruñidos monstruosos se hacían cada vez más fuertes y claros, pero esa preocupación pasó a segundo plano cuando se empezaron a oír zumbidos casi ensordecedores: centenares de Vibravas aparecieron en lo alto de la cortina arenosa y polvorienta. Los chicos sabían que cualquier pokémon que no fuera tipo tierra o roca estaría en completa desventaja en aquella situación, situación que acordaron cuando Yami gritó lo más fuerte que pudo: «no podemos perder más tiempo, debemos defendernos con los pokémones de tierra que tengamos» Claudia, Carlos, Renzo, Runtor y Yami intentaron recoger a sus pokémones, estaban demasiado lejos de ellos y la arena había hecho que prácticamente los perdieran de vista.

Renzo, Yami y Claudia liberaron a Nidoking, Rhydon y Nidoqueen respectivamente, corriendo riesgo de no poder controlar a dos pokémones al mismo tiempo en un campo de batalla tan complicado como ese. Nidoqueen era prácticamente la pieza maestra de la batalla, pues podía lanzar Rayos de Hielo, los cuales disparaba a distancia contra los Vibrava. Nidoking y Rhydon no tenían ataques especiales similares, por lo que se dedicaban a investir y apuñalar a los Vibrava que casualmente descendían. Los muchachos seguían siendo arrastrados por la corriente arenosa y Diego fue el primero en darse cuenta que pokémon era el que los estaba esperando tras esa espesa tormenta de arena. A aproximadamente quince metros se encontraba un gigante y monstruoso Hippowdon, que excava sin parar creando un enorme agujero en la arena, haciendo que el terreno se empinara cada vez mas y mas, a la vez que la arena avanzaba hacia ese agujero como una especie de sumidero.

Diego aterrado cerró los ojos y gritó como si pidiera auxilio a Yami, Claudia y Renzo avisándoles sobre lo que había visto, entonces ellos decidieron ordenarle a sus pokémones que avanzaran evadiendo a los Vibrava para atacar directamente a Hippowdon, pero era demasiado tarde, los tres pokémones eran tan pesados que para cuando recibieron esa orden ya estaban enterrados en la arena hasta al nivel de sus cinturas, por lo que les resultó imposible moverse si quiera unos centímetros de donde estaban. Nidoqueen lanzó su Rayo de Hielo a los lejos contra Hippowdon, pero el ataque sólo consiguió enfureció haciendo que éste dejara de excavar y atacara con lo que parecía ser la Tumba de Arena. La arena empezó a moverse con mas lentitud, con lo que los muchachos pudieron correr haciéndose camino entre los Vibrava para reunirse con sus respectivos pokémones y así poder cambiarlos por pokémones de otros tipos para contraatacar, pero no lo lograron, pues justo antes de llegar a ellos el ataque de Hippowdon hizo que enormes paredes de tierra oscura cubrieron a los pokémones aliados dejándolos sepultados.

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Casi todos estaban paralizados al lado de las altas tumbas de arena, sólo Flora y Diego podían continuar con la batalla sin problemas, pues ninguno de los dos tenía pokémones en el campo aún. El avance de la arena recobró velocidad y Flora no podía usar ya la Danza de la Lluvia con Masquerain, pues eso haría que las tumbas de arena se llenaran de agua, debilitando a los pokémones aliados rápidamente. Ella liberó a Azumarill en el campo de batalla, pero aunque tenía ventaja sobre el enemigo, debía tener cuidado con la forma como usaba sus ataques, pero por más que eligiese con cuidado sus técnicas, Azulmarill era demasiado lenta para arreglárselas con la corriente de arena y los Vibrava que aún revoloteaban en el aire, zumbando y volando. Todo eso le hacia perder la precisión a Azumarill enormemente, era evidente que Flora necesitaba ayuda, pero Diego estaba demasiado asustado por la aterradora figura de aquel enorme Hippowdon que ni siquiera había considerado que tendría que tomar parte en esa batalla.

Diego debía afrontar su miedo a ese monstruo enorme y unirse a la batalla. Flora no iba a poder sola y sólo él podía hacer algo para ayudarla.

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CAPÍTULO 30

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CAPÍTULO 30: IMPLACABLE

Llevaba buen tiempo que Diego tenía un Hippopotas, era uno de sus mejores pokémones, por eso lo llevaba en su equipo principal cuando volaban rumbo a la Liga Intercontinental de la Corporación Pokémon. Lo había hecho entrenar tanto que sabía hacer todo tipo de ataques posibles, el ataque Fisura y Doble Filo, incluso la Tierra Viva había aprendido a realizar después de muchos meses de entrenamiento especial, pero a pesar de todo no había evolucionado, ¿por qué?, pues Diego había colgado en él una Piedra Eterna, con la cual la energía de la evolución era absorbida y usada para que Hippopotas resistiera más en batalla. Es que a Diego jamás le habían gustado los Hippowdon, de por si ya le temía demasiado a cualquier pokémon de gran tamaño, y los aterradores colmillos de los Hippowdon eran algo que Diego definitivamente no podía resistir. Pensaba que un pokémon tan grande e imponente como ese era algo que jamás podría manejar.

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Flora trataba de hacer lo imposible por evitar que Azumarill siga siendo golpeado por los Ataques Voladores de los Vibrava, que además habían entorpecidos los saltos de Azumarill con su ruido Supersónico, pero Flora se vio obligada a dejar de avisarle a Azumarill de que lado era que se acercaba el enemigo para sacar de su trance a Diego gritándole: «¡maldita sea, ya deja de soñar y vuelve a la realidad, que estamos en plena batalla y haciéndote el desentendido no vas a lograr quitarte la responsabilidad de encima!», con eso Diego dejó de pensar en lo aterrador que se veía aquel Hippowdon y empezó a cuestionarse sobre que debía hacer. ¿Debía atacar o sólo decir cuán aterrado estaba?, ¿asumir el papel de víctima era lo correcto en ese momento?, ¿era temor lo que sentía o sólo se estaba escondiendo tras una excusa?, si era temor, ¿sus amigos lo entenderían?, Flora no lo haría y ella era la que estaba sacando la cara por el equipo entero en ese momento, ¿era justo que se negara a enfrentar su temor mientras que Flora luchaba sola?; eran esas y muchas mas las preguntas que corrían por la mente de Diego en ese momento, pero todas parecían tener una misma solución: “en algún momento tendría que afrontar sus miedos, y ese era el momento indicado para superarlo, era necesario”.

La estrategia no tenía ni porque pensarla, a pesar de que Diego había pasado gran parte de su vida siendo un experto en el elemento agua, criar a Hippopotas le había dado mucha experiencia en el ataque terrestre y agreste, por lo que escoger a Hippopotas era la jugada más segura que el podía hacer en ese momento.

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Diego liberó a su pokémon que no era tan pesado como Nidoking o Rhydon, y cada vez que se hundía en la arena enterraba su hocico y con un fuerte estornudo salía despedido por el aire, como si diera un gran brinco intencional. De ese modo logró situarse en el lugar mas adecuado y sin perder tiempo empezó a Cavar en profundo agujero, que hizo que la tierra dejara de avanzar con dirección a Hippowdon. Flora se disponía a Atacar a Hippowdon en cuanto vio que la arena se volvía mas estable, pero Diego le dijo que aún no lo hiciera, primero debía deshacerse de los Vibrava. Flora no pretendía hacerle caso a Diego, y decidió ordenarle a Azumarill que atacara directamente a Hippowdon con su Chorro de Agua, pero en el momento que Azumarill disparó, la arena empezó a moverse aún con mucha mas velocidad hacia Hippowdon haciendo que Azumarill perdiera el equilibrio y caiga.

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Un enorme chorro de agua cruzó los cielos y empapó por completo a algunos Vibrava haciendo que se desplomaran sobre la arena. El terreno cercano a Hippopotas también fue roseado con dicha agua volviéndolo lodoso y difícil de movilizar. Hippowdon había logrado que la arena se moviera hacia su hoyo agilizando mas el ritmo con el que excavaba, por lo que Hippopotas debía hacer lo mismo si quería que la arena empiece a fluir en sentido contrario. Diego sabía que a menos de que Hippopotas no ganara en esa competencia, Hippowdon no dejaría de cavar y no podrían atacar con seguridad al enemigo. Flora se dio cuenta de su error, y al ver como Diego alentaba a Hippopotas para que cavara más y más rápido, decidió esta vez hacerle caso y trató de lidiar con los Vibravas en cuanto Azulmarill recobró el equilibrio.

Hippopotas movía sus cuatro patas lo más rápido que podía, igual que Hippowdon. La competencia era ardua y cuando parecía que Hippopotas empezaba a ganarla nuevamente, otro problema surgió; él era tan pequeño que el agujero que creaba en la arena no era capaz de desalojar la suficiente cantidad de arena como para hacer que la arena marchase en contra de la corriente que Hippowdon había creado desde un inicio, y para empeorar las cosas Hippopotas ya estaba hundiendose bajo el nivel del suelo, estaba cavando realmente un túnel, pero eso no era lo que Diego quería.

Azumarill había recobrado el equilibrio casi por completo y estaba mejorando cada vez más su puntería, por lo que los Vibrava habían dejado ya de hacer sus sonidos supersónicos. Diego tenía claro lo que debía hacer, así que le pidió a Flora que sacara del camino a Azumarill. El ataque Fisura era un golpe tan fuerte que podía partir la tierra en dos, y Diego confiaba que Hippopotas pudiera hacerlo en ese momento, así que le ordenó que fisurara el fondo del hoyo. Se vio claro como Hippopotas dio un salto hasta salir del hoyo, luego dio una giro en el aire y calló a una gran velocidad, cabeza hacia abajo, hacia el fondo del hoyo, golpeó la tierra con su cabeza produciendo un fuerte sonido sordo. Se sintió un movimiento sísmico bastante breve, como si la tierra se quebrara, y de repente la arena empezó a filtrarse entre lar rocas hasta que la cantidad de arena en el campo de batalla fue mínima; Hippopotas había abierto una larga grieta en el suelo, por donde la arena iba desapareciendo poco a poco. Los pokémones que estaban encerrados en las tumbas de arena cayeron desmayados apenas la arena que los cubrían cayó y se filtró por completo a través del suelo rocoso. Todos recogieron a sus pokémones, pero sólo algunos podían regresar a la batalla con los pokémones más indicados.

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Carlos, Claudia y Yami liberaron a Golduck, Vileplume y Feraligatr respectivamente, pero lo Vibravas se abalanzaron contra ellos apenas tocaron el suelo. Ya no había de quien tener cuidado, así que Azumarill contraatacó lanzando su Rayo de Burbujas de forma continua en todas las direcciones, repletando el cielo de grandes pompas coloridas, pero Hippowdon no le temió a todo eso y desde lo profundo de su hoyo salió a toda potencia y envistió a Azumarill de la forma mas brutal posible

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Fue ahí cuando realmente se dieron cuenta del descomunal tamaño de ese monstruo. Era una bestia de aproximadamente 3 metros de alto y 5 ó 6 metros de largo, y se dirigía de frente a Feraligatr, al que estampó poderosamente contra una gran roca cercana, dejándolo casi inconsciente. Golduck saltó sobre el lomo de Hippowdon y saltó nuevamente para tratar de golpearlo con su Puño de Hielo, pero cuando empezó su caída en picada, Hipowdon lanzó por los grandes cañones de su lomo un voluminoso disparo de arena densa, que evitó el ataque de Golduck y lo aventó lejos de ahí. El sol estaba a punto de ocultarse cuando Vileplume estaba casi listo para lanzar su Rayo Solar, pero casi todos los Vibravas se aglomeraron sobre él por el calor que producía la carga, y justo en ese momento Hippowon se volvió contra él, sacándolo de su camino con un cabezazo.

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Hippowdon ya había atacado casi a todos los pokémones del equipo, sólo Hippopotas permanecía intacto, pero en cuanto Hippowdon lo tuvo en la mira, se abalanzó sobre él como un toro salvaje. Hippopotas a tiempo se ocultó en el agujero que había excavado, justo cuando Hoppowdon llegó a toda potencia sobre aquella zona. El gigante se paró sobre el agujero y empezó a olfatearlo, tratando de desenterrar a Hippopotas, pero éste seguía cavando y cavando, metiéndose cada vez mas dentro de la tierra. Diego no sabía que hacer, estaba completamente aterrado, ninguno de los pokémones que tenían era lo suficientemente grande y fuerte como para hacerle frente a Hippowdon.

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Feraligatr se estaba poniendo nuevamente en pie, y Yami, preocupado discutía con los demás si debía atacar a Hippowdon de lejos con su Hidrobomba. Ese hubiera sido un gran ataque, si Hippopotas no hubiera estado bajo tierra en ese momento, por lo que Yami no pudo hacer nada aún, pero la discusión fue frenada cuando el inmenso Hippowdon se paró sobre sus dos patas traseras y luego cayó como una enorme bola de acero sobre el agujero de Hippopotas. Hippowdon había realizado el ataque Fisura contra el suelo. Feraligatr apareció de repente envistiendo a Hippowdon para tratar de sacarlo de encima del agujero, pero Hippowdon resistió el golpe, luego Azulmarill y Golduck aparecieron y lanzaron sus Chorros de Agua contra el enemigo, pero a pesar de todo eso Hippowdon traspasó las líneas de agua y volvió a salir corriendo a toda marcha del lugar, golpeando en su trayecto los tres pokémones aliados. Hippopotas entonces salió de su agujero y Diego comprobó entonces que su pokémon no había sido afectado por esa fisura en lo más mínimo, pero en su lugar, vio como la piedra eterna que Hippopotas siempre había cargado en su cuello se había echo trizas y se empezaba a caer por pedazos.

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Hippopotas no lo pensó dos veces y no necesitó una orden para atacar a Hippowdon usando su ataque Triturador en una de sus patas traseras. El monstruo lanzó un estrepitoso grito de dolor, y empezó a dar vueltas para tratar de quitarse de encima a Hippopotas, pero éste estaba muy bien aferrado a su enemigo. Hippowdon lanzaba fuertes patadas al aire con sus patas traseras, pero Hippopotas luchaba por enterrar cada vez con mas y mas fuerzas sus grandes colmillos, su enemigo estaba a punto de volverse loco hasta que empezó a patear una alta roca del lugar. Diego veía como Hippopotas era impactado una y otra vez contra ese gran muro sólido, y no podía aguantar la idea de que todos hayan sido valientes hasta el final menos él. Feraligatr se había levantado una y otra vez, los muchachos discutían sobre lo que podían y no podían hacer, y parecía que la solución a todo eso era tener un pokémon igual de grande y fuerte que el enemigo. Diego lo comprendía, Hippopotas había demostrado ser demasiado fuerte y tener tantas ganas de pelar, que si evolucionara sería implacable, así que se paró en frente del grupo y gritó con todas sus fuerzas: «vamos Hippopotas, ahora ya puedes evolucionar»

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Millones de luces empezaron a desprenderse del cuerpo de Hippopotas dejando deslumbrado a Hippowdon, su cuerpo comenzó a crecer, y cada vez se hacía más difícil distinguirlo con tantas luces y centellas. Hippopotas se estaba convirtiendo en una enorme criatura un poco más pequeña que su adversario, pero con unos colmillos más grandes y relucientes, en cuestión de segundos Hippopotas se había transformado en un Hippowdon. Luego de eso, Diego vio venir a su pokémon y sin vacilar subió rápidamente a su lomo. Estaba seguro que aquel monstruo aterrador no era una bestia salvaje, sino su apreciado Hippopotas que había estado a su lado por tanto tiempo, y sobre su lomo volvió a la batalla.

El Hippowdon rival se estaba recuperando de aquel juego de luces, y los Vibrava ya se estaban marchando. Diego tenía un plan y el Golduck de Carlos tenía que cooperar. El pokémon de Diego era lo suficientemente fuerte y resistente para aguantar lo que pretendía hacer, así que le pidió a Carlos que hiciera que Golduck montara sobre su nuevo Hippowdon y que luego de que éste abriera ampliamente su hocico le ordenara a Golduck que congelase los grandes colmillos de Hippowdon. La táctica no tardó mucho en realizarse, cuando menos lo pensaron Hippowdon ya se estaba dirigiendo hacia su rival con sus cuatro grandes colmillo cubiertos de una gruesa y dura capa de hielo. Por último, el pokémon enemigo no tuvo oportunidad de defenderse o escapar y el Hippowdon de Diego acabo por clavar sus Colmillos de Hielo en el lomo del enemigo. Ese fue el ataque fatal para el Hipowdon rival, pues sin más preámbulo cayó en el suelo desmayado. Finalmente habían ganado la batalla.



El escenario había sido bastante tenebroso, estaba oscuro y todos creyeron que aquel Hippowdon había muerto, pues no se movía y la sangre se veía correr a través de todo su cuerpo. Claudia no hacía más que llorar de pena. «Si ese monstruo hubiese podido, no hubiese perdido la oportunidad de matarnos a todos» dijo Yami un poco inquieto, trataba de hacer que con sus duras palabras Claudia dejara de sentirse mal, pero no sirvió, por lo que ella sólo respondió: «yo sólo quiero volver a casa, no quiero que tengamos que hacerle daño a nadie nunca más»

Los muchachos dejaron que con mucho cuidado Claudia tendiera unas largas telas embebida en medicamentos sobre las heridas de aquel pokémon caído, y luego se alejaron tratando de consolar a Claudia, pero eso no era más que otra preocupación, sabían que en el futuro más batallas tendrían que enfrentar, y más daño tendrían que causar si querían salir de esa isla a salvo. Claudia había aceptado quedarse en la isla para evitar los planes de aquellos extraños hombres, pero nadie podía objetarle su decisión, ella misma tenía que encontrar la mejor manera de llevar a cabo su misión y sus principios.
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Zim
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Zim »

Es bueno volver a verte por estas sendas Wigglytuff :wink:
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carloscanepaf
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CAPÍTULO 31

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 31: EL AGUA SE FILTRA

Ya era de noche, pero los muchachos estaban obligados a seguir su camino hacia las montañas, ya que no había a la vista ningún lugar donde poder refugiarse, todo era puro terreno arenoso y descampado, poblado sólo por algunas rocas pequeñas, lo cual era señal que pronto ese escenario terminaría, y efectivamente así fue; después de caminar un kilómetro, el equipo se topó con una cabina Ditto más, la cual estaba en la frontera entre aquel desierto de arena y lo que parecía ser el inicio de un rocoso y accidentado terreno montañés. Luego de parar un rato a registrarse y a preguntar por alguna novedad en la búsqueda, los chicos decidieron dormir ahí mismo, aprovechando la permanente vigilancia que los Dittos mantenían todo el tiempo. Los chicos, muy cansados y apesadumbrados, tanto física como psicológicamente, sólo desenrollaron sus bolsas de dormir, metieron sus mochilas en la parte más profunda de ellas, se metieron ellos también, cerraron un poco las cremalleras de las bolsas y cayeron casi de inmediato en un profundo sueño hasta el día siguiente.


Todos sintieron un gran calor en todo el cuerpo, ya era de mañana y la temperatura era demasiadas incómoda como para seguir metidos en aquellas gruesas bolsas de dormir. Gracias a Dios los Ditto habían sido muy serviciales con ellos al tender enormes hojas de plátano contenidas por una red de cañas y ramas mas o menos gruesas en forma de carpa, lo cual les dio muchas esperanzas a los muchachos, ya que eso significaba que la vegetación debía de estar cerca de ahí; además, también habían recolectado frutos, agua y habían sancochado bajo la tierra algunas patatas para poder desayunar con los muchachos esa mañana. Los chicos no sabían como agradecerle a los Dittos por todo lo que habían hecho mientras ellos dormían, pero para los Ditto bastó con verlos sonreír antes de dejar ese lugar y seguir su camino.

Los chicos siguieron caminando, esta vez en un escenario rocoso, hecho de tierra gruesa, en algunos lugares dura y en otros era fangosa, con un montón de depresiones modeladas caprichosamente, grandes montículos y altísimos grupos de rocas; el calor ahí no era tan cruel como en el desierto, pero se seguía sintiendo molesto. Durante su paseo por el desierto, los chicos habían combatido el calor con baños de cuerpo entero que sus pokémones les brindaban, pero nunca se habían quitado la ropa para darse un baño verdaderamente refrescante, ya que en cuestión de minutos su ropa se secaba sobre sus cuerpos con el calor del sol. Ahí, las enormes formaciones rocosas creaban sombra por muchos lados, así que ya no tenían que lidiar con los fuertes rayos de sol cayendo directamente sobre ellos.

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El día avanzaba y mientras tanto los muchachos no pudieron evitar perderse entre los grandes caminos que seguramente habrían sido cañones alguna vez. Estos se separaban y juntaban múltiples veces, haciéndolos cambiar de dirección en contra de sus planes. Aunque la brújula funcionaba muy bien, las grandes montañas se alzaban por todas partes, y los muchachos ya no podían ver el horizonte (lo que hacía que algunos se sintieran encerrados en un laberinto de algún modo), además el hecho de que todos los lugares fuesen diferentes confundía a los muchachos. Todos pensaron que no debían perder la calma, pues de todos modos, en algún momento llegarían a las faldas del volcán si continuaban el camino priorizando una sola dirección cardinal. Pero los planes empezaron a cambiar cuando un pequeño ruido se escuchó venir a lo lejos, Flora notó como las pequeñas rocas vibraban cada vez con más y más fuerza en el suelo, así que les advirtió a los demás que subieran todo lo posible por aquellas empinadas montañas, ya que eso parecía ser una estampida de alguna especie pokémon cercana.

Los chicos no quisieron hacer una discusión por nada, así que siguieron a Flora y subieron rápidamente el montículo rocoso más cercano, Flora había sido la primera en subirse a uno, pero no fue el mismo al que sus demás compañeros se esperanzaron, por lo que ella quedó aislada del resto del grupo a unos seis metros.

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El tiempo pasaba, el ruido se hacía más evidente y el grupo de entrenadores no tardó en divisar la manada de pokémones salvajes que se avecinaba a toda marcha. Eran centenas de Tauros y Bouffalant, que corrían en una misma dirección como si de ello dependiera su vida. Pronto la marcha de bestias pasó junto a las montañas que los muchachos habían empezado a escalar. La tierra temblaba, desde lo alto, los muchachos sentían como las paredes montañosas empezaban a volverse inestables, se estaban resbalando inevitablemente, y lo peor ocurrió cuando uno de los Bouffalant chocó fortuitamente contra la base de aquellas montañas. Con ese impacto, Runtor resbaló, pero Carlos y Yami estaban cerca para sujetarlo de los brazos y evitar que cayera cuesta abajo, luego otro gran impacto, hizo que Claudia se sentara sobre sus piernas para evitar caerse.

Los chicos estaban muy asustados, jamás creyeron que en ese lugar encontrarían un desafío tan peligroso, de caer en esa estampida cualquiera podría morir. Los ataques siguieron, y entonces ocurrió algo peor: un Tauros golpeó con tanta fuerza una de las orillas de la montaña, que arrancó por impacto una gran placa de roca y a continuación los demás Tauros que venían tras de él se encargaron de volverla polvo. Finalmente el más fuerte impacto ocurrió cerca de la pared rocosa en la que estaba Flora, un Bouffalant envistió sin piedad dicho lugar y despedazó gran parte de la base donde Flora estaba sentada, luego, no tuvo que pasar mucho tiempo para que el resto de la montaña colapsara junto con Flora, que con un aterrador grito calló velozmente cuesta abajo.

Los chicos gritaron «¡Floraaa!», desesperadamente, pero eso no evitó en nada que Flora desapareciera en medio de la densa cortina de polvo que el derrumbe había provocado. Todos trataron de avistar que era lo que ocurría, entonces Runtor se decidió a salvarla, así que tomó en sus manos una de sus pokébolas, pero Carlos lo tomo fuertemente por la muñeca y le dijo «no hagas cosas locas, primero planéalo con nosotros, con un pokémon pesado puedes traer abajo también estas rocas en las que estamos trepados, ¿quieres que todos muramos?» Runtor se enojó un poco y trató de no hacerle caso a Carlos, por lo que trató de liberarse de él, pero Carlos tenían más fuerza y no dejó que Runtor se soltara de él.

Claudia liberó a Togetic, y desde el aire, éste batió fuertemente sus alas para despejar el escenario, entonces todos vieron que Flora había tenido suerte, y en esos momentos se alejaba a toda velocidad abrazada fuertemente del lomo de un Bouffalant. Flora había caído sobre la manada de pokémones salvajes, y de forma refleja se había agarrado de lo primero que tocó cerrando fuertemente los puños. Para su suerte, un enorme Bouffalant la había recibió, pero a este no le interesaba en lo absoluto ayudarla, mas bien había acelerado el paso para tratar de quitársela de encima. Ahora, inmersa en la estampida Flora luchaba por no caer del lomo de aquel pokémon, que pateaba, saltaba, y arremetía con sus grandes cuernos por casi todos lados.

Los chicos perdieron de vista a Flora pronto, y con ella, la gran mandada empezó a menguar poco a poco. A continuación lograron ver cual había sido la causa de aquel desastre: Un imponente, corpulento y sobrecrecido Emboar de llamas azules venía saltando de montaña en montaña, lanzando grandes bolas de fuego y gruñendo terriblemente como si estuviera en estado de ira. Los chicos se sintieron entonces aún más aterrados, y fue peor, cuando vieron como el gran cerdo se les parecía venir encima.

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Carlos no se dejó impresionar más, y luego de tomas una de sus pokébolas, la lanzó con todas sus fuerzas directamente hacia Emboar. Al chocar contra el pokémon, se abrió despidiendo una potente luz azul, la cual segó a Emboar haciendo que cayera al fondo del cañón, y justo después de ellos Dewgong fue liberado en el aire, posición que aprovechó para lanzar un potente Chorro de Agua directamente hacia abajo, en la misma dirección que Emboar había caído.

La estampida ya había acabado y Carlos no dudó en empezar a bajar la montaña para ir al encuentro de Dewgong y Emboar, por otra parte los demás chicos aun estaban un poco temerosos, pero de todos modos lo siguieron. Emboar aún permanecía echado en la tierra, pero no tardó en abrir los ojos y en levantarse tambaleante. Runtor sentía un especial sentimiento de lucha, pues al igual que su Cyndaquil azul, ese pokémon también era una especie rara, pero no estaba seguro de ser el primero en hacer el movimiento de batalla, pues estaba un poco asustado por el imponente tamaño de semejante monstruo, Carlos por otro lado no lo pensó dos veces, y le ordenó a Dewgong que ejecutara su Hidro-Bomba contra el enemigo, luego volteó y le dijo a los demás «debemos separarnos, la mitad de nosotros debe ir a buscar a Flora ahora mismo, los que tengamos pokémones de agua dispuestos debemos quedarnos a derrotar a este Emboar»

Grades Pilares de agua emergieron desde el suelo, pero no tardaban en filtrarse a través del suelo rocoso, por lo que Emboar, a pesar de su gran peso, logró evitarlos dando un salto por encima de ellos y cayendo muy cerca de los chicos. Renzo, Claudia y Runtor salieron corriendo a auxiliar a Flora, mientras de Yami y Diego enviaron a Feraligatr y a Sealeo respectivamente para enfrentar a Emboar, pero apenas aparecieron fueron atacados por el gran cerdo con un enérgico Empujón. Dewgong ejecutó nuevamente su hidro-bomba a la espalda del enemigo, pero como en la primera oportunidad, el terreno no favoreció su ataque, y nuevamente el agua terminó filtrándose rápidamente a través del suelo. Emboar volteó y luego de iniciar una pausada carrera se lanzó sobre el suelo para empezar a rodar. Al ver esto, Dewgong intentó darle oportunamente con un Latigazo de su cosa, pero Emboar era muy pesado para ser empujado por ese débil ataque, por lo que logró Desenrollarse a tiempo y atacar a Dewgong con una fuerte patada doble. Sealeo y Feraligatr se habían recuperado y dispararon finos Chorros de Agua contra Emboar, pero lamentablemente, sus movimientos fueron muy lentos, lo que le permitió a Empoar quitarse del camino y evadir los chorros.

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Los chicos se habían dado cuenta de que sus pokémones eran mucho más lentos que aquel Emboar, por lo que Carlos se disponía a cambiar a Dewgong por otro de sus pokémones de agua: Golduck, pero eso no llegó a ocurrir porque Emboar ya no estaba interesado en seguir luchando contra ellos.

Emboar nuevamente había escalado por las enormes paredes de roca, y había seguido su camino, el mismo que Claudia, Renzo y Runtor habían tomado para alcanzar a Flora, así que rápidamente Carlos, Diego y Yami recogieron a sus pokémones y partieron en la misma dirección montados en el enorme Porygon2 de Diego.

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CAPÍTULO 32

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CAPÍTULO 32: UNA NUEVA EVOLUCIÓN

Carlos, Diego y Yami iban a toda marcha por los desolados caminos rocosos, tratando de encontrar el rastro de Flora y los demás, y a unos cuantos metros por delante de ellos, un gran Emboar azul iba balanceándose y saltando de desfiladero en desfiladero, hasta que los angostos caminos se ancharon y dejaron a la vista una enorme planicie en medio de todos esos caminos laberínticos, que parecían ser el vestigio de un enorme largo evaporado con sus ríos tributantes. Dentro de aquel amplio terreno estaban todos los Tauros y Bouffalantes parados, quietos y calmos. Claudia, Renzo y Runtor, parecían haber tomado otro camino en su intento por encontrar a la manada y a Flora, ya que no estaban en ningún lado cerca.

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Las cosas hubieran sido quizá más fáciles si Carlos, Diego y Yami hubiesen llegado antes que Emboar, pero no fue así, y Emboar, decidido a seguir acarreando a los Tauors y Bouffalantes, lanzó un enorme disparo de fuego con forma de anillo hacia el centro de la manada de pokémones salvajes, y con eso el caos empezó otra vez. Los Tauros y Bouffalantes emprendieron nuevamente su desenfrenada carrera por escapar del Emboar, quien yacía parado sobre la tierra, atacando directamente a todo pokémon salvaje que se le cruza cerca, repartiendo patadas y puñetazos encendidos con llamas.

Carlos, Diego y Yami no veían a Flora, pero no había tiempo para eso, debían escalar nuevamente las rocas más altas para prevenir cualquier accidente y fue durante la subida cuando vieron a Flora pasar montada en un Bouffalant al lado de Emboar, quien de un contundente cabezazo derribó al pokémon salvaje, haciendo que Flora cayera bruscamente en la tierra. Luego de eso, ella hábilmente rodó sobre su cuerpo para alejarse del lugar sin perder tiempo en ponerse de pie.

Flora estaba asustada, pero ante esa situación la mejor forma de protegerse era hacerle frente al problema. Para su suerte los pokémones salvajes preferían tomar cualquier otro camino menos en el que estaba ella, ya que Emboar tapaba el paso hacia aquel camino, y sólo unos cuantos Tauros se atrevían a pasar cerca de él, lo que le dio oportunidad a Flora de pararse y liberar a su pokémon Combusken para que le cubriese la espalda mientras que ella corría hacia las rocas para ponerse a salvo, pero todo eso fue un grabe error, ya que apenas Combusken fue liberado, Emboar de inmediato desvió toda su atención hacia él.

Yami sabía muy bien de la gran rivalidad que había entre esas dos especies pokémon, por lo que le gritó desde lejos a Flora: «¡Eso que has hecho es una locura, Emboar no se detendrá hasta aniquilar a Combusken, cámbialo por otro pokémon, regrésalo a su pokébola!», con la emoción del momento Flora no lo pensó dos veces y rápidamente alzó la pokébola de Combusken, que aún la tenía en la mano, pero el rayo receptor de la pokébola no llegó hasta Combusken, puesto que éste saltó de inmediato para esquivar la atemorizante embestida que Emboar dirigió hacia él. Flora siguió intentándolo, pero era en vano, Combusken se movía cambiando de trayectoria demasiado rápido, escapando de Emboar y sus ataques, hasta que finalmente no pudo evitar ser alcanzado el imponente monstruo enemigo. En su intento por escapar de los ataques, Combusken de un salto se aferró fuertemente de unas grandes rocas en lo alto de uno de los montes del lugar, a continuación, Emboar de inmediato arremetió contra estas con un poderoso puñetazo de su Brazo Martillo. Con esto las rocas se desprendieron y Combusken quedó literalmente sepultado bajo esos enormes bloques rocallosos.

Flora espectaba angustiada, así que desistió de escalar por aquellas empinadas rocas y sacó otra pokébola más, liberando esta vez a Azumarill, que de inmediato ejecutó su ataque Torbellino por orden de Flora, pero no fue suficiente, el agua fue menguando poco a poco y en cuestión de segundos el torbellino no cubría más que las patas de Emboar, que tras sentir molestias a causa de el agua, volteó y disparó contra Azumarill extensas llamaradas que lo espantaron haciéndolo retroceder y tropezar con su propia cola, posición que Emboar aprovecho para acabarlo con un fulminante Hiper Rayo.

Carlos aprovechó ese momento y se dispuso a bajar para enviar al campo a Golduck, quien empezó la batalla echando a correr velozmente con sus cuatro patas para golpear a Emboar con un Ataque Rápido, esto molestó mucho al rival, que dejó de destrozar las grandes rocas que tenía frente a él en busca de Combusken, y giró hacia Golduck para responder con un inevitable empujón. Golduck trató de defenderse, pero Emboar lo que pretendía era hacerlo retroceder para acorralarlo con una de las montañas mas empinadas del lugar. Golduck cada vez que caía y se levantaba, recibía nuevamente un fuerte empujón de parte de Emboar, que lo hacía caer nuevamente al suelo, hasta que finalmente, echado, Golduck disparó un gran chorro de agua contra Emboar, pero nuevamente el agua de su disparo disminuyó rápidamente de modo que el daño inflingido sobre el enemigo fue casi mínimo, fue entonces cuando Emboar golpeó a Golduck con su ataque Brazo Martillo, dejándolo medio inconsciente.

Combusken había logrado quitarse de encima los últimos bloques de roca que quedaban, y estando un poco herido corrió hacia Emboar para atacarlo con su Patada Doble.

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Emboar se cubrió con sus gruesos brazos, mientras Combusken se elevaba en el aire dando patadas a la velocidad más rápida que le daban sus patas, pero poco a poco Combusken fue cansándose, por lo que luego cambió de táctica y dando un giro en el aire, preparó su cabeza para propinarle un fortísimo picotazo a Emboar, gesto que este último monstruo aprovechó para contraatacar con un golpe de Fuerza Brutal, el cual deja tumbado en la tierra a Combusken, sin casi moverse.

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Golduck se estaba recuperando, y en cuanto pudo ponerse de pie insistió en atacar desde lejos con técnicas de agua, pero aún con sus más poderosos ataques era imposible darle a Emboar, entonces Carlos notó algo que pondría en jaque a cualquier pokémon de agua que siguiera atacando en esa batalla. Golduck se debilitaba cada vez más y más con los ataques que lanzaba, se le veía sudoroso y cada vez más lento, signo inequivocable de que poco a poco estaba perdiendo su vitalidad, y al buscar la razón, Carlos notó que al igual que con los ataques de agua, aquél suelo rocoso estaba literalmente drenando los fluidos corporales de Golduck y es que se sabía muy bien que los pokémones acuáticos obtienen sus reservas de agua de los mares, lagos, ríos, lluvia y en el peor de los casos del aguda subterránea a través de la tierra, pero en aquel terreno el agua se drenaba tan fácilmente, que Golduck no podía recuperar efectivamente el líquido que perdía ejecutando sus ataques, así que Carlos decidió ordenarle que dejara de atacar.

Golduck completamente cansado retrocedió sobre sus pasos y Emboar por su parte, sin darle más importancia a dicho monstruo, continuó su camino hacia el convaleciente Combusken. Yami y Diego corrieron hacia Carlos y se dispusieron a sacar cada uno una pokébola de sus cinturones, pero Carlos les dijo firmemente que si se disponían a enviar un pokémon de agua perderían de inmediato al igual que ocurrió con Azumarill, él les explicó que el suelo estaba drenando todos los fluidos de sus pokémones de agua, por eso no serviría esa estrategia. Yami continuó y liberó a Rhydon, que salvajemente corrió al encuentro de Emboar con intenciones de derribarlo con un potente Golpe de Cuerpo, pero Emboar a tiempo evitó el golpe directo alzando sus brazos y oponiéndose al avance de Rhydon, que no dejaba de empujar con sus gruesas patas, levantando tierra y pequeñas piedras del suelo.

Ya no había ni un solo Tauros o Bouffalant e el escenario y nadie se atrevía a interrumpir aquella lucha entre esas dos moles, pero bastó que Emboar lanzara por su boca enormes llamaradas para que el asalto fuera ganado por él, sacando de su camino a Rhydon, y es que la verdadera presa de Emboar era Combusken.

Rápidamente Diego liberó nuevamente a Porygon2 y le ordenó que usara su Pantalla de Luz repetidas veces sobre el cuerpo de Combusken, pero Emboar era un monstruoso rival, pues logró romper como finas láminas de vidrio todas las barreras de luz que Porygon2 alzó y finalmente embistió a Combusken con otro golpe de Fuerza Brutal que lo lanzó por los aires, estampando su cuerpo contra una de las paredes rocallosas de aquel escenario. Diego se empezó a lamentar de que sus pokémones no tuvieran la fuerza suficiente para hacerle frente a aquel adversario, y lamentablemente eso le costó la batalla a Porygon2, quien fue prácticamente sacado de combate por un poderoso Terremoto que Emboar sin demora ejecutó en el campo de batalla.

Muchas rocas empezaron a caer sobre Rhydon, Golduck y Combusken, dejándolos inmovilizados en ese momento, mientras Emboar se dirigía lentamente hacia Combusken, que estaba cubierto hasta el pecho de pesadas rocas. Flora veía llegar el final de la batalla para Combusken, pero ella no iba a dejar que la batalla acabara tan rápido aunque Combusken no pudiese mover ninguna de sus extremidades, así que le ordenó a Combusken que usara su ataque Ascuas, con toda la potencia posible, con lo que Combusken empezó a escupir medianas llamaradas de fuego desde su pico hacia su rival, pero estas no eran más que un simple viento calido para Emboar que prácticamente disfrutaba ver como Combusken trataba desesperadamente de hacerle frente en vano.

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Flora estaba decidida a usar el último aliento de Combusken en batalla, ya que por mas que esos ataques no fuesen críticos para su oponente, estaba esperando que Emboar recibiera una seria quemadura que les diera ventaja para ganar luego, y al parecer Combusken estaba decidido a hacer lo mismo, por lo que ambos no vacilaron en continua con esa estrategia, aunque no parecía ser la mas indicada. Poco a poco, las llamas fueron poniendo en ascuas el pelaje del propio Combusken, y estas fueron aumentando más y más debido a que el cuerpo entero de Combusken estaba desprendiendo un gas inflamable producto de aquella combustión, hasta que finalmente una aparatosa explosión de ejecutó sobre el cuerpo de Emboar, quemándolo por completo y haciendo que las grandes rocas que mantenían preso a Combusken se partieran en pedazos.

Carlos y Yami, se lanzaron sobre Flora, protegiéndola. Diego también se agachó a tiempo para protegerse de semejante explosión, que luego de unos momentos dejó ver lo que había ocurrido. Una gran placa de roca más había sido arrancada de una de las montañas y además también había sido despedazada por aquella detonación, dejando al descubierto un extraño mineral, reluciente como el agua y blanquecino como las perlas, por otra parte Combusken seguía encendido en llamas, entonces Flora sacó de su mochila el pokédex para ver que ataque era ese, con lo que descubrió que Combusken había aprendido a ejecutar su ataque más poderoso: la Bombarda Destellante (Flare Blitz).

Emboar se levanto ardiendo en llamas y lleno de ulceras y heridas por todo su cuerpo, y haciendo lujo de su salvaje instinto corrió rugiendo furiosamente contra Combusken y se le lanzó encima apresándolo con sus garras como si fuera una pequeña presa de caza. Combusken no tenía la fuerza suficiente para oponerse a semejante envestida, así que no pudo evitar que Emboar lo empujara ferozmente hacia atrás y finalmente lo aplastara contra aquel extraño mineral.

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Flora no paraba de pedirle a los chicos que hicieran algo con sus pokémones, pero los demás no podían dejar de mirar impresionados como Emboar, cual caníbal, se disponía a atacar a Combusken abriendo enormemente su voraz mandíbula, y en el momento más crítico, toda imagen fue cegada por una luz magnífica, brillante como el sol y fresca como la brisa del mar. Los chicos de inmediato cerraron los ojos y se cubrieron con los brazos, al igual que Emboar.

Poco a poco la luz fue desapareciendo y un gran trozo de aquel extraño mineral perdió su brillo y pasó a convertirse en simple carbón. Flora atónita vio como Combusken ya no estaba en el lugar donde Emboar lo había mantenido apresado, en ves de eso se escuchaba un fuerte graznido cercano, y unos fuertes aleteos, todos miraron en todas las direcciones y vieron como en el aire una gran ave rojiza aleteaba de un lugar a otro mientras miraba fijamente a Flora. Los chicos no podían creerlo, la única explicación era que Combusken había evolucionado, pero en algo diferente, eso definitivamente no era un Blaziken.

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CAPÍTULO 33

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CAPÍTULO 33: INTERLUDIO

Flora, Carlos, Yami y Diego caminaban apresurados en círculos, tratando de distinguir la figura de aquel pokémon volador extraño. El sol los segaba tanto a ellos como a Emboar, y su silueta a contraluz fue la estrategia perfecta para que la gran ave atacara a Emboar desde el aire, sin que este último si quiera lo notara. El cuerpo de aquella águila empezó a despedir muchos destellos fugaces, los cuales finalmente fueron a parar como proyectiles sobre el cuerpo de Emboar culminando el ataque con otra gran explosión.

Los chicos ya estaban protegidos tras las grandes rocas que habían quedado esparcidas por todo el lugar, y cuidadosamente se las ingeniaron para recoger oportunamente a sus pokémones que habían enviado al campo de batalla. Fue en ese comento cuando aquella enorme ave extraña se lanzó en picada hacia Emboar, que por su parte solo pudo levantar uno de sus brazos como gesto de defensa, pero él ya estaba demasiado débil, así que con un demoledor Picotazo, la veloz ave sacó a Emboar de batalla, haciéndolo dar giros rápidos en el aire como un trompo y finalmente debilitándolo por completo.

Los cuatro muchachos estaban un poco asustados e indecisos de acercarse o no hacia aquel nuevo pokémon, que yacía parado sobre sus dos patas traseras, acicalándose con su corto pico las plumas de abajo de las alas y manteniendo su mirada dirigida hacia Flora. La llama azul de los hombros de Emboar se habían apagado, lo más probable era que aquel pokémon estuviera muerto, pero aunque era un cuadro triste, todos comprendía que si no hubiese sido él hubieran sido ellos, por lo que ese aspecto pasó a segundo plano y continuaron concentrados en cuál era ese nuevo pokémon, que en ese momento ya podía ser perfectamente observado con detalles por los muchachos.

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Flora aún mantenía su pokédex en las manos, así que intentó averiguar si había información al respecto, de inmediato el artefacto reprodujo una grabación: «Burnagle: el águila de fuego, forma evolucionada de Combusken mediante un proceso no muy claro aún, es un especie pokémon poco estudiada, pero se sabe que es dos veces más pesada que Blaziken y debido a que no posee alas verdaderas, no es capaz de volar por mucho tiempo, mucho menos si lleva peso excedente consigo. Es capas de crear fuertes corrientes de aire con sus alas, y de resistir temperaturas superiores que Blaziken, por lo que no se descarta que pueda aprender técnicas de aire y fuego nuevas»

Con todo ello Flora quedó maravillada, y una gran sonrisa se dibujó en su rostro como si viera ante ella un enorme regalo de navidad. Convencida de que aquel nuevo pokémon si era su Combusken evolucionado, corrió hacia él sin titubear y se lanzó abrazando su largo cuello, dejando descansar su cabeza sobre su calido plumaje anaranjado. Carlos y Diego también estaban contentos por ella, de no haber sido por ese misterioso acontecimiento quizá no hubiesen salido tan airosos de ese encuentro, pero Yami, que toda la vida se había dedicado a hacer de su Blaziken el mejor pokémon en su especie, tratando de avanzar sobre los demás entrenadores de fuego y soñando con convertirse en un entrenador único, recordó la batalla contra Rafael y después de escuchar todos esos datos comparativos entre el nuevo pokémon de Flora y un Blaziken común, no podía aguantarlo, estaba celoso, aunque con su sobria actuación se aseguró de que nadie se diera cuenta, ni sospechara si quiera de sus negativos sentimientos.


Los cuatro muchachos decidieron volver por el camino que los había llevado hasta ahí para así buscar a los otros tres integrantes del equipo que faltaban. Mientras recorrieron los largos caminos, hablaron y especularon sobre que era aquel mineral reluciente que encontraron bajo las capas rocallosas más superficiales de las montañas, de inmediato Diego especuló sobre su efecto, era lo más lógico pensar que ese mineral había sido uno de los principales causantes de la nueva evolución de Combusken, además todos notaron como después de que ocurriera la evolución, gran parte de aquel mineral perdió su brillo y color literalmente carbonizándose. Carlos con un poco de temor, aprovechando la oportunidad había tomado un poco de aquel mineral, lo había envuelto muy bien en una de sus prendas de vestir y lo había metido en su mochila.

Ya era de tarde, y los cuatro jóvenes sentían mucha hambre, por lo que se subieron una vez más en una de las rocas que estaban a los pies de las grandes montañas y ahí se acomodaron para poder comer un poco. Durante el pequeño refrigerio, los jóvenes cayeron en una gran preocupación al ver que la comida que los Ditto les habían proporcionado no les dudaría para mucho tiempo más ahí, además sus pokémones también tendrían que comer de ella, ya que el terreno era muy estéril, y difícilmente ellos o sus pokémones conseguirían buenas raciones de comida de las pocas plantas desérticas o de la escasa hierba del lugar. También en esa última batalla, los chicos se habían dado cuenta de que sus pokémones de agua no estaban lo suficientemente preparados para pelear en ese terreno, por lo que seguir su búsqueda en aquella área rocosa sería más difícil de lo que creían. Por todo eso los chicos estaban de acuerdo en que debían salir de ese lugar cuanto antes, y si era necesario, regresar más adelante estando mejor preparados.

Flora, Yami, Diego y Carlos habían seguido caminando entre unas cuantas montañas más, y cuando menos se lo imaginaron empezaron a percibir por encima de las altas montañas que el sol ya se estaba ocultando. Todos estaban ya muy cansados, y preocupados por Claudia, Runtor y Renzo que aún no aparecían, pero aprovechando un pequeño hoyo parecido a una cueva escarbado en las paredes rocosas decidieron quedarse a acampar en ese punto hasta el día siguiente. Flora sin darle más vueltas al asunto, desplegó su bolsa de dormir y se metió en ella, luego le siguió Diego. Carlos y Yami estaban también muy cansados, pero aún había un poco de luz, así que antes de echarse a dormir, recolectaron todas las ramas secas que pudieron y las llevaron hasta donde estaba Diego y Flora descansando. Una vez ahí, ambos acomodaron las ramas y encendieron el fuego, la noche estaba a punto de llegar pero ambos jóvenes antes de echarse a dormir, no pudieron evitar sentarse frente al fuego a conversar, al fin y al cabo ambos eran del mismo país y no habían compartido muchas cosas juntos hasta ese momento.

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—Así que querías ir a la Liga Intecontinental sano y salvo, eh —inició Carlos la conversación con un poco de humor y una mirada amigable.
—Vamos, creo que eso era lo que queríamos todos, pero ya lo vez, las cosas nunca salen como uno se lo imagina —respondió Yami, encogido de piernas y sin dejar de mirar la fogata.
—Si, me proyectaba a como sería todo si ganara, si perdiera, si empatara, si me descalificaran, si no pudiera asistir a alguna batalla por llegar tarde, o cosas parecidas, aunque todo en la misma ciudad de la liga, pero este es un pequeño estigma que llevo conmigo —habló abiertamente Carlos, sin dejar de observar a Yami con una sonrisa dibujada en el rostro todo el tiempo—, siempre que visualizo mucho las cosas que me pasaran o supongo cual será mi futuro, al final terminan pasando cosas completamente diferentes de las que creía que ocurrirían.
—Entonces, ¡ya está!, prácticamente eres tú el que nos ha hecho caer en esta isla con tus deseos tan fuertes, jaja —dijo Yami sonriendo por fin a los comentarios de Carlos.
—Jajaja, si, tienes razón, pero no sé, también siempre he creído que las cosas pasan por algo en especial, no son sólo casualidad, supongo que así es como debió ser todo.
—Si, así que supongo que yo debo de entrenar más, supongo que Rafael es el mejor entrenador de fuego aquí y supongo que Flora a pesar de ser tan mal humorada y quisquillosa todo el tiempo merecía tener un pokémon raro —respondió Yami, mostrándose nuevamente serio y fijando su mirada en la fogata otra vez.
—¿Ocurre algo?, Rafael es muy competitivo, te lo digo yo que soy su amigo, y Flora parece ser un poco problemática con todos, pero no deberías sentirte mal contigo mismo por ellos —sugirió Carlos poniéndose serio, pero tratando de ayudar a Yami a abrirse con sus problemas.
—Ya va, gracias por querer ser bueno conmigo, pero no creo que lo entiendas, tú también pareces ser como ellos, tienes buenos pokémones y nunca te has equivocado en las batallas, tú fuiste el que se dio cuenta de que los pokémones acuáticos estaban en desventaja aquí, debe ser fácil dar consejos si nunca has sentido como es ser un perdedor.

Carlos se sintió impactado por esas últimas palabras, no creyó que él estuviera dando esa impresión de ser un tipo ejemplar a los demás, ni que todos esos problemas estuvieran pasando por la cabeza de Yami, quien después de decir eso último se metió en su bolsa de dormir sin decir nada más. Entonces Carlos se paró, apagó la fogata y se metió también en su bolsa, pero antes de sentar la cabeza mirando a Yami dijo: «quizá creas que no puedo entenderte como tú quisieras, pero puedo intentarlo si necesitas que alguien te escuche»



Había pasado ya varias horas y todos dormían placidamente cuando entre la oscuridad de la noche dos personas se acercaron al pequeño campamento que Flora, Carlos, Yami y Diego habían montado por esa noche.

—Son ellos, los hemos encontrado —dijo una voz masculina a la luz de la fogata—, hay que tener cuidado con no despertarlos.
—Lo mejor será que lo hagamos ahora, no hay tiempo que perder —contestó otro sujeto.

Flora con todo esos cuchicheos no pudo evitar despertarse, y dado que estaba echada de lado, dándole la espalda a los dos hombres, vio solo sus sombras sobre la pared recosa que tenía en frente. Entonces, «¡ahhhhh!», gritó despavoridamente Flora, despertando a los demás chicos, con lo que los intrusos retrocedieron desconcertados mientras decían «espera, espera». Flora sin pensarlo liberó a Umbreon que de inmediato emitió un profundo chirrido, dejando completamente aturdidos a aquellos extraños, que no tuvieron más opción que salir corriendo, pero Flora no los dejó pues hizo que Umbreon saltara lo más cerca posible a ellos y con un golpe de cola hizo que cada uno tropezara y cayera. Todo eso le dio tiempo a Carlos y a Diego de encender la fogata para poder ver exactamente que era lo que pasaba, la gran sorpresa fue cuando todos vieron que esas extrañas voces eran las de Runtor y Renzo, que yacían uno sobre otro tirados en el suelo, y tres pasos más lejos, estaba Claudia parada y un poco temerosa.

—¡Ay!, pero por qué no avisan —recriminó duramente Flora al ver todo el escenario y a Claudia parada.
—Lo sentimos, no queríamos despertar a nadie y Claudia se atrasó un poco para cuidar que nadie más estuviera cerca.
—Pero esa es la idea más tonta que he escuchado, si nosotros los estábamos buscando, saber que llegan es una buena noticia —continuó Flora sin calmar su ánimo.
—Si, pero pensábamos que quizá estarían muy cansados, y despertarlos en medio de la oscuridad de la noche no hubiese sido lo mejor —respondió Claudia.
—Ah si, mira tú, que gentil eres con nosotros por dejarnos dormir, con gritar “¡hey!, espera, somos nosotros, Renzo, Runtor y la amable Claudia” hubiese bastado —insistió Flora, dejando a Claudia un poco dolida por sus ironías.
—Pero lo mejor es no gritar ahora —intervino Runtor.
—Si pues, pero esto lo provocan ustedes, ¿no ven que ya estoy gritando? —dijo exasperadamente Flora.
—Lo que pasa es que estamos en peligro, debemos salir de acá cuanto antes —respondió rápidamente Runtor, hablando bajo y entre dientes, mientras apretaba firmemente la muñeca de Flora como si le pidiera un poco de moderación al hablar— y apaguen esa fogata ahora mismo.

Ante esto Flora lo miró fijamente y de malas ganas dejó de hablar antes de jalar fuertemente la mano de Runtor con su muñeca, para hacer que este la suelte. Todos se miraron consternados, una seria conversación se disponía a empezar cuando Carlos se acercó emocionadamente y advirtió al resto del grupo: «Yami, Yami no está»
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CAPÍTULO 34

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CAPÍTULO 34: RESOLUCIÓN (1ra Parte)

En la penumbra de la noche un muchacho alto y delgado caminaba rápido pero silenciosamente. Su respiración era profunda y jadeante, signo de que ya había estado merodeando entre las rocas y montañas desde hace buen rato al mismo ritmo. Los caminos eran largos y confusos, y apenas éste giraba o se dividía en dos o tres más, el joven sin siquiera parpadear tomaba al azar cualquiera de ellos. El caminante de cuando en cuando volteaba con inquietud, como si tuviese delirios de persecución que lo hicieran pensar que alguien lo seguía hasta que, cuando se sintió muy internado en aquel lugar y perdido entre aquellas enormes montañas, sacó una pokébola de su bolsillo, la puso sobre una amplia lámina de piedra y tomando con sus dos manos un contundente trozo de roca del tamaño de una jarra de cerveza, golpeó de lleno la pokébola una y otra vez, hasta que un ruido eléctrico parecido a un “cloc” se escuchó, la bisagra del artefacto se desarticuló, el botón del seguro se hundió dejando un oscuro vacío en su lugar, y las valvas de color blanco y rojo se quebraron en múltiples lugares, produciendo pequeños cortocircuitos apenas visibles.

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Yami soltó la piedra, retrocedió un paso, y se alejó corriendo, frustrado y lloroso por lo que había hecho, pero él se había mentalizado que ese había sido un sacrificio por mejorar y ser más fuerte. Llevaba en su mochila dos pokébolas vacías que había sacado sin permiso de la mochila de Carlos antes de dejar el campamento; tenía la idea de encontrar en esa misteriosa isla nuevas y raras especies pokémon, pues su sistema de creencias era este: si en esa isla encontraron un desconocido mineral que hizo evolucionar al Combusken de Flora en una espacie pokémon completamente desconocida para ellos y muy rara para el pokédex, entonces por ahí debía de haber más pokémones como ese, o quizá otros mucho más poderosos, y esa idea era reforzada por el hecho de que casualmente en ese lugar se habían encontrado con un Emboar azul, un pokémon brillante muy raro en todo el mundo, y que además era más grande, mas fuerte, más resistente y mucho más rápido que un Emboar normal, así que estaba dispuesto a capturar un poderoso y raro pokémon de ahí mismo, pero lamentablemente Yami llevaba su equipo pokémon lleno, con seis pokémones en su lista, y sin poder comunicarse con los Centros Pokémon de la civilización, así que en ese momento de depresión, incomprensión y rabia, decidió deshacerse del pokémon que más problemas pensó que le había traído, la pokébola que había destruido era la de Blaziken.

El pokénavegador de Yami ya casi no tenía batería, pero de todos modos pudo saber que había cumplido su cometido cuando vio que en la lista de su equipo pokémon nuevamente el primer bloque había quedado en blanco, y en el encabezado el artefacto marcada “5 de 6 pokémones”, pero aún le faltaba cumplir con la parte más complicada de su plan, debía encontrar un pokémon raro más para capturarlo, y para eso tenía en mente recorrer la mayor cantidad de caminos esa misma noche, por lo que empezó nuevamente su incursión corriendo sin parar a lo largo de los largos corredores de roca y tierra, la angustia invadía sus pensamientos, se sentía cada vez más perdido en aquel lugar y no podía dejar de pensar en lo que había hecho hasta que no pudo más y se detuvo en medio de un escenario lleno de rocas destrozadas, se arrodilló lentamente, y como un niño inmaduro y arrepentido de haber tomado una mala decisión se apoyó sobre el suelo con las dos manos, dejó caer su cabeza y empezó lagrimar un poco y a sollozar mientras se repetía a si mismo «¿por qué lo hice?».

Yami le daba vueltas y más vueltas al asunto, cuando pensaba en como Flora había recibido un “regalo que no merecía” y como Rafael lo hizo sentirse humillado, en parte su cólera era la que le daba valor para seguir con su plan, pero no podía dejar de pensar tampoco en que lo que había hecho no había sido del todo correcto, pero todas esas cuestiones fueron dejadas de lado cuando algo llamó su atención al moverse a unos cuatro metros de donde él estaba. Yami no se equivocó y reconoció el lugar de inmediato, ahí habían peleado contra el Emboar azul, y aquello que sintió moverse era el cuerpo, imponente pero moribundo de ese mismo Emboar, que aún se retorcía de dolor, gruñendo con sonidos nasales muy despacio; entonces Yami y Emboar cruzaron miradas, y en ese momento Yami lo decidió. Había recorrido muchos caminos y no había visto ni un solo pokémon en ninguna parte, Emboar parecía ser el pokémon perfecto para su cometido, ya que era mucho más poderoso que un pokémon común y era una especie rara, pero no había duda de que estaba sufriendo sus últimos minutos de vida, y aunque lo capturase, quizá no sobreviviría al proceso de domesticación, y Yami no había llevado ninguna poción reanimadora a ese viaje, por eso no dudó en sacar uno de los aerosoles de superpoción que llevaba en su mochila para rociar con unos cuantos disparos el medicamento en sus heridas y dentro del hocico del gran cerdo, que se encontraba entonces medio abierta.

Después de eso, Yami pudo ver como Emboar empezaba a recobrar el movimiento, las llamas de sus hombros empezaban a encenderse y sus gruñidos ya eran más fuertes, pero no se imaginó que de un momento a otro éste elevaría la cabeza hacia el cielo como una foca y rugiría bestialmente «¡Eooooohhhhrrrrr!» hacia el cielo, momento que le pareció a Yami el más adecuado para capturarlo. El decidido adolescente se quitó la mochila de la espalda y la abrió en busca de una de las pokébolas que le había sustraído a Carlos, pero a lo lejos, otro monstruoso gruñido se escuchó desde los cielos, Emboar se paro en sus cuatro patas y volvió a rugir como una verdadera bestia. Yami empezó a sentir un poco de temor al ver a ese inmenso pokémon bien plantado a sólo dos pasos de él así que tomó bien la mochila y empezó a retroceder lentamente. Nuevamente se oyó un rugido aéreo, algo como «¡Zaaah-aaaah-aarr!», pero esta vez más cerca, y Yami ahora se disponía a liberar a uno de sus pokémones para reducir nuevamente a Emboar, pero este último lo miró profundamente con ojos de odio. Yami pensó que Emboar lo atacaría, por lo que nerviosamente dio un paso más atrás, tropezando a causa del nerviosismo. Emboar no quería nada con él, así que de inmediato se dio la vuelta, y trató de salir corriendo en cuatro patas de ahí, pero el incógnito pokémon productor de aquellos fieros rugidos aéreos lo encontró primero y de un solo Ataque Volador (Fly) derribó nuevamente a Emboar al suelo.

Esa veloz maniobra aérea no impidió que Yami se diera cuenta de inmediato de que pokémon se trataba. Un Charizard había empezado a atacar a Emboar, y este último estaba completamente dispuesto a aceptar el desafío, aunque estuviera al borde de la muerte y Charizard por atributos tuviese una notable ventaja en esa pelea. Yami no lo dudó y libero a uno de sus pokémones, a Feraligatr, él estaba decidido a capturar a Emboar, y no permitiría que ese Charizard lo asesinara, por lo que el mismo se decidió a pelear contra Charizard para defender a Emboar.

Yami eufóricamente le ordenó a Feraligatr que atacara con la Hidrobomba, así que éste hizo que del suelo saltara un voluminoso chorro de agua en dirección a Charizard, pero después, no siguió brotando agua del suelo más, sólo se podía ver como el suelo se encharcaba tenuemente, Yami se acordó de inmediato de que en la batalla anterior, descubrieron que en ese terreno los ataques de agua eran saboteados por el clima de la zona. Charizard volvió a atacar, arremetiendo esta vez contra Feraligatr desde el aire, quien resistió el poderoso impacto, pero había quedado sin técnicas especiales a las cuales recurrir.

Feraligatr corrió con agilidad hacia Charizard haciendo lo imposible por aumentar velocidad. Por su parte, Charizard aprovechó el ver acercase a Feraligatr desde lejos y empezó a escupir bolas de fuego desde el aire como si fuera un clásico dragón medievales. Feraligatr hacía lo posible por evitar aquellos proyectiles y llegar a salvo hasta Charizard, hasta que en el momento más oportuno, saltó con todas sus fuerzas descendiendo su enorme mandíbula todo lo que sus potentes músculos le permitían y dejando ver sus profundas fauces, alistándose para aplastar el cuello de Charizard entre ellas con un diabólico mordisco Triturador, pero Charizard se elevó en el aire y Feraligatr en vez de su cuello, llegó a alcanzar una de sus patas. Charizard rugió de dolor y para quitarse a Feraligatr de encima quiso dar un giro de vuelta al suelo, pero este no fue efectivo, ya que Feraligatr pesaba demasiado y de ese modo se le volvió imposible a Charizard ejecutar su Lanzamiento Sísmico en contra de él, por lo que sólo inclinó su cuello y teniendo de frente a Feraligatr, lo atacó de frente vertiendo sobre él un mar de llamas fuliginosas, que rápidamente quemaron la escamosa piel de Feraligatr, obligando a soltarse del dolor que le producía.

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El enorme lagarto calló a tierra firme revolcándose de dolor y gimiendo descontroladamente, Yami se le acercó diciendo «espera, espera, yo acá tengo un aerosol de antiquemaduras», pero Charizard no esperaría por lo que pronto, a lo lejos se le vio venir nuevamente en picada haciendo anuncio de un nuevo ataque aéreo. Yami se percató de ello y retrocedió para evitar ser lastimado, Feraligatr se paro en posición de guardia, atento a lo que vendría, mientras preparaba con su garra derecha un ataque directo, pero Charizard no llegó a encontrarse con Feraligatr, pues en su trayecto fue interceptado antes por Emboar que de la nada le saltó ferozmente, atacando a Charizard con un golpe seco de su Brazo Martillo. Charizard de nuevo, respondió al ataque, pero esta vez dando giros veloces y ascendiendo, mientras sus alas se abrían ampliamente describiendo un movimiento de hélice, cortando el aire y haciendo ruidos agudos como si fueran cuchillas, ese ataque inconfundiblemente era el Tajo Aéreo (Air Slash), y Yami sabía que si Emboar lo recibía de frente, sería aniquilador y lamentablemente así lo fue.

Emboar recibió ese ataque de sorpresa, y los giros que describió Charizard fueron tantos, que en gigante cerdo recibió profundes cortes con las alas de su enemigo más de una vez. Emboar calló como peso muerto sobre la tierra, levantando polvo y quedando completamente inmóvil. Charizard no contento con eso, dio un giro de vuelta entera en el aire y regreso hacia la tierra, bañando el lugar con sus infernales llamas.

Yami sabía que era imposible que Emboar hubiese sobrevivido a esa combinación de ataques, y efectivamente así fue, cuando las llamas se disiparon, se pudo ver el cuerpo completamente inmóvil y carbonizado del pobre Emboar. Yami había fracasado en sus planes, pero en ese momento había algo más importante en que preocuparse, Charizard había empezado a avanzar hacia Feraligatr una vez más.

Charizard inició su ataque lanzando directamente una densa lluvia de llamas mientras se acercaba caminando lentamente hacia Feraligatr, Yami le ordenó a su pokémon que retrocediera al ritmo de Charizard mientras pensaba en su próxima estrategia, pero la batalla se puso aún más intensa cuando Feraligatr empezó a ser acorralado contra la pared sin que Yami lo advirtiera.

Finalmente, el entrenador hizo su siguiente movimiento: liberó también a Rhydon en el campo de batalla, pero lo hizo del otro lado del campo. Rhydon, haciendo uso de sus cualidades naturales, a base de puñetazos empezó a despedazar los grandes bloques de piedra que estaban esparcidos por todos sitios, para luego tomarlos con sus fuertes brazos y lanzar esas rocas contra Charizard, luego de unos cuantos intentos, una llegó a impactar de lleno al pokémon rival. Charizard emitió un fuerte rugido de dolor, pero no dejó que eso lo derrotara, así que abrió sus alas y alzó el vuelo muy, muy alto, hasta que se perdió de la vista de todos. Yami dio un par de pasos sin dejar de mirar al cielo, buscando a Charizard en la oscuridad de la noche, pronto, se empezó a vislumbrar nuevamente la llama de su cola, y sin dejarle más tiempo a Yami de hacer algún movimiento de defensa, Charizar estampo potentemente sus gruesas y rechonchas patas traseras sobre el suelo firme, produciendo finalmente un magnificente y estruendoso Terremoto.

Yami no podía creerlo, con ese ataque de Charizard sus dos pokémones en batalla, Rhydon y Feraligatr, habían caído también completamente debilitados, pensó que le había llegado su fin, pero no podía rendirse aún, era una situación desesperada así que tomó medidas desesperadas. Raichu también estaba completamente debilitado, por lo que sólo le quedaba un pokémon en el bolsillo, y fue al que envió a continuación: Venusaur.

Liberado en el campo de batalla, el enorme reptil gemía fuertemente mientras contoneaba su frondoso juego de hojas y pétalos del lomo. Charizard no tardó en abrir fuego directo contra Venusaur desde el aire, pero Yami oportunamente le ordenó a su pokémon: «Venusaur, ¡usa de barrera de Protección!», con lo que de inmediato Venusaur, creó una barrera brillante que lo encerró en un campo protector por todos lados, sorteando toda clase de daño que aquel ataque directo de Charizard pudiese causarle. Yami seguía pensando que haría a continuación, pero no se le ocurría nada realmente bueno, mientras tanto Charizard se acercaba más y mas, aleteando calmadamente sus alas y prácticamente flotando en el aire, mientras no dejaba de rosear a Venusaur con sus llamaradas, mientras que este último hacia lo imposible por mantener las barreras protectoras activadas.

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Venusaur no podría soportarlo más tiempo, sus barreras protectoras habían empezado a parpadear, desaparecían y volvían a aparecer de forma intermitente, Venusaur estaba perdiendo el control, y la situación empeoró, cuando unas cuantas lenguas de fuego empezaron a filtrarse en esos cortos periodos de desactivación, y ya estaban empezando a afectar a Venusaur, pues algunas de sus hojas y pétalos ya estaban chamuscados por aquellas pequeñas lenguas de fuego. Yami se estaba preparando para hacer que Venusaur quitase su barrera cuando Charizard estuviese lo más cerca posible, y luego hacer que éste envistiera a su rival con todas sus fuerzas restantes. No podía hacer nada más en su defensa.

El momento se acercaba más y más, Charizard estaba a punto de tocar el suelo, estaba sólo a dos metros de Venusaur, faltaba poco y Yami cerró los ojos. En señal de fe y devoción, rezó por que todo saliera bien y cuando se dispuso a ordenar el ataque, un veloz despliegue de bengalas surcaron los cielos y fueron a impregnarse en el cuerpo de Charizard, produciendo inmediatamente después una enorme explosión.

Un fortísimo “¡Booooomm!” se escuchó en el campo de batalla y Yami corrió a ocultarse detrás de las rocas más cercanas, para ver después lo ocurrido. La gran ave de fuego de Flora, Burnagle había llegado y había frenado provechosamente el ataque de Charizard, quien ahora volaba en círculos y a gran altura en aquel rojizo cielo crepuscular. Venusaur por otro lado, yacía tirado y con pocas energías a seis metros de la imponente ave. Sin hacerse de esperar más llegaron los refuerzos: Diego, Claudia y Renzo llegaron a bordo del enorme Porygon2, mientras que Runtor y Flora llegaron cada uno sobre el lomo de su propio Umbreon.

Yami se sintió avergonzado por todo el episodio, no podía afrontar todo eso, y quedarse a ver como Flora y su Burnagle salvaban una vez mas el día, sería insoportable para él, así que recogió a Venusaur y salió corriendo, pero Runtor rápidamente le cerró el paso diciéndole:

—Oye, oye, espera, ¿a donde demonios crees que vas?, tenemos que estar juntos.
—Disculpa, pero me tengo que ir —fue lo único que Yami atinó a responderle, mientras rodeaba a Runtor para seguir adelante.
—No, no, no, de eso nada, tenemos que quedarnos juntos, no te dejaré pasar. —insistió Runtor, volviendo a cerrarle el paso montado en su Umbreon.
—Por favor, ¡déjame en paz! —exclamó Yami perdiendo la paciencia y pasando por el lado de Runtor para seguir su camino.
—Espera. —le terqueó Runtor sujetando fuertemente con sus dos manos a Yami por la muñeca y el antebrazo.

Yami no lo soportó más, y con un rostro de cólera empujó bruscamente a Runtor con todas sus fuerzas haciéndolo caer del lomo de Umbreon al suelo, y con ese mismo rostro de enfado concluyó la discusión diciéndole:

—Es que tú no entiendes, debo ir a salvar a Blaziken —y después observó rápidamente a cada uno de sus compañeros y señalándolos a uno por uno continuó hasta señalar finalmente a Flora, a la que se quedo mirando y señalando más tiempo—, ni tú, ni ninguno de ustedes jamás lo entendería.

Fue la primera vez que Flora no hizo nada por refutar a alguien, ella sólo desmontó a su Umbreon y sin siquiera mirar a Yami alejarse caminó hacia su Burnagle. Al parecer ella tomaría ahora las riendas de esa batalla y Yami iría a tratar de encontrar la pokébola arruinada de su Blaziken.

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CAPÍTULO 35

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CAPÍTULO 35: RESOLUCIÓN (2da Parte)

Diego, Flora, Renzo y Runtor se estaban encargando de Charizard comandando a Swampert, Burnagle, Tyranitar y Ampharos respectivamente.

Swampert y Tyranitar empezaron, lanzando rocas hacia el aire lo más rápido posible, mientras que Ampharos no hacía más que malabares para esquivar cada una de esas rocas cuando caían de vuelta a la tierra. Como era de esperarse nada de eso fue efectivo, ya que Charizard remontaba el vuelo más y más alto cada vez que los dos pokémones de tierra lograban lanzar las rocas con más fuerza. Luego Ampharos probó ejecutando su impactrueno (Thunder Shock) contra Charizard, pero él era muy rápido y los movimientos de Ampharos muy lentos, por lo que el rayo eléctrico se contoneaba de un lado a otro, pero no lograba alcanzar a Charizard, quien seguía volando en círculos. Al ver eso Runtor se dispuso a cambiar de táctica y escogió un ataque eléctrico más rápido y que no dependiera de los movimientos de Ampharos para ser proyectado y dirigido, por lo que le ordenó que disparara contra Charizard con su electrobola. De inmediato Ampharos agachó la cabeza y empezó a disparar pequeñas bolas de energía electromagnética con su larga y delgada cola, pero aún así no fueron de gran ayuda, pues luego de que Charizard se elevará unos diez metros en el aire, Runtor descubrió que las electrobolas, aunque eran rápidas, no eran tan potentes, pues sólo tenían un alcance de seis metros de distancia, más allá de esa medida se desintegraban y desparecían.

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Después de esto Flora se acercó a de Runtor y levantando uno de sus brazos le hizo una seña como diciéndole “basta, ahora me toca”, y efectivamente, era el turno de Burnagle, el cual saltó ágilmente en la dirección de Charizard y de inmediato empezó a volar a su alrededor a la velocidad más rápida que sus brazos le permitían. El águila intentaba arañar con sus garras las alas de Charizard, pero él no se dejaba alcanzar. En poco tiempo ambos pokémones voladores se encontraron en una cacería aérea difícil de seguir por los muchachos. Ambos pokémones subían y bajaba, revoloteaban en el aire y giraban en el mismo sentido tratando de posicionarse uno en el lomo del otro, pero era en vano, hasta que finalmente Burnagle logró atacar directamente a Charizard, nuevamente con su bombarda destellante (Flare Blitz), la cual rápidamente hizo explosión sobre el cuerpo de Charizard, dándole a Burnagle muy poco tiempo para alejarse. Charizard resistió la explosión, pero Burnagle quedó aturdida a pesar de ser su propio ataque, así que Charizard aprovechó su confusión y la apresó con sus cortos pero fuertes brazos, precipitándose luego a toda velocidad hacia tierra firme. Burnagle recuperó los sentidos pero fue muy tarde, pues cuando se disponía a forcejear para liberarse, Charizard ya la había soltado a solo medio metro del suelo, estrellándola contra el mismo, era evidente para todos que ese Charizard había atacado a Burnagle con la técnica lanzamiento sísmico (Seismic Toss) y el águila ahora difícilmente podría retomar el vuelo.

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Flora tenía un frasco de superpoción en las manos y estaba dispuesta a recuperar a Burnagle, pero las enormes rocas que Swampert y Tyranitar habían empezado a lanzar nuevamente la hicieron retroceder. Charizard había descendido peligrosamente cerca de los dos pokémones terrestres y sus entrenadores no estaban dispuestos a perder esa oportunidad, por lo que sus monstruos lanzaron directamente dos enormes rocas hacia el enemigo con todas sus fuerzas, pero ambas fueron ejemplarmente esquivadas por Charizard, el cual había vuelto a elevarse en el aire. Tyranitar no desistió y tomó otra gran roca para lanzarla hacia el aire, mientras que Ampharos volvió a lanzar sus rápidas electrobolas, pero Charizard se escapaba de todos esos ataques fácilmente. Flora comprendió entonces que si quería vencerlo, debía evitar que se escapara, por lo que le dio las indicaciones de Burnagle de que debía volar a gran velocidad para lograr alcanzar a Charizard en pleno vuelo, inmovilizarlo con sus garras y así permitir que los demás le dieran con sus ataques.

Burnagle sin perder tiempo partió velozmente al encuentro de Charizard, quien trató de alejarla con sus escupitajos de fuego, pero Burnagle lograba esquivarlos volando al rededor de su rival hasta que logró apresarlo por los hombros, tratando de inmovilizarlo para que fuese blanco fácil de Ampharos, éste último había estado cargando su energía eléctrica en espera de ese momento, por lo que al ver el suceso disparó con toda su potencia una gran electrobola, pero Charizard esperó el último momento (en el que Burnagle relajó sus patas) para jalar y aletear vigorosamente, logrando liberarse de Burnagle y del certero disparo de Ampharos. En su lugar, la electrobola electrocutó a Burnagle, que sin más remedio calló desplomada desde una gran altura hacia el suelo.

Ampharos enloqueció y empezó a lanzar múltiples electrobolas, pero con forme su carga eléctrica reforzada se iba gastando, las electroesferas iban desintegrándose a menor distancia, hasta que finalmente dejó de lanzarlas a causa del gran agotamiento provocado. Swampert y Tyranitar golpearon fuertemente una de las montañas para intentar atacar con una avalancha en cuanto Charizard se posó sobre las grandes rocas de dicha montaña, pero las reacciones del enemigo eran muy buenas, así que simplemente volvió a retomar el vuelo y fácilmente evadió aquel ataque.

Sin más ánimos, Charizard se detuvo un momento suspendido en el aire a observar a sus oponente; al ver a Ampharos completamente cansado y a Swampert y Tyranitar calmos e inmóviles, en espera de un buen momento para comenzar un ataque inteligente, Charizard se aburrió de aquella batalla dejando el lugar y partiendo en la dirección que Yami había seguido anteriormente. Los muchachos estaban confundidos, la batalla no podía haber acabado tan rápido, sobretodo cuando el enemigo había parecido ser muy aguerrido. Flora en ese momento se encontraba sentada en el suelo curando las heridas de Burnagle, temblorosa y nerviosa, ella le dijo a los demás chicos que la dejaran y que vayan a buscar a Yami, ya que podría estar en peligro sobre todo en ese momento que Charizard había retomado su camino en la misma dirección que la de él, pero los chicos se negaron, le dijeron que la esperarían hasta que ella este lista para seguir el camino todos juntos.



Yami iba desesperadamente de un lugar a otro, pero era en vano, pues no encontraba ningún rastro de la pokébola rota. De pronto empezó a escuchar sonidos, eran de alguien más que se iba acercando a él cada vez más y más. No tuvo que pasar mucho tiempo para que él descubriera que esa persona era Carlos, quien le explicó que junto a los demás muchachos lo habían estado buscando. Yami asintió con la cabeza y le contó que él ya había visto a Flora, Claudia, Runtor, Renzo y Diego hace poco tiempo, pero que los había vuelto a dejar atrás porque debía encontrar una de sus pokébolas, la cual estaba perdida en algún lugar cerca de ahí. A Carlos le pareció extraño que Yami hubiese olvidado una de sus pokébolas, pero recordó que él la había estado pasando muy mal con el tema de Burnagle y Flora, así que gentilmente se ofreció a ayudarlo a encontrar su pokébola antes de volver con el resto del grupo.

La madrugada ya estaba avanzada, y el cielo estaba empezando a aclararse un poco, lo que fue beneficioso para ellos, pues así era más fácil observar todo el lugar sin tener que alumbrar el camino con la pequeña linterna del pokéreloj de Yami. Los dos muchachos estuvieron buscando por media hora la pokébola, y para entonces a Carlos le pareció prudente decirle ya lo que Runtor, Claudia y Renzo habían descubierto mientras estuvieron separados del resto del grupo el día anterior. Carlos le dijo que sus tres compañeros durante su viaje se perdieron en ese gran laberinto montañés y descubrieron que uno de los sujetos que hizo explotar el avión estaba en esa misma zona de la isla buscando los EXtra aros. Yami se quedó quieto, pensativo e impactado, pero después de unos segundos, sacudió la cabeza y le dijo a Carlos que seguiría buscando su pokébola sin importar cuanto tiempo le tomase. Carlos no quiso contradecirlo, pero sólo le dijo a manera de recordatorio: «de acuerdo, yo te ayudaré, pero no hay que olvidar que en cuanto amanezca, ese sujeto, que podría ser Mefian, probablemente seguirá buscando los aros también». A Yami le preocupaba mucho todo eso, pero no quería dar su brazo a torcer así que siguió caminando, aunque a un ritmo mucho más apresurado.

Recorrieron dos corredores más y Yami no pudo evitar ver la figura de un pokémon cuadrúpedo correr entre las rocas más alejadas, así que detuvo su impetuosa búsqueda y preguntó:

—¿Sentiste eso?
—No, ¿qué cosa? —respondió Carlos quedándose inmóvil también.
—Sé que oí y vi algo por ahí —le explicó Yami a Carlos señalando con la mano el lugar donde le pareció ver al escurridizo pokémon, mientras se agachaba un poco y caminaba de puntillas hacia ese lugar en espera de descubrir que fue lo que le pareció ver.

Yami fue caminando sigilosamente hasta el punto en el que el camino se volvía a dividir y a juntar con muchos más, ahí fue cuando descubrió, acorralado y casi furioso, a aquel extraño pokémon escondido, el cual resultó ser un Absol. Carlos al saberlo también, liberó a Grotle y empezó su ataque con un gran puñado de hojas navaja (Razor Leaf), las cuales Absol esquivó impecablemente dando saltos de un lugar a otro, y escalando varias rocas montañesas para evitar que aquellas hojas afiladas lo afectaran. Yami no tenía intenciones de batallar, pero para ayudar a Carlos se dispuso a liberar a uno de sus pokémones, cuando el imponente rugido de un Charizard se escuchó venir por encima de aquellas empinadas montañas y tan solo en cuestión de minutos, Carlos y Yami tuvieron a dos oponentes, uno a cada extremo: de un lado Absol, que era ágil, pero al parecer sin ánimos de luchar; por el otro lado Charizard, imponente, fuerte, también escurridizo y al parecer estaba dispuesto a vencer todo pokémon que deseara atacar de algún modo.

Carlos se asustó un poco con la presencia de Charizard, pues Grotle estaba en completa desventaja, así que corriendo el riesgo de perder por su inexperiencia, liberó en el campo a Dewgong, con las únicas intenciones de intentar mantener lejos a Charizard mediante el uso de su rayo de hielo. Pero no fue así como ocurrieron las cosas, el rayo de hielo de Dewgong sólo hizo que Charizard diera unas cuantas piruetas en el aire para evadirlo, y en menos de lo que se imaginaron, Charizard ya había logrado apresar con sus cuatro patas a Grotle, al cual lo empezó a elevar y a elevar con su vuelo, Carlos no sabía bien que se disponía a hacer Charizard, pero tan pronto como Grotle fue atrapado por éste, él le indicó a su pokémon que de protegiera con su técnica refugio.

Yami no sabía que hacer, no tenía ningún pokémon para ayudar en esa batalla y Venusaur, además de herido, era demasiado débil frente a Charizard. Mientras tanto, en el aire se veía como Charizard mordisqueaba la gruesa coraza de Grotle en un intento por hacer que éste se desenrollara, y al ver que no ocurría nada, Charizard terminó soltando libremente a Grotle desde una gran altura. Carlos no tenía idea de que hacer, cuando Absol saltó por encima de Dewgong e intentó salir corriendo de ahí. Charizard se lanzó en picada y acabó vertiendo un gran espiral de fuego al rededor de Absol y de Grotle que para entonces ya había chocado el suelo, rebotando dos veces y quedando finalmente echado de lado. Absol parecía confundido y miraba en todas las direcciones en busca de una buena forma de escapar, pero Charizard no le dio oportunidad y luego de acelerar su caída, dio un rápido giro en el aire y aterrizó estampando sus poderosas patas traseras en el rocoso suelo, provocando así un fuerte terremoto.

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El lugar temblaba y un particular sonido de agrietamiento se escuchaba en una de las grandes montañas; Carlos y Yami vieron sin equivocación alguna, que una de aquellas altas paredes de roca robusta se había empezado a agrietar con aquel movimiento telúrico provocado por Charizard. Dentro del área demarcada por un círculo de fuego, Absol yacía herido, y Grottle aún no se animaba a desenrollase. Charizard empezó a caminar lentamente hacia el caparazón de Grottle, con el largo hocico abierto y dejando ver como dentro de éste acumulaba un ardiente e infernal ataque de fuego. Carlos sin más remedio recogió desde lejos a Grotle exitosamente, lo que enfureció un poco más a Charizard cuando vio que su presa desaparecía de pronto, por ello el gran dragón de fuego volteó y empezó a dirigir sus pasos hacia el propio Carlos. Absol se había quedado quieto y Dewgong por su parte intentó atacar con un rayo de hielo dirigido directamente hacia Charizard, pero a pesar de que todos esos cristales helados se estaban acumulando en su cuerpo, el dolor que a Charizard le producía eso era casi mínimo, pues la temperatura de su cuerpo era tan elevada en ese momento, que el hielo se derretía rápidamente.

Carlos temeroso empezó a retroceder y Yami no sabía que hacer, era evidente que si Charizard se disponía a disparar aquella llamarada, Carlos y él saldrían lastimados, y no podrían escapar aunque huyeran, por otro lado era imposible para él dejar a Carlos sólo y salir él solo huyendo para salvarse de aquel destino. Mientras tanto, Charizard seguía avanzando, y ya había salido fuera del área circunscrita por la amplia barrera de fuego, por tanto, estaba ya tan solo a unos cuantos metros de Carlos y Yami.

El futuro parecía negro, pero todo cambió en un abrir y cerrar de ojos cuando una oscura figura atlética saltó de entre las rocas y montó sobre el lomo de Charizard jalando fuertemente de sus dos largos cuernos. Charizard enloqueció y de inmediato en signo de furia expelió esas letales lenguas de fuego de calidad volcánica, lo cual el irreconocible salvador anónimo aprovechó para incendiar a Absol al hacer que Charizard girara la cabeza y doblara un poco el cuello valiéndose de la fuerza (y del control que le proporcionaba el haber cogido firmemente los cuernos de Charizard).

Luego de que Charizard diera media vuelta de forma involuntaria, los muchachos distinguieron que pasaba, era un Blaziken, y Yami reconoció de inmediato que era el suyo, era el Blaziken que tanto había estado buscando, y al saberlo, de forma casi automática una gran sonrisa se dibujó al fin a en su rostro; además, los había salvado al montarse valientemente sobre la espalda de Charizard.

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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Ðrake »

estos dos capitulos estan geniales continua que recuerdas que conmigo tienes un lector activo ;)
Capítulo 25 ¡posteado!
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Lavi~
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Lavi~ »

Wow muy buen fic, espero lo continues, es muy muy bueno, a qui tienes otro lector ;D
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carloscanepaf
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CAPÍTULO 36

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 36: RESOLUCIÓN (3ra Parte)

Los dos muchachos no sabían que hacer para dominar nuevamente la situación. Carlos, en cuanto vio que Charizard retomó el vuelo con Blaziken sobre él, corrió lo más cerca que pudo hacia Absol y se dispuso a capturarlo, pero no encontró las pokébolas vacías que había empacado para aquel viaje.

—¡Diablos!, que extraño, no puede ser que mis pokébolas nuevas se me hayan caído, hasta ayer las tenía aquí y ya no las encuentro —comentó Carlos en voz alta.

Yami se quedó callado, pero no pudo dejar de sentir remordimiento al ver a Carlos buscar sin parar dentro de su mochila. Todos en el grupo se dieron cuento en la batalla en el desierto que a Carlos le había llamado mucho la atención ese Absol, y los principios morales de Yami no podían dejarlo en paz, por lo que éste confesó:

—Carlos, los siento mucho, toma —dijo Yami mientras sacaba rápidamente de su mochila las dos pokébolas que le había quitado a Carlos sin su permiso—, aquí están tus dos pokébolas vacías.
—Pero... —contestó estupefacto Carlos, mientras miraba con los ojos bien abiertos las manos de Yami con las pokébolas en ellas—, ¿pero que has hecho?, ¿por qué las tomaste sin mi permiso? —continuó hablando Carlos esta vez un poco más fluidamente a causa de su leve enfado.
—Lo siento, es que tenía pensado atrapar un pokémon raro, y luego liberé a mi Blaziken, y necesitaba pokébolas nuevas, entonces.... —pero Yami no pudo acabar de dar sus titubeantes explicaciones, ya que Charizard y Blaziken habían vuelto a tierra firme, dejándose anunciar por un estremecedor ruido y un leve temblor.

Las dos pokébolas vacías cayeron al suelo, y aunque Carlos trató de agarrarlas, se le escabulleron rodando. La largísimo cerca de fuego ya se había apagado y Absol emprendió el escape nuevamente, pero Dewgong evitó tal acción disparándole un rayo de hielo tan fuerte que hizo que Absol cayera rodando sobre el suelo congelado en la misma dirección en la que Blaziekn y Charizard había aterrizado.

Yami de inmediato volteó a ver que era lo que estaba pasando, Blaziken estaba ahora corriendo de un lado a otro, esquivando los disparos de fuego de Charizard, y luego de unas cuantas decenas de intentos, Charizard fue invadido por la cólera y embistió masivamente a Blaziken, pero este a tiempo salió del camino de Charizard haciendo que él golpeara de lleno la superficie resquebrajada de una de las montañas del lugar.

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Yami sacó de su mochila un aerosol de super-poción para curra a Blaziken de todos los posibles daños recibidos hasta el momento y corrió hacia él aprovechando el estado de inconciencia en el que Charizard se encontraba por aquel gran golpe que se dio contra la pared de roca, más no logró su cometido, ya que en cuanto estuvo tan cerca a Blaziken como necesitaba, la pared se desmoronó en pedazos sobre él y Blaziken.

Aquella demolición hubiese sido el fin de Yami, si Blaziken no lo hubiese abrazado y protegido. El fiel pokémon trató de evadir todas las rocas buscando el lugar más cercano en el que las rocas no llegaran, y ese resultó ser una cueva oculta bajo las gruesas paredes de roca. Blaziken había visto aquella cueva a penas la pared se empezó a derrumbar, así que empujando a Charizard, que estaba delante de él, para ingresar a la cueva, poniendo a salvo a Yami y a él mismo dentro; pero luego de esa acción, ambos quedaron atrapados dentro de ella, puesto que semejante derrumbe cubrió la entrada con enormes rocas.

Dentro de la cueva, todo estaba oscuro, hasta que una pequeña llama empezó a alumbrar el lugar de repente, era la cola flameante de Charizard, que también había quedado atrapado con ellos dos, Yami siguió mirando al rededor asustado y descubrió que ahí dentro también estaba en cuerpo de Absol, inconsciente y congelado, pero ese no era ningún problema ya.

Entre las sombras, Charizard se empezó a levantar nuevamente, pero Blaziken no esperaría para empezar a atacar, por lo que tomó impulso y golpeó a su oponente con una Patada Alta con la que Charizard volvió a caer al suelo y cuando Blaziken intentó golpearlo de nuevo, pero esta vez con una Patada Descendente (Neryo Chagui), el pokémon rival rodó hacia un costado y con un latigazo de su cola logró apartar a Blaziken, quien contraatacó con una patada alta otra vez. Charizard decepcionó la patada de llenó y a tiempo logró apresar la pierna de Blaziken con sus cortos y fuertes brazos, luego de eso, teniendo a Blaziken saltando de una sola pata, Charizard lo atacó con su técnica Lanzallamas, el cual Blaziken logró responder a tiempo con el mismo ataque.

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El fuego cruzado se mantuvo por unos minutos, la batalla era intensa y al parecer los dos pokémones darían hasta su último aliento en ese ataque, pero Blaziken logró tomar ventaja cuando de pronto, y como resultado que aquel intenso enfrentamiento, su pata que Charizard sujetaba empezó a arder en llamas, por lo que éste último la soltó después de un rato de haber aguantado el intenso fuego que terminó por quemar sus garras; y fue entonces cuando Blaziken estuvo capacitado y listo para realizar una nueva técnica de ataque: la Patada Ígnea (Blaze Kick), con la cual logró liberarse de la presa de Charizard, y al golpearlo bajo la mandíbula, éste retrocedió unos cuantos pasos, dándole espacio a Blaziken para preparar su siguiente ataque.

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Los movimientos eran ejecutados de una forma rápida y fluida por ambos pokémones como si se tratara de una coreografía ensayada. Sin lugar a dudas, Blaziken era quien estaba sacando ventaja, ya que aunque Charizard era mucho más fuerte, pesado y robusto, en un lugar tan cerrado no podía alzar el vuelo para atacar desde el aire, por lo que la mayoría de veces, por cada demoledora envestida de Charizard, Blaziken tenía la oportunidad de atacarlo con una decena de patadas propinadas de diferentes direcciones y ángulos. La batalla continuó así hasta que Charizard hizo una demostración de su gran poder de fuego ejecutando un fabuloso anillo ígneo, mientras que el gran dragón naranja creaba un infernal anillo de fuego a su alrededor que poco a poco iba aumentando de radio expandiéndose en todas direcciones, Blaziken corrió a toda marcha hacia Yami, nuevamente lo tomó por la cintura y lo llevó consigo hacia la parte trasera de una alta roca que usaron como escudo hasta que el anillo ígneo se extinguió en las paredes más profundas de la cueva.

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Ambos pokémones en batalla ya estaban muy heridos, y por eso Yami se disponía a curar a Blaziken aprovechando que ambos estaban muy cerca, pero él dejó ese refugio en cuanto estuvieron a salvo y volvió nuevamente a la batalla. Charizard una vez más corrió hacia Blaziken para embestirlo con todo su cuerpo, mientras este último se encontraba parado, concentrándose para focalizar su energía. Finalmente en el último momento, cuando Charizard estuvo a punto de ejecutar efectivamente su ataque, Blaziken enterró una de sus garras en el cuerpo de su rival, logrando hacer un corte profundo y crítico para su oponente, quien detuvo su marcha, quedó inmovilizado y por último calló torpemente al piso exhalando prolongadamente mientras emitía un tenue gruñido de dolor.

Charizard había sido derrotado por Blaziken, que a pesar de que su desventaja por sus atributos de batalla (fuego y luchador) frente a los de su oponente (fuego y volador) impidieron que sus enérgicos golpes marciales fueran efectivos, logró llevar hasta el final la batalla sin necesitar curar sus heridas o recuperar energías en ningún momento. Yami tranquilo y alegre salió de atrás de la gran roca que lo ocultaba, pero de pronto, del fondo de la cueva se expandió en medio de la oscuridad un haz de luz con forma de media luna. Blaziken no había bajado la guardia, por lo que le fue fácil jalar a Yami del brazo para impedir que saliera lastimado por aquel ataque que Absol (ya descongelado y nuevamente al asecho) había ejecutado. Blaziken no tardó en responder, y usando sus fuertes y potentes piernas, pateó la gran roca que había cerca a él, logrando partir un gran trozo, que inmediatamente salió proyectado hacia Absol. El trozo de roca no llegó a impactar a Absol, ya que él logró esquivarlo a tiempo, pero al chocar este bloque contra el suelo, lentamente fue resquebrajando la tierra, hasta que por último se abrió un hoyo de un metro y medio de longitud en el suelo, provocando que Absol cayera sin más remedio dentro de él junto con la roca que Blaziken había pateado.

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Yami se acercó al hoyo, pero no logró ver nada. De lo que si estuvo seguro es que era profundo, además se escuchaba como si debajo corriera agua o algún otro fluido, de inmediato Yami pensó lo peor, y dado que estaban muy cerca al gran volcán de la isla, supuso que eso que escuchaba correr en la profundidad era lava volcánica, así que se alejó aterrado de aquel agujero, temiendo que por su peso, sumado al de Blaziken y al del cuerpo de Charizard, el suelo se siguiera resquebrajando.

Yami quería recoger a Blaziken en su pokébola, pero ya no la tenía, así que muy cerca de las rocas que tapaban la entrada, esperó, y pasó cerca de media hora antes de que se empezaran a escuchar ruidos de raspado a través de aquellas grandes rocas, Yami se apartó y no pasó mucho tiempo antes de que se abriera un pequeño agujero que luego se fue ampliando sobre la superficie de aquel montón de rocas. Eran el Nidoking de Renzo, que había escavado un hoyo en la entrada para rescatar a Yami.

Una vez afuera, Yami se reencontró con los demás muchachos del equipo (Carlos, Claudia, Diego, Flora, Renzo y Runtor) y les contó todo lo que pasó ahí adentro. Carlos se sintió un poco mal, ya que al final de todo ya no podría capturar a Absol, pero se sintió aún peor de que irónicamente una persona de su propio país le hubiese intentado prácticamente robar, y no pudo dejar de sentir la decepción, sobre todo porque la amistad que Carlos ansiaba entablar con Yami, había quedado frustrada de algún modo. Yami les contó que su pokébola se había roto en un accidente y que necesitaba una pokébola nueva para poder capturar otra vez a su Blaziken, todos los demás lamentaron lo que había ocurrido, pero Carlos sabía que eso era mentira, porque Yami le había contado que en realidad él fue quien rompió su pokébola para liberar a Blaziken, y sabía también por que motivos lo hizo.

Yami miró a Carlos con una mirada de complicidad y preocupación, ya que temía que Carlos lo delatara, y eso hubiese sido lo más justo, pero Carlos lo hizo. Carlos sentía lástima y cólera a la vez; a pesar de todo eso pensó en como se sentiría él si supiera que por su insensatez podría pender a Wigglytuff para siempre, debiendo dejarlo abandonado en un lugar inhóspito, aún teniendo la oportunidad de enmendar ese error sólo si otras personas fueran solidarias con él. Eso era lo que le estaba pasando a Yami en ese momento. Por otro lado, Yami ya había cometido varias faltas ese día, y cubrirlo como si no hubiese pasado nada sería convertirse en su cómplice. Pero al final, a los demás chicos no les interesaría realmente si Yami fue el que rompió o no su pokébola, o si había robado alguna pertenencia de Carlos, eso sólo haría crecer la inseguridad y discordia entre los miembros del grupo y Carlos sabía que todos debían seguir unidos hasta el final, así que sacó una de sus pokébolas vacías y se la regaló a Yami; éste, por su parte, temeroso extendió la mano para tomarla, y cuando pasó eso Carlos agarró con su otra mano la muñeca de Yami y le susurró entre dientes y con una mirada seria y desaprobatoria: «ya hablaremos luego», ya que al fin y al cabo todo ese dilema moral era un problema sólo entre Carlos y Yami por el momento.

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La mañana ya había llegado y Yami finalmente pudo recuperar a su Blaziken. Luego de que Runtor, Renzo y Claudia le contaron una vez más a Yami que la noche anterior habían visto a un extraño sujeto vestido de negro montado en un Salamence cerca de ahí. Todos concluyeron en lo mismo: debían salir de ese lugar cuanto antes. Los muchachos volvieron al lugar donde anteriormente Combusken había evolucionada, y valiéndose del vuelo de Burnagle y de la telepatía de Gardevoir los muchachos pudieron saber que del otro lado de aquella alta pared de roca estaban los altos caminos hacia el volcán, los cuales colindaban con un gran bosque, y era ahí a donde los muchachos se propusieron llegar, así que curaron un poco a sus pokémones debilitados, liberaron a sus mejores pokémones escaladores y empezaron a subir la pendiente sin más demora.

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CAPÍTULO 37

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CAPÍTULO 37: EL SECRETO DE UN POKÉMON

Los muchachos habían cruzado el desierto valiéndose del radar que Ángela les entregó antes de separarse del grupo y habían recorrido los confusos caminos de aquellos cañones secos y después de todo eso habían empezado a subir una pendiente para tratar de llegar a los busques que habían del otro lado.

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El terreno era muy empinado, y todos necesitaban mucha ayuda de los pokémones para seguir: Vileplume se enraizaba en el terreno montés mientras dejaba que Diego y Yami se agarrasen de sus lianas, Nidoking subía con Renzo y Runtor a cuestas, Masquerain aleteaba rápida y fuertemente mientras se sujetaba firmemente a la mochila de Flora para aligerar su peso, Grotle hacía agujeros en la roca, mientras se aseguraba con sus lianas a distancia para que Carlos pudiera escalar fácilmente apoyando sus pies y manos en esos agujeros, y Gardevoir utilizaba todo su poder para levitar junto con Claudia, haciéndola más liviana al escalar. Sus fuerzas iban en descenso con el pasar del tiempo, aunque los pokémones les ayudaran, treinta minutos de alpinismo fue completamente agotador, sólo las chicas aún tenían energía, y los pokémones también empezaron a sentir el agotamiento; Nidoking era el único que parecía poder seguir.

A medio camino de subida los colmó el cansancio y pararon un momento a descansar sobre un gran desnivel de aquella montaña, que era como una especie de andén en el que los muchachos se pudieron sentar un momento. Desde ahí se veía muy bien la isla, el mar, pero aún no se divisaba ninguna otra costa, al parecer la isla estaba muy alejada de la civilización. Se veía el bosque, la zona desértica, las playas, las palmeras; en el mar se veían las peñas, pequeñas islas y también lograron ver algo más.

—¡Miren! Una parte del avión, creo que es la cola —exclamó animada Flora mientras señalaba al horizonte.
—Que bien, más chatarra —comentó Runtor también animado.
—¿Chatarra?, estas loco, cállate que no sabes nada, ¡en la cola del avión se guardaba la carga más importante!, lo oí de los organizadores cuando abordé el avión, o sea que… —continuó hablando Flora, con un aire de alegría e ironía.
—O sea que si algún EXtra-Aro venía en nuestro vuelo, ¿hay deberían de estar? —prosiguió Runtor.
—Exacto —afirmó Flora.
—No sé, la idea no me... —trató de opinar Diego.
—Oigan, ¡no podemos evitarlo!, tenemos que ir para allá, yo apuesto a que ahí están —concluyó Flora con mucha seguridad.
—Quizá tengas razón, pero de todos modos está muy lejos y en medio del mar, sería muy peligroso ir en este momento, tendríamos que volver sobre nuestros pasos y los territorios que ya hemos recorrido han sido muy peligrosos —intervino Carlos.
—Creo que si, pero aún así Flora, de todos modos deberemos ir para allá, sólo hay que recordar que está en el mar, al oeste de aquí —siguió diciendo Runtor.

Flora entró en razón y se dispuso a continuar con el planeamiento de que haría luego de llegar a la cima, pero la conversación fue interrumpida por un temblor que sacudió toda la isla. Los chicos nuevamente liberaron de inmediato a los pokémones que los habían ayudado a subir, justo antes de que las rocas se quebraran y se desbarrancaran lentamente. A tiempo todos pudieron afianzarse de las rocas montañesas con ayuda de sus pokémones. Los muchachos estaban en una situación poco provechosa, estaban inmóviles a medio camino de subida, y sentían como la tierra se seguía moviendo.

—¿Ahora qué? —preguntó Runtor un poco nervioso.
—Hay que seguir escalando —respondió Claudia.
—Yo estoy un poco cansado —dijo Carlos.
—Igual yo, debemos encontrar otro lugar para descansar un momento, no creo que todos aguantemos, aún para descender necesitamos mucha fuerza —lo apoyó Yami.
—Tiene razón, es muy peligroso seguir así, sin siquiera haber bebido algo —continuó Carlos.
—De acuerdo, tengo una idea —dijo Claudia, para luego pedirle a Gardevoir que la dejara de sujetar para que ella cumpliera con su plan.

De ese modo Gardevoir fue teletransportándose con cada uno de los chicos poco a poco cuesta abajo, tomando pequeños tramos, ya que su poder no era lo suficientemente fuerte como para desaparecerse largas distancias, o como para teletransportar a más de una persona al mismo tiempo. Pero a diez metros del suelo las cosas se pusieron peores: un nuevo terremoto sacudió la isla fuertemente y en tierra firme, de entre las rocas, se descubrió la silueta de un hombre vestido con ropa voluminosa y oscura. Claudia avisó a los demás del la llegada de aquel extraño sujeto afirmando que era el mismo que ella había visto la noche anterior. Todos giraron la cabeza para tratar de reconocer quien era, y a la luz del día todo era tan claro como el agua, era el mismo sujeto que ni bien llegaron a la isla les quitó a todos sus pokémones voladores, ninguno de los muchachos había olvidado su figura.

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—¡Él fue el que nos robó los pokémones cuando llegamos a la isla! —exclamó Claudia.
—¡Él fue el que le quitó una de sus mochilas a Carlos en el avión! —gritó Yami señalando con la mano al sujeto extraño.
—¡Entonces él es el que trabaja junto con Mefian en toda esta redada! —concluyó Renzo muy enojado

El extraño sonreía con planes malévolos en mente. Ahora que los chicos se habían dado cuenta de su presencia, sabían que debían llegar al suelo aun más rápido, pero él no les daría tiempo para prepararse, pues lo único que aquel hombre pretendía en ese momento era librarse de los muchachos de la peor forma.

Los chicos estaban cansados, y no resistirían más el estar sujetados de las rocas de la montaña, no había tiempo para perderlo teletransportándolos cautelosamente hasta el suelo, toda la presión recaía sobre Claudia, quien pensaba que era la única que podía sacarlos de ese embrollo, pero sentía que no lo podía hacer sola. Nadie del grupo podía ayudarla, sólo contaban con Gardevoir en ese momento como el único pokémon psíquico con la capacidad de hacerlos levitar, así que Claudia no resistió mirar al rostro de su monstruo clamando desesperadamente ayuda con su mirada, en busca de una segunda opinión y Gardevoir también volteó para mirarla a la cara. Claudia no resistió el extraño impulso de cerrar los ojos y relajar todos los músculos de su cuerpo, lo último que ella percibió con la vista, fue la imagen de Gardevoir cerrando al mismo tiempo sus ojos.

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Beatriz abrió los ojos y se deslumbró con un mundo colorido y psicodélico. Parecía estar suspendida sobre el aire o flotando bajo el agua, sentía como si su cerebro estuviera siendo ventilado por una corriente de aire dentro de su cráneo, sentía una sensación de agua fresca corriendo por su cuerpo, preciso para su caluroso y cansado cuerpo y fue cuando sin hablar habló, escuchó su propia voz hablándole cosas que ella no pensaba ni decía, y por fin hizo uso de su cuerpo al voltear para ver quien era, pero lo único que alcanzó a ver fue el cuerpo de Gardevoir girado hacia el lado contrario de su cuerpo.

La voz, idéntica a la suya decía «¿cómo te encuentras?, hablo contigo pero no me escuchas, estoy contigo pero no me vez, y al fin te has dado cuenta que no estas sola en esto, no lo estas desde que me elegiste; necesitas ayuda, yo puedo dártela, nunca estarás sola mientras creas en mi, y para ayudarte necesito que creas en mi, porque esto no lo haces tú sola, ni yo sola; esto lo hacemos las dos juntas, como una entrenadora y su pokémon».

Al finalizar estas palabras se dio cuenta, que quien le hablaba era Gardevoir, por lo que Beatriz se desesperó, empezó a tener miedo, pues estaba experimentando algo sobrenatural con un ser que no conocía bien. A pesar de que en teoría Gardevoir fuera un monstruo domesticado, como toda mascota, seguía teniendo un lado salvaje, y no sabía que cosas era capaz de hacer, así que intentó buscar una respuesta a todo eso, el no comprender la situación la aterraba tanto que le faltaba la respiración. Beatriz comenzó a respirar más y más rápido mientras trataba de razonar porque pasaba todo eso. Lo primero que se le vino a la mente era la sincronización, pensó que eso pasaba porque Gardevoir había sincronizado su mente con la de ella, pero no sabía porque lo había hecho sin que ella se lo ordenara a Gardevoir, «¿quizá Gardevoir se está volviendo salvaje?, ¿quizá su poder es demasiado fuerte para una entrenadora común y corriente como yo?, ¿quizá...», se preguntaba sin parar Beatriz mientras cada vez su corazón se aceleraba más, y mientras se planteaba más y más preguntas sin respuestas ciertas. Pero sus ansias cesaron, porque su voz en Gardevoir volvió a hablar: «No, no, no trates de comprender algo que no se razona, no trates de descifrar algo que por ti misma no comprendes, y lo que debes saber para responder a tus preguntas es algo, algo que es secreto... no trates de descubrir el secreto de un pokémon sin primero comprender intenciones» Esas palabras le esclarecieron más la situación a Beatriz: Gardevoir lo único que quería de ella era su ayuda, para poder ayudar.

«Te diste cuenta que no somos distintas, de que si necesitas ayuda puedes pedírmela, de que si quieres hablarme puedes hacerlo, yo te ayudaré si tú me ayudas ahora a ayudar», y con estas palabras Beatriz calmó su mente y relajó su cuerpo como si fuera a dormir, comprendió que no había nada que temer, porque Gadervoir la ayudaría, lo único que necesitaba era creer en Gadervoir. Y se quedó dormida, apoyando su cabeza en los hombros de Gadervoir.


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Beatriz abrió los ojos y sintió su cuerpo caer cuesta abajo, «¡Noooo!, Beatriz está cayendo», gritó Renzo desesperado, y Runtor se apresuró a descender un poco para agarrarla y evitar que cayera, pero dejar de sujetarse fue algo tonto, y por inercia Runtor también calló con ella. Beatriz no ponía resistencia a la caída, y mientras iniciaba su descenso dijo «Gadervoir, teletransportanos a todos hasta tierra firme», entonces, unos cuantos metros más arriba de Beatriz, Gardevoir se alejó de la montaña flotando por el aire, mientras que el extraño sujeto alzaba su mano en dirección al mismo lugar donde pasaba todo esto. Todo el grupo, junto con Beatriz y Runtor, desapareció justo antes de que una gran explosión provocara una avalancha en el mismo lugar donde habían estado.

El extraño sujeto de ropa oscura se aproximó más a la montaña para ver lo que pasaba y se detuvo cuando a unos cuantos metros de él, todos los chicos volvieron a aparecer de la nada junto a Gardevoir, pero esta vez en tierra firme.

El suceso había sido impresionante, pero ni eso hizo que el rostro del desconocido se asombrara, él seguía con la misma sonrisa maliciosa y sombría, dándoles la cara a los chicos que recién se estaban poniendo en pie y sacudiéndose el polvo de la ropa lo más rápido posible para enfrentarlo con caras de temor. El extraño sabía que en los corazones de algunos había miedo e inseguridad, en otros odio, y sólo en una chica había fe, pero eso a él poco le importaba, porque para este extraño sólo el poder contaba, y con seguridad y firmeza le dijo al grupo de amigos: «¿Cómo se encuentran muchachos?, les doy la bienvenida a una isla muy peculiar, que guarda en sus entrañas un secreto muy cautivador. Chicos, yo me llamo Clásico, y seré quien los llevé... hasta el fondo de la isla enterrándolos para siempre»

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CAPÍTULO 38

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 38: LO MEJOR QUE HAY PARA DAR

Todos tenían sentimientos encontrados, sabían que no podían perder esa vez, pues el rival no les perdonaría la vida de nuevo. Tal como lo recordaban los muchachos, el hombre que había huido con sus monstruos voladores tenía cabello cano, con un extraño tono violáceo en unos cuantos mechones; vestía una abultada casaca de color aparentemente negro con algo grabado en su manga derecha, su pantalón era igual de abultado y también de un color oscuro parecido al negro. Él dio un paso hacia los muchachos y alzando su brazo en su dirección, hizo que un fino rayo brillante se disparara desde su cintura y chocara a dos metros contra el suelo frente a él, se rebeló entonces el cuerpo de un Houndoom. Luego de ver aquel pokémon, los muchachos de inmediato supieron que estaba por iniciar una batalla muy seria, pero por más que lo pensaban, no sabían como reaccionar, se habían quedado congelados, siendo el mirarse todos a la cara la única acción realizada por ellos en ese instante.

Era el peor momento para los jóvenes. Aunque habían curado a algunos de sus pokémones, ellos estaban muy cansados: no habían dormido bien la última noche, habían pasado momentos muy estresantes hace muy poco y su intento de escalar las montañas del lugar los había dejado agotados física y mentalmente; aún con todo eso, las cosas que estaban ocurriendo no podían posponerse hasta otra ocasión, así que agacharon sus cabezas para pensar un momento, tomaron las pokébolas más indicadas y Carlos, Claudia, Diego, Flora, Renzo, Runtor y Yami pusieron en el campo de batalla a Golduck, Gardevoir, Poliwhirl, Azumarill, Tyranitar, Ampharos y Blaziken respectivamente. Por últimos, todos, menos Claudia, lanzaron una declaración de batalla mirando aguerridamente hacia sus rivales gritando: «¡Ataquen!»

El primer movimiento fue dado por los pokémones de agua aliados, éstos dispararon grandes chorros de agua frontales, pero antes de que alcanzaran a Houndoom, él saltó altísimo confundiéndose con el brillo del sol, por lo que Poliwhirl elevó su ataque para alcanzar a Houndoom, y cuando los muchachos pensaron que lo había logrado, pasó algo preocupante. Houndoom con sus llamas evaporó fácilmente el agua disparada por Poliwhirl, y mientras caía de vuelta a la tierra. A continuación, Houndoom lanzó un enorme Hiper Rayo que dirigió de derecha a izquierda para afectar a todos los pokémones del equipo, el cual alzó una tormenta de polvo en el campo de batalla. Desde dentro de esta cubierta arenosa salieron a toda velocidad Ampharos, Blaziken y Tyranitar.

Houndoom no se inmutaba a semejante estampida que se le acercaba y cuando aquel ejercito estaba a unos cuantos metros de él, dio un enérgico golpe en la tierra con sus patas delantera, con lo que consiguió hacer saltar del suelo grandes bloques de tierra quebrada hacia adelante, los cuales impactaron contra Ampharos, Nidoking y Tyranitar, haciendo que perdieran el paso, luego Houndoom volvió a atacar, esta vez con una furia infernal, dando grandes y descontrolados mordiscos. Nidoking recibió uno en el hocico, y de inmediato trató de golpear a Houndoom con un puñetazo, pero él era tan rápido que lo único que conseguía era perder cada vez más y más el equilibro por la fuerza con la que se impulsaba para golpear, hasta que calló y al tratar de apoyarse en Ampharos hizo que sus otros dos aliados cayeran junto con él.

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Houndoom observaba a los tres pokémones tirados en el suelo resquebrajado, así que dando un salto largo sobre ellos, los dejó atrás y continuó con el resto del equipo, los pokémones acuáticos. Los demás pokémones aliados aún estaban detrás trataron de atacar nuevamente con sus chorros de agua, pero justo antes de que emitieran los disparos Houndoom volvió a saltar, causando que estos ataques chocaran contra Ampharos, Nidoking y Tyranitar. Con un Hiper Rayo más, Houndoom se aseguró de dejar fuera de combate a estos cuatro grandes pokémones desafortunados.

—¿Vieron?, ¿para qué liberan pokémones incompatibles con el resto del grupo si no vana saber usarlo? —dijo Flora con la actitud desaprobadora de siempre.
—Hemos hecho lo que hemos podido —contesto Renzo un poco fastidiado.
—Vamos, ¿un terremoto no se le ocurrió a ninguno de ustedes?, ¿para eso cargan semejantes monstruos? —siguió Flora con sus regaños.
—¡Es que ninguno sabe aún como hacer ese ataque! —respondió de nuevo Renzo con el rostro serio y los ojos un poco cerrados, en señal de enfado.
—¡Ampharo si sabía! —sentenció Flora.
—¡Pero no podía hacerlo con los demás pokémones cerca a él! —exclamó Runtor.
—¡Ya basta!, ¡miren lo que esta pasando allá! —gritó Carlos, poniéndose en frente de todos ellos.

Houndoom había lanzado, nuevamente desde el aire, un potente, brillante y caluroso rayo, que dejó a casi todos los pokémones de agua fuera de combate, sólo Poliwhirl lo resistió, ya que a tiempo pudo ejecutar su técnica remolino sobre el mismo, alzando una alta barrera circular de agua a su alrededor. Por otro lado, Ampharos al parecer estaba ya muy agotado.

—Flora, ¡toma esto! —le dijo Carlos entusiasmadamente a Flora, mientras caminaba hacia ella y sacaba velozmente de su mochila una cápsula mediana de color rojo.
—¿Qué quieres que haga con este reforzados de fuerza?, si Azumarill está fuera de combate —le respondió Flora luego de mirar la cápsula Ataque-X.
—¡A Masquerain! —le dijo de inmediato Carlos sin dejar de acercase muy cerca a ella para luego poder susurrarle cuidadosamente—, y por nada del mundo se te ocurra enviar a Burnagle, Clásico no se debe enterar de que tenemos un pokémon como ese con nosotros —ante eso, Flora sólo prosiguió a mover la cabeza levemente para aceptar sus indicaciones.

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—Bien, Gardevoir hará que llueva, eso le dará desventaja a Houndoom —empezó a hablar Claudia, acercándose rápidamente hacia Flora y Carlos, acción que luego los demás imitaron.
—Bien, y yo liberaré a Ninetales para que cubra los ataques de fuego absorbiéndolos.
—Espere, esperen, Claudia, ¿tu Gardevoir puede hacer llover?, ¿por qué no lo hiciste antes? —exclamó Flora un poco exaltada.
—Pues... es que no estaba segura de unirme a la batalla, pero parece que si no hacemos algo por ganar, acá podría acabar todo —le contestó Claudia un poco nerviosa y sin mirar a Flora.
—Bueno, ya, sigamos —interrumpió Renzo tomando por los hombros a Claudia y mirando de frente a Flora con seriedad en señal de moderación —, ahora enviaré a Jolteon, entonces.
—Pero, ¿para qué? —preguntó Runtor.
—Para poder atacar a Houndoom físicamente, nadie más acá es tan rápido como para alcanzarlo. Además, cuando Jolteon este débil, tú puedes recargar sus energía dirigiendo los ataques eléctricos de Ampharos hacia él —habló rápidamente Renzo tratando de explicarle toda su estrategia a Runtor
—Pero Ampharos, él está a punto de desmayarse y... —intentó advertir Runtor un poco nervioso después de escuchar por que uno de sus pokémones sería una parte integra de una estrategia en una batalla importante, pero sus palabras fueron interrumpidas por Yami, parecía apoyarlo.
—No hay problema, toma —le dijo Yami a Runtor mientras le lanzaba suavemente el aerosol de hiperpoción que estuvo usando en sus últimas batallas—, te lo regalo. Trae a Ampharos, cúralo, y podrá seguir en la batalla, por cierto, trata de hacer que Ampharos lance rocas a Houndoom desde lejos, ¡pero avisa en que dirección lo harás!
—De acuerdo, pero y tú, Yami, ¿no vas a cambiar de pokémon? —contestó Runtor un poco más animado.
—No puedo, me he quedado sin pokémones, ahora mismo el único que tengo conciente es Blaziken. —le respondió Yami a su vez.
—Bueno, yo dejaré aún en el campo a Poliwhirl, no tengo ninguna estrategia grupal para contarles, pero trataré de aprovechar la lluvia para que sus ataques sean más efectivos —confesó Diego mirando a todos de un lado a otro.
—Bien Diego, pero no te confíes, estoy seguro que ese último ataque de Houndoom fue un Rayo Solar, mantén los ojos bien abiertos, que con este clima la danza de la lluvia podría fallar y ese ataque sería inmediato —le dijo Carlos, antes de que todos asintieran con la cabeza y se separaran de nuevo para empezar a hacer los cambios y los reposicionamientos de sus pokémones en el campo de batalla.

Entonces el plan se puso en marcha. Se realizó el cambio de equipo y los pokémones que quedaron en el campo fuero: Ninetales, Masquerain, Gardevoir, Jolteon, Poliwhirl, Ampharos y Blaziken, todos ellos contra el Houndoom de Clásico. Ante esto el rival sonrió y dio un paso atrás.

—Jajaja, ¡Supongo que están muy seguros!, veo que han sacado sus mejores cartas y han organizado su mejor jugada —dijo risueñamente Clásico, manteniendo la cabeza en alto y su característica mirada maliciosa—, será mejor para mi, así ahorraré bastante tiempo ya que supongo que después de esto, será el final de la batalla y ya no habrá nada que me impida hacer lo que quiera.

Runtor revitalizó y curó a Ampharos y Flora lanzó al aire la cápsula reforzadora de Ataque-X para que Masquerain la tragara y así pudiera batir sus alas con más fuerza y velocidad. Clásico, el extraño enemigo, cada vez asustaba más a los jóvenes, ¿cómo había sabido que esas eran sus mejores cartas? Aunque no habían pensado que realizarían su mejor estrategia, cada uno admitió en su interior que los pokémones que habían elegido eran de los mejores que tenían hasta el momento, excepto por Flora, que después de lo que Carlos le murmuró, tenía temor de que Clásico le quitase a Burnagle también; pero no había tiempo que perder y el primero en moverse fue Houndoom. Sin querer, los jóvenes estaban por hacer su mejor jugada.

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CAPÍTULO 39

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 39: UN PROFUNDO FINAL

El sol estaba siendo ocultado por densas nubes que Gardevoir había convocado para hacer que llueva, y eso era algo favorable para los jóvenes. Sin sol, Houndoom no podría lanzar más su Rayo Solar. Estaba por iniciarse la segunda ronda en la que los siete pokémones aliados se enfrentaban sólo contra un pokémon rival.

Houndoom luego de aullar inició su ofensiva corriendo al rededor del campo para cercarlo con fuego, entonces Jolteon también inició su carrera por alcanzarlo, pero desde dentro del cerco de fuego no pudo localizarlo y sin avisar Jolteon fue alcanzado por una enorme bola de fuego. En ese momento Poliwhirl no vaciló en lanzar, en la misma dirección de donde vino la bola de fuego, su chorro de agua, Gadervoir por su parte hizo que lloviera con la danza de la lluvia.

Poliwhirl trató de apagar la cerca de fuego lo más rápido que pudo, pero eso no mejoró la situación, pues al apagar rápidamente el fuego, en su lugar quedó un humo asfixiante que segaba a los pokémones impidiendo que ataquen. Desde lejos, los muchachos miembros del equipo tampoco veían nada, y estaban consternados al ver que las cosas no iban como planeaban.

—Chicos, eviten atacar si no están seguros de donde está su pókémon, y de donde está el enemigo —habló Flora con voz alta y firme.
—Piensen como deshacerse de este humo —dijo también Carlos.
—¡Masquerain, trata de batir tus alas lo más fuerte posible para despejar rápido este humo! —le ordenó Flora a su Pokémon.
—Jajaja, no creo que ni siquiera pueda alzar el vuelo, ese humo debe de estar intoxicándolos —comentó Clásico desde el otro extremo del campo.

Entonces los chicos se preocuparon aún más, miraban ansiosos hacia el campo humeante, esperando a que una corriente de aire soplara, pero en su lugar lo que vieron fue un disparo fugaz más. En el campo de batalla, dentro de la tormenta de humo, Houndoom había lanzado otro disparo sofocante (Overheat), esta vez contra Ampharos. Masquerain empezó a batir sus alas lo más rápido que podía, con lo que logró despejar el campo un poco. Jolteon intentaba divisar a Houndoom, pero él se escondía astutamente entre el humo, y entonces, “¡Buuum!”, otro disparo sofocante cayó sobre Ampharos, seguido por un ataque Triturador (Crunch) contra Poliwhirl.

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Los muchachos, al darse cuenta que el humo seguía muy denso aún, y que demoraría en despejarse, cambiaron de estrategia en cuando escucharon el último ataque dado por Houndoom:

—Poliwhirl, ¡crea de nuevo un remolino para evitar que Houndoom se te acerque o te lance una bola de fuego! —empezó a dar las órdenes Diego.
—Masquerain, ¡elévate todo lo que puedas y empieza con la danza de la lluvia! —siguió Flora.
—¡Gardevoir, has lo mismo! —ordenó Claudia.
—Jolteon, prepárate para lanzar tus ondas trueno —advirtió Renzo.
—Tú igual, Ampharos —ordenó Runtor también.
—¡Tengo un nuevo plan! —interrumpió Carlos.
—¿Quéee? —exclamaron todos los demás extrañados mientras lo miraban.
—¡No paren!, sigan haciendo que los pokémones eléctricos preparen unas cuantas ondas trueno —continuó hablando Carlos, con lo que Runtor y Renzo confirmaron la orden.
—De acuerdo, eso ya están haciendo —dijo Runtor rápidamente y sin dejar de ver hacia el campo de batalla nerviosamente.
—Ahora que los pókémones eléctricos se acerquen a Ninetales —siguió indicando Carlos.
—¡Busquen a Ninetales y acérquense a él, rápido! —gritó en seguida Runtor.
—Pero no lo tienes que gritar —le sugirió Yami a Runtor dándole pequeñas sacudidas en uno de sus hombros.
—Mientras se mantengan cargando energía eléctrica, Houndoom no se atreverá a rozarlos porque podría electrocutarse con facilidad si él toca a cualquiera de los dos —prosiguió Carlos con su explicación—. Bien, déjenlos cerca a Ninetales como una especie de barrera eléctrica, así Houndoom no podrá atacar físicamente a Ninetales mientras que él localiza a Houndoom.
—¿Pero qué haremos después? —preguntó Runtor.
—Los Ninetales tienen una vista muy especial, con ella pueden hipnotizar y ver en las tinieblas o en la noche, también pueden incapacitar a sus enemigos para evitar que hagan algunas cosas; sólo hay que darle tiempo a Ninetales para que encuentre a Houndoom —dijo Carlos en voz muy baja.
—De acuerdo —aceptó Renzo, para después indicarle mediante señas con los brazos a su Jolteon que debía acercarse cuidadosamente hacia Ninetales y Ampharos.
—Una vez que lance la orden, Clásico hará lo imposible por impedir que Ninetales termine de preparar su técnica visual, así que en cuanto grite, no deben de alejar sus pokémones de Ninetales por nada, ¿bien? —pregunto firmemente Carlos, a lo que Renzo y Yami asintieron con la cabeza.
—¿Qué diablos hacen? —preguntó inquietamente Flora.
—Espera, ¡Ninetales, usa tu técnica psíquica especial! —exclamó Carlos.
—A decir verdad estaba esperando a que hicieran eso, que usaran una técnica especial que no existe, jajaja, pero no hay problema, la batalla continúa —dijo Clásico inadvertidamente desde el otro lado del campo.

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En el humeante campo, un destello fantasmagórico apareció por un momento y empezó a crecer, dando la impresión de que se estuviera acumulando; y a los lados de aquella nube fantasmal, se empezaron a notar mejor los cuerpos de Jolteon y Ampharos, que salpicaban pequeños destellos eléctricos de corta amplitud. Por otro lado, Masquerain apenas y podía volar, el olor del humo era tan penetrante para él, que le costaba mucho concentrarse en las tres cosas: volar, hacer llover, y protegerse de los posibles ataques de Houndoom; por eso, Masquerain no pudo más, y por un minuto bajó la guardia, momento que Houndoom aprovechó y de entre el humo saltó apresando en su hocico a Masquerain y desapareciendo con él.

Ninetales volteó en esa dirección para buscar a Houndoom ahí cerca, y pudo ver con facilidad el cuerpo de Houndoom moviéndose hacía la derecha, así que calculó su velocidad y a unos cuantos centímetros a la derecha de Houndoom lanzó anticipadamente unas ondas psíquicas muy finas y caprichosamente sobrepuestas (cerca psíquica o Imprision), de las que Houndoom no pudo escapar. Houndoom no pudo evitar pisar una de las tantas líneas psicodélicas que habían tendidas a su alrededor, y al instante de ocurrido eso todas las demás líneas se fueron achicando hasta quedar bien pegadas al cuerpo de Houndoom, luego se hundieron en él y desaparecieron. Aquel ataque, Ninetales lo había ejecutado con la finalidad de anular cualquier movimiento de Houndoom que él también supiera hacer. Carlos sabía muy bien que Ninetales no era muy distinto de Houndoom, así que dedujo que con eso había anulado ya gran parte del repertorio del rival; y en efecto, Houndoom había dejado caer repentinamente su mandíbula dejando libre a Masquerain en el suelo, lo que quería decir que el ataque que Houndoom había realizado para correr, saltar y atacar vigorosamente a Masquerain era el Ataque Rápido, un movimiento que Ninetales también sabía ejecutar.

Ninetales le había dado grandes oportunidades al resto del equipo para ganar, así que Flora y Diego no perdieron el tiempo y atacaron al enemigo por su punto débil del mejor modo que pudieron: con el Hidropulso, el cual ambos pokémones concentraron en un mismo punto, y luego proyectaron hacia Houndoom, que por más que intentó, no pudo escapar a la presión del gran chorro de agua y quedó sumergido en ella.

—Pero ese no era el plan —aseveró Runtor.
—Al diablo con el plan, sino aprovechamos ahora podríamos perder —gruñó tempestuosamente Flora sin quitar la vista del gran globo de agua que se contoneaba flotando en el aire.
—Pero eso no es trabajar en equipo —intervino Yami enojado.
—¡Tampoco lo es quedarse rezagado en una esquina mientras que los demás se arriesgan!, Blaziken no ha hecho nada más que un movimiento hasta ahora —discutió Flora, comentario que Yami no refutó, pero que lo hizo enojarse aún más con Flora.

Houndoom estaba atrapado el una gran esfera de agua levitante creada por Polowhirl y Masquerain, y agitaba sus patas velozmente tratando de escapar. Ampharos corrió a toda velocidad hacía la esfera flotante, concentrando su energía en sus orejas hasta que en el momento más indicado la libero al ejecutar su ataque impactrueno contra la burbuja donde Houndoom estaba. El agua aumentaba el poder de daño del ataque eléctrico, pero Houndoom estaba resistiéndolo muy bien, y desde dentro de la burbuja de agua aulló con tanta potencia que logró hacer a Masquerain y Poliwhirl perder la concentración y romper la burbuja. El ataque de Ampharos acabó y Houndoom trató de alejarse, pero Blaziken, que estaba cerca, logró cogerlo con sus fuertes brazos.

—¡Tenemos otra oportunidad!, Runtor, haz que Ampharos cargue la potencia de Jolteon —gritó desesperadamente Yami, mientras su Blaziken luchaba por impedir avance de Houndoom apresándolo entre sus brazos.
—Espera Yami, ahora lo haré, ¡Ampharos, usa impactrueno sobre Jolteon y mantenlo todo el tiempo que puedas —ordenó velozmente Runtor.

Entonces esto fue lo que pasó: Blaziken retenía a Houndoom con todas sus fuerzas, lo cual no era fácil pues el infernal perro lo estaba atacado con sus salvajes mordidas, mientras tanto, Jolteon atacaba al enemigo con su rayo potenciado por el impactrueno de Ampharos, el cual no era muy preciso aún, así que Blaziken también estaba recibiendo cierto daño a causa del ataque eléctrico. Flora no se quedó atrás, y liberó a Banette, luego le ordenó a éste monstruo que vertiera sus dorados Lazos del Destino (Destiny Bond) al rededor de Houndoom para poder asegurar la derrota de Houndoom en caso de que todos los pokémones aliados fuesen derrotados.

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Ampharos y Jolteon seguían con el pequeño plan, pero de repente Jolteon desistió; pues por mantenerse emitiendo el rayo por tanto tiempo, sus energías se habían agotado momentáneamente, así que Renzo debía escoger otro ataque si quería seguir luchando. Houndoom logró escabullirse de los brazos de Blaziken, pero Ampharos dejó de enviar su ataque hacia Jolteon y lo redireccionó hacia Houndoom, los demás desaprobaron la acción con la cabeza, pensaban que ese impactrueno no sería suficiente para afectar a Houndoom, pero Runtor y su pokémon estaban decididos a hacerlo.

Mientas que Ampharos daba su mejor ataque eléctrico, Houndoom se dirigía hacia Banette, aparentemente, sin siquiera sentir el ataque de Ampharos, hasta que, unos cuantos metros antes de lanzarse sobre Banette, Houndoom se echó sobre sus patas traseras, y aulló fuertemente. El ataque de Ampharos había aumentado su auge e intensidad, ahora alcanzaba a cubrir todo el cuerpo de Houndoom, que había quedado paralizado en el acto, definitivamente Ampharos había aprendido un nuevo ataque y su impactrueno ahora era un potente amplio rayo.

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Banette asustado, trató de escapar, pero tuvo la mala idea de pasar corriendo demasiado cerca de Houndoom, que con un enérgico bocado, alcanzó a cogerlo por el moño, con lo que parecía un ataque triturador, por consiguiente terminó la batalla. El fantasma quedó fuera de batalla y los lazos del destino de Banette estrangularon el cuerpo de Houndoom hasta hacerlo sangrar y hundiéndose en las heridas que habían abierto, acto que fue seguido en una demoledora explosión que abrió un agujero en la tierra. Yami se quedó inmóvil de inmediato y le sugirió a sus compañeros que recogieran a sus pokémones cuanto antes para poder alejarse de ese lugar lo más lejos posible, pues ya había visto un agujero en esos terrenos y sabía que eran muy hondos y oscuros, además de que en las profundidades había algo, que él pensaba que era lava.

Clásico sacó de uno de sus bolsillos un extraño artefacto, con el que le disparó a su pokémon un rayo violeta, el cual le hizo recuperar la conciencia y enseguida Houndoom se paró para luego dar un alto y largo salto hasta donde estaba su dueño, seguido de eso el hoyo en el suelo empezó a expandirse más y más, resquebrajando más y más pedazos de suelo. Yami grito «¡corran amigos!», y sin mayor precaución salió corriendo a toda prisa, pero la raja de la tierra se expandió en cuestión de segundos hasta donde estaba él y casi de inmediato se dividió en varias direcciones, rodeando finalmente a todos los demás jóvenes, y quebrando el suelo en una enorme placa de roca que a su vez se siguió fragmentando y con las cuales fueron cayendo uno a uno cada chico junto a muchas más rocas demolidas y a sus pokémones liberados.

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De este modo, el grupo de jóvenes perdidos se dirigía sin querer a una nueva zona de la isla, y del otro lado, Clásico miraba el suceso casi satisfecho, él estaba de rodillas acariciando a su pokémon herido, pero eso no le quitaba del rostro esa expresión de triunfo que desde siempre había tenido. En ese momento sólo Gardevoir podía salvarlos en otra muestra de sus grandes poderes psíquicos, pero eso nunca pasó. Estaban cayendo con los ojos cerrados, asustados de lo que más abajo les esperaba, deseando no morir quemados por las llamas del volcán.

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Ðrake
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Re: Obitlarnis: Los Aros-EX

Mensajepor Ðrake »

Mmmmmm he perdido el hilo conductor del fic, creo que lo retomaré desde 0 para ver que sucede despues.

De nuevo felicidades por un gran fanfic
Capítulo 25 ¡posteado!
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♫♪If you were dead or still alive
I don't care♫

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carloscanepaf
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CAPÍTULO 40

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 40: EL SUBTERRÁNEO AZUL

Los chicos iban en caída libre varios metros hasta que perdieron de vista la luz que venía de arriba y empezaron a divisar unas pequeñas lucecillas en movimiento que veían en el fondo indefinido. Rápidamente, después de percibir esas luces, los chicos sintieron como sus cuerpos se sumergían en un refrescante líquido parecido al agua. Uno a uno, los chicos eran suspendidos en aquel fluido, que gracias a la escasa refracción de aquellas luces amarillas pudieron darse cuenta que se trataba de agua.

Refrescante agua dulce empapó a todos los muchachos que poco a poco fueron adaptando su vista a la media luz de ese lugar hasta que tuvieron una percepción completa de su alrededor. Estaban en un gran lago subterráneo con muchas lucecillas amarillas revoloteando en sus profundidades, «ja ja, miren, son Chinchous», dijo alegremente Claudia; por lo que todos miraron y no quitaron su vista hasta que lograron distinguir las siluetas ovoides y las antenitas largas de los cientos de Chinchous que buceaban metódicamente en la profundidad del lugar. Más allá se escuchaba la caída de agua, de mucha agua. Ese fue el momento en el que Renzo decidió liberar a su pokémon Lapras, para que todos los demás chicos se montaran en su concha para poder salir del agua. Luego el Golduck de Carlos lanzó diminutos destellos de luces en todas las direcciones para poder ver mejor el lugar. Estaban cerca a la caída de una pequeña catarata subterránea, y frente a ellos aquél lago se desaguaba por un río que se perdía en la oscuridad del horizonte.

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—Bien, ahora tenemos que seguir la dirección del río, lo mas seguro es que nos lleve hasta el mar —indicó Carlos.
—Si, pero hacia qué parte de la isla saldremos ahora, quien sabe si tengamos que recorrer mucho camino de nuevo hasta llegar al lugar de la isla que aún nos falta explorar en busca de los EXtra-Aros —dijo Runtor un poco apesadumbrado.
—Si, pero no hay otra opción, tenemos que seguir ese río que va en dirección... —dijo Carlos mientras tomaba la brújula que Ángela les había dado hace mucho— noroeste según dice la brújula.
—¡Alto!, ¿la brújula no se estropeó con el agua? —preguntó Claudia un poco sorprendida.
—Pues no, míralo tú —le respondió Carlos entregándole la brújula a Claudia—, parece que es a prueba de agua.
—¡Vaya!, eso es genial, nos será de gran ayuda también ahora —agregó Claudia emocionada.
—Bien niños exploradores, en marcha entonces —dijo con tono serio Flora.

Así que empezaron a recorrer sobre Lapras el camino que la corriente de agua seguía hacia el noroeste de aquella zona. Yami observaba atentamente el techo de la caverna y rápidamente se dio cuenta que anteriormente, cuando quedó atrapado en una cueva con un Charizard salvaje, lo que había escuchado a través del hoyo que se abrió en la tierra había sido esa corriente de agua subterránea sobre la que estaban en ese momento, del mismo modo todos los demás entendieron que era por eso que el agua se filtraba con tanta facilidad cuando estaban en tierra firme, y por qué el piso era tan quebradizo.

Los chicos recorrieron el río subterráneo por una hora y sus ánimos ya se estaban afectando, estaban cansados y con sueño; habían acabado de comer un poco, con lo que se dieron cuenta que la comida no les alcanzaría para más de medio día, así que algunos aún con un poco de hambre trataron de dormir, pero ninguno lo consiguió porque sus cuerpos estaban todavía fríos y medio mojados por el chapuzón que se habían dado al caer en ese lugar. En la desesperación se les ocurrió la gran idea de usar el fuego de sus pokémones para calentarse y secarse. Cyndaquil era el pokémon de fuego más pequeño del grupo, así que fue el indicado para esa tarea ya que no era conveniente fatigar a Lapras haciéndola cargar mucho peso.

Esa noche los chicos durmieron juntos, y Lapras tuvo una mala noche durmiendo en medio del agua mientras trataba de mantenerse a flote y medio recostada en una de las paredes petrosas de la caverna.

Ya había pasado la noche, y al día siguiente los chicos se despertaron esperando ver un día soleado o por lo menos una clara caverna, pero eso no pasó, el lugar seguía casi tan oscuro como antes de que se hubiesen quedado dormidos, por lo que los chicos no pudieron suponer cuanto tiempo habían dormido o si ya era de día.

Habían recuperado sus fuerzas, así que siguieron entusiasmados el viaje; pensando en cambio, como se las iban a arreglar para conseguir alimento, pues estaban hambrientos y luego de que todos comieron, vieron como sus provisiones ya estaban por acabarse, sólo unas cuantas bayas, cuatro manzanas, tres patatas y un coco quedaban; nuevamente tuvieron que buscar la solución en las habilidades de sus incondicionales compañeros, los pokémones.

Los muchachos decidieron pescar su comida. Claudia se había quedado con hambre, pero se negó a intentar pescar, pues no quería tener que ver morir a ningún pokémon más. Carlos y Diego por su parte, liberaron a Dewgong y a Sealeo, los cuales se lanzaron rápidamente al agua en busca de peces que cazar.

Los chicos notaron que un enorme banco de Tynamos justo pasaba cerca a Lapras, y claramente se veía como las dos focas pokémon (Dewgong y Sealeo) nadaban velozmente en todas las direcciones, apresando con sus hocicos pequeños grupos de aquellos peces pokémon. En la superficie, el Grotle de Carlos los esperaba para atravesar con sus lianas a los peces, desde la boca hasta la cola, para luego ponerlos a azar sobre las llamas que el pequeño Cyndaquil de Runtor portaba en su lomo.

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Los chicos estaban muy contentos con eso, pues sus problemas de comida parecían haberse acabado. Todos esperaban al rededor de Cyndaquil esperando a que los peces Tynamo estuvieran listos para comer, menos Claudia, que miraba con tristeza todo lo que pasaba. Renzo, al ver esto se acercó a Claudia con una broqueta en la mano para invitarle y preguntarle:

—Claudia, ¿estás bien?
—Si, creo que si —respondió ella algo insegura, mirando con tristeza como los demás comían.
—Pero no estés triste por estos pescaditos que nos estamos comiendo —le dijo Renzo, quien ya había comprendido que le pasaba a Claudia sin que ella se lo dijera—, por favor come un poco, eres muy noble pero no por eso tienes que pasar hambre —agregó Renzo con una sonrisa, extendiéndole la mano para tratar de hacerla comer.
—No, no gracias —le contestó Claudia un poco despacio a Renzo sentándose en la gran concha de Lapras y encogiendo sus piernas para acomodarse.
—Por favor, come un poco, hazlo por mí —le rogó Renzo sentándose al costado de ella y acercando aún más la broqueta al rostro de Claudia.
—¡Pero he dicho que no! —dijo Claudia molesta mientras volteó para ver de frente a Renzo al mismo tiempo que de un manotazo hizo sin querer que Renzo tirara la comida al río.

Renzo la miró con rostro serio y apesadumbrado, sentía un nudo en la garganta, pues no podía creer que su amiga Claudia lo rechazara, así que sólo se disculpó y volvió con el resto del grupo; pensó que Claudia necesitaba un tiempo a solas para reflexionar, y él también lo necesitaba.

Pasó media hora y el grupo ya había terminado de comer lo que había pescado; los pokémones Lapras, Dewgong y Sealeo también habían comido muy bien y estaban descansando placenteramente flotando sobre la corriente de agua, pero inadvertidamente algo interrumpió la tranquilidad de Lapras, haciéndola chillar y sacudirse violentamente. Los chicos se cogieron rápidamente de las largas espinas del caparazón de Lapras para no caerse. «¿Qué está pasando?», pensó Claudia en voz alta, por lo que trató de mirar hacia el río en busca de la respuesta, pero Lapras nuevamente se sacudió fuertemente, haciendo que Claudia cayera al río. Los chicos estaban estupefactos, y ninguno de ellos sabía que hacer, sólo Renzo no lo pensó dos veces y corrió rápidamente para lanzarse al río el también.

Bajo las aguas del río, todo era oscuro y casi negro, y por más que Renzo buscaba en todas direcciones no distinguía a Clauda, hasta que ella misma le dio la mano. Renzo al sentir esto empezó a nadar hacia la superficie jalándola permanentemente, pero cuando estuvieron a punto de salir a flote a unos tres metros de ellos un fuerte destello de luz alumbro el agua y vieron una monstruosa figura nadar cerca de ellos, con dientes afilados y ojos inyectados en sangre. De inmediato una fuerte corriente eléctrica electrocutó a los dos muchachos, por la que Claudia perdió el conocimiento.

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Sobre Lapras, todos habían entrado en pánico, nadie sabía que hacer, Sealeo y Dewgong habían desaparecido en las profundidades del río, Lapras no podía sumergirse para ver que pasaba y ninguno de los chicos podía liberar pokémones tan pesados, pero en cuanto vieron salir del agua a Renzo, Carlos liberó a Grotle nuevamente, quien enrolló sus lianas al rededor de la cintura y hombros de Renzo para ayudarlo a subir sobre Lapras. Pronto los muchachos se dieron cuenta que Renzo traía a Claudia con él.

Renzo les contó a los demás muchachos, que un espeluznante Eelektross estaba rondando cerca de Lapras debajo del agua, y que posiblemente él habría sido el que provocó que Lapras se sacudiera con tanta fuerza, en otras palabras, Eelektross estaba atacando a Lapras con potentes descargas eléctricas.

Renzo liberó a Umbreon y Flora a Masquerain. Umbreon disparaba sus bolas de sombras hacia el río, intentando darle a la silueta de Eelektross, mientras que Masquerain volaba sobre el rastro de dicha silueta, intentando absorber su energía con su técnica giga drenaje, pero todos sus intentos por atacar fueron frenados cuando el enorme monstruo acuático salió a la superficie dando luego un enérgico salto para intentar apresar a Masquerain entre sus monstruosas fauces, pero la ágil mariposa fue más rápida y evadió el ataque, sin embargo Eelektross disparó contra ella un potente ataque eléctrico antes de caer de vuelta al lago, con el cual logró empujar por los aires a Masquerain, haciéndola chocar a lo lejos contra las irregulares paredes de la caverna. Umbreon, disparó nuevamente una de sus bola de sombra contra el enorme monstruo rival, y este al recibir el ataque, contoneó su cuerpo en plena caída, logrando azotar a Umbreon con su musculosa y larga cola.

Umbreon calló al agua y Renzo preocupado por la vulnerabilidad de su pokémon en esas condiciones, no supo hacer más que sacarlo de la batalla recogiéndolo con su pokébola. En la distante oscuridad, se empezó a escuchar que algo se acercaba hacia los muchachos aleteando débilmente en su trayecto, era Masquerein que apenas y podía volar. En el fondo del lago, los muchachos empezaron a ver como un resplandor amarillento empezaba a crecer, entonces Renzo gritó: «¡Flora rápido, recoge a Masquerain del campo que Eelektross intentará lanzar otro disparo eléctrico contra tú pokémon¡», y Flora, presa del miedo, por primera vez hizo caso sin poner objeción alguna, logrando recoger a Masquerain en su pokébola a tiempo, justo antes de que una veloz y deslumbrante esfera eléctrica pasara volando desde el río hasta el techo de la caverna. Aquella corriente eléctrica se transmitió por el agua, y Lapras también resultó atacada. Nuevamente Lapras gruñó y se estremeció, por lo que todos los chicos se arrodillaron sin dejar de cogerse de las largas espinas de la concha de Lapras. No sabían que hacer, ninguno de los pokémones del equipo era apropiado para pelear en el agua, a excepción del Swampert de Diego, pero él estaba asustado por el tenebroso lugar y porque nunca había comandado una batalla.

—Diego, tú tienes un Swampert, ¡úsalo! —le exigió Renzo completamente desesperado.
—Si, pero... —titubeó Diego, sin saber que excusa darle a Renzo para no tomar las riendas de la batalla.
—Vamos, no tengas miedo ahora —le dijo Carlos—, Swampert es perfecto.
—Si Diego —continuó Renzo—, Swampert tiene atributos de agua y de tierra, por lo que podrá nadar en el río excelentemente y será inmune a los ataques eléctricos de Eelektross.
—No lo sé, nunca antes había peleado en estas condiciones —respondió Diego muy inseguro.
—¡Diego, escucha! —gritó Carlos tratando de llamar la atención de Diego, y cuando éste lo miró a los ojos, Carlos continuó—, siempre has hecho un buen trabajo en batalla, y has ayudado a muchos chicos de este grupo a entrenar, sabemos que puedes hacerlo bien. Quizás Dewgong y Sealeo estén peleando debajo del agua y es por eso que aún no salen a flote, quizá Swampert sea lo que haga falta para ganar esta batalla, sea como sea no estarás solo.

Diego seguía sin estar seguro, pero luego de mirar a la cara a cada miembro del grupo y de ver como todos ellos tenían su fe depositada en él, no pudo negarse a pelear.

—¡Swampert, ve! —grito Diego, armado de valor por la confianza que sus compañeros le habían dado, dejando de ese modo libre en las torrentosas aguas a su monstruo, un imponente y masivo sapo azulado, con grandes membranas cefálicas y espinosas mejillas.

Swampert de inmediato se sumergió en las negras aguas del río subterráneo, en busca del monstruo enemigo, quien al verlo acercarse empezó el ataque con una poderosa descarga eléctrica, pero eso no le causó ni el más mínimo daño a Swampert, debido a su inmunidad a la electricidad. Una vez cerca de Eelektross, Swampert lo apresó abrazándolo con sus poderosos brazos. Eelektross se sacudía desesperadamente intentando liberarse, y para Swampert se le hacía cada vez más difícil retenerlo, pues la gelatinosa piel de su oponente era escurridiza sin importar con cuanta fuerza lo sujetase, por lo que decidió llevarlo forzadamente hacia la superficie donde Diego podría ayudarlo a poner en práctica algún plan para ganar.

Conforme pasaba el tiempo, y Swampert no se asomaba a la superficie, Diego y los demás se ponían cada vez más nerviosos, hasta que al fin se empezaron a ver pequeños tumultos de burbujas, que fueron seguidos por la aparición de los dos pokémones en un aguerrido forcejeo. Diego le ordenó de inmediato a su pokémon que valiéndose de la técnica Hidrobomba sacara a Eelektross del agua, y así pasó, Swampert, con su habilidad para controlar el agua, hizo que un grueso pilar acuoso emanara del río, dejando a Eelektross suspendido en la punta. Carlos por su parte actuó a tiempo al enviar a Grotle, el cual corrió y se montó sobre la cabeza de Lapras para poder alcanzar el tope del pilar de agua y así poder lanzar sus hojas navaja contra el enemigo con mucha mayor eficacia.

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Eelektross quedó muy lastimado; extensas y profundas heridas goteaban una espesa sangre azulada, las cuales lo hicieron dar un espeluznante chillido que retumbó estrepitosamente en la caverna, haciendo a su vez que todos los chicos gritaran de desesperación mientras se protegían los oídos con las palmas de las manos. De inmediato, agudísimos sonidos provenientes del fondo del río se escucharon en coro, y una gran multitud de siluetas serpenteadas se empezaron a mover impulsivamente, de un lado a otro y en direcciones caóticas. Los chicos estaban muy asustados, pero Renzo era el único que mantenía la calma, aunque luego fue eclipsada por la adrenalina que sintió al ver que de la nada emergieron de las profundidades decenas de serpientes oscuras, llenas de colmillos y con ojos rojizos. Renzo de inmediato consultó en su guía electrónica (el pokédex) para ver que pokémones eran. Se trataba de Eelektrik, la estado evolutivo que se sitúa entre los pokémones Tynamo y Eelecktross, y el río estaba completamente infestado de aquel monstruoso pokémon.

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CAPÍTULO 41

Mensajepor carloscanepaf »

CAPÍTULO 41: ECOSISTEMAS

Los muchachos estaban sobre Lapras, nadando a favor de la corriente de un largo río subterráneo; pero el grupo en ese momento también estaba siendo amenazado por el peligroso paso de un banco de serpientes marinas (Eelektrik y un Eelecktross). Sus estridentes chirridos retumbaban por toda la cueva, lo que hizo que Claudia despertara de su estado de inconciencia y se uniera al desesperado grupo de chicos. Renzo, sujetó por los hombros a Claudia para evitar que perdiera el equilibrio antes de dejar libre a su fiel pokémon Jolteon para que atacara a todas esas serpientes con su poderoso rayo; y así ocurrió, pero Renzo quedó sorprendido al ver que los Eelektrik eran casi inmunes a la electricidad.

—¡No seas idiota! —gritó Flora asustada por lo que estaba pasando—, los Eelektrik, al igual que los Eelecktross, son pokémones eléctricos puros a pesar de ser peces, por eso tus ataques eléctricos no les afecta.

Renzo se sintió un poco ofendido por las palabras de Flora, pero ella tenía razón en que debía desistir de atacar y pensar en otra cosa, así que rápidamente hizo que Jolteon regresara a su pokébola y pensó en que hacer, en lugar de empezar nuevamente una discusión inútil con Flora. Entonces todos vieron que las serpientes eléctricas se habían reunido al rededor del gran Eelecktross herido, y al parecer estaban succionando su sangre, tanto de sus heridas como la que se esparcía a distancia de él en las oscuras aguas. En ese momento Renzo se dio cuenta de lo que pasaba y dijo:

—Miren, es por eso que ese Eelecktross vino hasta nosotros —e hizo una pausa para voltear y asegurarse de que todos vieran lo que él estaba señalando con su mano—, cuando Claudia mi hizo tirar aquel Tynamo asado, la sangre del pescado aún debió haber estado fresca, y por eso es que vino, esa sangre lo atrajo.
—Tienes razón, los Eelecktross tienen los sentidos más agudos que sus estados evolutivos anteriores —concordó con él Carlos—, por eso los Eelektrik vinieron después, sólo cuando la concentración de sangre en el agua fue mayor.

Al escuchar esto, Claudia de inmediato se sintió culpable y estaba en un gran dilema, no podía quedarse sin hacer nada, y tampoco quería formar parte de una batalla en la que debería matar al contrincante, pero si ellos no acababan al enemigo, el enemigo acabaría con ellos. Las cosas empeoraron cuando todos los Eelektrik emitieron al mismo tiempo un fuerte rayo desde el río; Lapras fue atacada con tanta fuerza que dejó caer su cabeza sobre el agua, haciendo que el Grotle de Carlos se zambullera sin poder evitarlo.

—Necesitamos otro pokémon que no sea acuático o eléctrico que pueda hacerle frente a esos Eelektrik desde lejos —dijo Carlos mientras hacía varios intentos por recoger a su Grotle con el rayo láser de su pokébola, pero sin lograrlo.
Nidoking podría —dijo rápidamente Renzo.
—Nooo —respondió rotundamente Flora—, ¿no ves que es demasiado pesado?, lo único que lograrás con eso es hundirnos a todos.

Y así, mientras discutían que podrían hacer a continuación, otra potente descarga eléctrica recorrió todo el cuerpo de Lapras, pero esta vez la energía fue mayo, tanto que los muchachos empezaron a sentir una leve corriente eléctrica desde los pies a la cabeza.

—Oh no, más vale que hagamos algo pronto, los Eelektrik están aumentando su poder —exclamó Diego— y a este paso también terminarán atacándonos a nosotros, y nosotros no resistiremos tanta corriente, podríamos morir.

Entonces Claudia entendió que no podía quedarse sentada sin hacer algo, sus principios eran importantes pero en ese momento preservar su vida y la de sus amigos lo era más. Ella había sido la que había llamado accidentalmente a ese gran Eelecktross desde un principio, y ella tenía que tomar la responsabilidad de enfrentarlo, así que se paró apoyándose en uno de los hombros de Renzo y dejó libre a su ligero Vileplume y a su pequeño Togetic. Los demás muchachos la miraron atónicos, nunca pensaron que en el último momento ella decidiera tomar las riendas de la batalla después de lo ocurrido.

Togetic empezó a volar en círculos al rededor de Lapras lanzando sus brillantes y coloridas hojas mágicas como afilados proyectiles hacia los Eelektrik del lugar mientras que Vileplume con sus largas lianas azotaba a los Eelektrik más cercanos a él sacándolos del agua. Los chicos se encontraban en medio de un vivo juego de luces de colores que alumbraban por todos lados la oscura caverna, así fue como Carlos logró localizar a Grotle y recogerlo; Dewgong y Sealeo también fueron encontrados del mismo modo, escondidos entre las decenas de serpientes que los forzaban a mantenerse bajo el agua, y al hallarlos, Togetic y Vileplume concentraron su ataque en aquel punto por unos segundos para liberar a las dos focas aliadas.

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Dewgong y Sealeo emprendieron una desesperada maratón acuática, embistiendo a cuanto Eelektrik encontraban a su paso, pero dichas serpientes empezaron a contraatacar pronto cargando masivamente de electricidad y paralizando a las dos focas repentinamente, frenando así su nado. El monstruoso Eelecktross había vuelto nuevamente al agua, y por más que Swampert trataba de llegar a él, el denso banco de Eelecktrikes nadaba en dirección contraria, alejándolo del enorme monstruo. Pronto la tensión eléctrica producida por las decenas de Eelektrikes fue tan alta que hasta Eelecktross empezó a ser dañado a causas de sus profundas heridas. Carlos y Diego de inmediato recogieron a las dos focas pokémon. Swampert fue acorralado contra una de las sólidas paredes de la caverna por la multitud de serpientes acuáticas, y éste, en su intento de liberarse golpeó dicha pared con un contundente puñetazo. Una amplia área de la corteza rocosa calló aparatosamente en el agua y Swampert consiguió alejar a los Eelektrik con eso, pero la situación parecía empeorar cuando Flora de inmediato vio que bajo aquella corteza rocallosa se escondía un mineral amarillo verdoso que despedía un fulgurante brillo amarillento.

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—¡Oh no, muchachos, eso es una cantera de piedra rayo!, ¡es piedra rayo!
—Si lo sabemos, ¿pero que hay de peligroso en ello? —preguntó Renzo un poco extrañado.
—Renzo, deberías informarte mejor sobre los pokémones eléctricos, con eso, ¡todos los Eelektrik evolucionarán en cuestión de segundos! —gritó Flora una vez más.

Y así pareció estar pasando. El fondo del río empezó a brillar en una gama de colores entre el amarillo y el verde. Claudia continuaba dirigiendo los disparos y azotes de sus pokémones a cargo, y lo estaba haciendo muy bien, pues el número de serpientes había empezado a reducirse drásticamente, pero luego de un momento ni eso parecía ser suficiente pues a la distancia un nuevo banco de Eelektrikes se veía acercarse.

Los chicos pensaban que todo estaba perdido cuando en lo profundo de la caverna Claudia advirtió que las centenares de pequeños Chinchous, que desde el principio habían visto, se empezaron a mover a favor de la corriente y de ese modo, milagrosamente las decenas de Eelektrikes comenzaron a nadar en la misma dirección, zambulléndose en las profundidades del río, aparentemente estaban siendo atraídos por las vivas luces que los Chinchou producían con sus antenas.

Todas las serpientes acuáticas fueron arrastradas por el señuelo que los Chinchou destellaban, pero el monstruoso Eelecktross insistió en su ataque emergiendo a la superficie repentinamente. Swampert se abalanzó nuevamente sobre él, tomándolo esta vez por su largo cuello, a lo que el enemigo respondió golpeándose violentamente contra una pared. Claudia actuó a tiempo ordenándole a Vileplume que esparciera su polo somnífero sobre Eelecktross, consiguiendo así dejarlo dormido. Finalmente Diego recogió a Swampert dentro de su pokébola y el cuerpo dormido de Eelecktross empezó a hundirse lentamente en las oscuras aguas, que ahora estaban siendo iluminadas por un centenar de lucecillas amarillas y verdes provenientes de los Chinchous y de los múltiples terrones de piedra trueno esparcida por todos lados. Todo ese destello de lucecitas dejó que los muchachos vieran como una gran orca azul pasó por debajo de Lapras velozmente y remolcó en cuerpo inconsciente de Eelecktross en la misma dirección que los Chinchous estaban siguiendo para alejar a los Eelektrik.

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—Miren, ¡pero si es un Lanturn! —exclamó emocionada de alegría Flora.
—Jaja, parece que te gustan esos pokémones, eh —dijo aún un poco asustado Yami.
—Claro que si, es que son tan simpáticos —respondió ella con una amplia sonrisa.
—Vaya, que buena suerte hemos tenido esta vez, compañeros —comentó Renzo aún perplejo mientras se asomaba un poco para poder ver mejor hacia el fondo del río.
—Si, hemos tenido mucha —dijo Flora sin cambiar de ánimo—, porque ver a un Lanturn tan grande como ese no ocurre todos los días.

Renzo recordó todo lo que Flora le había espetado durante aquella batalla, pero al verla tan contenta y afable decidió hacerle caso y tomó su pokédex para consultar un poco más sobre los pokémones que acaban de conocer; entonces el pequeño aparato reprodujo la siguiente grabación: «La familia de los Eelecktross es marina, pero a pesar de vivir en las saladas aguas de los mares no poseen atributos acuáticos. Hay veces en que deciden infiltrarse en las aguas dulces de los ríos tributantes para intentar expandir su territorio, amenazando el equilibrio de los ecosistemas vecinos; ante estas situaciones, la familia de los Chinchou y Lanturn son los mejores controladores de esta plaga, ya que con sus faros naturales pueden atraer a los Eelektrik y Eelecktross para guiarlos de vuelta hacia el mar, y mediante su habilidad poké-corporal, los Chinchou y Lanturn absorben la tensión eléctrica generada por los Eelektrik, calmándolos e incluso debilitándolos lo suficiente para así poderlos dominar».

Tras escuchar la grabación, Claudia se dio cuenta que había sido una buena idea cazar a los Tynamo desde un comienzo, ya que de ese modo estaban evitando que el lugar se sobrepoblara de una especie pokémon nociva para ese ecosistema.

Pasaron las siguientes cuatro horas sobre Lapras, nadando a favor de la corriente. Algunos de los chicos se habían quedado dormidos y uno que otro pez pokémon pasaba al lado de Lapras. Claudia aún tenía hambre, pues no había probado bocado desde que despertaron en medio de la oscuridad de la caverna esa misma mañana, así que luego de reconsiderar todo lo ocurrido ese día, probó suerte con Vileplume, quien logró fácilmente atrapar más de un pez con sus lianas envenenadas.

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—No, guiu, ¿cómo piensas comerte eso?, ¡si está envenenado! —exclamó Flora escandalizada.
—Ja ja ja, no te preocupes, el veneno de Vileplume se desintegra con la cocción, además tantas veces he sufrido accidentes con las secreciones de Vileplume, que ya soy inmune a muchas de sus toxinas —le respondió Claudia muy apacible y contenta.
—Yo sólo hubiese mencionado ser inmune a su veneno —dijo Renzo también muy risueño—, ahora Flora te va a robar a Vileplume para darse su propio festín privado cuando todo durmamos.
—Ja ja, muy gracioso —respondió Flora un poco seria.
—Pues quizá sea yo el que te lo robe —intervino también Runtor—, mírenme, estoy mucho más flaco que Flora y el pescado es muy nutritivo.

Y con eso último todos empezaron a reír, e incluso Flora quebró la recta forma de sus labios para mostrar una ligera sonrisa que finalmente también se convirtió en risas luego de que Yami se acercara a ella por atrás y le hiciera cosquillas en la espalda. Fue idílico ver como en los momentos más difíciles los compañeros se apoyan para poder reírse juntos de los malos tiempos y como los amigos se olvidan de los malos episodios perdonándolo todo.

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carloscanepaf
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CAPÍTULO 42

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CAPÍTULO 42: LA LUZ EN EL CAMINO

Los muchachos llevaban un poco más de dos semanas perdidos en esa isla y ya todos habían perdido las esperanzas de llegar a ser rescatados por algún grupo organizado de la civilización, sobre todo por el hecho de que se encontraban en los canales subterráneos de la isla, donde nadie podría detectarlos.

El viaje sobre la enorme concha de Lapras se había vuelto un poco duro, pues no era tan fácil permanecer las veinticuatro horas del día alertas para no resbalar y hacerse daño con las ásperas irregularidades de la concha o caer al río. Aunque era fácil cocinar pescados para comer y hervir agua para beber, a algunos muchachos del grupo no les había dejado de parecer molesta la forma como se la debían arreglar para cubrir otras necesidades fisiológicas. Con todas esas dificultades pasaron las noches y los días sobre aquellas oscuras aguas, sin ninguna agitación o contratiempo notable además de las que esa cotidiana convivencia podría traerles. Hasta que sin saberlo con certeza, los muchachos se acostaron dentro de sus bolsas de dormir para pasar la noche que daría paso al primer día de la cuarta semana de su estancia en la isla.

Era de madrugada cuando Carlos se despertó para sentarse como siempre en uno de los bordes de la concha de Lapras para ver lo que el río dejaba traslucir a unos centímetros de su superficie. Hace poco él se había empezado a cuestionar que era lo que en realidad estaban haciendo en esa isla y si todo eso valía verdaderamente la pena, pues hubiera sido mucho más fácil salir volando de ahí en el helicóptero que poco después de llegar le habían ofrecido sus rivales. En eso sintió un leve bostezo, y a alguien que se levantaba tambaleando de entre el grupo de exploradores. Había muy poca luz, pero Carlos pudo reconocer la silueta de Yami, que luego de extender fuertemente su cuerpo para estirar los músculos, volvió a sentarse sobre la concha de Lapras.

—Veo que ya te cansaste de dormir —comentó Carlos.
—Si, pero hasta dormir es cansado acá —gruñó Yami, que parecía no estar de muy buen humor.

Carlos recordaba muy bien el pequeño problema que tuvo con Yami cuando estuvieron en la zona montañosa de la isla, y no podía dejar de sentir la necesidad de pedirle respuestas a cerca de sus actos, y ese parecía ser el mejor momento.

—Creo que es un buen momento de conversar —intentó iniciar la conversación Carlos.
—De qué —preguntó sensatamente Yami, luego de observar fijamente a Carlos, quien se explicó mejor.
—Creo que no necesitabas sacar cosas de mi maleta sin mi permiso para conseguirlas —Yami escuchó eso un poco estañado, no estaba seguro a que se refería Carlos, cuando de pronto empezó a recordar, Carlos continuó—. No dije nada entonces porque no hubiera servido de nada, pero la próxima vez que intentes hacer alguna acción deshonesta...
—De a cuerdo, disculpa —dijo Yami con un tono terco.
—Con un disculpa no es suficiente, puedo dejar pasar que hayas tomado mis cosas sin permiso, pero no entiendo porque les mentiste a los demás diciéndoles que la pokébola de Blaziken se te había perdido cuando tú mismo me dijiste que quisiste deshacerte de él —inquirió Carlos fríamente.

Yami se sintió entre la espada y la pared, no quería tener esa conversación tan directa con Carlos en ese momento, y menos estando tan cerca de los demás miembros del grupo, por lo que se quedó mirando fijamente a Carlos pensando uno y otra vez como posponer la conversación.

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Pronto el rostro de Yami empezó a ser iluminado por débiles y titilantes luces rojizas, las cuales desviaron la atención de Carlos y lo hicieron pararse rápidamente para buscar en el sombrío horizonte de donde provenía ese extraño resplandor, por lo que Carlos advirtió de inmediato:

—Yami, no puede ser.
—¿Qué ocurre ahora?
—Yami, mira, el río —respondió Carlos sin quitar la vista de lo que veía venir—, el cause del río se divide en dos, ahí adelante.

Entonces Yami también se puso de pie y confirmó lo que Carlos decía, de inmediato empezó a gritar «¡despierten, despierte ahora!, hay problemas» para que los demás muchachos despertaran en el acto, pero Carlos lo detuvo por el brazo para intentar callarlo, pues sus fuertes gritos habían producido que como respuesta unos monstruosos chillidos de un extraño pokémon empezaran a retumbar en la cueva.

—¿Qué es eso? —dijo Claudia aún adormecida.
—¿Ocurre algo? —preguntó también Renzo, para luego pararse y ayudar a Claudia a ponerse de pie.
—El río se divide en dos allá adelante —respondió rápidamente Carlos—, debemos decidir hacia donde iremos.
—Si y se te olvida mencionarles que en la división de la derecha hay pokémones acuáticos que no conocemos —añadió Yami.
—No se preocupen por eso, ahora mismo lo sabremos —dijo Renzo con tono optimista.

Renzo apresuradamente se dirigió hacia su mochila para sacar su pokédex, quien les reveló a los muchachos que aquellos gruñidos eran del pokémon Tentacruel, con lo que los cuatro quedaron boquiabiertos sin saber que hacer. Yami de inmediato propuso despertarlos a todos diciendo: «yo no quiero navegar hacia la muerte, si vamos a tomar una decisión tan importante, mejor la tomamos todos juntos», pero Carlos estaba decidido a seguir el camino de la derecha, que parecía tan peligroso, Carlos pensaba que si habían Tentacrueles ahí, era porque ese era el caminó que desembocaría en el mar, pues los Tentacrueles debieron haber venido de ahí. Claudia no entro en debates y empezó a despertar a todos, meciéndolos fuertemente por los hombros, y cuando los tres miembros restantes estuvieron despiertos, y al corriente de lo que ocurría, Carlos expuso nuevamente su teoría, la cual sonó muy tentadora para casi todos, así que se prepararon una vez más para luchar y Lapras tomó el camino de la derecha.

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El amplio caudal se volvía cada vez más estrecho, los gruñidos monstruosos cada vez eran más notorios, y las focalizadas luces escarlata cada vez eran más potentes y amplias. Todos los muchachos permanecían en estado de alerta, firmemente parados y con una de sus pokébolas bien empuñadas. Carlos veía que esa zona de la cueva era un poco más clara que todas las demás que habían pasado antes, pero aún no sabía como era que los Tentacrueles podían hacer brillar sus piedras rojizas con tanta fuerza en medio de la oscuridad. La corriente, al contrario, se iba tornando cada vez más y más débil, por lo que llegado un momento Lapras tuvo que empezar a aletear vigorosamente para poder avanzar rápido ese inseguro tramo, y fue entonces cuando un azul y musculoso tentáculo apareció tras ella, apresando una de sus aletas posteriores y parando de ese modo su marcha.

Renzo corrió con decisión hacia la parte trasera de Lapras y sin pensarlo más presionó el botón de su pokébola para dejar libre a Gengar, el pokémon fantasma, el cual se zambulló en el río como una bala para atacar a Tentacruel, pero casi de inmediato, el fantasma fue repelido por un helado disparo de aire congelado proveniente del fondo del río, que dejo parcialmente congelada una parte del río, y a Gengar adherido a ella. Carlos continuó, dejando libre a Grotle, que lazó lo más fuerte que pudo sus afiladas hojas navaja para intentar despedazar el bloque de hielo, pero fue en vano, a continuación intentó con sus lianas látigo, pero en cuanto las lianas tocaron la superficie helada, nuevamente un helado viento congeló un área mayor de la superficie acuática, dejando también a Grotle pegado a ella.

—Piénsalo mejor —dijo Flora un poco impaciente—, tu Grotle es muy pequeño aún, por lo que sus ataques no son lo suficientemente robustos como para romper un bloque de hielo.
—Lo sé —contestó Carlos sin perder la paciente—, pero debemos intentar con lo que sea que tengamos pronto, además no podemos liberar pokémones muy pesado aquí, podríamos hundir a Lapras.

La situación seguía sin mejorar y Yami se sentía completamente inútil e incapacitado; él poseía en su equipo a un Venusaure, un poderoso lagarto de hierva con fuerza descomunal, pero no podía liberarlo en ese momento, al igual que a ninguno de sus demás pesados pokémones. En ese momento lamentó tener un equipo de pokémones compuesto por puros titanes.

—Perfecto, es mi turno, vean como destrozo ese iceberg —dijo Flora entusiasmada—, ahora, ve, ¡Combusken! a lo que los demás sólo miraron extrañados y atónitos, pues Flora no parecía recordar que su ágil Combusken ya no era pequeño y ligero más, pues se había convertido en un Burnagle, una águila pokémon completamente nueva para ellos.

Sobre la concha de Lapras se materializó Burnagle, que luego de entrar en escena rugió con gran potencia dejando desorientada a Lapras y a los otros dos pokémones. Seguidamente, Lapras empezó a chillas mientras su concha era sumergida varios metros bajo el agua.

—Saca a Burneagle de inmediato de acá —le ordenó Renzo muy enfurecido a Flora, quien aún seguía estupefacta y fuera de sí por lo que veía, había recordado que Combusken ya no era más él—. Que lo saques te he dicho —volvió a gritarle Renzo tomándola por los hombros y mirándola de frente a los ojos para hacerla reaccionar.

Flora de inmediato recogió en su pokébola a Burneagle, pero Lapras ya había dejado de avanzar, estaba pegada a un bloque de hielo, y un Tentacruel la sujetaba por una de sus aletas posteriores. La situación se ponía difícil y los chicos sin duda debían empezar a planear una buena táctica submarina, pues el enemigo no parecía querer emerger.

—¡Claro que sí! —exclamó Claudia en cuanto tuvo una idea— ¡Vileplume!, la última vez que lucho acá, Lapras ni siquiera lo sintió.
—Y eso fue porque los Vileplumes son muy ligeros, sólo pesan hasta diecinueve kilos y están en su etapa evolutiva final —explicó rápidamente Carlos sin quitarle la vista a su Grotle que aun estaba atrapado en el hielo—. Exacto, ¡claro!, con él seguramente podrás romper el hielo.

Vileplume entró en acción y con tan solo unos cuantos latigazos de sus lianas logró agrietar el bloque de hielo, luego Grotle y Gengar acabaron de despedazar el bloque jalándolo enérgicamente en direcciones contrarias. Pero Lapras seguía apresada. Diego dejó libre a Sealeo, que se sumergió para atacar con su rayo de hielo a Tentacruel, pero pronto los muchachos notaron que la superficie del río empezaba a congelarse, por lo que Diego le ordenó a Sealeo que parara el ataque, dándole a Tentacruel la oportunidad de impactarlo con un fuerte azote de uno de sus tentáculos. Diego le ordenó a Sealeo que se mantuviera en la superficie para poderlo ver, pero supo que las cosas iban mal cuando este no llegó a emerger del agua, por lo que pidió temeroso a los demás muchachos que enviaran refuerzos debajo del agua para ver que ocurría.

Rápidamente Carlos liberó a Golduck, con lo que logró liberar a Sealeo de la presa tentacular de Tentacruel, pero en cuanto empezaron a alejarse para salir a la superficie una nueva arma atacó a los dos pokémones por la espalda. Tentacruel alzó su enorme pico venenoso tan alto como pudo, logrando atajar a Golduck y a Sealeo con un ponzoñoso picotazo. El agua se empezó a poner púrpura, señal de que el veneno de Tentacruel había sido liberado en grandes cantidades. Carlos y Diego retiraron de inmediato a Golduck y a Sealeo de la batalla en cuanto los vislumbraron en la superficie; entonces sólo Gengar y Vileplume podrían continuar sin ser afectados por el tóxico disuelto en el agua.

Gengar se sumergió una vez más en las turbias aguas y empezó a drenar la energía de Tentacruel con su técnica megadrenaje, tratando de desviar la atención de la enorme medusa lejos de Lapras para que por detrás de él Vileplume intentara quitar los tentáculos de la aleta trasera de Lapras, pero no funcionó, pues el tentáculo con el que Tentacruel tenía presa a Lapras era muy fuerte, y por más que Vileplume jalara, no conseguía desenrollarlo. Carlos decidió intentar otra vez, así que le ordenó a Grotle que lanzara con todas sus fuerzas sus hojas navaja contra un mismo punto del tentáculo, pero este último no tenía la fuerza suficiente como para hacer que las hojas mantuvieran su aceleración debajo del agua.

—¿Ahora que haremos? —se preguntaba Renzo en voz alta un poco preocupado.
—¡Lo tengo! —exclamó Carlos—, ya sé.
—¿Qué? —preguntó de inmediato Renzo.
—Dile a Lapras que eleve la aleta por encima del agua, ahí Grotle podrá atacar —explicó Carlos.
—Pero aún así Grotle no tiene la fuerza suficiente para...—intentó replicarle Renzo.
—Si, pero no trataré de quitar sus Tentáculos a la fuerza —apeló Carlos—, con que hiera a Tentacruel seriamente bastará, ya lo verás —concluyó Carlos con una mirada de confianza con la cual Renzo no pudo evitar aceptar.

Así que Lapras elevó a duras penas su aleta posterior hasta sacarla del agua y Grotle rápidamente lanzó sus afiladas hojas navajas contra un mismo punto del tentáculo de su enemigo hasta causarle una profunda herida a Tentacruel que lo hizo liberar a Lapras instantáneamente. El largo tentáculo seguía balanceándose caprichosamente sobre la superficie, esperando a que los pokémones aliados bajaran la guardia para volver a apresar a Lapras.

—Espera, que Lapras aún no descienda su aleta —grito enérgicamente Carlos.
—Pero eso no tiene nada que ver —replicó Renzo—, así ella mantenga una aleta afuera, la otra la mantendrá debajo, es lo mismo.
—Entonces habrá que espantar a Tentacruel lejos de Lapras, para que no pueda llegar hasta sus aletas y podamos seguir adelante —dijo Claudia de la nada, decidida a tomar cartas en el asunto.

Por órdenes de Claudia, Vileplume dio un salto largo para posarse sobre la aleta elevada de Lapras y desde ahí se dispuso a lanzar un fuerte latigazo contra el tentáculo de Tentacruel, pero éste lo logró esquivar sumergiéndolo otra vez. Vileplume se dispuso entonces a atacar directamente hacia el agua y para ello soltó dos grandes y gruesas lianas desde sus brazos cuando un enorme casco escamoso con dos brillantes rubís brotó de entre las espesas aguas envenenadas. Los chicos se asustaron y retrocedieron al ver al horroroso pokémon Tentacruel salir del agua como en una película de terror, pero Claudia siguió firmemente sobre sus pisadas. Tentacruel entonces extendió una vez más su mortal pico embebido en veneno y lo elevó frente a Vileplume, pero no contó con la decidida intención de Claudia, quien con una aguerrida mirada le ordenó a Vileplume: «¡ahora ataca!, ¡lanza un azote cruzado con las dos lianas y luego esparce tu polvo somnífero!»

Los chicos no podían creerlo, Claudia había mostrado una vez más su gran fuerza de determinación cuando menos se lo esperaban, y estaba manejando muy bien la situación pues frente a sus ojos vieron como Vileplume logró dormir de inmediato al gran Tentacruel luego de lograr desviar su largo pico con uno de sus potentes azotes.

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El gran monstruo marino emitió un último mugido de esfuerzo y desapareció lentamente en las oscuras aguas. Lentamente el rojo brillo que el monstruo emitía empezó a tornarse turbio por las opacas aguas. El camino desde ahí empezó a curvarse, pues en el fondo los muchachos podían ver como las paredes rocallosas seguían virándose hacia la derecha, por lo que aún no se podía saber que era lo que los esperaba más adelante; a pesar de ello, Carlos notó algo muy esperado por todos:

—Miren chicos, ¡se está aclarando!
—Si, Carlos tiene razón, la caverna, el camino, todo se está aclarando —le siguió Diego.
—Es como si... —dijo muy contenta Claudia mientras miraba a Carlos para que él completara su diálogo.
—Como si nos estuviéramos acercando a la salida.

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